Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola, es de nuevo miércoles, así que aquí estoy, con otro capítulo, y sí un poco más largo, tengo que hacerlo, o terminaré con 100 capítulos y no es la idea, ojalá les siga gustando la historia, ya sé que los ataques de Scorpius puedan parecerle insoportables a algunos, pero se calmarán un poco, gracias por el apoyo.
Gracias por todo, nos leeremos pronto, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
La cercanía con James le gustaba, estaban a un pequeño paso de distancia, si se aventuraba demasiado rápido, podría tener la oportunidad de completar su cometido, en lugar de eso, James se alejó un paso, girando el rostro, así que Scorpius observó también a la misma dirección.
—Tardaste –dijo la voz de Violet –así que decidí venir aquí, a asegurarme de que todo estuviera bien.
—Lo lamento, no me fije que iba retrasado –comentó tranquilo.
—Sí, ya veo que no estuvo dentro de tu control, así que vamos, cariño –se pegó a él –contesta la pregunta de Malfoy ¿lo dejarías besarte si no estuvieras conmigo? –Sonrió.
—No lo sé –argumentó –no es como que vaya paseando por el colegio dejando que me besaran.
—Voy a rebatir eso –sonrió Violet –dejaste que yo te besara –se acercó a él, deslizando su mano desde su pecho hasta el resorte de sus calzoncillos, mientras besaba el cuello del castaño, él la observó serio.
—Voy a, terminar de vestirme –se alejó de la chica que le sonrió a Scorpius divertida.
—Buen intento, niño, pero, no hay nada que puedas hacer para tenerlo para ti –se encogió de hombros –te seré honesta –avanzó hasta Scorpius –iba a terminarlo hace un tiempo, es aburrido –se encogió de hombros –pero entonces, tú me atacaste con esas flores, y decidí que lo mantendría junto a mí, hasta que me aburra de él –sujetó la túnica de Scorpius y la acomodó –no importa lo mucho que insistas, él no va a dejarme ¿sabes que sus planes son que vayamos a vivir juntos después de Hogwarts? –Scorpius la observó dolido por enterarse de aquello –en realidad él dijo matrimonio, presentarme formalmente a sus padres –suspiró –es un imbécil ¿no lo crees? –Se burló, acercando su rostro al rubio –y voy a ilusionarlo todo lo que pueda, y después lo terminaré, terminando con la información, de que fuiste tú, quien me envió lechuzas en su nombre, sólo para interesarme en él ¿cómo crees que el aburrido y siempre correcto James Sirius Potter tome eso? ¿Crees tener una oportunidad con él después de eso? –Chasqueó la lengua –no lo creo.
—Él no tiene la culpa de lo que yo hice –soltó enfadado.
—No, claro que no –admitió –es un buen perro faldero –admitió –me sirve para muchas cosas, hace mis deberes y el sexo –se mordió el labio –es muy bueno en eso –elevó una ceja –pero es algo que jamás podrás saber, que lástima ser tú –jugó con su cabello –sé que estoy siendo cruel, tomando en cuenta que él tiene razón y tú eres un simple niño consentido, que siempre tiene que obtener todo lo que quiere, pero es momento, que comprendas que no importa la edad que tengas, siempre hay consecuencias a tus actos, y las personas, a veces usaran a las personas que amas para dañarte, es mejor –se encogió de hombros –es algo que debes comprender, al final, tú eres un asqueroso mortífago, como tu padre.
Scorpius la vio alejarse rumbo a James, que estaba terminando de guardar sus cosas, lo besó de una forma apresurada, sólo para provocar los celos más intensos en el rubio, y lo consiguió, se puso furioso.
Pero el problema con Scorpius, es que siempre dirigía su furia a la persona equivocada, jamás a la persona que la provocaba.
—Te veré donde siempre, no tardes, termina tus asuntos aquí ¿de acuerdo?
—Bien, gracias –sonrió.
Violet pasó junto a Scorpius, volvió a sonreírle cínicamente y salió del lugar, Scorpius se giró hasta James.
—No puedo creer que seas tan imbécil como para estar con ella –bufó yendo de nuevo hasta él.
Lo vio fruncir el cejo, como buscando una razón suficiente para justificar su decisión de estar con ella, y soltó la peor de todas.
—Le amo –contestó.
—Ah, le amas –se burló –a veces dudo que puedas sentir algo como eso ¿sabes? Tienes problemas con el entorno social ¿cómo puedes saber que realmente te gusta o la amas? Eres un imbécil al final de cuentas, que siempre hace lo que los demás le dicen, ya sea tu estúpido amigo Alexander o tu padre –gruñó –eso es lo que dice Albus, que eres el títere de tu padre, siempre obedeciendo, nunca teniendo nada propio, todo en tu cabeza son ideas insertadas por los demás, tú no eres nada más que un cascarón, uno muy inútil, ahora comprendo por qué todos te adoran, simplemente careces de personalidad, de chiste, lo único que tienes a favor, es esa cara bonita.
—Albus jamás diría que soy un títere –comentó tranquilo –lo conozco, él me detesta por otras cosas, no por ser un títere.
