Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, estoy aquí otro miércoles más, con un nuevo capítulo, esperando que sea de su agrado, muchas gracias por las lecturas, significa mucho para mí, si todo sigue bien, nos leeremos la próxima semana.

Gracias por todo, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


La vista de Scorpius fue hasta el ceño fruncido de Alex, sin duda había muchas cosas que desconocía sobre esa familia, su mejor amigo era Albus, y él hablaba poco de lo que pasaba en su familia, tenía ese desprecio por James que no comprendía, y aunque se llevaban bien, había cosas que tenía que respetar, admitía que a veces, le gustaría que su amistad fuese tan fuerte y amplia como la de James y Alex, bueno, aunque ahora tenía el presentimiento que tenían algo más que amistad.

—Ahora te ríes –bufó.

—No, no te enfades, lo digo porque me preocupo por que no vendrás conmigo, pero… son las últimas vacaciones, así que da igual, podremos vernos igualmente.

—Mientras tu madre me tolere, creo que estaré bien.

—No vayas a decirle.

Se giró hasta su amigo, con una clara de súplica, pero la cara seria de su interlocutor dejaba en claro que no iba a prometer nada y que posiblemente estaba esperando por ese momento para hacer alguna clase de intervención ¿sobre qué? Solo ellos lo sabían.

—Entonces díselo tú –pidió.

—Cambié de opinión, voy a ser auror, Alex, y es una decisión mía, se lo prometí a papá.

—James, teníamos doce, y tu tío Ron nos estaba contando sus aventuras en el colegio, lo dijiste de la nada, pero desde que te conozco siempre has querido estudiar leyes, y de la nada, solo porque tu papá no te dio tregua a, vas encaminado a eso, no tengo que recordarte, que van dos veces que casi te matan en una misión.

Aquella información enfadó a Scorpius ¿en serio estaba yendo de misión? ¿Aquello no iba en contra del reglamento de los aurores? El castaño ni siquiera había terminado Hogwarts ¿cómo es que estaba yendo ya de misión en misión? Y más, sin entrenamiento previo.

Frunció el cejo cuando recordó que había estado golpeado durante las clases ¿eso era lo que hacía? ¿Practicar? Seguramente, siempre se lo encontraba cerca de la oficina de Smith, tragó saliva, eso le bastó para sentir cierto desprecio por Harry Potter.

Los tres chicos se giraron cuando alguien apareció en el patio, el rubio pensó que sería Harry Potter, pero no, era un chico de máximo unos 26 años, bastante atractivo, le sonrió encantado a James.

—Vaya, Potter, no te va para nada mal el uniforme –sonrió de lado –si sigues así, voy a pedirte para mí –elevó una ceja.

—Si no es que lo matan en esta misión –soltó Alex.

—Yo voy a cuidar de su espalda esta vez –aseguró –conmigo no correrá ningún peligro, te lo aseguro, vamos, Jamie.

—Te veré en unos días, quita esa cara –sonrió.

Scorpius apretó la quijada, sabía que era una forma de tranquilizar a su mejor amigo, pero que ni siquiera estaba confiado de si volvería al terminar la misión.

—Lo lamento –se disculpó Scorpius, haciendo que Alex se girara a él, confundido.

—No comprendo.

—Ya comprendí que solo estás preocupado por él, más no enamorado –se encogió de hombros –y sí, tiene razón, solo soy un niño, pero aunque no entiendo la razón, puedo jurarte que lo amo.

—Eres un niño, Scorpius, atribuyes lo físico al amor, pero no es así, sólo…

—Lo que siento con él, no es algo sencillo de explicar, lo sé, y más por mi edad, soy un chico de 14, lo comprendo, Alex, pero en serio, nadie de todos los chicos provoca lo que él.

—El amor infantil es de las cosas más tiernas y puras, y por lo tanto, no deben contaminarse y profanarse, Scorpius, James es un chico de 17 años, jamás va a verte de esa manera.

