Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
Scorpius soltó un pequeño quejido, había olvidado por completo que ese año eran los TIMOs, a pesar de que su padre se lo había recordado en el andén, se las arregló para ser feliz hasta ese día, que la profesora Vector se lo recordó.
Dos semanas le había durado el sueño a lo grande, pero no podía dedicarse a ser un haragán, se había propuesto un trabajo en el ministerio al salir, pero ya no estaba tan convencido de aquello, así que gruñó, aun así tenía que tener buenas notas, era el trato que había hecho con su padre.
No importaba a lo que se dedicara en el futuro, siempre y cuando, sacara las mejores notas, así que estaba destinado a un año de biblioteca y cero de chicos.
Aunque de eso último, se había dado un tiempo libre desde que se le confesó a James, posiblemente tendría que ir buscándose otro camino, uno viable para él, su padre tenía razón, quizás debería mantener una relación sana y…
Se detuvo en seco cuando vio a Lily, sostenía sus libros pegados al pecho, y un momento después, alguien se los quitó, frunció el cejo cuando vio al niño de segundo año hacerla reír, aquello no le agradó para nada, así que avanzó, hasta quedar a espaldas de la niña.
—Yo… -el niño se detuvo cuando se dio cuenta de la presencia de Scorpius.
—Diablos, debería estar orgulloso, ni siquiera yo fui tan rápido en el primer día, pero si necesita ayuda con sus cosas, seré yo quien la lleve –soltó Scorpius.
—Sí, sí –el niño le regresó sus cosas a Lily, que frunció el cejo.
— ¿Por qué no te metes en tus propios asuntos? –gruñó la niña.
—Le prometí a tu padre que te vigilaría tanto, que sería tu castigo por robar esos dulces de tu hermano –se encogió de hombros –y fue la razón por la que aceptó que vinieras aquí.
—Pues mejor metete en tus asuntos, o pasarás el resto de tus días en el colegio, convertido en rata –bufó la niña y se alejó.
Scorpius soltó una risa divertida, que alcanzó a escuchar Lily, así que apresuró el paso, a esas alturas, si no fuese porque James estaba ahí, le estaría mandando una lechuza a su padre para decirle que siempre sí, quería ir a Ilvermorny.
Scorpius regresó rumbo a su clase, si tenía que sentirse culpable por arruinar el rápido romance de Lily, no ocurría, lo único que le quedaba claro, es que prefería de los hombres más grandes que ella, aunque fuese por un año.
—Ah, pensé que no alcanzarías a llegar ¿coqueteando con un chico?
—Sí, con tu hermano –soltó por inercia en broma, pero aquella respuesta pareció desatar una chispa de furia en su amigo –me topé con tu hermana, Lily –admitió –un niño de segundo curso se estaba ofreciendo a llevar sus cosas, así que me encargué del asunto.
—Eso es rapidez –soltó Albus, pero el rubio notó que seguía de mal humor –te lo dije, no llegará a tercer curso virgen, y posiblemente termine embarazada tan rápido como pueda –negó.
—Deja a tu hermana en paz, respecto a eso –bufó Scorpius –yo empecé a los doce.
—Con chicas ¿no? –Elevó una ceja.
—Bueno, sí, con los chicos apenas fue el año pasado –se encogió de hombros.
—Ya entendí, por eso te cae bien, los promiscuos suelen llevarse bien, en este caso, no tanto, van tras el mismo botín –se burló.
—No lo creo –hizo una mueca –no creo que Lily tenga el mismo interés que yo por un chico en particular.
—Por ahora.
El rubio se quedó callado, no veía a la pequeña pelirroja enamorada de Sirius, aunque ciertamente tenía esa relación con él que a veces iba un poco más allá de lo normal, pero qué iba a saber él, no tenía hermanos, no sabía cómo se sentía querer a uno.
Y en cuanto a él, seguía sin verle el atractivo que Lily claramente veía en Alex, aunque era un tipo agradable y genial, no podía encontrarle algo que le llamara la atención.
Esa tarde, después de clases, Albus decidió que aún tenía tiempo para ir preparándose para los TIMOs, así que se fue con la chica que le gustaba y lo dejó libre para ir a la biblioteca, sonrió cuando se topó con Alex, que tenía el ceño fruncido, observando del libro al pergamino, se llevó las manos a la cabeza, alborotándose el cabello.
—Y yo que pensé que serías de ayuda para mis estudios –se burló, sentándose frente a él.
—Soy hijo de muggles, Scorpius –le recordó –hay muchas cosas que tengo que aprender, y otras que no comprendo, siete años son muy pocos para que me acostumbre a esto.
—Más bien no quieres, hay muchos nacidos muggles que no tienen estos problemas –informó.
—Bueno, mi papá claramente quiere que me quede en su lugar cuando él se jubile –se encogió de hombros –y recibiendo equipaje de turistas en un hotel en el centro de Londres, no creo que sea necesario aprenderme cuanto asfódeo tengo que ponerle a una poción.