—Un títere y un robot no tiene mucha diferencia, genio –se burló de él –pero eres un imbécil, no me sorprende que no lo comprendas.
—Gracias por ponerlo en claro –admitió tranquilo –ahora con toda la información que manejas, por favor, aléjate de mí.
El castaño sujetó su costal de ropa sucia y lo echó sobre su hombro, sin darle más importancia al asunto, le dio la espalda, y Scorpius haciendo honor a su apellido lo atacó por la espalda, tomándolo distraído, incluso en lo que lo había transformado, era una criatura completamente adorable, iba a dejarlo así, sin decir nada, pero la furia se esfumó, dejándolo entrar en razón.
—M—
Alex caminaba de un lado a otro completamente enfurecido, estaba luchando por evitar hechizar a su mejor amigo de nuevo, encontrarlo en el piso de los vestidores de Gryffindor confundido y sin comprender lo que había pasado, era el colmo.
—Ese entrenamiento está...
—Tranquilízate –pidió –estoy bien, siempre estoy bien.
—Sí, un día no será así ¿realmente quieres provocarte la muerte, James?
—Extrañamente, no –aceptó.
—Pues entonces has las cosas, pon un maldito límite.
—Así será mi vida de ahora en adelante, así que –se encogió de hombros –iré con Violet, debe estar enfadada porque tardé demasiado, te veré en la sala común, y tranquilízate un poco –pidió.
Ya estando solo, pudo quejarse, la cabeza le dolía de forma insoportable, podría ir con madame Pomfrey, pero estaba seguro que al igual que los moretones de los golpes, se le quitaría con el tiempo.
—Te tardaste mucho –comentó, extrañamente relajada.
—Sí, lo siento.
—Dime ¿al final lo besaste?
—No –contestó confundido.
—Deberías hacerlo –se encogió de hombros –si de esa forma va a dejar de molestarte, deberías ¿no lo crees?
—No, no creo que sea lo correcto.
—Cariño, no sería que me estuvieses engañando, es un niño, él cree que está enamorado de ti, bueno, solo ve tu hermoso rostro en un espejo, y mírate, el ejercicio te está dejando un buen cuerpo –se encogió de hombros –siempre pasa, además ¿no?
— ¿Qué?
—Ya sabes, el cliché más barato y usado –el mejor amigo enamorándose de la hermana de su mejor amigo, o la amiga enamorándose del hermano de su mejor amigo, salvo que el chico es gay, no pudo "enamorarse" de Lily, sino de ti.
—Nunca he leído esa clase de cosas –la observó.
—Sí, lo comprendo, lo que quiero decirte, es que el chico es un desastre, es un niño caprichudo y berrinchudo, acostumbrado a que su padre siempre le de lo que quiere, y no puede tenerte, así que insiste, hasta que te consiga, se aburrirá de ti, y te desechará, así son esos chicos, la muestra son sus claros amantes.
—Es un niño –contestó James, incómodo.
—Claro, pero eso no lo ha detenido de estar con la mitad de la población gay del colegio ¿o sí?
—Eso no es de mi incumbencia –comentó James.
Violet puso los ojos en blanco cuando él le dio la espalda ¿cuánto más sería capaz de soportarlo por molestar a Scorpius Malfoy?
—Por cierto, te traje esto –le dio un caldero de chocolate, haciéndola sonreír.
—Gracias, es mi favorito.
—Lo sé –admitió –y ya que hemos cambiado de tema ¿en qué necesitas ayuda? –abrió su mochila para sacar sus pergaminos.
—Historia de la magia –comentó tranquila.
—Sí, la mayoría se queda dormido en la clase del profesor Binns, no comprendo por qué, si son tan interesantes.
—Sí, lo imagino –negó.
James escuchó atento a Violet hablar sobre lo que ocurría entre sus amigas y sus respectivas parejas, no intervino, solo cuando no comprendía porqué hacían algo, y ella explicaba a grandes rasgos.
Cuando terminaron de sus deberes, cada quien fue a la sala común de sus respectivas casas, Alex estaba sentado a la mesa, con sus material escolar esparcido, refunfuñando completamente histérico.
—Hola ¿te pasa algo?
—Ah, no, solo me gusta jalarme el cabello como loco histérico por placer.
—De acuerdo –asintió.
—Oye, ¿A dónde vas? –Lo reprendió cuando pasó de largo –te estoy diciendo que no encuentro la salida y te marchas.
—La señora gorda está por allá –señaló –y no fue lo que me dijiste.
—Cierto, trae tu trasero aquí y ayúdame un poco ¿quieres?
—De acuerdo.
El castaño se sentó junto a su amigo, no estaba con sus deberes, así que frunció el cejo completamente confundido.
—Esto no es referente a la escuela.
—No, es sobre Audrey –admitió –quiero escribirle una nota, pidiendo disculpas por mi actitud.
—No me has dicho por qué terminaste con ella.
—Porque me gusta otra persona –soltó enfadado en dirección a su amigo –digamos que le dije el otro nombre mientras la besaba.
—Confundir el nombre de una persona es una falta de respeto –admitió el castaño –así que comprendo por qué se enfadó.
