Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


James llegó a su apartamento, había sido un día largo y agotador, más que nada por su visita a la casa de los Malfoy, quizás el amigo de su hermano no se le había declarado otra vez, pero sus palabras daban más eco en su mente, se quitó la túnica del trabajo y la colgó, para proceder e ir a su habitación y quitarse el uniforme y lavarlo antes del día siguiente, se quedó quieto cuando en el sofá vio a Violet sentada, esperando por él.

Contrario a lo que pensaban, ellos no vivían juntos porque ella se negaba cada que él lo proponía, pero pasaban muchas noches juntos, la mayoría de ellas, en la casa de la chica, que tenía mala cara.

— ¿Pasa algo? –preguntó.

—No, pensé que llegarías más temprano, eso es todo.

—Ah, llegó un reporte, tuve que ir a la casa de Scorpius –informó.

Violet puso los ojos en blanco, y la información aumentó su mal humor, aunque James no pudo notarlo, normalmente le contaba lo que podía, y aquella información no era algo serio, así que podía compartirlo.

—Son vacaciones, supongo que él estaba ahí.

—Sí, es su casa, son vacaciones.

—Pero solías decir que tanto él como Alex pasaban la mayor parte de las vacaciones en tu casa, así que es extraño que este en su casa las vacaciones.

—No sé, procuro no ir a casa en vacaciones, aunque eso me causa problemas con Lily –comentó.

James se sentó junto a su novia, cambiarse de ropa podía esperar, quería pasar un rato con ella, ya que últimamente no podía, pero en cuanto estuvo a su lado, ella se levantó.

—Lo siento, pero ya no soporto esto más, James, terminamos.

— ¿Te-Terminamos? ¿Qué? –abrió los ojos, sorprendido.

—Esto, lo que tenemos, relación o lo que sea, he soportado bastante estar junto a ti, y francamente solo estuve contigo para molestar a Scorpius –se encogió de hombros.

— ¿Te gusta Scorpius? –cuestionó.

— ¡No! Imbécil cerebro de alcantarilla –gritó furiosa –él hizo que me fijara en ti, comenzó a enviarme lechuzas fingiendo ser tú, por eso me acerqué a ti, pero, francamente, eres tan aburrido como el profesor Binns.

El chico la observó, para él eso era más un cumplido que una grosería, ya que siempre había sido su profesor favorito, ella chilló de frustración ante los ojos brillantes de James, dejar a ese chico era como abandonar a un cachorro, y después patearlo.

—Eres aburrido, no hay química entre los dos, bueno, el sexo es bueno, más que eso –aceptó –pero te odio, James, eres un fenómeno, uno guapo –admitió –fastidias mi vida todo el tiempo, sino hubiese sido porque Malfoy me atacó con las rosas que le diste, te hubiese dejado ese mismo día.

—Hortensias –corrigió James –le regalé hortensias a Scorpius, como agradecimiento.

—Me importa una mierda las flores que le diste, pero… Ya no te soportó, voy a irme de Londres, de Inglaterra, necesito medio universo para poder olvidarme de ti, porque francamente, absorbes mi energía, mi vida, todo.

—Violet…

—Eres una persona difícil de amar, ese chico te ve la cara, el cuerpo, la fantasía que puedes provocar, pero si te conociera, si te tratara, si tuviese que vivir contigo, terminaría viendo que eres insoportable, agotador, creo que la única persona que te ama, es tu madre, y eso, porque tiene que hacerlo, piérdete en el bosque prohibido y deja que un hombre lobo te coma, eso es lo que te deseo.

Violet tomó sus cosas y fue en dirección a la chimenea, dejando a James solo, completamente desconcertado por las palabras de su novia, jamás hubiese imaginado que pensara eso de él, se recargó en el respaldo del sofá y echó la cabeza atrás.

El sonido a su lado lo sacó de sus pensamientos, la mirada de Alex lo sorprendió ¿qué hacía ahí? Era bastante noche y tenía que trabajar, fue cuando notó que la luz que entraba al lugar era natural, negó cuando Alex se sentó en el sofá de una plaza, y colocó su mano en su rodilla.

—James ¿ocurre algo?

—No, estoy bien, todo está bien, tengo que ir al trabajo, y supongo que…

—Es domingo –le recordó, Alex no trabajaba los domingos –Ted me envió una lechuza, preguntando por ti.

—No puede ser domingo –se giró a su amigo.

—Jamie ¿qué ocurre?

—No fui a trabajar por dos días –soltó desesperado.

—Sí, justo eso –admitió el chico –tu padre está de misión, así que pensaron que fuiste con él –suspiró –ya, dime ¿qué es lo que ocurre?

—Violet terminó conmigo –admitió en un tono apagado –dijo que soy una persona difícil de amar, que sus deseos para mí, eran que fuera comido por un hombre lobo, que no me soporta, yo… jamás, jamás pensé que me odiara tanto.

