Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.

Hola, es miércoles de nuevo, así que aquí está otro capítulo, espero que sea de su agrado, gracias por sus lecturas y sus bonitos reviews.

Gracias por todo, cualquier cosa, no duden en decirme 💖


Scorpius estiró el cuello cuando vio entrar a los de primer año al gran comedor, ubicó a Lily por el espantoso moño que tenía puesto, ni siquiera comprendió de donde había sacado algo tan espantoso, pero avanzaba tan entera y orgullosa como solo una digna heredera del apellido Potter.

—Pero ¿qué es esa basura que tiene en la cabeza? –Preguntó Albus –voy a tirarle esa porquería en cuanto la tenga cerca, van a burlarse de mí el resto del colegio por su culpa –bufó.

—Sí, es de bastante mal gusto.

La fila comenzó a hacerse más corta, cuando Lily pasó al banco, todos comenzaron a cuchichear, Scorpius no prestó mucha atención a nada, estaba demasiado concentrado pidiendo a Merlín que la colocaran en Slytherin, en realidad, no tenía ni la menor idea de porque ella le caía tan bien, estaba obsesionado con caerle bien a ella, que se esforzaba demasiado, y nunca le funcionaba.

Albus se removió cuando dieron unos minutos más, sin que su hermana fuese colocada en ninguna casa ¿habría algo malo con ella?

— ¡Gryffindor! –Gritó el sombrero seleccionador.

James Sirius y Alex se pusieron de pie a aplaudirle y vitorearla, la niña se arrojó feliz a los brazos de su hermano.

La ceremonia pasó más relajada después de eso, aunque Scorpius estaba un poco decepcionado, siempre había pensado que con el carácter y personalidad, Lily terminaría en Slytherin, y ahí se daría su grandiosa amistad.

Vaya decepción, observó a la mesa de Gryffindor, James Sirius parecía bastante orgulloso de que su hermanita fuese de su casa, y no podía culparlo, él estaría igual de ser al revés.

—Supongo que al final de cuentas, era de esperarse –argumentó Albus.

—El sombrero tardó demasiado, a mí a penas me lo pusieron, ni siquiera sentí que me tocara la cabeza y gritó Slytherin, pasó lo mismo contigo –lo golpeó –pero con ella ¿pasaría con ella lo que te comentó tu padre?

— ¿Qué le dieron a elegir? –Lo observó –Lily hubiese dicho en el primer instante Gryffindor, no quería ser la burla de la familia.

—Es bastante raro –admitió.

La cena fue deliciosa, no se había dado cuanta hambre tenía, hasta que el pollo, el pastel de hígado y todo lo demás aparecieron ante sus ojos.

Se dedicó a comer lo suficiente para satisfacerse, pero al final, terminó comiendo tanto, que sentía que los botones de su camisa saldrían volando en todas direcciones, rompiendo su chaleco.

—No entiendo por qué estaba tan hambriento –se quejó Scorpius.

—Porque no compraste nada en el camino, te quedaste idiotizado por el aparato que te dio Alex, que ni siquiera te diste cuenta cuando te hablamos.

—Sí, debió ser eso, aunque, admito que la música muggle no es tan mala, tiene buenas canciones aquí.

—No me interesa la música muggle –informó –somos magos, nuestro mundo está aquí, no con los muggles.

—Nunca pensé que te avergonzaras de las raíces muggles de tu padre.

—El abuelo debió elegir mejor, solo eso –se estiró sobre la mesa por un poco más de pastel de higo.

—Ten en cuenta, que entonces, tú no estarías aquí.

—O quizás sí, pero con la sangre completa, y no a medias tintas.

Scorpius frunció el cejo, nunca se había detenido a pensar mucho en cuánto le importaba a él el estatus de sangre, si había llamado a Alex sangre sucia, había sido por celos, pero solo por eso, nunca antes le había interesado su procedencia, incluso ahora, no le interesaba en absoluto que James Sirius fuese mestizo, tampoco se había interesado en eso cuando se hizo amigo de Albus.

—Vaya –musitó –si fuese un supremacista como mi abuelo, estaría orgulloso de ti por esas palabras, pero… no sería tu amigo –admitió.

—Lo sé, al inicio, creí que serías como tu padre y abuelo, y creí que eso sería lo suficientemente bueno como para hacer que mi padre se arrepintiera el resto de sus días por no haberme dejado ir a Durmstrang, creo que todo mi plan fue la razón por la cual me enviaron a Slytherin y no a Gryffindor, como el resto de mi patética familia, es bueno ser el único en una casa distinta.

—Teddy fue un Hufflepuff –informó Scorpius.

—Ah, no, ese es de tu familia, no de la mía y nunca lo será.

—Bueno, gracias por ilustrarme sobre nuestra amistad –comentó.

—No te ofendas, eso fue al inicio, ahora eres mi mejor amigo, y me alegra que seas quien eres –admitió asintiendo –pero un poco más de maldad Malfoy no te caería mal –lo empujó levemente.

