Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, es miércoles otra vez, así que aquí estoy con un nuevo capítulo, esperando que siga siendo de su agrado, muchas gracias por todo el apoyo, nos leeremos el próximo miércoles, si todo va bien ;)
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
Se quedó quieto, pegado al piso por la actitud de James ¿ese era su verdadero rostro? ¿Realmente siempre había sido capaz de ser un monstruo? Posiblemente era lo que quería ocultar del resto del mundo, por eso realmente no comprendía las normas sociales, las emociones, todo ese tiempo lo había engañado, esa calidez y todo lo que representaban sus creencias, habían sido parte de su acto, y él había sido tan estúpido para creerlo.
Vaya jugada, pero no podía culparlo, no se había comportado de la mejor manera ¿qué había esperado realmente al confesarle sus sentimientos? Que mágicamente o milagrosamente, respondiera que él también, que siempre ha estado enamorado de él desde el primer momento en que se vieron.
No, eso iba demasiado alejado de la realidad, de la personalidad de James, eso no iba, ni en la del chico bueno, dedicado y cálido, menos en el trozo de hielo en el que se había transformado, observó al techo, derrotado, no había forma que alguien como Sirius Potter, amara a alguien como él, eso solo pasaba en los asquerosos cuentos de hadas, y aunque se tratara de uno, él era el villano, destinado a nunca conocer lo que era ser amado por alguien.
Regresó a la sala común de Slytherin, Albus estaba tan tranquilo como siempre, había comenzado a estar más alegre que nunca, pero no quiso preguntar, no estaba de humor, y lo mejor era que cambiara la cara, antes de que lo interrogará al respecto.
—Ya no puedo esperar por las vacaciones –comentó Albus –estoy aburrido, necesito dormir tarde y despertarme a las cinco de la tarde, si me va bien.
—Sí, la verdad es que también quiero ir a casa, ya me aburrió el colegio.
—Lo dices porque no te has metido con ningún chico en un buen tiempo ¿no?
—Sí, es lo más seguro.
Sacó sus cosas y comenzó a hacer sus deberes, era lo mejor para olvidarse del rechazo que el hermano mayor de su mejor amigo le había dado, la espantosa sensación de que posiblemente le hubiese podido dar una oportunidad, si Violet jamás se hubiese fijado en él, pero eso también era su culpa, había sido su idea mandarle cartas a la chica en nombre de James.
Si el castaño tenía esa relación, era gracias a él, y solo a él.
La brillante idea de contarle la verdad a Violet respecto a las cartas y que no había sido Potter quien las había escrito, cruzó por su mente, y estuvo tan convencido de que debería arruinar eso para James.
La realidad lo golpeó cuando su mente comenzó a elaborar su plan de venganza, pero ¿venganza de qué? James simplemente no sentía nada por él, y saliendo o no con Violet, eso jamás cambiaría, tenía que aceptarlo y dejar de hacer estupideces a causa de sus caprichos y por el simple hecho de que podía.
Si esa chica era la felicidad de Sirius, bueno, no le quedaba más que alegrarse porque al menos uno de los dos, estaba con la persona que quería.
—No le va a molestar a tu papá que vaya ¿cierto? –La voz de Albus lo distrajo de sus lúgubres pensamientos.
—No, no le molestará, no te preocupes, ha madurado un poco con el tiempo –restó importancia.
—Ojalá pudiese decir lo mismo de mi padre –suspiró Albus, abatido.
—Que te conviertas en un adulto, no siempre te garantiza que madurarás, ahí está Ted Lupin, sigue siendo un casanova, y dudo que algún día encuentre una mujer, y forme una familia.
—Teddy se unta repelente anti compromiso todas las mañanas y noches, nuestros ojos nunca lo verán casado y con hijos, mucho menos enamorado.
—Algunas personas tienen muy en claro que no son de estar con alguien y están bien con eso, a otros nos cuesta trabajo aceptarlo.
—Bueno, si dejas de irte de chico en chico, mazmorra en mazmorra, posiblemente encuentres al indicado.
—Bueno, si no encuentro un hombre hecho para mí, siempre me queda la opción de seducir a tu hermana, Lily.
—Eso jamás va a ocurrir, es más fácil que Voldemort vuelva y llegue a la cima del poder, a que Lily te acepte como esposo, novio o algo, digo, ella realmente te detesta.
—Cierto ¿no sabes por qué?
—No, nunca ha dicho, lo que respecta a todos en casa, ella es bastante atenta contigo…
—En público, me golpeó en las nueces la última vez que estuve en tu casa, sin que nadie nos viera.
—Al inicio pensé que le gustabas, pero luego dijiste que quien le gusta es Alex, así que no tengo idea, posiblemente James tenga esa información, o Teddy.
—Voy a preguntarles la próxima vez que los vea –comentó pensativo.
