Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


James y Albus buscaron a Lily antes de ir a casa, la joven estaba riendo con un grupo de chicos y chicas, pero dejó de hacerlo cuando vio a sus hermanos, se disculpó con sus acompañantes y fue al encuentro de sus hermanos, con una cara no muy agradable, así que la sonrisa del castaño desapareció.

—Es hora, Lily –habló Albus.

—Bien, bien.

James frunció el cejo cuando su hermano pasó su brazo sobre los hombros de Lily, y esta no dijo ni opuso resistencia ¿cuándo había pasado eso? Hasta donde él recordaba, no solían llevarse muy bien, todo ese tiempo lejos de casa había hecho eso, se quedó detrás de ellos que hablaban entretenidos, sintiéndose miserable.

¿Ya no era el hermano favorito de Lily? ¿Ya no lo quería como solía hacerlo? Sonrió un poco abatido, lo único que importaba era que al final de cuentas, sus hermanos habían encontrado la forma de llevarse mejor, aunque eso significara excluirlo a él.

—Me sorprende que no venga el insoportable de tu amigo –habló Lily.

—Ah, Scor me dijo que su padre lo había forzado a estar en casa para Navidad, así que supongo que no lo veré en estas vacaciones.

—Qué alegría, ya no lo soportaba más.

—Te comprendo, también sé lo que es que estén jodiéndote la vida –observó a James, que no se integró a la plática.

—Y yo entiendo por qué no nos querías en el colegio –rió.

—No tendrás que soportarnos mucho, así que tranquila.

Lily rió divertida cuando su hermano alborotó su cabello pelirrojo, cuando llegaron al mundo muggle, James los apareció en casa, sin decir absolutamente nada.

Ginny Potter salió al patio trasero, donde aparecieron, y fue hasta su hijo mayor para abrazarlo, con esa enorme y brillante sonrisa en los labios.

—Justo a tiempo, la comida está lista, cuando tu padre me dijo en la mañana que te encargarías de ir por ellos, decidí hacer tu comida favorita, así que ven, pasa –sonrió.

Lo soltó, abrazó a su hija, besó su frente y después a su otro hijo, para invitarlos a comer también, así que los descendientes Potter entraron a la casa.

—Ah, pero miren quienes están aquí –soltó Ted, alegre.

James observó a Lily, que normalmente se lanzaría a los brazos del metamorfomago y lo besaría feliz, comenzando a contarle sobre su estadía en el colegio, pero no fue así, y que ella lo ignorara, pareció algo normal para el resto de los presentes.

¿De qué tanto se había perdido realmente? Se sentía completamente ajeno a su familia, había hecho eso para evitar a Malfoy, y al final, había terminado saliendo con él.

—Ah, ¿desde cuándo, pasa eso? –Preguntó James.

—No sé a qué te refieres, Jamie –admitió Ted, tranquilo.

—Lily y tú ¿desde cuándo ella no es la persona más feliz al verte?

—Desde que tiene amigos en el colegio, se la pasa con ellos, ya no necesita niñero, y tampoco un "amigo imaginario", como lo era yo para ella, así que… bueno, soy una persona más en su vida, supongo.

—Y ¿lo tomaste bien? La adorabas.

—A todo se acostumbran las personas.

Se sentaron a la mesa, James ayudó a su madre a poner las cosas y a servir en completo silencio, sintiéndose cada vez más ajeno a eso, si no estuviese su madre, sin duda ya se habría marchado.

—Ah, Albus ¿y Scor? –Preguntó Ted.

—En su casa, pasará las vacaciones allá –informó encogiéndose de hombros.

—Me sorprende que eso pase –admitió.

—La verdad, es que ha estado muy serio últimamente –informó el moreno –ya sabes, irritable, como si hubiese pasado algo en las últimas semanas, que lo alterara.

— ¿Y no te ha dicho qué es? –Preguntó Ginny.