—Bueno, eso es lo que quiere tu papá, pero ¿qué es lo que quieres tú? –Cuestionó.
—Yo pensaba poder quedarme el resto de mis días en la casa de los Potter –admitió, acostándose sobre la mesa de la biblioteca.
—Bueno, yo no intervengo en eso, no es mi casa ni son mi familia, pero puedo decirle a papá que te de un trabajo cuando salgas de aquí, tiene muchas cosas que hacer, y poco carisma, supongo que puedes ayudarle en eso –admitió serio.
—Sí, yo creo que tu padre me echaría a la calle en la primera oportunidad, como el mío –musitó levantándose y acomodando sus cosas.
La mirada de Scorpius se entrecerró un poco, a pesar de que desde las vacaciones se habían llevado mejor y habían charlado mucho tiempo, aquellas palabras sorprendieron a Scorpius, Alex siempre era tan confiado, seguro de sí mismo, tenía un carácter agradable, así que le sorprendió que su padre quisiera echarlo de casa.
—Olvida que lo oíste –comentó Alex.
—No parece que…
—Bueno, la vida es complicada, y más cuando eres un fenómeno, además, hasta hace unos minutos, James era el único en saber que papá me golpea –se encogió de hombros.
—Así que por eso siempre te lleva a su casa en vacaciones, y por eso te pidió que te quedaras a pesar de que él fue de misión.
—Como dije, es un buen amigo, nunca me ha dicho nada aunque varias veces lo he tirado de la cama –se burló el chico –creo que por eso cambió su cama y la pegó a la barda y pidió el rincón.
La risa de Alex no fue tan ligera y fresca como normalmente era, así que se sintió un poco mal respecto a eso, su relación con su padre no era la mejor, pero al menos jamás lo había maltratado, ni físicamente ni verbal, así que tenía mucha ventaja.
—Distráete un poco, ayúdame con mis deberes de estudios muggles.
—No pensé que un sangre pura, como tú, tomara este tipo de clase –admitió Alex, tomando las cosas del rubio para echarle un vistazo.
—Sí, qué puedo decir, hay un rebelde viviendo dentro de mí.
—Lo noté, solo un Malfoy rebelde se fijaría en un mestizo, al borde de la obsesión, más que fijarse.
—Vamos, Alex, hasta tú haces bromas sobre lo guapo que es ¿cómo es que iba a tener una inmunidad por él?
—No lo sé, teniendo buen gusto, fijándote en Albus –se encogió de hombros divertido.
—Entonces dime, de acuerdo a la apuesta que hiciste con Ted respecto a mí ¿qué hay de ti? –Sonrió –dime ¿Es Albus o es Lily?
Alex frunció el ceño ante la pregunta de Scorpius, y más, por su cara, llena de malicia y diversión.
—M—
James entró a la biblioteca, a pesar de que su padre le había pedido al profesor Smith que terminara con las lecciones extra, él había ido a suplicarle que no, que siguiera enseñándole por favor, y ante su petición, se había vuelto todavía más estricto.
Avanzó agotado hasta la biblioteca, ubicó a Alex solo porque lo vio primero y levantó la mano para que fuese hasta él, se sentó junto a la persona frente a su amigo y tomó su mochila que le extendieron.
—Te ves bastante agotado –murmuró Alex.
—Estoy bien, tengo que ponerme al día con todo esto, o mis EXTASIS saldrán desastrosos y papá se enfadará.
—Creo que ahora lo que quiere es que falles esto, para que no entres a la academia de aurores.
—Sí, las cartas con solicitudes de la Academia de Leyes no han parado desde el funeral –admitió.
—Deberíamos llenar una, con tus calificaciones y tus conocimientos generales, entrarás más rápido que diciendo: soy hijo de Harry Potter, piénsalo, Jamie.
—Ya envié mi solicitud a la academia de aurores, en estos días tengo que recibir respuesta –comenzó a sacar sus cosas.
—Maniático del control –soltó a regañadientes Alex.
—Lo dices porque sigues enfadado porque doble todos tus calzoncillos por tamaño y color ¿no es cierto?
—También –admitió divertido el chico.
James frunció el ceño cuando su amigo extendió un libro en dirección a él, o casi, así que recordó que cuando se sentó, lo hizo junto a otra persona, giró el rostro, para encontrarse con Scorpius Malfoy, que agradablemente, lo ignoró.
—Espero que no te moleste que mi amigo Scorpius se nos una a los estudios, él los TIMOs, nosotros los EXTASIS –le recordó.
—No, no me molesta, es tu amigo, aunque creo que no eres el mejor guía para él –comentó tranquilo.
—Entonces sé el suyo –comentó Alex –bueno, el de los dos, porque yo no entiendo esto –le enseñó en lo que trabajaba.
—Lo vimos en la tercera clase de la primera semana –informó –pero no lo recuerdas, porque estabas dibujando al profesor Binns dentro de una calabaza.
—Ah, recuerdas todo eso, bien, ahora, explícame, o bueno, espera, le explicaré esto a Scor.