—Ella no te odia…

—Bueno, eso fue lo que dijo –se encogió de hombros –no le dices a una persona que lo odias solo por decirlo.

—Sí, se dice, pero es complicado y difícil de explicar.

—Tengo que ir al trabajo, Alex, hablamos luego.

El chico fue hasta su túnica, se la puso y fue hasta la chimenea, la cabeza aún le daba vueltas, y le incomodaba de forma extrema tener que llevar puesto un uniforme sucio, aquello lo volvía más loco que otra cosa.

Los días se le fueron tranquilos, aunque no tenía mucho que hacer ahora que no estaba con Violet, se la pasaba leyendo, o simplemente viendo el techo de su habitación, no comprendía lo que le estaba pasando.

—James –la voz de su madre hizo que se pusiera de pie de inmediato, salió de su habitación, temeroso de que algo malo hubiese pasado.

—Mamá –la llamó.

—Ah, hasta que te encuentro.

La mujer fue hasta él, y lo abrazó fuertemente contra ella, James cerró los ojos, y sonrió, si ella era la única persona que lo amaba en el mundo, podía vivir con eso, ahora, solo necesitaba morir primero que ella, para no tener que temer lo que pasaría con él si se quedaba sin su madre.

—Iba a venir antes, pero tu padre no me dejó, eso y las visitas en casa por las vacaciones –admitió –Lily ha cambiado tanto desde la última vez que la viste, y… No tengo excusa, soy una mala madre.

—No, no lo eres –ella sonrió por las palabras de su hijo.

James puso al tanto a su madre sobre todo lo ocurrido con Violet, ahora los dos comprendieron por qué jamás había querido que los presentara, al final, no era alguien que se quedaría en su vida lo que fuese a durar.

—Primero, no eres una persona difícil de amar, por el contrario, James, eres un chico encantador y valiente, siempre poniendo el bienestar de todos antes que el tuyo, y no eres aburrido, en absoluto, Lily, Alex y yo nos divertimos mucho estando a tu lado, ella no era la indicada, pero no dudó en que la encontrarás.

—Yo, no sé cómo me siento, y pasó todo el tiempo preguntándome el cómo me siento, mamá, la amaba…

—El amor es algo complicado, James, para todos, es diferente, no se dice, se siente y se demuestra, de nada sirve decirlo si no se siente.

—Pero… Recuerdo lo que dijiste, de cómo te sentías con papá, y yo cuando veía a Violet…

—Cariño, el amor se presenta de diferentes maneras, y yo estaba atraída por la belleza física de tu padre, era un chico guapo, para mi gusto, pero el amor se dio más adelante, ni siquiera lo conocía, era un crush.

—Pero…

—Supongo que esa chica te parecía bonita, y solo eso, dime ¿para ti, que es el amor? ¿Cómo debe sentirse? –sonrió.

—No lo sé –admitió.

—Bueno, quita esa cara, supongo que puedes pensar en eso, en darte el tiempo de conocer nuevas personas, abrir tus horizontes y no quedarte en tu apartamento cuestionándote por lo que deberías o no sentir, deja que las personas que te amamos estemos para ti, que te lo demostremos, no nos alejes, y ya lo demás se irá dando.

—M—

Scorpius Malfoy salió del gran comedor a prisas, su mejor amigo le había contado lo nuevo de su familia, James Sirius y Violet habían terminado su larga relación, y no conforme con esas buenas noticias, le había dicho que el joven había ido al colegio a visitar a Lily Luna, por petición de su madre, ya que la joven había estado cambiado bastante, aunque al rubio, eso había hecho que su agrado por la niña, aumentara.

Lo encontró en uno de los pasillos, sonrió, su cabello había vuelto al castaño, haciéndolo lucir todavía más atractivo, se detuvo a unos pasos, y supuso que su respiración agitada, porque había ido corriendo en su búsqueda, lo hizo voltear.

Ese par de ojos azules que esa noche brillaban a causa de la luna, y no como normalmente lo hacían, se sintió culpable, de nuevo, sí él no hubiese enviado esas cartas, él no estaría sufriendo en ese momento.

—Lo lamento, ya me iba, solo, aguardé un momento –comentó James, al ver la placa de prefecto en la túnica de Scorpius.

—Te estaba buscando, me alegra que esperaras un momento –aceptó, con una sonrisa amplia y avanzó hasta él –Albus me contó que terminaste con Violet.

—Ella terminó conmigo.

—Supongo que te contó la verdad, de porque se te acercó en primer lugar.

—Sí.

—Comprendo que estés enfadado conmigo, yo ocasioné todo esto, y…

—No estoy enfadado contigo, ni siquiera te culpo por lo que pasó, gracias a ti, pude salir con ella –se encogió de hombros.

—Sí, veo que le encontraste el lado positivo al asunto –río nervioso el rubio.