—Son asuntos amorosos, supongo –informó.

James levantó la mirada hasta su hermano, que fingió no notar el interés que de repente, su hermano mayor había mostrado a sus palabras.

—Asuntos amorosos ¿tiene una relación? –Preguntó Ginny.

—No lo creo –se burló Albus –Scor siempre ha dicho que no hay persona en el mundo que lo haga ser… ya sabes, estable, quizás por eso ha estado besuqueándose con todo lo que se deje en Hogwarts.

—No seas grosero –lo reprendió su madre.

—Lo digo en serio, incluso, envió a Audrey McLaggen a espantarle a Lily a un chico, solo porque lo tiene en la mira.

Todos observaron a la niña, que estaba comiendo, observó a todos, ya que al parecer, estaban esperando su intervención al respecto de lo que su hermano había comentado.

—Bueno, sí, Audrey fue hasta mí y le dijo al chico que se alejara, si no quería que Scorpius hiciera algo, pero desconozco lo demás.

— ¿Ese chico te estaba pretendiendo? –Preguntó Ted.

—Es solo un amigo, nada más que eso.

— ¿Quién es solo un amigo? –Preguntó Harry Potter, entrando al comedor.

—Un chico al que Scorpius hizo que Audrey ahuyentara de Lily.

—Me parece muy bien –informó Harry.

—Es solo un amigo, papá, puedo tener amigos.

—No creo que solo sean amigos, Lily –informó su padre –más bien, quieren otra cosa, sus intenciones no son puras.

—Las amistades entre hombres y mujeres existen –informó ella.

—No creo que sea así –soltó su padre.

—Tú y tío Ron, tenían como amiga a tía Hermione, y no te interesaste en ella ¿o sí? –Elevó una ceja –mamá era amiga de Neville, y no se interesó en él ¿o sí?

—Fue mi novio –admitió Ginny.

—Pero… no es mi caso, yo no saldré con uno de mis amigos, o con alguien que hubiese sido mi amigo en el pasado, aunque ya no lo sea.

—Solo, ten cuidado con los chicos –pidió su padre.

James observó la conversación durante unos momentos, y bajó el rostro cuando volvió a girar en torno a Scorpius Malfoy y los múltiples intereses románticos que había estado teniendo en Hogwarts los últimos meses, incrementándose las dos semanas previas a las vacaciones.

James se removió incomodo cada vez más, ya no sabía qué pensar, si Scorpius se había arrepentido de salir con él ¿por qué aún no lo había dicho? ¿Por qué no le había enviado una lechuza diciéndole que no se presentara en su casa en Navidad?

Quizás quería que fuera para burlarse de él por lo ingenuo y patético que era, tal como lo había dicho Violet, su mirada buscó a su madre, que estaba tranquila, formando poco de la charla, se tranquilizó cuando ella le dedicó una sonrisa encantadora.

No importaba cuán grande fuese, ella siempre era su refugio, su estabilizador, y aunque Alex ya le había dicho que no podía seguir dependiendo de su madre de esa manera, no le interesaba.

— ¿No tienes nada que opinar, James? –Lo observó su padre.

—No, papá, no tengo.

—Entonces ¿pasarás Navidad con nosotros este año? –Lo cuestionó –porque si no, no te molestará trabajar esa noche.

—Trabajar ¿toda la noche? –Preguntó.

—No creo que tengas algo mejor que hacer ¿o sí? –Elevó una ceja.

—M—

Scorpius observó el calendario, por fin el gran día había llegado, pero estaba bastante preocupado, James no lo había buscado, ni respondido a ninguna de sus lechuzas ¿le habría pasado algo? Así que la incertidumbre hizo que le enviara una lechuza a Alex, que no tardó en contestar vía patronus, el castaño estaba bien, lo había visto todos los días por la noche, cuando su horario lo permitía, entonces ¿por qué no le contestaba a él?

