Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es miércoles de nuevo y antes de que me ocupe el resto de la tarde, mejor les actualizo, je, je, bueno, no sé que tal les esté pareciendo la historia, pero espero que esté siendo de su agrado, yo estoy cada día más obsesionada con estos dos, que ahora intento no ponerlos como pareja en tramas donde ya tenía destinadas sus parejas, en fin, ojalá les guste la historia en general y el capítulo en específico, ya estamos cerca de la confesión de amor.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Había ciertas cosas que Scorpius mismo no podía controlar, sus pulsaciones cuando se trataba de James Sirius Potter, y la necesidad tan grande de su mejor amigo, así que después de dos semanas de lo que le pareció una eternidad cruel y tormentosa, se sentó junto al moreno, que tenía la vista en el plato de avena.

—La cercanía de tu cara con el plato cuenta como acoso –bromeó.

Albus levantó la vista apresuradamente, su mirada verde se llenó de lágrimas sin derramar, pero claro, era Albus Severus Potter, así que no hizo una escena, no se puso a llorar en pleno gran comedor, pero si lo abrazó fuertemente.

—Te besaría si me fueran los tipos –argumentó, pero notó como el brillo en su mirada cambiaba, estaba alegre de nuevo, o lo más alegre que un Potter pudiese estar y compartir con el mundo.

—A mí me van, pero tú no –se burló.

—Eso es lo que nos hace buenos amigos ¿no?

—Totalmente –admitió sonriente.

Scorpius untó mermelada de calabaza en su pan, mientras Albus cambiaba la aburrida avena por algo más delicioso, comenzaron a charlar con ese ritmo tan rápido y elocuente de siempre, como si no hubiesen pasado dos semanas, y como si nada malo les hubiese pasado desde que volvieron de vacaciones.

—Estaba pensando, en que me invitaras a tu casa en las vacaciones –comentó Scorpius –puedes venir al inicio a casa, y el final ir a tu casa ¿qué opinas?

—Suena bien –admitió tranquilo.

Scorpius observó a su mejor amigo, normalmente nunca reaccionaba así de tener que pasar las vacaciones en su casa, así que algo había pasado en esas dos semanas, levantó la mirada para encontrar a James, intentando controlar sus pulsaciones, y no tuvo problemas con eso, porque no lo encontró, Alex estaba solo, intentando que la cabeza se quedara en su sitio, y no se le cayera a causa del sueño que tenía.

—Entonces serán unas magníficas vacaciones.

—Pues eso creo.

—Bien ¿qué es lo que pasa? ¿Por qué esa actitud?

—Nada, en serio, es solo que no me entusiasma el hecho que al volver a Hogwarts, el próximo año, Lily estará con nosotros en el vagón.

—Bueno, es su primer año, James nos aceptó en su vagón el primer año, nos dio una guía para que no nos perdiéramos en la mañana, es lo mínimo que podemos hacer por Lily.

—Por un momento, olvidé que es la única mujer en tu vida ¿no? –Lo observó de reojo, Scorpius se puso rojo.

—Tu hermana me agrada, pero no por esos motivos.

—Sí, sí, claro, claro –negó.

Recuperar a Albus como amigo hizo que todo mejorara, incluso las clases aburridas del profesor Binns, no le parecieron tan aburridas, lo único que le desconcertaba, era el hecho de que no se había topado con James en todo el día, era algo bastante extraño, Alex paseaba tranquilo con otras personas, pero el mayor Potter no parecía estar en ningún lugar.

Se quedó quieto, cuando la mirada de Violet estaba puesta en él, así que se concentró de nuevo en lo que estaba haciendo, olvidándose de la chica, que para fortuna del rubio, era su último año, eso haría, que inevitablemente rompiera con James.

—La verdad, es que no entiendo por qué es obligatorio asistir a Historia de la Magia, todo es aburrido –se quejó Albus.

—Bueno, todo lo referente a la segunda guerra mágica lo dominas a la perfección.

—Sobre todo el hecho que papá cagaba entre los árboles mientras huía con la tía Hermione y el tío Ron.

—No huyeron, se embarcaron a la búsqueda de los Horrocrux.

—Para mí, eso es huir, debieron hacer frente como mi madre, el profesor Neville y Luna Scamander –comentó.

—Perspectivas –negó divertido Scorpius.

El rubio esperó a que su amigo hiciera un comentario sobre que él tenía información de primera mano del lado perdedor, pero no dijo nada, siguió quejándose de todos los nombres de duendes que tenía que aprender por culpa de la revuelta de duendes, incluso mencionó la fecha mal.

¿Por qué Scorpius recordaba el año y algunos nombres? Fácil.

James Sirius Potter, lo recordaba sentado en el suelo de la sala de su casa, con Lily Luna acurrucada contra él, mientras él le contaba aquello como si fuese el mejor de los cuentos.

—Estamos a nada de ser de quinto año, y con eso se acercan los TIMOs, no estoy preparado –se quejó Severus.

—Tienes un hermano súper dotado, puede darte asesorías.

—Es su último año, él estará ocupado con los EXTASIS, así que dudo que pueda ayudarme, y dudo que quiera.

