Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, es un miércoles más, así que estoy bien puntual para actualizar, ya casi se termina el día, pero no lo ha hecho, ja, ja, ja, en fin, mil gracias por todo el apoyo, ojalá la historia siga siendo se su agrado.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Albus corrió apresurado por el pasillo, era la tercera mañana que Scorpius no lo despertaba, no era su obligación, pero normalmente cuando se quedaba dormido lo hacía, abrió la puerta del aula y buscó a su amigo, para ir a sentarse con él, pero su lugar estaba ocupado por otro chico.

Scorpius ni siquiera se dignó a observar a Albus, en sus tres días con insomnio, había llegado a la conclusión que los dos hermanos Potter eran más parecidos de lo que el menor pensaba, después de todo, las manzanas no caen lejos del árbol, Lily era la única que valía la pena en esa familia, al menos eso pensaba el rubio.

Por lo tanto, no tenía planeado volver a acercarse a ninguno de los dos el resto de su vida, por fortuna, podría ver a Lily cuando ésta entrara al colegio, y cumpliría con la promesa que le hizo a Harry Potter, aunque fuera el culpable de tener un par de hijos estúpidos.

En el descanso entre clases, se sentó entre un grupo mixto de Slytherin, antes de que esos estúpidos se sintieran con el poder de ir a decirle con quién sí y no podía juntarse.

—Esa clase en específico fue interesante –comentó una chica a su lado –tendrían que suplir seguido al profesor Binns.

—Tiene que ser espantoso que aun muerto no puedas librarte de este colegio –murmuró Scorpius, recostándose en el regazo de una de las chicas, que se sonrojó.

—Cierto –admitieron los demás.

Siguieron platicando como si nada, entre risas y alguno que otro comentario sobre lo pesadas que se estaban volviendo las materias y al mismo tiempo, aburridas, nada con lo que Scorpius no pudiese.

Estaba bastante relajado hasta que, como si se alguien hubiese dicho su nombre, observó al castillo, James Sirius iba saliendo en dirección a donde él se encontraba, con Alex a su lado, no supo qué le dijo, porque el castaño frunció el cejo, aunque terminó riendo.

El corazón de Scorpius se agitó de forma violenta, no podía creer que algo tan básico como una sonrisa, pudiese hacer que alguien pareciera una persona distinta, sin duda se veía tan guapo.

Desvió la mirada cuando Alex notó que los observaba, le vio levantar la comisura de la boca, en un gesto divertido, que le molestó al rubio, pero no dijo nada ni incitó al castaño a que se acercara a donde él estaba, así que soltó todo el aire que había estado conteniendo cuando vio a Potter.

Era sábado por la mañana, así que no le interesó arreglarse demasiado para ir al gran comedor, al final, regresaría a su habitación, sin mucho detalle, se sentó a la mesa, y gruñó cuando la chica a su costado lo sujetó del hombro.

—Te ves bastante triste, amigo ¿qué te pasa?

—Audrey, no estoy de humor para tus cosas, honestamente…

—No estoy intentando molestarte, éramos buenos amigos ¿no?

—Sí, lo éramos, tiempo pasado ¿quién te dijo que reciclo amistades?

—Dime ¿eso significa que no volverás a hablarle a Albus y/o juntarte con él? –Elevó una ceja.

Scorpius apretó los labios, quería decir que no, pero no sabía cuánto le duraría la fuerza de voluntad para seguir ignorando a su mejor amigo, la verdad es que se aburría mucho sin él.

—Tampoco te interesa.

—Bien, bien, no te molestaré más, solo si me presentas al amigo de Potter.

—Amigo de Potter ¿sabes que hay dos Potter en el colegio y pronto tres? –Frunció el ceño.

—El amigo de James Potter –informó –se ve que es un buen chico.

—No puedo hacer eso –comentó.

—Ah ¿estás saliendo con él o es tu próxima conquista?

—Asco, claro que no –gruñó –pero a alguien a quien le guardo lealtad le gusta, así que no.

—Siempre puedo presentarme sola –se encogió de hombros –no tiene relación con alguien, así que es libre.

—Alex ya está apartado para alguien, y créeme, jamás serás mejor que ella, así que quédate en ese sitio, McLaggen.

—Oblígame.

Scorpius la ignoró, hasta que se levantó de su asiento y fue en dirección a la mesa de Gryffindor, apretó la quijada, no quería pararse frente a Potter después de lo que había hecho con las flores, pero tampoco quería que McLaggen se presentara con Alexander, Lily jamás le perdonaría si en su guardia alguien le hubiese ganado al chico, así que se puso de pie rápidamente.

—Detente –gruñó en un tono bajo, jalando el brazo de la chica.

—Absolutamente no –bufó.

—Te lo digo en serio, McLaggen, no me hagas hechizarte.

—Solo atrévete –bufó.

Se soltó y comenzó a avanzar más rápido, haciendo que Scorpius la siguiera apresuradamente hasta la mesa de los leones, donde Alex y James estaban charlando de forma tranquila.

