Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola de nuevo, ¿cómo están? Espero que muy bien, la verdad, me he detenido a pensar, que estamos en el capítulo 22, y según lo que yo tenía planeado era que sería una historia corta (aunque el contenido del capítulos lo es), por lo tanto, no sé cuanto más dure esta historia y qué tanto pueda abarcar de ellos en lo que sería la trama original (lo ocurrido en Positivo) pero bueno, ojalá les guste el capítulo, muchas gracias por el apoyo.

Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


No había tenido ni un poco de paz desde que le había confesado sus sentimientos a James, lo único en lo que podía pensar era en sus ojos azules mirándolo como si hubiese perdido la razón, su paranoia había disparado un montón de ideas más, como que en realidad era asco, y el hecho de que Alex lo observara de aquella manera aumentaba la casa embrujada que acababa de construir llena de fantasmas espantosos ¿había arruinado las cosas tanto al confesarse con Sirius?

— ¿Todo bien contigo, Scor?

—Ah, ¿qué? –observó a su mejor amigo.

—Te pusiste transparente y tu expresión cambió, como si estuvieses viendo algo completamente aterrador.

—Ah, no, yo no, no, no es nada, eh, te veré después ¿sí?

Scorpius sujetó sus cosas tan rápido como podía y se alejó, ni siquiera había pasado por su mente que James pudiese comentarle a Albus que se le confesó, y si eso pasaba, sin duda alguna el caos llenaría el colegio.

"Bueno, con que no salgas que en vez de gustarte mi hermana, te gusta mi hermano, todo bien, llevaría mejor que te enamoraras de Lily, no soportaría que te enamoraras de James".

Sin duda haberse fijado en James había sido una gran metida de pata ¿por qué él habiendo tanto chico atractivo en el colegio?

"Claramente dije que no soportaría que te enamoraras de él".

Avanzó tan rápido con una sola cosa en la mente, la charla que había tenido hacía un tiempo con Albus, y lo conocía demasiado bien como para saber que no estaba bromeando, aunque también comenzaba a creer que era más fácil conquistar a Lily Luna, que a James Sirius.

Llegó hasta su cama en tiempo récord, aventó sus libros sin prestar mucha atención y salió de ahí, tenía que tomar precauciones, tenía que encontrarlo y pedirle que no fuese a decirle nada a Albus.

Aquella sola idea lo hizo agitarse un poco, a pesar del rechazo, el chico le seguía gustando, no solo eso, tenía todo a favor para estar enamorado de él, recorrió los pasillos con paso apresurado, las clases habían terminado, ya no era prefecto, así que ¿dónde podía estar?

Agregó a Alex a la búsqueda, donde estuviera el chico estaría James, eso era más que seguro, así que observó de un lado a otro, intentando no parecer muy desesperado al respecto.

—Oye ¿dónde está tu novio?

Scorpius se detuvo cuando se encontró con Audrey McLaggen, que frunció el cejo bastante con una mirada enfadada, así que suponía que las cosas con Alexander habían terminado tan rápido como comenzaron, y aunque eso le alegró demasiado, no tenía tiempo para celebrarlo.

—No lo sé, y no me interesa –gruñó enfadada, alejándose.

—Te dije que él era para otra, pero no me hiciste caso –sonrió –pero eso no, dime ¿no lo has visto?

—Sí, y de hecho lo estoy evitando, está en el campo de Quidditch con el amor de su vida.

Scorpius entrecerró los ojos un tanto confundido, pero no le prestó mucha atención así que fue en busca de Alex, iba a mitad del camino, cuando comprendió el comentario de Audrey, justo cuando pensó que si James no estaba con él, estaría en la sala común de Gryffindor, que comprendió que ellos dos estaban en el campo, al final estaría a quien buscaba.

Lo vio de inmediato, pero estaba solo, así que se enfadó, tenía la esperanza de poder verlo, aun y con la decepción subió hasta las gradas donde Alex estaba leyendo.

—Oye –lo llamó agitado, había corrido gran parte del camino y no tenía tan buena condición al parecer.

Alex bajó el libro y lo observó con una sonrisa que realmente le parecía irritante, viéndolo bien, no comprendía qué le podía ver Lily, ella que era como una pequeña muñequita, con esos ojos verdes olivos grandes, esa nariz respingada y labios perfectos, en cambio Alex era… Alex.

—Dime ¿seguro que soy a quien buscas? –Se burló.

—No, nadie en su sano juicio.

—Sí, ya lo sé –soltó enfadado levantando el libro para volver a leer.

—Necesito que me digas ¿dónde está James?

—Bueno, Scorpius, James está ocupado en este momento.

—Lo necesito, ahora mismo, tengo que hablar con él sobre…

—Pensé que ya te había dejado claro que no está interesado en ti.

—Te lo dijo –soltó temeroso, si se lo había dicho a Alex, podría decirle a Albus.

—En realidad no, estuve un rato interrogándolo sobre qué era lo que le ocurrió, dijo que había tenido una declaración bastante incómoda, y bueno, no me quiso decir quién, solo dijo que de un niño, y eso es normal, que se le declaren, pero no que se ponga ya sabes, enfadado.