—Pero yo quiero que él me vea de esa manera –contestó dolido.

—No importa lo mucho que tú quieras algo, Scorpius, y ponerlo en ese predicamento no es justo –se encogió de hombros –pero al final, tú decides si lo sigues molestando o lo dejas en paz.

—Él tiene que darse cuenta de que no soy un niño.

Alex negó, ofuscado porque no comprendiera. —Eres un niño, él un adulto, y…

Los dos se quedaron quietos cuando la vocecita de Lily llegó a sus oídos, su tono era dulce y cálido, la mirada de Alex fue hasta la niña, así que Scorpius siguió el ejemplo, Ted la llevaba colgada de la cintura, y estaba insistiendo sobre algo.

—Por favor –suplicó ella.

—No puedo cumplir tu capricho, Lily, tus padres me matarán –soltó.

—Ellos no harían eso, te adoran, más que a Albus –sonrió.

—Aun así, no puedes tenerlo, y no te compraré uno.

Scorpius negó con una sonrisa y volteó a continuar su plática con Alex, que veía todavía la escena.

—Mejor ejemplo no pude encontrar –admitió él –que James se fije en ti, sería una clara equivalencia de que Ted Lupin se fije en Lily.

—Yo no soy un niño de 10 años y él uno de 20 –comentó irritado.

—Aun así, sigues siendo un niño y él un adulto, si tanto quieres estar con él, vuelve cuando cumplas los 17.

—Pero, es que… yo le pedí que fuéramos amigos por lo menos, que me permitiera ser su amigo y me dijo que no.

Aquella información ocasionó un ceño fruncido de Alex, el corazón de Scorpius se agitó, todo lo que él sabía, no se lo había dicho James, todo había salido de lo mucho que conocía al castaño para saber qué era lo que realmente pasaba por su cabeza.

—Ah, chicos ¿de qué hablan? –Preguntó Teddy.

—De nada –comentó Alex –de nada en específico, para ser honestos.

—Le contaba a Alex, que me gusta James –confesó Scorpius.

El rubio observó al metamorfomago, que se quedó quieto, observándolo completamente sorprendido ¿en serio a esas alturas alguien lo haría pasar por heterosexual? No sabía cómo tomar aquella información.

—Siempre pensé que quien te interesaba era Lily, ya sabes, por toda la insistencia que pones en ella –se encogió de hombros.

—Bueno, ella me cae bien, pero no en ese aspecto, me gustan los chicos.

—Bueno, eso evitará tener que ponerte ciertas reglas cuando estés con ella –se encogió de hombros.

—Te tomas muchas atribuciones que no te corresponden con ella ¿no crees eso? –Elevó una ceja el rubio.

—Sí, lo sé, pero cuando la veo, lo único que puedo ver es a esa pequeña pelirrojita de cinco años que usó una bolsa de lunetas y se las pegó en la cara, arrojó otras cuantas al césped y se proclamó a sí misma como una princesa, la princesa de las lunetas.

Scorpius sonrió encantado ante aquella imagen en su cabeza, le hubiese gustado estar presente en ese momento, así que comprendió porque James solía llamarla princesa luneta, siempre creyó que era por "Luna".

—Por cierto ¿tienes idea de porqué le caigo tan mal? –Cuestionó el chico a Ted y observó a Alex también.

—Ahora que lo mencionas, nunca le he preguntado y ella nunca lo ha dicho –admitió Ted y observó a Alex –y ¿a ti te ha dicho algo James?

—Tampoco lo sabe, es el secreto mejor guardado de Lily, tomando en cuenta que no puede guardar un secreto cinco minutos –sonrió.

—Cierto –coincidió Teddy –volviendo al tema anterior…

—Que me gusta James –comentó.

—Shhh, cállate, no es algo que puedas ir gritando por ahí –soltó enfadado Ted.