—M—

James levantó la vista cuando su mejor amigo lo hizo, tenía una mueca de desconcierto y elevó una ceja, así que él observó de la chica a su mejor amigo, y su mirada azul se quedó puesta en el rostro de Scorpius Malfoy, había algo extraño en él, pero no logró distinguir que era.

—Hola –saludó la chica, así que él la observó de nuevo.

—Ah, James –lo empujó Alex –creo que es para ti.

—No, no, no –negó ella apresurada –soy Audrey McLaggen, de cuarto curso ¿sales con alguien?

Los Gryffindor se observaron confundidos ante la actitud de los Slytherin, James sin comprender qué pasaba y Alex, creyendo que aquello era meramente una broma del rubio, por haber sugerido que le gustaba su amigo.

—Bueno ¿esta es una clase de broma? –Elevó una ceja.

—Para nada –se burló ella –creo que eres demasiado guapo, es solo que pensé que salías con alguien y…

—No, no salgo con nadie, por ahora –admitió.

—Ah, es que como él –señaló a Scorpius –dijo que había alguien para quien estabas apartado, pensé que eras algo de él.

James se hizo a un lado para observar a su amigo con más atención, su rostro era de sorpresa, así que Alex hizo una mueca y sonrió, el castaño sabía que su mejor amigo estaba nervioso, ya le había dicho que hacía eso cuando se sentía incómodo.

—Creo que lo mejor es que traten esto, en un lugar más adecuado –informó James, al rescate.

—Nadie te está metiendo a ti, chismoso –soltó la joven y observó a James –ah, bueno ¿son algo más que amigos ustedes dos?

—No lo sé, ¿lo somos? –Observó a Alex.

— ¡Claro que no! –Chilló, poniéndose completamente rojo –por Merlín, James ¿por qué siempre haces eso cuando una chica se me acerca? No todo el colegio está interesado en ti –lo regañó, pero las orejas se pusieron más rojas.

—Es que creí que estabas incómodo ¿no haces eso cuando te sientes incómodo? –Acercó su rostro a su amigo.

—Aléjate o te entierro un tenedor en esa carita de ángel –bufó.

Alex cerró los ojos, al darse cuenta de su comentario, su amigo soltó una risa y se alejó inocentemente, girándose hasta las dos personas, logrando que solo una, lo mirara con demasiada atención, siendo su turno de sentirse fuera de lugar ante aquello.

—Yo voy a dejarlos charlar solos –observó a la joven cuando se puso de pie –solo somos amigos, y no está reservado para nadie, en serio.

—No es de ayuda –lo jaló de la túnica Alex, así que James suspiró.

—Entonces me disculpo por lo sucedido, soy un inepto social, aun así, los dejo charlar tranquilos –observó a Scorpius una vez más y se alejó del lugar.

— ¿Pasó algo entre ustedes? –La pregunta de Alex tensó a Scorpius.

—Absolutamente nada ¿qué tendría que haber pasado entre nosotros?

—Solo pregunto, él ya lo dijo, tiene problemas sociales, así que no se hubiese ido, a menos que incomodara a alguien aquí, y no creo que ella se incomode fácilmente –observó a Audrey.

—No, a mí no me incomoda.

—Lo que le pase a tu fenómeno amigo, no tiene que ver conmigo.

James avanzó tranquilo hasta el campo de quidditch, tenía que ponerse a entrenar aunque ese día no estaba específicamente de humor para hacerlo, pero no era algo que estuviese en su control.

— ¡James! –Escuchó el grito de su hermano, así que se giró, y lo esquivó cuando intentó taclearlo, al menos eso demostraba que tanto entrenamiento funcionaba de algo.

—No es de caballeros atacar a alguien por la espalda ¿lo sabes?

—No eres un caballero, eres un imbécil, jamás voy a perdonarte, todo es tu culpa, Scor ya no quiere ser mi amigo, y es tu culpa, sé que es tu culpa, todo es tu culpa.

—Yo no, me disculpo por lo que ocurrió, sólo quería agradecerle que hiciera que Lily viniera a Hogwarts.

—Papá puede verte como el hijo perfecto, pero la verdad es que ya estoy harto de ti, haznos un favor, maldito robot mutante, y muerte en la primera oportunidad que tengas, nadie aparte de tu asqueroso amigo Alex va a extrañarte, y en cuanto logre conseguir una chica, dejarás de existir para el mundo.

—Albus, yo solo quería…

—No –lo empujó cuando lo sujetó del hombro –realmente te odio, ojalá jamás hubieses nacido, ojalá hubiese sido hijo único –escupió lleno de ira –no entiendo en qué momento decidiste meterte en mi amistad con él, déjalo en paz, déjanos en paz, él es mi amigo, no tuyo, y la próxima vez, mejor ni intervengas, porque tu cerebro no funciona, entonces, vas y te ofreces como amigo, cuando nadie te necesita.

—Yo solo hice lo que me pediste –murmuró.

—No, te tomaste atribuciones que no te corresponden, incluso Scorpius tiene que ser amable contigo, cualquier persona normal, ya te habría lanzado la maldición asesina.

James se quedó de pie observando un punto en la distancia, donde su hermano se había perdido de vista, se dio media vuelta, aún tenía que entrenar, o se metería en problemas con su padre.