—Sí, créeme que lo tengo muy en claro, y quiero disculparme con ella por lo mismo, pero no sé, es un asunto especial.
—Pues entonces deberías hablarlo con ella de frente, una disculpa honesta, como la de Lily, después de comerse mis dulces –sonrió.
—M—
Scorpius sonrió encantado una vez que se llegó a la casa Potter, las vacaciones habían iniciado una semana atrás, y como siempre, había tenido que ir a la Mansión como mero requisito, había una gran algarabía en el patio, así que salió con una sonrisa socarrona, para no mostrar lo feliz que realmente estaba de estar ahí.
La piscina estaba ocupada por Lily Luna, Ted estaba en una esquina, animándola a nadar más rápido, Alexander estaba en uno de los sillones, leyendo una revista de mantenimiento de escobas, así que sabía lo que escondía, le pareció de mal gusto, ya que la pelirrojita estaba ahí ¿y si la hojeaba por casualidad?
Su mejor amigo no estaba ahí, así que observó un poco más, en busca de James Sirius, estaba en la parte más alejada del jardín, haciendo abdominales ¿en serio? Pudiendo distraerse con los demás, estaba haciendo ejercicio.
—Ah, hola, Scorpius –soltó Teddy, con una sonrisa amable.
—Hola, Teddy ¿y Albus? –Preguntó.
—Arriba, posiblemente orquestando un plan para asesinarnos mientras dormimos –se burló.
—Claro ¿y por qué? –Elevó una ceja.
—Bueno ¿él realmente necesita una razón para planear eso? –Se burló Ted, desviando la vista hasta la pequeña niña, que se había sumergido.
—No, creo que es algo ya común en él, iré a verlo, gracias por la bienvenida.
Scorpius entró a la casa, pero se quedó en un lugar donde pudo permanecer oculto, observando a James, no podía entender la razón por la cual le gustaba tanto ¿por qué? Si era bastante cuadrado y aburrido, tal y como Violet había dicho.
Subió a la habitación de su mejor amigo, que estaba despotricando como siempre, pero iba de un lado a otro, acomodando sus cosas, le sonrió alegre cuando lo vio y se sentó en la orilla de su cama.
—Yo no sé por qué mamá nunca tiene esta discusión con James o Lily –bufó más calmado.
—Porque Lily no ha entrado a Hogwarts y su único amigo por el momento es Edward Lupin, y tu hermano, es un obseso del control, él preferiría arrancarse la cabeza antes de ya sabes, tener tu desorden.
—Como sea, acomoda tus cosas, te veré en el patio ¿sí?
—De acuerdo –aceptó.
A Scorpius ni siquiera le importó como acomodó la ropa, mientras estuviera en un lugar donde pudiera acceder a ella, no le interesaba nada más, cuando todas sus cosas estuvieron afuera, fue hasta el baño, para dejar sus artículos de higiene personal.
—No creo que tengas que hacer eso, James, ya Ginny te dijo que disfrutaras esto como lo que son, tus últimas vacaciones de Hogwarts –comentó Ted.
—Pues tú deberías hacer un poco de ejercicio, dices que lo tuyo es ser un alma libre que conquiste muchas mujeres, pero creo que te has comido todos los chocolates que le prohibieron a Lily, porque estás subiendo de peso.
—Eso no es cierto –soltó ofendido el metamorfomago –mi pequeña Luneta ¿crees que he subido de peso? –Elevó una ceja.
Como siempre, a la única persona a la que se podía acudir por verdades, por duras que fueran, era a la pequeña Lily Luna.
—Pues tu estómago está creciendo –informó –mamá ya me dijo que es imposible que estés embarazado, pero por el tamaño, podrías estarlo –se encogió de hombros.
—Eso es cruel.
—Pues no comas tanto chocolate –se encogió de hombros.
—Bueno, James, ven aquí, hagamos competencia, dicen que la natación es de los ejercicios más completos, veamos quien da 30 vueltas más rápido ¿qué dices?
—Te equivocas de persona, él es cero competitivo, Ted –comentó Alex.
—Como sea, te ayudará de entrenamiento, y podrás refrescarte un poco, vamos, ven aquí, ayúdame, Luneta.
La niña rió divertida cuando Ted rodeó su pequeña cinturita, pegándola a él y besando su mejilla de forma alegre.
—Ven aquí, Jamie –pidió la niña.
Aquellas palabras fueron como un encantamiento, porque su hermano dejó de hacer lagartijas para ir hasta la piscina, se quitó la playera que estaba sudada, usó su varita para medio lavar su sudor y se arrojó a la piscina.
—Me quedaré en la orilla –informó Lily, quitó los brazos del metamorfo de su cuerpo, rompiendo el abrazo y se sentó en la orilla.
Todos observaron la competencia que iba bastante reñida al inicio, pero al parecer Ted hacía demasiado que no se ejercitaba, así que a la vuelta diez, bajó su ritmo considerablemente, logrando que James se detuviera en la decimoquinta, cuando lo vio desistir de la competencia, aceptó el abrazo y la algarabía por su triunfo.