—Ah, perdón, incomodé a tu homofobia –soltó irritado.

—No soy homofóbico, pero no quiero que Albus te escuche, solo Merlín y los súbditos lunetences que yacen en este jardín saben qué podría pasar si se enterara.

—Cierto –admitió el rubio.

—Pero buena elección –admitió el metamorfo –supongo que me ganaste la apuesta, Alex.

—Ah, apostaron sobre eso –frunció el cejo Scorpius.

—Bueno, es un cliché, o te enamoras de tu mejor amigo, o de la hermana de tu mejor amigo –se encogió de hombros Ted –para ponerlo tanto en la ficción, debe salir primero de algún lado –argumentó el chico –pero como ya dije, siempre pensé que sería Lily la elegida.

—De ser heterosexual, podría ser, nunca me he visualizado de esa manera –admitió –no en esta vida, al menos –se burló.

—Sí, es algo normal –admitió Alex –nunca te cuestionas como sería tu vida si te gustase otro género –admitió el chico.

—Pero ahora que me hicieron pensarlo, ser bisexual, para mí, sería el infierno.

—No lo creo, James es bicurioso, y no…

—Bueno, yo lo digo Lily –extendió una mano –James –extendió la otra y comenzó a nivelar, como si fuese una balanza –imposible.

—No puedo ayudarte en eso –argumentó Ted pensativo –ni siquiera si me preguntaras quién es mi no primo/hermano favorito.

El chico se giró cuando vio a Lily salir corriendo de nuevo, estiró los brazos en su dirección, esperando a que fuera hasta él, pero la niña lo ignoró, fue hasta el fondo del jardín y quitó algo de la pérgola y entró corriendo de nuevo.

—El que no puede decidir sobre quién de los dos, es su favorito –se burló Alex.

—Bueno, Lily es una niña –informó –y los niños son ocurrentes y tiernos, James, por el contrario, es un adulto, tengo más charlas serias con él, y no sobre tutús y barnices –admitió el metamorfo.

—Bueno, recuerdo que una vez estaba preguntándote sobre motivos bélicos a lo largo del globo –comentó Alex –no son pláticas de una niña de 8 años, en ese entonces.

—Sí, quería saber si podía conducir a sus súbditos lunetences a la guerra, le dije que no podía atacar a sus muñecas solo porque una le rompió su vestido –observó a Scorpius –te explico, la muñeca se atoró, ella no se dio cuenta, se alejó, se rompió el vestido, así que esa era la razón, ella descubrió que los lunetences son derretidos bajo el sol del mediodía.

—Y luego Albus me pregunta por qué su hermana me parece interesante y genial, a mí no se me hubiese ocurrido algo así cuando niño.

—Aun eres un niño –completó Ted.

—Justo a eso íbamos, vamos Ted, dile ¿andarías con una chica de 14? –Le preguntó Alex.

—Absolutamente no –hizo cara de asco.

—Bueno ¿de 16? –Elevó las cejas.

—Después de Hogwarts, es mi mínimo.

—M—

Habían pasado cinco días desde que James se había ido de misión, y él recordaba solo haber dicho tres, sabía que no había pasado nada malo con él, porque lo único que pasó es que los dejaron al cuidado de Alex los últimos dos días, porque Harry Potter seguía de misión y Ted tenía muchas cosas con la escuela de leyes, así que no podía ir a cuidarlos, creyó que Lily se quejaría pero parecía encantada de tener a Alex pendiente de ella.

El sonido de la aparición en el patio hizo que Lily se pusiera de pie de inmediato, corrió emocionada nombrando a su hermano mayor, así que Alex fue aprisa siguiéndola, igual que Scorpius.

El castaño estaba tranquilo, su mano derecha acariciaba los cabellos de su hermana, limitándose a negar o asentir, dependiendo de la pregunta, pero estaba algo extraño, ya que su mirada evitaba la de su hermana y la de Alex, así que se posó en la de Scorpius.