El banquete ya no le supo tan delicioso como al inicio le había sabido, ahora con las razones de Albus del porque se hizo su amigo, siempre había pensado que le había caído bien desde que se lo encontró en el tren y lo invitó a su vagón, vaya sorpresa.

Gran parte de su pastel de higo y el resto de su comida desapareció del plato cuando no se lo terminó, levantó la mirada en dirección de la mesa de Gryffindor, Lily Luna hablaba con una niña a su lado, que parecía bastante interesada en su charla ¿de qué podían hablar? ¿De su título nobiliario como Princesa de Lunetilandia?

Después de un rato, se levantó, seguido de Albus, dispuestos a irse a la sala común de Slytherin, era mejor descansar, mañana iniciaban las clases y no quería estar desvelado, sin embargo, Albus regresó en sus pasos, hasta los Gryffindor.

—Bien hecho, Luneta –soltó en un tono burlesco –entraste a la casa que querías ¿tuviste mucho que suplicarle al sombrero que no te enviara a Hufflepuff? ¿No que amabas tanto a Teddy? ¿Te da vergüenza que sea un Hufflepuff?

—Lo que él quiso decir –interrumpió Scorpius –es que felicidades por entrar a Gryffindor, aunque… cualquier casa habría sido afortunada de tenerte ¿no es así, Albus? –Lo observó.

—No, quise decir lo que quise decir, Lily suplicó por quedar en esta casa de perdedores, porque sería la burla de todos sino ¿verdad?

—Tu no fuiste la burla de la familia, Albus –soltó enfadada la niña.

—Y por cierto –se estiró, jalando el ridículo moño –no sé porque tanto tú como el idiota a tu lado se empeñan en hacerme quedar en ridículo, mira nada más esta cosa espantosa.

Lily se levantó de un salto e intentó arrebatarle el moño, pero la altura de Severus Potter hizo que tuviera que saltar un poco, ocasionando más risas en los presentes.

—Dame mi moño –soltó enfadada.

—Basta los dos –soltó James.

—Ya no eres prefecto para mandarnos –le recordó Albus –así que no te metas ¿no dijiste que dejarías de cuidarla todo el tiempo una vez que entrara a Hogwarts? Cumple tu maldita palabra, solo los niños pequeños no pueden defenderse solos ¿no es así? –Se burló.

Lily retrocedió claramente enfadada, y nadie esperó que hechizara a su propio hermano, primero, no ocurrió nada, pero logró que Albus le regresara el moño, un momento después, unas enormes orejas de conejo aparecieron en su cabeza, un pico de cigüeña y una cola de zorro.

—Vaya, jamás pensé que funcionaría –murmuró Lily.

Albus abrió la boca, para exigirle que revirtiera aquello, pero solo soltó un graznido, los presentes se burlaron más del mediano de los Potter, pero tal y como había exigido, James no intervino, se quedó quieto, con sus ojos azules abiertos ante la sorpresa.

—Revierte el hechizo, Lily –comentó Alex, en un tono autoritario, pero suave.

La niña hizo un mohín y apuntó su varita a su hermano otra vez, y musitó una palabra en un tono aburrido, y todo volvió a la normalidad, menos el ego de Albus Severus Potter.

—Y no vuelvas a tocar mi moño, o te irá peor ¿lo entiendes? –Gruñó.

—M—

Lily avanzaba completamente feliz junto a su hermano mayor, no podía creer que por fin estaba en Hogwarts, había soñado tanto tiempo con eso, por fin podría ver a Alex todo el año, no solo en vacaciones, aunque se deprimió un poco, ya que él y su hermano saldrían al termino de ese año de Hogwarts.

A pesar de eso, estaba dispuesta a disfrutar al máximo el único año que tendría con su hermano favorito en aquel lugar, así que se colgó de su brazo, entusiasmada, sorprendiéndolo, y haciendo que dejara su charla con Alex en el olvido.

—Ah ¿todo bien? –Preguntó.

—Sí, pero dime ¿te gustó mi hechizo? –Sonrió –nunca pensé que funcionaría –aceptó.

—Es bastante ingenioso, pero no debes usarlo en los demás alumnos, si fuese aun prefecto, habría tenido que sancionarte –informó.

—Bueno –admitió todavía contenta.

Cuando llegaron a la sala común, Lily subió directamente a su dormitorio por orden de James, que se sentó en una de las butacas, cerca de la chimenea.

—Literalmente se puso como una leona con Albus, por un moño ¿tienes alguna idea de por qué?

—La verdad es que no –admitió –se lo regalé en el tren, y dijo que le encantó.

—Ah, debí suponer que tú lo habías comprado y elegido –negó divertido –es bastante feo.

—Ella dijo que le gustó.

—Creo que más que nada, le encantó que tú se lo regalaras y lo eligieras, normalmente me dices a mí o alguien más que te ayude en ese tipo de cosas, y esta vez, tú tomaste la iniciativa, eso es lo que a ella le gustó más.

James frunció el ceño. —Pero, si dices que es feo ¿por qué le gustaría? –observó a Alex.