Si era que James se dignaba a dirigirle la palabra, pero bueno, en eso era como Lily, era "educado" con los demás presentes, así que posiblemente pudiese contestar su duda.
—M—
James observó a Alex, que estaba bastante tranquilo, hasta donde había entendido, había comenzado a salir con la chica de Slytherin que se le había presentado en el gran comedor, junto a Scorpius.
No se detuvo, su amigo tenía algo que siempre le hacía darse cuenta si algo le pasaba, y no tenía ganas de hablar sobre la confesión de Scorpius, normalmente, no tenía ningún problema en rechazarlos, siempre procuraba no herir los sentimientos de esas personas confundidas ¿cómo alguien podía fijarse en él? Hasta ese día, le sorprendía como Violet se había dado cuenta que existía.
Suspiró, esperaba que con esa actitud y esas palabras, estuviese cumpliendo con lo que Albus le había dicho, aunque en realidad, sólo había mentido un poco en su rechazo a Scorpius, el chico absolutamente no le gustaba, y aunque no hubiese tenido problema con ser su amigo, Albus le había prohibido siquiera mirar a Malfoy, pero para ser contundente y cruel, necesito observarlo.
—Dime ¿qué te pasa? Subiste directamente aquí, ni me saludaste –se quejó Alex.
—No es nada –respondió –es solo que tuve una confesión incomoda, eso es todo.
—Una confesión incomoda ¿quién fue?
—Un niño de cuarto año –murmuró.
—Vaya –se burló –no le digas a Violet, o se pondrá histérica.
—De acuerdo, no le diré.
Ya no dijo nada, dando por terminada la charla, Alex al ver que su amigo realmente no estaba de humor, regreso a la parte de abajo, a continuar con sus deberes.
Esa noche no hizo sus deberes y tampoco bajó al gran comedor a cenar, posiblemente el profesor Smith lo reprendería por brincarse una comida, pero realmente no estaba de humor para nada.
Se quedó dormido en algún punto, esperando a que sus compañeros regresaran a la habitación, despertó a las cinco de la mañana, su estómago estaba gruñendo por el hambre, y fue cuando se arrepintió de haberse brincado la cena.
La punta de su varita se iluminó, observó el plato de comida en su buró y observó en dirección a la cama de su mejor amigo, los ronquidos se escuchaban suaves, nada que ver cuando le roncaba en el oído, cuando compartían la cama en vacaciones, sujetó un trozo de pastel de higo y lo comió apresuradamente.
Cuando Alex se unió a él en el gran comedor, el apetito de James ya estaba saciado, un poco por lo que había comido que no estaba permitido en su dieta y otro tanto por lo que sí, pero Smith tenía que verlo comer lo indicado, o iría directo a su padre, a acusarlo de rebelde, de sabotear todo, solo para irse a la Academia de Leyes.
—Veo que estás de mejor humor –comentó Alex, divertido.
—Sí, todo está muy bien, gracias por la cena –comentó.
—De nada, pensé que no te lo comerías, pero lo hiciste, eres un chico bueno –sonrió.
—Por cierto, Alex, sé que te había pedido que fueras a casa por las vacaciones, pero en esta ocasión, tendré que quitar la oferta.
—Vaya, rompes tu palabra ¿por qué?
—Papá me dijo que me usará en las vacaciones como vigilante en la oficina, para que vaya acostumbrándome al ritmo laboral, así que no estaré en casa.
—No llegarás a dormir, a pesar de… -suspiró –no te preocupes por eso –negó comprensivo.
Alex no discutió, se la pasaban casi todo el tiempo juntos, alejarse en vacaciones no sería la gran cosa, lo que le había disgustado, era la razón, aunque James no lo había dicho, sabía que en realidad iría de misión.
¿Cómo se le ocurría a Harry Potter llevar a un chico sin entrenamiento básico a una misión real? ¿Acaso quería a su hijo muerto?
—Dime ¿quién se te declaró ayer? –Cuestionó, cambiando de tema, antes de obsesionarse y decirle a James que era un idiota, que desistiera de querer complacer al resto del mundo e hiciera lo que él quisiera.
—Un niño de cuarto año –repitió.
—Sí, pero de todos los niños aquí ¿cuál de todos?
—No recuerdo su nombre, ni su cara, ni su casa –se encogió de hombros –estaba ocupado en cosas más interesantes.
—Vaya, que rudo, nunca habías sido así de despectivo, al referirte a alguien, eres bastante observador, por contradictorio que suene eso con tu personalidad y tu problema de socializar –se encogió de hombros.
—Bueno, esta vez realmente no me interesaba –comentó.
Alex observó a su alrededor en el gran comedor, buscando una mirada fija en su amigo, con cierto resentimiento por ser rechazado, no encontró a nadie con esas características, hasta que sus ojos se toparon con Scorpius, que veía fijamente a James, que parecía no darse cuenta, por mucho que se esforzara, el chico negó, supuso que al fin había admitido sus sentimientos por James.
