Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es miércoles y apenas si ha comenzado el día y ya estoy actualizando, pero esto es muestra de lo ocupado que estará este día, así que no creo tener tiempo para actualizar más al rato, porque de hecho, ni siquiera estoy teniendo mucho tiempo ahora, aun no termino mi trabajo, y tengo que salir fuera muy temprano por la mañana, en fin, sé que posiblemente no estén aquí para leer mis quejas y sufrimiento, perdón, ojalá les guste el capítulo.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Ted suspiró cuando la mirada azul del hijo mayor de su padrino se entrecerró, sin comprender, su cabello cambió a un verde claro, no quería hablarlo, pero tampoco era un secreto como tal, incluso sus padrinos lo sabían.

—Encontré una carta en mi onceavo cumpleaños, pensé que era mi carta de Hogwarts, pero no, era de mi padre para mi madre –suspiró –él no me deseaba, en esa carta escribe a detalle todas las razones por las cuales yo no tengo que nacer, como arruinaría la vida de mi madre, la de él, que no estaba dispuesto a quedarse a su lado, incluso le informaba que se uniría a tu padre y tus tíos, a buscar lo que sea que tenían que buscar, porque sería de ayuda, así mi madre podría deshacerse de mí –negó –cuando sabes que eres una persona no deseada en el mundo, bueno, las cosas cambian, y estoy seguro, que soy bastante parecido a ese imbécil, así que –se encogió de hombros.

—Eres una buena persona, veo como tratas a Lily, sin duda serías un buen padre.

—Ella es diferente –observó al interior de la casa –y soy joven, para verla como una hija –rió divertido.

—Aunque demasiado viejo para ella –argumentó serio.

—No la veo de esa manera, James –hizo una mueca de asco –aunque admito, que cuando todo el mundo a mi alrededor pierde sentido, y todo es oscuro, ella es mi patronus.

—Eso suena bien –admitió.

—Dime ¿esa chica es tu patronus?

James observó a su amigo, sin comprender por un momento, y aunque en teoría, cuando ella estaba, todo era bueno, no sentía lo que Ted había descrito con Lily.

—Entonces, amigo, espero que encuentres tu patronus, esa persona que en los momentos más oscuros, te haga sentir que eres más de lo que los demás quieren o esperan de ti, y no necesariamente, tiene que ser un interés amoroso, puedo compartir mi patronus contigo –sonrió.

—Gracias –lo observó.

—En lo que encuentras el tuyo, claro.

Ted golpeó la espalda de James y entró a la casa, dejando al chico un poco pensativo ¿qué tan fácil era encontrar una persona que cumpliera todas esas características para alguien como él?

Entró a la casa de sus padres y fue directo a la ducha, se recostó sobre su cama una vez que salió, estaba un poco agotado, las misiones eran bastante complicadas, no comprendía como su padre se había enamorado de aquella vida, tantos años y seguir haciéndolo, a pesar de que tenía la posibilidad de quedarse en la oficina y solo mandar a los subordinados.

La cena que preparó su padre fue deliciosa, quizás era de lo mejor de estar en casa, a pesar de que los banquetes de Hogwarts eran dignos de la realeza, él prefería la sazón de su padre y su abuela, su madre también cocinaba bien, pero casi no lo hacía.

—Estás por terminar Hogwarts, Jamie –soltó Ginevra, alegre –dime ¿algún regalo en específico que quieras?

—No, mamá, estoy bien, aún falta un año.

—Bueno, entonces es bueno que tengas tiempo para pensar en lo que quieres ¿no?

—Sí –comentó tranquilo y observó a Lily, que charlaba con Teddy.

Una vez que Ted se despidió, y Lily fue enviada a dormir, él fue hasta el despacho de su madre, tocó suavemente y aguardó a que ella le indicara que podía pasar.

—Lamento molestarte, sé que es tarde y…

—Ah, James –la mujer se levantó y lo sujetó de la mano –ya te he dicho que para mí no hay nada más importante que tú y tus hermanos, así que no molestas –restó importancia –me alegra que vinieras, noté que no quisiste pedir nada, por el hecho de que Lily Luna estaba presente, eres muy considerado con ella –acarició su rostro.

James cerró los ojos ante la caricia de su madre, remontándose a cuando era un niño pequeño, y las personas se enojaban con él, porque jamás comprendía las indirectas y siempre hacía literalmente lo que le pedían, su madre era tan comprensiva y cariñosa con él, y sabía que no podía decirle que no quería ser un auror, o ella literalmente hechizaría a su padre, lo sujetaría de la mano y se iría de ahí.

—Dime ¿qué es lo que pasa?

—Mamá, ¿es muy egoísta de mi parte si te pido ayuda?

—Claro que no –sonrió dulce –dime, aunque supongo que ya sé lo que pedirás.

—Yo… quiero que me prestes dinero, cuando termine Hogwarts, quiero independizarme, una habitación me será suficiente, no es necesario…

—Tranquilo –lo sujetó de las manos y sonrió –supuse que sería lo primero que harías al salir del colegio, no puedo culparte, la mayoría de los adultos lo hacen, se independizan en cuanto puedan, y no es porque sean egoístas, cariño, tienes que hacer de tu vida…

—Estoy saliendo con una chica –informó –es un año mayor que yo, pero… quiero casarme con ella cuando yo salga del colegio.

