Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
La sonrisa no abandonó el rostro de Scorpius en ningún momento, eso y los ojos grises fueron lo último que vio del rubio antes de despedirse de él y regresar a su apartamento, tenía cosas que hacer, como arreglar su ropa y alistar todo para el día siguiente en el trabajo.
No podía creer lo que había hecho ¿en serio era esa clase de personas? Que solo ilusionaba chicos a diestra y siniestra.
Se removió incómodo, estaba confundido sobre cómo tenía que sentirse al respecto, además de todo, Scorpius era un chico de 16 años, y él ya tenía 18, la sola idea lo hizo quejarse por lo bajo ¿qué iban a decir de él? ¿Era una clase de pedófilo?
No estaba completamente seguro de lo que había hecho, darle una oportunidad a Scorpius, le aseguraba un caos completo, no sabía cómo reaccionarían sus padres, sobretodo, como lo haría Albus; no creía que lo fuera a tomar con la calma que le aseguró el rubio que lo tomaría.
Se recostó sobre su cama perfectamente acomodada, observó el techo y lo único que pudo pensar, era en Scorpius Malfoy, suplicándole por una oportunidad de demostrarle, todo lo que Violet le había dicho que no era.
Gruñó, cubriéndose el rostro ¿qué tal si Malfoy al final se daba cuenta que él era un fraude? Un inútil, sin emociones ni sentimientos, sin la propia capacidad de comprender su entorno, y la mayoría del tiempo, dejándose guiar por las conductas de otros, para así mismo comportarse él.
Todo aquello iba encaminado a un caos inmenso, pero suponía que al final de cuentas, el rubio por fin perdería el interés, y esa tonta idea de que él era el hombre de su vida.
Aunque su sonrisa…
Se removió incómodo y se puso de pie, avanzó hasta la gaveta de frascos con poción, tomó una para poder dormir un poco, iría de misión en unos días, así que tenía que tener todas sus energías al máximo, no quería provocar un accidente, como años atrás lo había hecho, recuperar la confianza de sus compañeros le estaba costando demasiado, como para arruinarlo de nuevo.
Los ojos comenzaron a cerrársele en cuestión de dos minutos, pero en cuanto recordó la mirada gris llena de entusiasmo, el efecto perdió eficacia.
La tarde antes de irse de misión, se reunió con Alex, era una vieja tradición que había iniciado desde el colegio, salvo que esta vez, podían incluir bebidas alcohólicas, que James siempre rechazaba.
—Yo beberé por ti –comentó Alex, como siempre decía antes de beber de más.
—Lo sé –negó, divertido.
—Pero ya ¿vas a decirme qué te pasa? Estás nervioso, demasiado, diría yo, pensé que las dudas sobre tu empleo actual habían desaparecido.
—No es eso –informó.
—Entonces ¿qué es lo que ocurre?
—No puedo decírtelo, Scorpius me lo prohibió, dijo que nuestros padres tenían que saberlo primero que nadie.
Alex golpeó la mesa con los puños, el castaño pensó que indignado por su negativa a contarle lo que ocurría, pero la sonrisa amplia en el rostro de su amigo decía lo contrario, así que se confundió.
—Ah, cielos, no puedo creerlo que el infeliz lo logró –sonrió feliz –le costó bastante conquistar al siempre ajeno James Sirius.
—Pero… yo no dije eso.
—Sí, lo dijiste, pero no te preocupes, yo no voy a decirle a nadie, te lo prometo ¿cuándo he sido indiscreto con tus secretos?
—Hasta el momento, jamás –admitió el castaño.
—Pero dime ¿cómo te sientes? Supongo que Scorpius es la persona más feliz del mundo, pero ¿cómo te sientes tú?
—No sé cómo sentirme ¿cómo debería sentirme? –Preguntó –estoy… temeroso por la reacción de Albus.
—Cierto, tu hermano es un poco complicado, a veces creo que está enamorado de Scor, pero luego recuerdo lo que escuchaba hasta tu habitación cuando veía mis revistas, y se me quita la creencia.
—Estoy confiando en que ahora vaya con él y le diga que no puede ser mi amigo, ni mi novio, ni nada por el estilo y eso haga que Malfoy reaccione y me deje –admitió.
—Vamos, Jamie –se acercó a él –no puedes hacer esto, solo por el miedo que te da gustarle a Scorpius.
—No me da miedo –frunció el cejo.
—Te la has pasado alejándolo desde que te confesó sus sentimientos, porque muy en el fondo, estás igual que él –la información golpeó a James, así que observó a su amigo –él cree que no es digno de ti, que el hijo de un mortífago jamás merecería el amor de alguien tan increíble como tú, y a pesar de todo ese miedo e inseguridad, siguió luchando por su sueño, y mira, ya sales con él.
—En secreto –informó.