—Bueno, mucha gente suele decir que no es el regalo, sino la intención con la que se da, y por cierto, no me has dicho la razón de tu mal comportamiento antes de llegar al colegio.

—Yo no he tenido mal comportamiento, solo he dicho lo que ocurriría y no sé si notaste que tuve razón, Lily no estaba para nada feliz de tenerlos en el mismo vagón.

—Es verdad, es normal que tenga esa actitud con Scorpius, pero, ha estado siendo un poco agresiva con Albus desde hace unos días ¿no te ha comentado nada?

—No, al parecer, mis hermanos quieren tener sus propios secretos, no puedo forzarlos a compartirlos conmigo.

—No sé cómo puedes vivir sin esa curiosidad natural en el ser humano.

—Rose una vez me dijo que la curiosidad mató al gato –se encogió de hombros –y es la principal razón por la cual matan a las personas en las películas de terror.

Alex puso los ojos en blanco y negó. —No me sorprende.

Después de un rato, los dos subieron a su dormitorio, como era costumbre después de las vacaciones, James permaneció despierto hasta tarde acomodando sus cosas de manera perfecta y de paso, acomodando el uniforme que su mejor amigo había dejado aventado sobre su baúl, al despertar, sabía que lo escucharía refunfuñar y quejarse de la manía que tenía sobre que todo estuviese en un orden simétrico perfecto.

El gruñido de frustración que escuchó al entrar al dormitorio fue muy bien conocido, lo escuchaba cada año desde que se volvió amigo de Alex, ubicó a su amigo, y le dedicó una sonrisa alegre, que hizo que Alex simplemente negara.

—Lo único que me entusiasma de terminar el colegio, es que cuando despierte, no me toparé con mi ropa doblada y acomodada.

—Puedo ir a tu casa y hacerlo por ti –aceptó.

—La única ropa por la que vas a tener que acostumbrarte, es por la de tu novia, y creo que tendrás mucha que lavar y doblar.

—Lo prefiero así, hay mucha gente que solo guarda la ropa, mal doblada y sin acomodarla por colores.

—Obseso del control –masculló Alex antes de salir del dormitorio para ir a ducharse.

El resto de sus compañeros de habitación hicieron lo mismo, él se quedó solo terminando de arreglarse y detallando su uniforme, quitándole las pelusas y las diminutas arrugas que se le hacían por el uso.

Bajó completamente arreglado, sonrió ampliamente cuando se topó con su hermana Lily, con el cabello bien arreglado y el moño que le regaló, suspiró, si era tan feo como Alex decía, debería dejar de usarlo.

—Buenos días –saludó en un tono tranquilo.

—Hola, Jamie –sonrió la niña –estoy lista para ir contigo al gran comedor –soltó orgullosa.

—De acuerdo ¿no te molesta esperar a Alex?

—Para nada –contestó con un brillo intenso en la mirada.

James pensó que se debía a que era su primer día de clases, algo por lo que había esperado años, para fortuna de la niña, no tuvo que esperar mucho, algo que Alex tenía, era que se duchaba y arreglaba rápido, ya que no le importaban las arrugas en su ropa o las pelusas.

—La verdad, es que estoy emocionado por ti, Lily –admitió Alex –sin duda tengo mis esperanzas puestas en ti, hasta el momento, el marcador está empatado…

—Empatado ¿respecto a qué? –Preguntó la niña.

—Bueno, todos ustedes, o sea, los tres, solo tienen un amigo, Albus a Scorpius, James a mí, y tú a Teddy, tus hermanos no les veo oportunidad a ampliar su mundo de amigos, pero… creo que sin duda tú serás bastante popular.

—Estoy dispuesta a tener muchos amigos aquí –admitió –antes no salía mucho, mis amigos eran mis primos y Ted, pero eso cambiará ahora.

—Así se habla –soltó orgulloso el chico.

Entraron sin más al gran comedor, Lily se sentó junto a James, mientras se servía bastante comida en el plato, contrario a su hermano, y se giró a charlar con los niños a su lado y enfrente cuando comenzaron a charlar sobre quidditch.

—Bueno, se te está cumpliendo el sueño –comentó James.

—Es que la he visto mucho tiempo dependiendo de ti y Ted, que no querría que siguieran las cosas así.

—Bueno, es mi último año en Hogwarts y su primero ¿qué tiene de malo en que se apoye en mí? –lo observó.

—Ah, eres tan, tan dulce –soltó divertido Alex, pellizcando la mejilla de si amigo.

—No me molestaría que siguiera siendo una niña por un poco más –se encogió de hombros.

—Ah, veo que el que depende mucho es otro, Lily siempre será tu hermana, y acudirá a ti cuando tenga problemas, siempre ha sido así, y no veo porque tiene que cambiar.

—Cuando tienes amigos, acudes más a ellos que a tus hermanos.

—Tú lo haces, porque eres el mayor, y Albus es un insoportable adolescente, y Lily una niñita de once, ya verás que nada cambiará, no hay razones para que sea así.

—Pues espero que tu tercer ojo esté en lo cierto –soltó James.