—Me tengo que ir, hasta…

James lo observó cuando lo sujetó de la túnica para que no se fuera, estaba más nervioso que nunca, ya había hecho eso una vez, entonces, si ya había estado en una situación igual ¿porque tenía tanto miedo de hacer aquello?

Sonrió, tomando valor y recordando las palabras de su padre, «si te da miedo, hazlo con miedo, pero hazlo».

—Te amo –tragó saliva –te amo, James.

—Scorpius, yo…

—Sí, ya sé que tú no me amas a mí, pero yo…

—No sigas –le pidió –te lo dije la primera vez que me dijiste que te gustaba, te lo dije en tu casa hace un tiempo, yo no puedo corresponderte de esa ni de otra forma, lo siento.

—No importa que no me ames, dame una oportunidad, yo amaré por los dos, daré todo lo que sea necesario, el 200 o el 1,000%.

Scorpius lo sujetó de la túnica, arrugándola, así que lo sujetó de la mano para que lo soltara, y lo hizo, salvo que lo abrazó, sorprendiéndolo.

—Por favor, James –suplicó –dame la oportunidad de demostrarte que con lo que siento por ti, bastará para los dos.

Los ojos anhelantes del chico lo fracturó un poco más de lo que se sentía, meneó la cabeza en forma negativa ¿cómo reaccionaría Albus si él decía que sí?

—No es el momento, Violet terminó conmigo y…

—Y luego buscaras una nueva excusa, dime ¿cuál es la verdad? Voy a aceptar la razón, solo, sé honesto conmigo ¿por qué no? ¿No soy suficiente para ti?

—No quiero ocasionarte problemas, yo… no quiero decepcionarte, cuando veas que no soy lo que crees que soy, tus altas expectativas son bastante…

—Dije la verdad, no me enojaré.

—Albus –murmuró.

—Albus ¿qué con él?

—Yo no puedo hablarte, ser tu amigo ni nada más, ni si quiera puedo mirarte –comentó –tú ya no querías ser su amigo, por qué cometí el error de atribuirme un papel que no me correspondía.

—Así que cuando peleamos, él te dijo todo eso.

—Ustedes pelearon, todo por qué me preocupé por ti, así que…

—Él no será un dolor en el trasero de ninguno, eres el hombre que amo, y no vas a hacerme cambiar de opinión, ni aunque tus hermanos, tus padres o el mío, me digan lo contrario ¿entiendes?

—Scorpius.

—Déjame demostrarte que estas por encima de mis expectativas, déjame demostrarte que nadie va a hacerte más feliz que yo, absolutamente nadie, va a amarte como yo ¿lo escuchas? Ni cien hombres o más van a alejarme de ti, James.

El castaño lo observó, no había gota de duda en sus ojos grises, estaba firme y decidido en aquello, no como la primera vez que se le declaro, o como inicio aquella platica, con un rubio nervioso y temeroso, así que se limitó a asentir, provocando la sonrisa más brillante en el rubio.

Sintió las manos cálidas de Scorpius sobre sus mejillas, y sus labios suaves sobre los de él, su espalda golpeó contra la barda, mientras el rubio suavizaba su beso, los dedos largos acariciaron su pecho, así que su mano se levantó de su costado, para sujetarlo del cuello, y respondió aquel contacto que poco a poco lo estaba obligando a ser más participativo.

El oxígeno se les agotó, así que se alejaron, con los alientos agitados mezclándose, Scorpius recargó su rostro del pecho firme de James, que en comparación con aquella vez en su casa, estaba agitado, por fin su beso lo había descolorado un poco.

—Ahora eres mío –comentó Scorpius –solo mío –se alejó y sonrió –pero ¿significa que somos novios?

—Supongo que la respuesta es sí.

Las manos de Scorpius fueron hasta el rostro del castaño de nuevo y volvió a besarlo, bastante entusiasta y feliz, no podía creerlo, su pecho se llenó de felicidad, y aumentó el beso, que volvió a ser correspondido.

—Esperemos a vacaciones de Navidad, para decirle a tus padres y al mío ¿está bien?

— ¿En-En serio? –sus ojos se abrieron en sorpresa.

— ¿Tienes algún problema? ¿Te da pena salir conmigo?

—Es que… Eres menor y yo… ¿Estás seguro que quieres que tu padre me conozca?

—James, si fuese por mí, abandonaría el colegio en este mismo momento, y me iría contigo, y no me apartaría jamás, pero soy menor, así que… Espera hasta agosto, para poder estar juntos de esa forma –sonrió.

—Eso jamás, primero terminarás el colegio –ordenó James.

— ¿A qué te refieres de todo? ¿Primero termino el colegio antes de irme contigo o antes de estar de esa forma conmigo?

—Después de que termines Hogwarts, serás un adulto –comentó James –y así tus decisiones valdrán para todos, no solo para ti.