—Dejemos de lado todo el asunto de sus familias –comentó Alex –dime, pero sé honesto ¿cómo te sientes al respecto?
—En serio no lo sé, Alex.
—Dime ¿Cuáles son las diferencias de salir con él y salir con Violet?
—Que cuando le dije que sí, a él lo dejé en el colegio y ella tuvo sexo conmigo –informó.
—Sí, no quería esa imagen en mi cabeza –soltó Alex y le tomó a su cerveza de mantequilla.
—Pero todo es diferente, Alex, a Violet jamás le brillaron los ojos como a Malfoy y… su sonrisa –se llevó las manos a la cabeza –su brillante sonrisa, como si no pudiesen arrancársela de la cara, como si el solo decir sí, le hubiese dado la respuesta a todas las dudas del mundo.
—Bueno, el chico está enamorado de ti, es obvio que estaría feliz porque por fin, sale contigo, tú estabas igual cuando comenzaste a salir con Violet ¿no?
James observó a su amigo, y solo asintió porque creyó que era lo que tenía que hacer, pero en realidad, es que no creía haber sido tan feliz como Scorpius lo fue en ese momento, y él, no había perdido un par de noches de sueño pensando en ella, y sobre si aquella relación era la peor decisión tomada en la vida de un Potter.
—Creo que él es lo mejor que te va a poder pasar en la vida, Jamie, y espero que le des la oportunidad, realmente se la des.
—Yo… no sé cómo comportarme con él ahora.
—Pues como te comportas con un novio, una pareja –se encogió de hombros Alex.
—Violet tenía muchas reglas respecto a nosotros –admitió el castaño e hizo un mohín –y no sé qué vaya a decir él, sus reglas y todo, para ella era demasiado… aburrido, y bueno, le mandé una nota diciéndole que iría de misión.
Alex sonrió. —Cuando vuelvas a verlo, deberías hablar con él, y preguntar sobre qué expectativas tiene de su relación y si hay algo que tiene en mente, sobre los límites, o conductas que no le gustaría que tuvieses en su relación, al igual, tú deberías pensar en ello.
James se llevó las manos a la cabeza, suspiró agobiado, las relaciones eran complicadas, era por eso que se había sometido a los mandamientos inquebrantables de Violet, y no dijo nada más.
La charla siguió por un rato, pero por fortuna cambiaron de tema, pensar en Malfoy lo alteraba de una forma que no comprendía, jamás le había pasado, así que prefería plantearse todo aquello en un mejor momento, no un día antes de una misión.
—Entonces ¿cuándo lo harán oficial?
—En vacaciones de Navidad, quiere que conozca a su padre.
—M—
El buen humor de Scorpius era algo que había llamado demasiado la atención de todos en el colegio, y sobre todo de su mejor amigo, se había cansado de preguntarle a qué se debía toda esa felicidad, pero se limitaba a dar vagas respuestas.
Las vacaciones de Navidad estaban por iniciar, así que observó la lechuza negra que dejó una nota para él y se marchó, sin esperar respuesta, sonrió al leer su nombre escrito en la bonita letra de James.
Sólo quería informarte que he vuelto de mi misión.
J.S.P.
Scorpius sonrió aún más, escueta y todo, pero era una nota para él, aun le faltaba agregar detalles, pero eso le diría en persona, no quería abrumarlo sin necesidad antes de tiempo.
Sujetó pergamino suficiente y contestó la nota de su novio, y se limitó a redactar una para su padre, pero al final, arrugó el pergamino y lo arrojó a la chimenea, mejor le diría en persona, quería ver su cara cuando le dijera que ahora, oficialmente, era novio de James Sirius Potter, el hijo primogénito, de su enemigo del colegio.
Frunció el cejo, si él y James se casaran ¿Quién adoptaría el apellido de quién u optarían por un apellido compuesto? Sacudió la cabeza, estaba yendo demasiado rápido, no tenía en claro, que en realidad Sirius Potter se conformaría con el amor de Scorpius, o al final, encontraría a alguien más y lo elegiría sobre él.
—Vaya, te duró bastante la felicidad –soltó la voz burlona de su mejor amigo a sus espaldas.
—Solo son… voces sin importancia en mi cabeza –negó, guardando la nota en su bolsillo.
—Ya, pero ¿qué es lo que guardaste?
—Una nota de mi padre, al parecer, estoy obligado a permanecer en Navidad en la Mansión –se encogió de hombros.
—Vaya, tu padre siempre te obliga a pasar una de las fechas con él, dime ¿qué haremos cuando seamos mayores? ¿Podremos irnos a festejar a otro lado? –sonrió.
—Bueno –titubeó –eso lo veremos cuando tengamos 17, aún falta para eso –soltó nervioso.
—Pero qué dices, yo soy mayor en febrero y tú en agosto –soltó Albus –no falta mucho.
—Yo decía que aún falta mucho para nuestra primera navidad como mayores de edad, Albus –rió divertido el rubio.