—Estoy cansado –fue lo único que dijo.

Pasó junto a su hermana y entró en la casa, sin saludar a nadie más, aquello hizo que Alex y Scorpius se observaran el uno al otro, habían hecho una tregua, así que oficialmente, Scorpius tenía dos amigos.

—Iré arriba –informó Alex.

Subió las escaleras corriendo y entró a la habitación sin tocar, su amigo no se había quitado la ropa de auror, ni la pequeña mochila que tenía colgada al hombro, estaba de pie, observando a la nada.

—James –lo nombró Alex, quedándose junto a él –dime ¿qué pasa?

—Solo estoy cansado, y tengo que ordenar…

—Eso no es lo que te tiene así ¿qué pasó?

—Recuerdas al chico ¿no? Al que vino por mí, hace unos días.

—Sí ¿pasó algo malo con él?

—Ayer fue su funeral –observó a Alex –te dije que me cuidaría y que había tomado la decisión propia de ser un auror, pero cuando estaba ahí, fui el cobarde de siempre –aceptó –sin embargo… hice las cosas mal –admitió –él y otros cinco aurores.

Se sentó sobre la cama y se llevó las manos a la cabeza, con la vista perdida sobre el suelo, Alex se sentó junto a su amigo y lo sujetó del brazo, el trabajo de un auror era complicado y para temerarios, pero sobretodo, para aquellos que deseaban serlo.

James bajó por la tarde al jardín, su hermano y Scorpius jugaban Gobstones, bastante divertidos, así que él se sentó frente a la piscina, no sabía ni cómo se sentía, pero la presión en el pecho era abrumadora, quizás no estaba bien convencido de dedicarse y ser un auror, incluso su padre, después de ese accidente, le había dado la forma para que aplicara a la escuela de leyes.

—La cena está lista, chicos –habló Ginevra Potter, dedicando su mirada a su hijo mayor, que estaba dormido en una de las tumbonas.

—Genial, me moría de hambre –comentó Albus, entrando sin prestar más atención.

La mujer pelirroja avanzó hasta su hijo mayor, se sentó a su lado y acarició suavemente su rostro y le besó la frente, haber ido por él y su esposo a San Mungo había sido fuerte para ella, ahora tenía un miedo doble, y por mucho que amara a su esposo, el terror que tuvo cuando la posibilidad de que James estuviera gravemente herido o muerto, la abrumó más que nada.

—Cariño, ya está lista la cena –susurró suavemente, acariciando su rostro, le sonrió cuando la observó.

—Papá no quiere hablar conmigo, me dio la forma para la escuela de leyes, mamá, yo solo…

—Lo sé, y él lo sabe, no debió presionarte y arrinconarte en una decisión que…

—Yo se lo prometí –informó.

—James, cariño, sin importar que le prometieras que querías ayudarlo en su trabajo…

—Lo descubrí hablando de un caso –informó –me regañó, dijo que no debería espiarlo cuando se trataba de su trabajo, que era peligroso y arriesgado, pero… lo que decían era tan interesante, me gusta el misterio, aunque ciertamente no lo comprendo del todo –se encogió de hombros –así que le ayudé juntando un par de cosas, me divertí pasando tiempo con papá, así que le prometí que me dedicaría a ser auror, para poder pasar tiempo con él.

—Jamie.

La mirada dulce de su madre le hizo sentir más culpable, así que se refugió en sus brazos, como el niño asustado que siempre era, su madre lo era todo para él, era la única persona en el mundo que siempre pensaba en él, que lo apoyaba y nunca lo había hecho sentir un imbécil o dañado de alguna manera.

—Voy a ser auror –informó desde su refugio y el lugar más seguro para él en el mundo, los brazos de su madre –y esta vez no porque papá lo diga o me obligue, sino porque quiero ser un auror, quiero ayudar a las personas, quiero ser alguien bueno –musitó.