Ginny sonrió. —Bien, ten por seguro que tú y tus hermanos tendrán un lugar donde vivir una vez se gradúen, ustedes decidirán si es una casa o un apartamento –lo abrazó fuertemente.

—M—

Scorpius entró al gran comedor bostezando, aunque eso fuese demasiado vulgar para alguien como él, pero desde hacía días, la verdad, era que nada le importaba, su respiración se contuvo y su corazón se aceleró tan deprisa, el grito de emoción de una chica llamó la atención de algunos en el gran comedor.

La mirada gris del chico fue hasta Violet, que se acercaba corriendo en su dirección, pasó junto a él, arrojándose a los brazos de James Sirius Potter, a unos metros a lado de él, que la envolvió con incomodidad a causa de que eran el centro de atención de algunos chismosos, como el rubio.

—Volviste, te extrañé –soltó alegre.

—Hola –saludó.

—No dejaré que vuelvas a irte –soltó alejándose de él –te ves más guapo que nunca –lo besó.

—Gracias, tú luces adorable.

—Lo sé, más al rato, compensaremos tu ausencia ¿de acuerdo?

James asintió. —De acuerdo.

—Te veré en unas horas –lo besó y se alejó.

El rubio lo vio cerrar los ojos y suspirar, le costó más de un largo minuto relajarse, él iba a saludarlo, pero el castaño entró al gran comedor, en dirección a Alex, que estaba sentado a la mesa de Gryffindor, besándose con Audrey McLaggen.

La sonrisa ajena de Potter provocó algo en Scorpius, por alguna razón, se sintió culpable de aquel semblante tan sombrío ¿dónde había estado esas dos semanas? Albus no había parecido notarlo, y preguntar por él, le había parecido fuera de lugar.

Se sentó junto a su mejor amigo y no hizo comentario alguno al respecto, pero su corazón seguía latiendo a un ritmo extraño ¿era necesario ir con Madam Pomfrey?

—Mamá me dio permiso de que pasaras las vacaciones en casa y de ir a tu casa –sonrió alegre.

—Me alegro –admitió honesto, y observó hacia la mesa de Gryffindor.

¿Qué tanto quería ir a la casa Potter para pasar un rato con su mejor amigo? Tomando en cuenta que en Hogwarts la pasaban juntos casi todo el tiempo.

La sonrisa de James Sirius Potter contestó su pregunta, a pesar de que era dirigida a Audrey, y no era completamente honesta.

El rubio se detuvo a mitad del corredor, James Sirius estaba viendo al muro de piedra, mientras se masajeaba un hombro, siempre estaba dolorido o golpeado, y nunca le decía a nadie, quizás para no preocuparlos ¿tanto pensaba que no valía la pena lo que le pasaba?

Las antorchas a ambos lados del castaño, le hacía tener una presencia más misteriosa y por lo tanto, su atractivo aumentaba, le había costado todo en él admitirlo, pero ahí estaba, dio un paso decidido y se aclaró la garganta, pero el castaño ni se dignó a observarlo.

—Me alegro de encontrarte –murmuró Scorpius, nervioso, jamás había hecho algo como eso, Potter no contestó, lo ignoró, de forma deliberada –lamento mi actitud la última vez.

—Todo está bien –comentó, soltando su hombro, dejando caer su mano a un costado.

—No, no lo está –admitió, avanzando un poco más hasta James.

El chico de ojos azules no contestó, prefirió seguir ignorándolo, por lo cual, Scorpius no comprendió la razón por la cual no se marchaba, posiblemente estaba esperando a Violet, así que mejor darse prisa.

—La verdad, es que quiero decirte algo, aparte de disculparme por mi actitud, lo cierto, es que me gustas.

James se tensó ante la confesión del rubio, apretó la quijada, pero posiblemente se mordió la lengua para no decir algo.

—Me costó bastante admitirlo, pero la verdad, es que mi mal humor respecto a ti, y todo, es por eso, porque me gustas, jamás alguien había logrado que me sintiera así, y… quizás también sea la razón por la cual me estaba castigando de esa forma, me gustas, James.

—Tú a mí no –contestó en un tono seco.

—Eso ya lo sé, estás enamorado de Violet, pero… James –avanzó un paso más, así que logró que el chico lo observara –yo podría… si me dieras una oportunidad, demostrarte que…

—Lo lamento, Scorpius –se giró para darle la cara –pero no me gustas, eres solo un niño y… -La mano del castaño se colocó en el hombro de Scorpius cuando se aventuró a besarlo, jamás lo había visto poner distancia e impedir algo así, pero su actitud y su mirada era fría.

—Dime ¿por lo menos podría ser tu amigo? –Preguntó, con la respiración agitada, y al borde de la desesperación.

—No –retrocedió un paso –tú y yo, no podemos ser amigos, no podemos ser absolutamente nada, voy a serte honesto, pero solo soy amable contigo por mi hermano, pero de otra manera, yo… jamás cruzaría una palabra contigo, no me agradas, jamás me has agradado –lo observó atento, y después de esas palabras, se alejó sin darle importancia.