Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


La sesión de estudios en la biblioteca había dejado de ser maravillosa para Scorpius, y es que desde que su mejor amigo se había unido a él, James Sirius había decidido apartarse de ellos y colocarse en una mesa alejada de su vista, así que le era imposible espiarlo de vez en vez, como hacía unos días atrás, que se sentaba junto a él, y de vez en cuando, hacía correcciones a sus trabajos.

Ahora, todo lo que tenía era a Albus y a Alex bufando y refunfuñando porque no entendían gran cosa de lo que tenían que estudiar, sí, extrañaba la paz y tranquilidad que James evocaba en el lugar que estuviese.

Esa tarde, por ejemplo, se había puesto a ayudarle a Lily con algunas cosas que no entendía, así que mientras pasaban por los pasillos con un montón de libros cargados por el primogénito Potter, Scorpius pudo distraerse bastante.

—Odio tener una inteligencia por debajo del promedio –bufó Alex.

—Bueno, al menos a ti, te hace tus trabajos el más listo de tu clase ¿no? –Soltó Albus.

—Que me ayude con mis trabajos es muy diferente a que los haga –admitió Alex ofendido.

—Todos sabemos que él hace el trabajo, no te fatigues en negarlo.

Alex frunció el cejo, pero no siguió discutiendo, Scorpius sabía muy bien que daría todo lo que tenía por irse a la mesa de estudio de James, pero hacerlo, era como darle por su lado a Albus, y hacerse ver como que siempre le hacían el trabajo.

—No sé si soy yo, o es por los exámenes, pero este año no se ve tan divertido y fenomenal –argumentó Scorpius.

—Es tu celibato –se burló Albus.

—Más bien, se le llama madurar, yo diría –informó Alex.

—Madurar, no sé si esté listo para algo como eso –admitió.

—Pensé que sí.

La mirada de Alex se posó en algo detrás de Scorpius, así que cuando pasó a su lado, vio a James, con dos pesados ejemplares caminar hasta su mesa, y colocarlos con cuidado.

—No sé si eso sea la clave de todo –suspiró –necesito volver a nacer, y hacerlo en otra piel, en otra familia.

—Eso es ridículo –soltó Albus.

—Estoy de acuerdo con él –admitió Alex –a mí realmente me gustan juntos.

— ¿De qué hablamos? –Cuestionó Albus –o de quién.

—De los porotos y el tocino juntos por la mañana –se encogió de hombros Alex –son buenos juntos.

—Eso es asqueroso, pero supongo que hay a quienes les gusta ¿no? –Se encogió de hombros Albus.

—Es sorprendente que encuentres algo que te guste, con esa actitud siempre, Albus –soltó Alex.

—Es tan raro como encontrar a alguien a quien le gustes ¿no es así? Porque solo te he conocido a Audrey McLaggen –se burló.

—Que tú conocieras –se encogió de hombros.

—Eso es muy conveniente ¿no es así? –Elevó una ceja el moreno.

—Basta, Albus –pidió Scorpius –dime ¿qué más da? Es cierto que la mayoría de las cosas te desagradan, pero eso te hace único, y mi mejor amigo.

La mirada esmeralda de Albus se posó en la de Alex, como si las palabras del rubio le dieran la victoria de algo que nadie estaba consiente, así que el chico mejor ignoró al hermano de su mejor amigo.

—Tengo una idea ¿por qué mejor no le decimos a James que nos explique esto? –Elevó las cejas Scorpius, intentando tentar a la suerte.

—Yo creo que prefiero reprobar todos mis TIMOs –comentó su amigo.

—Bueno, entonces dejémosle esto a la suerte –admitió el rubio.

La mirada gris de Scorpius se topó con su otro amigo, que por un momento se le iluminó la cara, pero frunció los labios, para poder ponerse a leer lo que sea que tenía enfrente; seguía sin comprender la razón por la que Albus realmente detestaba a su hermano a tal grado, que prefería reprobar.

Los días siguieron avanzando realmente lentos para Scorpius, se la pasaba estudiando para sus exámenes, tal y como se lo había prometido a su padre, necesitaba buenas calificaciones, lo único bueno es que en los momentos en los que Albus no estaba con él, podía tener un tiempo con Sirius Potter, claro, siempre con Alex presente, era como el chaperón, sin serlo realmente.

Ese día en particular, les había sugerido estudiar en la torre de astronomía, no habría clase esa noche, así que estarían solos, un lugar tranquilo y que al mismo tiempo, podían hacer el ruido suficiente, sin ser regañados a cada segundo por la señora Pince.

—Fue buena idea venir aquí –admitió Alex.

La mirada de los dos chicos fue hasta el castaño, que se había distraído de su lectura, había cerrado los ojos y dejado que el viento un poco frío meciera sus cabellos castaños en forma de ondas.

—Pareces un cachorro, asomado por la ventana de un vehículo en movimiento –bromeó Alex, logrando un suspiro en su amigo.

—Es tranquilo aquí –informó James –me gusta, pero nunca había tenido una razón verdadera para venir aquí que no fuese a clase.