James frunció el ceño y se acercó a Scorpius, para poder ver el fragmento del libro que le mostraba, su inconformidad aumentó, si bien Alex estaba mejor desenvuelto que él en el mundo muggle, aquello no le ayudaría para nada el rubio junto a él.
—Esa es tu cara cuando tienes una objeción, ya dime ¿cuál es? –bufó Alex, indignado.
—Es lo mismo que siempre te digo a ti al respecto, Alex, Estudios Muggles es el mundo muggle visto a través de los ojos de magos, no al revés, así que tu síntesis, aunque es correcta, en este caso, no lo es –se encogió de hombros.
—Pues eso explica por qué cuando los magos van al mundo muggle, llevan ropa de los años 30s en pleno dos mil y tantos.
James hizo un ligero movimiento de cabeza, dándole la razón a su amigo, así que se alejó del rubio y no dijo nada más, si había acudido a Alex era por algo, así que sacó su pesado tomo de herbología y comenzó a leerlo.
—Oye, oye –le habló Alex –dime ¿sobre qué estás leyendo?
—El tema para el reporte de metro y medio sobre las plantas de los pantanos ¿por qué?
—Pero ¿qué eso no era para viernes? –Soltó alarmado.
—Mañana es viernes, Alex –soltó Scorpius.
—Ah, demonios –bufó en voz baja –sin duda voy a quedarme en séptimo año otro año –gruñó.
—Hay mucho material aquí –señaló el libro –el profesor Longbottom me lo prestó de su biblioteca privada ¿quieres echarle un vistazo?
—Lo que necesito es un giratiempo –masculló.
—No te lo recomiendo –se burló Scorpius.
—Te haré un metro veinte –informó James, estirándose por el pergamino de su amigo –supongo que mi pergamino puede ir por primera vez del tamaño que lo piden.
—No –lo detuvo Alex –si el padre de Scorpius va a darme un empleo, tengo que saber al menos lo mínimo del mundo mágico ¿no? Así que iré por unos libros –se levantó.
La mirada de James siguió a su amigo, que iba muy decidido a comenzar a poner más atención y ganas a las tareas, volvió su atención a su libro.
—Gracias, por lo que haces por él –informó James.
—Alex también es mi amigo –comentó a la defensiva, pero se calmó cuando el castaño lo miró, las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa, bastante extraña.
—También sé eso –aceptó –por cierto, mi hermana me dijo lo que hiciste esta mañana…
—Bueno, yo…
—Gracias por eso también.
Sin percatarse del sonrojo del rubio a su lado, James jaló el libro más cerca de él y se perdió en su lectura, no más de cinco minutos después, comenzó a hacer su tarea.
—Si no supiera que tu abuela era súper inteligente, realmente creería que eres hijo de tu tía Hermione, James –soltó Alex.
El aludido levantó la cabeza de su pergamino, iba por los dos metros veinte cuando lo interrumpieron, pero la herbología eran de sus cosas favoritas, no por nada había acudido al profesor Longbottom por otro libro que lo dejara más conforme al respecto del tema de estudio.
—Mamá también era una estudiante dedicada –informó.
—Sí, pero se dedicaba más al quidditch que a otra cosa –murmuró Alex –incluso ni porque al igual que tú, es un talento natural, al cual no deben dedicarle mucho esfuerzo y tiempo, deberías ser jugador profesional ¿tú que piensas, Scorpius?
Los ojos azules de James fueron de nuevo al rubio, que tenía un pergamino de un metro a un poco más de la mitad, se encogió de hombros y resopló.
—No sé qué decir al respecto –admitió el rubio.
—Lo que piensas –comentó James.
—Creo que deberías dejar de escucharnos a los demás, y dedicarte a lo que él realmente quieras, sin importar si nos parece o no, a mí, por ejemplo, no me gustaría que fueses auror –lo observó directamente a los ojos –no por que no seas capaz, sino porque la profesión en sí, es bastante arriesgada, hasta para el auror más erudito, pero la decisión, como siempre, es tuya, no de nadie más.
—Sí, ya sé que de ser por ti, lo tendrías en tu casa, amarrado en tu cama y jamás lo dejarías salir ¿me equivoco? –Soltó Alex.
James frunció el cejo, Scorpius se giró apresurado hasta el chico frente a él, con el rostro bastante rojo y un poco nervioso, aquello lo había tomado por sorpresa.
—No es cierto –soltó Scorpius apresurado –yo jamás haría eso.
—Qué lástima –sonrió Alex –parece que le gusta la idea.
Los dos se volvieron al castaño, que aunque tenía el ceño fruncido, parecía estar intentando tener una idea clara de aquello.
— ¿Por qué amarrado? –Preguntó confundido.
—Ah, sí, tiene el don para arruinar la diversión con sus preguntas serias –rió Alex –para que no te escapes, genio.
—Ah –asintió, conforme con la respuesta, y se enfocó de nuevo en lo que estaba haciendo.
