Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Hola de nuevo, por fin es miércoles, así que aquí estoy con otro capítulo de este fic, esperando que sea de su agrado, espero que este año nuevo les esté yendo de maravilla, gracias por todo el apoyo y nos leeremos el próximo miércoles.
Gracias por todo, cualquier cosa, no duden en decirme 💖
Scorpius avanzaba tranquilo junto a su mejor amigo a lo largo de la estación King's Cross, el famoso primero de septiembre había llegado, la algarabía de la pequeña pelirroja que iba al frente guiada por sus padres lo había puesto de mal humor, aunque al rubio le había pasado lo contrario, Alex y James avanzaban tranquilos frente a ellos, charlando de algo que Scorpius no alcanzaba a escuchar muy bien, así que desistió de intentar enterarse.
—Lo detesto –soltó Albus –odio que papá no mandara a Lily a Ilvermorny –bufó –soportar a James y a Lily al mismo tiempo, será la peor de las torturas, lo único bueno que me ha traído esta espantosa escuela eres tú –palmeó su hombro –eres el mejor amigo que pude esperar en toda mi vida.
—Gracias por eso –admitió alegre.
—Lástima que te vayan los tipos, digo, podríamos conquistar chicas en vacaciones, pero no –negó.
—Bueno, podemos salir, tú conquistas a una chica y yo puedo buscar a un buen chico ¿no?
—Ja –se burló –no me digas que el que no ha nacido hombre que me haga ser fiel, está pensando sentar cabeza a los quince –soltó una risa divertida.
—Bueno, tampoco algo así, pero no voy a correr por los pasillos con uno y con otro, al final, solo tengo quince –admitió encogiéndose de hombros.
La mirada de Scorpius se topó con la espalda un poco más amplia de James Sirius y suspiró, ese verano había sido de mucha ayuda, iba a dejar de ser el chico prepotente, que tenía que tener lo que quería en el momento en que lo quería, había comprendido que ni el castaño ni ningún otro era un objeto, como para tratarlo así.
—Oye –la voz de Alex lo distrajo de sus pensamientos, le otorgó una sonrisa ladina –es el primer viaje de Lily, así que como es costumbre de James, quiere ir en el mismo vagón que ella ¿vienen?
—Conmigo…
—Yo voy –aceptó Scorpius.
—Claro ¿y vas a arruinarle el viaje a Lily? –Cuestionó James.
La pregunta fue tan abierta, que ninguno de los tres supo a quién le había preguntado, pero al final de cuentas, esa actitud fría, era ajena a él.
—Tú arruinaste la mía ¿qué hay de malo que Scorpius venga con nosotros? –Cuestionó Albus, enfadado.
—La ha pasado bastante mal por su culpa, como para todavía forzarla a pasar su primer viaje con él.
—James –soltó Alex, sorprendido.
—Lo lamento, pero es la verdad, pueden irse a otro vagón, y no arruinen las cosas para ella.
El castaño se alejó dejando a los otros tres sin comprender aquella actitud tan fuera de contexto, Alex se encogió de hombros, y siguió su camino hasta su mejor amigo.
—Bastante rudo –soltó Scorpius –antes al menos me defendía de lo mal que me trataba tu hermana.
—Mejor para nosotros, yo no quería ir con ellos, pero ¿qué diablos?
Scorpius buscó entre toda la gente, su padre le había dicho que iría a despedirlo al andén, así que lo mínimo que podía hacer era poner un poco de interés en aquel encuentro.
—Aquí estoy –escuchó la voz de su padre a sus espaldas.
El rubio puso mala cara, no porque su padre estuviese ahí, sino que a sus espaldas estaba Violet, suponía que para despedir a James.
—Si no querías que viniera, me lo hubieses dicho –soltó Draco Malfoy.
—No, papá, no es eso, es que a tus espaldas, está una persona que me desagrada, eso es todo –restó importancia.
—Este año es importante, así que espero que puedas prestar más atención a tus clases, y pases tus TIMOs ¿de acuerdo?
—Sí, todo bien –le regaló una brillante sonrisa.
—También ten cuidado con los chicos ¿podrías conseguirte alguien decente este año?
Scorpius soltó una risa divertida, a su padre no le había importado su preferencia sexual, cuando se lo confesó, admitió que siempre tuvo sus sospechas al respecto, pero nunca había bromeado o hecho comentario alguno sobre sus gustos, hasta ese momento, suponía que comenzaba a convertirse en un adulto.
Se acercó a él, y saliendo fuera de su comportamiento ordinario, lo abrazó, no era el mejor de los padres, pero tampoco el peor, estaba consciente de que la muerte de su madre había hecho estragos en su personalidad, pero siempre buscaba lo mejor para él.
—Te veré en vacaciones de Navidad, así que por favor, no hagas más planes ¿bien? –Se alejó de su padre.