—Bueno, no se necesita una razón verdadera, solo ganas de admirar el colegio desde su torre más alta.

—La finalidad de la torre se hizo para observar el firmamento, no el suelo –comentó tranquilo, haciendo sonreír a los dos chicos.

—Bueno, hasta el momento, el nombre "Torre de Astronomía", no lo había dejado muy en claro, Jamie, gracias por aclararlo.

—De nada, me gusta ser de ayuda a veces –admitió tranquilo.

Las antorchas se encendieron después de un rato, así que los chicos pudieron seguir estudiando, con Alex y Scorpius riendo fuertemente e interrumpiendo a James para que les explicara algunas cosas que no entendían.

—Creo que es mejor que nos vayamos, es hora de la cena, y Albus comenzará a buscarte, Scor –sugirió Alex.

—Tienes razón, así que… gracias por explicarme esto, James –le sonrió, pero el castaño siguió sumergido en su lectura, así que suspiró –te veré después, Alex, me despides de tu amigo –se encogió de hombros.

—Lo haré –admitió.

Scorpius bajó de la torre y se dirigió al gran comedor, bastante tranquilo y confiado, le agradaban las tardes así, en compañía de James, la mayor parte del tiempo, pensaba en que estaban solo los dos, aunque pasara gran tiempo con Alex, deseaba poder llevarse así de bien con James, poder estar solos en un lugar, sin que lo ignorara la mayoría del tiempo, no sabía en qué momento había comenzado a comportarse así con él.

Bueno, en realidad sí, lo recordaba, la noche que le arrojó las flores que le obsequió, él prometió no volver a cruzar la línea, así que no podía culparlo por aquel comportamiento, si nadie más que él se lo había buscado.

Entró al gran comedor, Albus ya estaba sentado a la mesa de Slytherin, observando a la puerta, como esperando a que apareciera, negó, era demasiado sobreprotector con él.

—Ya, llegaste primero, lo siento.

—Hasta que por fin, no me gusta comer solo.

—Estás en una mesa, llena de chicos, Albus, no estás solo.

—Pero ellos me desagradan en su mayoría y no tengo por qué hablarles y mucho menos contarles mis asuntos.

—Cierto, vamos, cuéntame, ¿cómo te fue?

—M—

James levantó la vista cuando sintió que su amigo ya tenía tiempo observándolo, así que se quedó quieto, esperando a que le dijera lo que fuese que quería, pero al parecer, no tenía mucho que decir, porque seguía ahí, tranquilo.

—Me provocas ansiedad –comentó James –dime ¿por qué me miras así?

—Tengo que decirte que te has estado comportando como un idiota con Scorpius, el chico ha cambiado, para bien, me agrada.

—Es tu amigo –comentó tranquilo –tiene que agradarte, porque no encuentro otra razón por la cual tengo que soportarlo en nuestro tiempo juntos.

—Por que estamos estudiando, eres inteligente y él quiere las mejores notas en sus TIMOs, eres el mejor tutor que pudo encontrar.

—Pues sí, pero no me agrada –soltó irritado.

—A los niños mentirosos se le caen los dientes y les crece la nariz, y no conforme con eso, dejan de tener erecciones.

—Eso no es cierto ¿o sí? –Inclinó la cabeza.

—Así que eres un niño mentiroso –elevó una ceja.

—No, yo no lo soy –se quejó.

—Claramente no, porque tienes toda la dentadura y la nariz de tamaño normal, pero ¿todo bien en la intimidad con Violet?

—Sí –aceptó.

—Bueno, si quieres que las cosas sigan así, dime ¿por qué me mientes sobre que Scor no te cae bien?

—Él no me agrada, pero tampoco me desagrada –admitió.

Alex se inclinó hasta su amigo, acercando sus rostros tanto, que si se resbalaba, terminaría besándolo, frunció el cejo ante la cara inocente de su amigo.

—No te desagrada, vamos por buen camino ¿te gusta aunque sea poquito?

—Ah, vas a comenzar con eso –se alejó, para ponerse de pie –no, Alex, Malfoy no me gusta, que no me desagrade no significa que me gusta.

—Pues la verdad, es que ha comenzado a madurar, me agrada para ti ¿ya te lo había dicho?

—No, y cambiemos de tema.

Alex puso los ojos en blanco y comenzó a guardar sus cosas también, los dos bajaron al gran comedor para cenar, la pequeña Lily Luna ya estaba sentada, apartándoles lugar, así que acarició sus cabellos y se sentó, dejándola entre James y él, ya Scorpius le había contado que algunos niños habían estado mostrando demasiado interés en ella.

—Así que ¿cómo va hasta ahora tu primer año, Lily? –Preguntó Alex.

—Va a ser el mejor de todos, sin duda –lo observó encantada, con los ojos olivo brillándole intensamente, en armonía con su sonrisa.

—Con esa sonrisa, sin duda te creo –la mano de Alex acarició la barbilla de la niña y sonrió –bien, cenemos, o nos arrepentiremos en la madrugada.