—M—

James observó los dos puñetazos que su profesor le había dado, por fortuna era en el abdomen, se terminó de poner la playera cuando la puerta del baño se abrió, no se giró, el único que podía ser era Alex, que lo había esperado en las gradas mientras él se daba una ducha antes de su "cita" con Violet en la biblioteca.

—Ya voy, no tardé mucho, y no quiero que digas que es solo porque me tengo que ver en quince minutos con Violet.

—Cuánto vapor –se quejó Scorpius –dime ¿eres acaso un dragón, Potter? Una persona normal no podría usar el agua tan caliente.

James se giró cuando la voz del rubio llegó a sus oídos, no sabía qué pensar porque estuviese ahí ¿qué tenía que hacer? Bueno, Albus ya le había dejado claro que no lo quería cerca de su amigo, que no tenía que dirigirle la palabra ni nada, pero ¿qué hacía si era el rubio quien lo buscaba?

—El agua caliente ayuda a relajar los músculos –informó en un tono tranquilo.

—Hay otros métodos para hacerlo, también –el rubio lo observó directamente, ya que había estado evitando hacerlo.

—Sí, lo sé, he leído al respecto sobre algunos…

—Yo no hablaba de eso –sonrió divertido y avanzó hasta James –tengo que hablar contigo.

—Normalmente el que tiene problemas con los aspectos sociales soy yo…

—Sí, por eso sigues desnudo de la cintura hacia abajo –indicó Scorpius.

—Ah –el chico se observó –me estaba cambiando –aclaró –pero no es algo que todos tienen, así que –se encogió de hombros –supongo que no es algo con lo que no estés acostumbrado.

—Eso sonó espantoso –frunció el ceño Scorpius.

—Me disculpo por eso –se giró para ir por sus bóxer.

James se vistió rápidamente, esperaba que cuando se diera media vuelta el rubio ya se hubiese marchado, pero no, seguía ahí, observando a su alrededor, distrayéndose mientras le daba privacidad.

—Bueno, tengo una cita, tengo que irme –se disculpó y avanzó hasta la puerta.

—No, en serio, necesito pedirte algo, ya sé que dijiste que no podemos ser amigos, ni nada, James, y lo comprendo, pero, necesito que no le digas a Albus lo que pasó entre nosotros.

James retrocedió en sus pasos y lo observó confundido ¿lo que pasó entre ellos? Repasó todo en su memoria pero no podía comprender a lo que se refería, cuando prestó más atención, estaba a dos pasos del rubio, así que se alejó otros dos.

—No recuerdo algo que pasara entre nosotros –admitió.

—Sí, me expresé mal, a veces olvido que tienes una mente especial –soltó suspirando –lo que digo, es que por favor, no vayas a comentarle a Albus, que te confesé mi amor.

—Era algo que no pensaba contarle a alguien.

—Ah, perdón, no conté con que te diese pena que me confesara, pero está bien –se burló –entonces ¿puedo contar con que guardarás el hecho que te confesé mi amor en tu basurero mental?

—Scorpius –habló en un tono tranquilo James –no sé si has notado que mi relación con Albus es bastante mala –lo observó –lo digo porque eres el mejor amigo de mi hermano, y Alex que es mi mejor amigo lo sabe, así que dime ¿crees que le digo cuantas personas se me declaran? –Comentó, en el tono más lógico para James.

—Ah, claro, estoy en una larga lista, perdón, chico popular, sí, sin duda tienes una lista muy grande.

—No tengo una lista –comentó.

—Eres un gran imbécil, dime ¿por qué fui a fijarme en alguien como tú? ¿Es un castigo?

—Yo tengo la misma duda –aceptó –no comprendo ¿por qué te fijaste en mí? –frunció el ceño.

—Dime ¿te has visto en un espejo?

—Sí –aceptó confundido –hace un momento antes de que entraras y…

—Deja esas estupideces, James –lo empujó Scorpius –estoy harto de esta fachada tan de chico inocente y torpe que no comprende, sé que lo haces, que es tu escudo para protegerte, pero ya basta, dices que el niño soy yo, pero tú, tú…

James observó a otro lado tras las palabras de Scorpius, por esas mismas acciones en su contra no comprendía ¿por qué decía que le gustaba? El rubio lo confundía, si las interacciones lo hacían, las actitudes del mejor amigo de su hermano aún más.

—Lamento decepcionarte –comentó –pero tengo una cita con Violet, así que lo lamento, pero tengo que irme y… te lo digo en serio, lo mejor es que te mantengas lejos de mí.

—Ahí está –informó –el James real, el que pone límites, el que no dejas que nadie vea, salvo yo ¿por qué? Dejas que todo el colegio te bese, pero cuando yo lo intento, simplemente me detienes ¿por qué? ¿Tanto me desprecias? –se quejó Scorpius.

—Estoy saliendo con Violet –le recordó –y no sé tú, pero no me parece correcto dejar que tú o quien sea, lo haga.

—Los límites son por eso –soltó sorprendido –si no estuvieses con ella –se acercó a él –dime ¿me dejarías que te besara? –sonrió.