—Cierto, un año, exactamente, casi –completó –vayamos al gran comedor, muero de hambre.
Cuando llegaron al gran comedor, Albus ignoró el hecho de que un niño estuviese sujetando el rostro de Lily, era un chico de tercer año, así que Scorpius iba a avanzar hasta ellos, pero el moreno lo sujetó del brazo y le dijo que no se metiera en los asuntos de su hermana, no le competían.
Estuvo a nada de decirle que sí, ahora que salía con James, Lily era su cuñada, como su hermanita, pero no quiso que su amigo hiciera un alboroto.
—No quiero pensar cómo será el próximo año, Alex me contó que tu hermano James, le dio permiso de tener novio en su tercer curso.
—Embarazo adolescente –soltó Albus, divertido ante su comentario.
—No es gracioso, ya te lo he dicho –bufó el rubio.
Se obligó a quitar la vista de la puerta, aunque no intervenir, le hacía sentir como traición, tanto a su novio, como a su suegro, había prometido que cuidaría de Lily.
—Se te van a salir los ojos de la cara –soltó Audrey a su lado, divertida.
—Es solo que le prometí a Harry Potter que evitaría que su hija estuviese en problemas y ese chico los augura.
—Bien, déjamelo a mí.
La rubia se puso de pie y avanzó hasta la niña y el chico, Scorpius no supo que les dijo, pero se quedó a solas con la pelirroja, que seguramente comenzó a reclamarle por meterse en sus asuntos, pero al final, cada una se alejó tranquilamente.
¿Qué haría Lily si se enterara que Audrey fue novia de Alex? Esa reacción sería bastante curiosa, pero dejaría aquella información resguardada, hasta que necesitara usarla contra la pequeña pelirroja.
—Te volvió la sonrisa de imbécil a la cara –soltó Albus.
—Al menos solo es la sonrisa, y no la cara de imbécil, como la tuya.
—Soy casi idéntico a mi padre –soltó Albus.
—Por eso lo digo, no es como si tu padre tuviese una cara agraciada o de rastros de un genio ¿o sí? –Se burló.
—Le diré que dijiste eso –bromeó Albus.
—Solo digo la verdad –respondió tranquilo.
—Esa niña es una leona salvaje, la adoptaré ¿puedo, Albus? –Cuestionó Audrey regresando hasta ellos y sentándose junto a Scorpius.
—Sí, puedes, es más ¿por qué no la invitas en vacaciones a tu casa?
—Oye, esa es una buena idea –admitió la rubia.
—Yo no creo que sea buena idea.
Albus y Audrey se pusieron a charlar, como si fueran los mejores amigos mientras planeaban como lograr que Lily pasara las vacaciones en la casa de la rubia, hasta que Scorpius la pateó, la joven frunció el cejo, pero él negó, dándole a entender que en ese momento, no podía decirle la razón por la que esa era mala idea.
—Me adelantaré a clases –comentó Scorpius –mientras, ustedes terminen.
—No, yo terminé, voy contigo, tengo algunas cosas de tu amigo Alexander que preguntar.
—Bien –frunció el ceño.
Salieron del lugar, el rubio suspiró en alivio de poder salir de aquel lugar donde se había comenzado a sentir un poco incómodo.
—Ya, dime por qué me pateaste –bufó.
—No puedes llevarte a Lily de vacaciones, porque la ocupo en su casa, por eso –informó.
—Hasta donde yo sé, te gustan los chicos, y a ella le caes muy mal, Scorpius, así que dime ¿por qué?
—Salgo con James –confesó en voz baja –eres la primera persona en saberlo –negó –no puedo creer que te estoy contando primero esto a ti que a mi mejor amigo.
—Bueno, yo, voy a felicitarte, lo poco que pasé con él, ya sabes, por Alex, me cayó bien, es un gran chico, muy inteligente, divertido y amable, no sé cómo se fijó en ti, pero bueno…
—Yo iba a darte un consejo, pero mejor lo omitiré.
—En serio –corrió para alcanzarlo cuando reanudó el paso –felicidades, se notaba a kilómetros, que te traía loco, y supongo que por eso me lo dices primero, porque Albus te armaría una escena de celos ¿no?
—No son celos –pusó los ojos en blanco.
—Ah, vamos, Scorpius, dime ¿nunca lo has notado? Los celos enfermos que tiene Albus.
—Le gustan las chicas.
—No digo que te cele como interés amoroso, sino que tú le perteneces ¿comprendes? Eres SU amigo, y solo él puede tenerte, pero sobre todo, los celos patológicos que tiene por James.
—Eso no…
—No lo conozco tanto como a ti, pero… Albus tiene un serio problema con su hermano, me tocó ver algunas cosas que Albus hacía o decía, la forma en que lo trata y dice odiarlo –se encogió de hombros.