—Es un trato –aceptó –si quieres, podemos invitar a tu amigo…
—Tengo dos amigos ahora –informó –y uno es un nacido muggle.
—Podemos invitar a tus amigos –comentó, con cierto recelo por lo que le había dicho –y a sus familias, si no quieres pasar las fechas conmigo.
—Ya veremos, no te tortures al respecto ¿bien? –Golpeó el brazo de su padre y sonrió –te veré después, papá.
—Elige bien esta vez ¿lo prometes?
—Lo haré –le guiñó un ojo y avanzó hasta el tren, ya que faltaban escasos dos minutos para poder abordar.
Scorpius agitó su mano en dirección a los señores Potter, con una sonrisa cordial, y después buscó entre la gente a Violet, pero no la encontró por ningún lado, así que se relajó un poco.
—Aquí estás –lo jaló Albus –vamos, o James no nos dejará entrar al vagón –se burló.
Cuando se trataba de molestar a las personas, Albus y él eran unos expertos, y bueno, como James no quería nada con él, podía comportarse como el niño que era, y hacer travesuras era normal en los niños, molestar a los adultos, también.
Sus respiraciones eran agitadas cuando entraron al vagón después que el castaño, Alex les sonrió divertido, los ojos azules de James se posaron en ellos, la niña pelirroja frunció el ceño al verlos, pero no pudo decir nada al respecto.
—Y ya traes el uniforme –se burló Albus –eres una exagerada, Lily.
—No es así –negó James, cuando la niña lo observó –yo lo traía incluso antes de salir de casa –admitió.
Scorpius observó a la niña, tenía un peinado bastante impecable y su uniforme sin ninguna arruga, observó la ropa de Sirius Potter, y pudo adivinar quien había preparado a la brillante y bien presentable niña.
—Será el camino más largo de todos –admitió Alex, divertido.
Scorpius inició una charla con Alex, mientras que los hermanos Potter se quedaron en silencio, los tres mirando a diferentes lados, con los brazos cruzados sobre el pecho, quiso soltar una risotada, eran tan parecidos en algunas cosas, y completamente diferentes al mismo tiempo.
—Tengo que admitir que estoy un poco preocupado –admitió Scorpius –este año son los TIMOs, y mi padre me acaba de advertir que tengo que tener unas notas excelentes –bufó –y yo no tengo un mago tenebroso en casa a cual culpar si obtengo solo "Supera las expectativas", gruñó.
—Bueno, todo depende de qué quieras hacer al finalizar Hogwarts ¿piensas seguir estudiando? –Cuestionó Alex.
—Yo tengo toda mi vida planeada –admitió –pero muchas de las cosas no marchan muy bien desde ahora –aceptó.
—No marchan como planeabas ¿Cómo qué? –Curioseo Alex.
—Bueno, estar con una chica popular y hermosa, es algo que quedará descartado ¿no?
Alex y Albus rieron divertidos, a pesar de que este último no estaba siendo parte de la charla, Lily observó a su hermano mayor, abrazó su brazo y recargó su pequeña cabeza en él.
—Tengo sueño –argumentó.
—Puedes dormir, arreglaré tus desperfectos cuando despiertes, o puedo llevarte por el tren y mostrarlo, para que no te pierdas en el próximo año, que…
—Es solo un tubo, James –se quejó Albus –no hay mucha ciencia en los trenes o en el metro.
—Bueno, si te sales por una salida equivocada, puedes terminar en partes diferentes de la ciudad, el tren como objeto independiente no tiene mucha ciencia, pero las estaciones sin duda pueden ser la peor pesadilla de las personas que no están familiarizadas.
—Vaya –soltó Scorpius –el mundo muggle suena como el infierno.
—A veces, aunque tiene muchas cosas buenas.
Se removió sacó un aparato de su bolsillo de la chaqueta y se lo arrojó al rubio, que lo observó consternado.
—Es música muggle –informó –es bastante buena, mi padre me heredó esos gustos, aunque tengo los propios –admitió Alex –te lo presto, no, es más, te lo regalo.
Scorpius observó el aparato detalladamente, completamente sorprendido, no tenía la menor idea de qué hacer precisamente con algo así, presionó uno de los botones y el ruido por las pequeñas tiras comenzó a escucharse.
—Y-Yo ¿no lo he descompuesto? –Levantó la mirada hasta Alex.
—No, mira.
Alex se cambió de asiento, dejando a James y a Lily sentados solos, mientras él comenzaba a explicarle cómo usarlo, el rubio miraba atentamente aquello, era bastante sorprendente.
— ¿Qué te pasa, James? –Preguntó Alex, con una sonrisa divertida.
El castaño tenía mala cara, su amigo no supo si era porque en repetidas ocasiones, había sujetado al rubio de la mano, o por qué razón estaba de malas.