—Es James Sirius –argumentó –no creo que diga que no, y menos a su hermanito.

—Veremos qué pasa en ese caso –restó importancia.

—M—

La risa de Teddy llenó todo el lugar, logrando que Lily quitara su vista del extraño diseño que estaba haciendo en un pergamino, con el ceño fruncido por la interrupción, el metamorfomago se atragantó cuando dejó de reírse para no molestar a la niña.

—Lo siento –se disculpó con una sonrisa –te daré doble chocolate la próxima vez –sonrió -¿sí? ¿Me perdonas?

—No puedo comer chocolate, lo sabes, papá se cerciora de ello, ese fue mi castigo.

—Exagera ¿no lo crees? Eres buena rompiendo las reglas.

—No lo haré –murmuró –papá me dijo que esa era la condición para poder asistir a Hogwarts.

—Bueno, pequeña Luneta, te llegó una sanción por magia por un menor fuera del colegio, y ni siquiera vas al colegio.

—Soy una niña curiosa –se encogió de hombros.

—Dime ¿qué haces?

—Cuando vaya a Hogwarts, voy a inventar un hechizo, que haga que por fin guardes silencio –lo observó con el ceño fruncido.

—Te volverás famosa –comentó, acariciando el cabello de la niña, y regresando al sofá donde había estado sentado.

El sonido de la aparición los distrajo, y los gritos de un Harry Potter furioso los hizo ponerse de pie de un salto, salieron apresurados al jardín, justo cuando James cayó al suelo.

— ¡Te parece gracioso! –Bufó furioso –pudieron matarte ¿es acaso que lo estabas buscando?

—Pero ¿qué pasa? –Cuestionó Ted, preocupado, colocando su mano en la espalda de Lily, ya que lo había abrazado, asustada por la actitud de su padre.

—Era una misión, no un entrenamiento ¿es que no has aprendido nada en todo este tiempo?

—Lo lamento –comentó tranquilo.

—Claro que lo haces, ya te lo dije, no importa lo que hagas, no asistirás a ese colegio.

—Yo… no estaba siendo rebelde –soltó en un tono que jamás había usado con su padre.

—Harry –Ted se interpuso entre su padrino y James –es un novato, todos tienen errores al inicio, incluso tú, mientras buscabas Horrocruxes –intentó calmarlo.

—Cierto –se llevó una mano al tabique nasal y resopló un poco más tranquilo, pero enfadado igual –y tú ¿qué hacías?

—Dibujaba –soltó Lily, tensa y observó a su hermano.

—Dibujabas ¿qué, específicamente?

—Cuando esté en Hogwarts, inventaré un hechizo, que haga que dejes de gritar alguna vez, y comiences a escuchar –frunció el cejo la niña y fue hasta su hermano, extendiéndole la mano.

Teddy sonrió divertido, Harry también se tranquilizó, y el aludido sujetó la mano de la niña y se puso de pie, para después despeinar los cabellos rojos de la niña.

—Si haces que te maten, te mataré primero –soltó Lily.

—Bueno, yo –hizo un mohín.

—Alguien tiene que demostrarle a papá que no es el mejor auror, y ese vas a ser tú, Jamie –sonrió –ahora, ponte ese tutú, que no has mejorado nada en tu baile.

—Estoy de acuerdo –observó a su padre que asintió.

—Regresarás mañana al colegio, así que diviértete.

—Seguiré dibujando –comentó Lily.

La pequeña pelirroja entró despreocupada, mientras tarareaba completamente despreocupada, dejando a los dos hombres solos en el jardín.

—Tu padre dijo que tenías que ser auror, pero no te prohibió estudiar leyes mientras eras uno ¿o sí? –Sonrió Ted –puedo ayudarte en todo lo que necesites, aunque dudo que haya algo que no hayas leído ya.

—No voy a ir en contra de sus deseos, Ted.

—Por eso prefieres que te maten en una misión real ¿cierto?

—Tuve una pelea con Albus –hizo un mohín –eso creo, porque tiene razón en todo lo que dijo.

—Albus se deja guiar por el enfado y sus frustraciones, algo hiciste mejor que él que lo enfadó, simple como eso.

—Sí, pero jamás me había dicho que me odiaba.

—Albus odia todo, y espero que sea una etapa –sonrió –nunca tuve hermanos y no los deseo, mucho menos hijos, esposa y todo eso –comentó –para ahorrarme todo este drama innecesario de las familias, pero… la niña en ese lugar te adora, puedo jurarte que eres su persona favorita en el mundo.

— ¿Aun cuando soy un estúpido social?

—Creo que es lo que más ama de ti, eres raro ¡y le encantas! –soltó una risa divertida Ted, haciendo sonreír a James.

—Aun no comprendo ¿por qué odias tanto la idea de tener tu propia familia, Ted?

—Algunas personas no estamos hechas para eso –admitió.

—Eso no explica por qué detestas a tu padre tampoco.

Ted puso una mueca incómoda. —Mi padre era un bastardo, simple como eso, no amas a un bastardo, aunque sea tu padre –golpeó la cabeza de James en jugueteo.

—Dime la verdad.

—Remus Lupin no estaba listo para ser padre –se encogió de hombros.