James asintió, comenzó a servirse lo indicado por Smith, que había cambiado su dieta de nueva cuenta, observó a Lily llenar su plato de la comida más deliciosa, y por un momento la envidió.

—Por cierto, Jamie –soltó la niña, girándose a él –tienes que ponerle un alto a Malfoy –comentó, tensándolo.

—Ah ¿por qué? –Preguntó, evitando mirarla.

—Se la pasa vigilándome por los pasillos entre clases, haciendo comentarios sarcásticos y metiéndose donde nadie lo llama, ya me tiene harta.

—Ah, Lily, bueno, yo… no puedo intervenir respecto a eso, no soy un prefecto –informó.

—Pero eres mi hermano mayor, tienes la autoridad de ponerle un alto, si soy demasiado precoz para tener novio a esta edad o no, no es su asunto –bufó.

—No puedes tener novio a esta edad –soltó Alex, tajante.

—Tú tampoco eres mi hermano –soltó la niña –tú tampoco puedes decirme si puedo o no puedo.

James observó a su amigo, que le indicó que lo dijera él. —No puedes tener novio a esta edad, Lily –repitió, en un tono dudoso.

—Dijiste que ibas a tratarme como una adulta cuando entrara a Hogwarts ¿por qué no lo haces?

—Te trato como una adulta, pero no puedes tener novio a esta edad, es tu primer año, al menos espera al tercero.

—Tercero –musitó –bien, pero esos niños no me gustan, solo son amigos.

—Yo no lo creo –soltó Alex.

—Claro que lo son, o dime ¿tú y mi hermano son novios?

—Lo somos –comentó Alex.

Los ojos de Lily se abrieron tan grandes que por un momento, pareció que se le saldrían de las cuencas, observó a su hermano, incrédula, se sentía traicionada, iba a decirle que era un traidor, hasta que escuchó la risa de Alex.

—Claro que no, cabeza de chorlito –soltó el chico, alborotando más los cabellos de Lily –pero ellos no quieren ser tus amigos ¿por qué mejor no te juntas con Hugo y los Scamander?

— ¿Por qué mejor no te juntas tú con ellos? –Cuestionó la niña.

—Porque no son de mi edad –informó Alex.

—Malfoy tampoco, y te juntas con él –habló James.

—Ah, mira, para echar las cosas en cara si sirve tu radar social.

—Eso es caer más bajo –habló Lily seria –pero comprendí tu intención, Alex, no estoy aquí por ti –soltó, con las mejillas rojas, porque una parte sí estaba pegada a su hermano por él, pero no en su mayoría –es el único año que tendré a James en Hogwarts –le recordó –y mi intención era estar a su lado, porque lo amo, es mi hermano favorito, mi persona favorita…

— ¿Más que Ted? –Preguntó Alex.

—Más que Ted, a Ted se lo puede comer un colacuerno, no me importaría, pero a James –negó –pero bueno, voy a dejarlos solos, sin duda es lo que quieres.

James abrió la boca, para decir algo, pero Alex lo detuvo, negó para su amigo, así que se sentó, sin entender ¿por qué no podía seguirla?

—Calma, se enojó conmigo, no contigo, pero es mejor, Lily tiene que aprender a no depender de ti, ni de Ted, ni de nadie, déjala ser la única de ustedes tres capaz de desarrollarse de la mejor forma en el ámbito social ¿no quieres eso para ella?

—Más que nada –admitió, pero su vista fue hasta la puerta del gran comedor, donde había desaparecido Lily, suspiró.

—Es lo mejor, ya me lo agradecerás, cuando sea una chica popular.

—Recuérdame volver a agradecerle a Malfoy, por lo que hace con Lily.

—Invítalo a salir –sugirió, se encogió de hombros cuando su amigo lo observó –es una buena forma de agradecerle al chico.

—No quiero –comentó, y comenzó a comer lo que había puesto en su plato.

James tenía que encontrar la manera de que Alex dejara de insistir con Malfoy, decirle que Albus le había prohibido ser amigo del rubio, era que Scorpius se enterara, y volvería a tener problemas con su hermano, así que era mejor seguir comportándose tal y como su hermano le decía que tenía que hacerlo cuando no tuviese de otra y conviviera con él.

Una vez que terminó con su comida, guardó la de Lily, ya en la sala común, le pediría a una de las niñas de su curso que por favor le llevaran aquello y pudiese comer algo.

—Espero que no estés enojado conmigo por lo que le dije a Lily.

—La que tiene que estar furiosa es ella, creo que si no hubiesen estado los profesores, sin duda te habría lanzado el mismo hechizo que a Albus.

—De la que me libre, ha demostrado ser una bruja habilidosa, mira que lanzar tremendo hechizo contra su hermano sin siquiera haber pisado una aula en Hogwarts primero.

—Eso es cierto –admitió James –que bueno que soy su hermano favorito.

—No te creas, si no le aclaro que no soy tu novio, sí te hubiese hechizado también –rió Alex divertido.