—Te he pedido que me lo regales desde que dijiste que no lo querías –informó.
—Cierto, lo había olvidado –se burló.
Scorpius lo extendió en dirección a James, que se tensó ante el gesto, oficialmente ahora era del rubio, y si lo aceptaba, Albus, que estaba presente, se enfadaría, no importaba cuanto lo quería el chico, no podía aceptarlo, así que se puso de pie, sujetó la mano de su hermanita y avanzó a la puerta del vagón, dejando al chico con la mano estirada.
—Eso es grosero, James, no seas un idiota, te lo está regalando.
Los ojos azules de James se posaron en el aparato, que seguía extendido, los ojos esmeraldas de Albus se oscurecieron un poco en advertencia, así que observó al frente.
—No me importa –soltó en un tono cortante –prefiero una mordida de basilisco que aceptar algo de él.
Lily abrazó a su hermano, más que como consuelo, como muestra de orgullo, avanzó tranquilo con la niña pegada a él.
—Tú nunca te portas así de mal ¿por qué lo hiciste? –Lo observó.
—No me porté mal, solo no acepté su obsequio, como no acepto los que me dan personas que no conozco.
—A él lo conoces, es amigo de Albus –informó.
—Pensé que te caía mal –la observó.
Lily suspiró y se encogió de hombros, como toda respuesta, así que aquello dejó a James curioso, ahora era un buen momento para que ella comenzara a contar las razones que tenía para comportarse así con Malfoy, pero se quedó callada.
—Explícame –pidió más tranquilo –no comprendo qué significa eso.
—Nada, Jamie, a veces, es como no decir nada.
—Ya sé que no dijiste nada, pero ¿por qué el movimiento de los hombros? –Cuestionó.
—No le des importancia a alguien que no la merece, simple como eso.
—Supongo que tienes razón, tan inteligente como siempre, princesa Luneta.
—No me llames así, no en el colegio –pidió –no quiero que todos se burlen de mí porque me llamas así.
—Pero ¿por qué se burlarían de ti? Es un tierno apodo…
—Ya no soy una niña, aunque tú siempre puedes llamarme así, no en el colegio –le sonrió.
—Ahora serás como Albus –comentó serio.
—Yo nunca seré como Albus –contestó, logrando un mohín en su hermano.
—Como lo digas –contestó.
—No, no, no –lo detuvo –yo nunca seré como él ¿por qué lo dices?
—Dices que no, pero al final, vas a terminar avergonzándote de lo estúpido que es tu hermano mayor.
—Tienes las mejores notas en el colegio ¿por qué serías estúpido?
—Por qué lo soy –se encogió de hombros –pero mejor encontremos a la señora del carrito.
Lily observó a su hermano, su semblante había cambiado, era completamente diferente al hermano que veía en vacaciones ¿por qué se comportaba tan alejado de ella? Siempre había pensado que eran tan cercanos, como el moho y las rocas en el bosque.
Avanzó detrás de James, algunas de las chicas de otros cursos lo detenían, le decían que era fabuloso y que ese año se veía más guapo que nunca —y Lily coincidía con ellas—, aun así, la actitud fría y evasiva de su hermano se mantuvo, si todos esos halagos fueran dirigidos a ella, estaría envuelta de una luz brillante y una sonrisa de oreja a oreja ¿por qué James no reaccionaba a esas adulaciones?
Infló sus mejillas, enfurecida por la nueva faceta que vio en su hermano ¿así era él siempre? ¿Por qué nunca lo había notado?
Las palabras de Scorpius Malfoy resurgieron en su memoria:
"Lily es una manipuladora, sarcástica y solo se preocupa por ella, nada a su alrededor tiene la misma importancia que ella, ¡Pero qué niña!"
El camino a Hogwarts fue completamente diferente a lo que hubiese esperado, ni siquiera que Albus y Malfoy intentaran molestarla le había arruinado aquello, como darse cuenta de que nunca había prestado tanta atención a James como ella siempre pensó, ni siquiera porque era su persona favorita en el mundo.
—Lily –la detuvo James.
El tren había llegado a Hogsmeade, casi todos habían bajado ya, solo estaban ellos en ese vagón, el chico sacó un moño un tanto ridículo de su bolsillo de la túnica, y la niña lo notó un poco inseguro.
—Felicidades por entrar a Hogwarts, yo… lo elegí para ti –se encogió de hombros –sino te gusta…
— ¡Me encanta! –Chilló encantada y sus ojos se llenaron de lágrimas –lo voy a usar siempre –se giró para que se lo pusiera, así que él sonrió por primera vez como lo hacía cuando estaban en casa y se lo puso; Lily bajó tan orgullosa con su moño en la cabeza e ignoró los comentarios de algunos otros compañeros.