Se removió incómodo por la mañana de noche buena, le había dicho a su padre que tendría un invitado a la cena, y pensó que sería Albus, no quiso sacarlo de su error, pero ahora mismo, estaba nervioso ¿sería James capaz de dejarlo plantado?

—Todo está listo, los invitados han confirmado, todos, al menos mis invitados –informó su padre –dime ¿Albus vendrá?

—Sí, no me ha dicho lo contrario –comentó nervioso.

—Bien, no hay problema, tranquilízate, ve a prepararte, no tardan en comenzar a llegar.

Scorpius asintió, subió hasta su habitación y observó su túnica de gala preparada, así que entró al baño, los elfos prepararon la tina en segundos, sus músculos se relajaron por completo, y por todo el tiempo que duró en la tina, con el agua caliente, se permitió pensar que todo estaría perfecto.

La incertidumbre lo golpeó una vez que el elfo le informó que los invitados habían comenzado a llegar, y que ya había gran parte de ellos, que su padre había requerido su presencia; así que se terminó de arreglar el pelo, se puso su colonia y bajó.

Caminó bastante tranquilo, al menos externando eso, ya que su interior era un caos completo, no sabía lo que iba a hacer si James no aparecía, había estado anhelando por este día, por el día en que les diría a todos que James Sirius Potter, era de él y nada más de él, pero todo apuntaba porque eso no pasaría.

Los magos se negaron a darle un trago, así que enfurruñado avanzó hasta la mesa, para tomar jugo de calabaza, aún era tratado como un niño pequeño, tendría que reclamarle eso a su padre, pero en otro momento.

Suspiró cuando lo último del líquido pasó por su garganta, normalmente sería su madre la que estaría junto a su padre recibiendo a los invitados que restaban, pero ahora era su turno, porque su madre había muerto.

James apareció en la chimenea de la mansión Malfoy, había una fila de personas delante de él, y una persona más apareció a sus espaldas, así que se hizo a un lado para que se colocara y diera más espacio por si alguien más aparecía.

Los nervios aumentaron, por un momento estúpido, pensó que la cena solo sería entre su novio, el padre de éste y él, pero Draco Malfoy no desperdiciaría su tiempo en alguien como él, así que… fue invitado como uno más del montón, o eso creía.

Como Scorpius no había retirado la invitación, ahí estaba, ni siquiera en una túnica de gala, bueno, sí era una elegante, pero no una digna de la magnitud de aquel evento.

La persona a su espalda carraspeó, y como no se movió, lo pasó, el anfitrión lo saludó y le pidió que pasara, no había nadie más, así que se aproximó, moviendo la botella de whiskey de fuego en sus manos.

Iba a abrir la boca para saludar al señor Malfoy, pero sus ojos se desviaron a la persona que a regañadientes avanzó hasta el rubio mayor, traía puesto una túnica de gala, bastante elegante, James mentiría si dijera que no lucía atractivo vestido así.

Scorpius se quedó quieto al verlo, así que eso suponía que no estaba invitado ya, cerró la boca, ya que había estado a punto de hablar cuando lo vio, y retrocedió un paso, nervioso.

—Señor Potter –soltó Draco, sorprendido –pensé que sería su hermano el que nos honraría con su presencia.

—Yo… mis disculpas, señor Malfoy –tragó saliva y extendió la botella –yo, realmente…

Scorpius avanzó rápidamente, saliendo de su estupor, y sonriendo ampliamente esta vez, golpeó el hombro de su padre y avanzó hasta su novio, lo sujetó del hombro, para tranquilizarlo, una vez que su ansiedad lo atacó, pudo ver claramente cómo se sentía como un perro asustado y buscando la salida perfecta.

—Perdón que te mintiera, papá –informó Scorpius –pero quería sorprenderte, bueno, informarte en navidad, que estoy saliendo con James –se encogió de hombros.

James esperó una mueca de desprecio o algo parecido, pero solo sonrió, como si la noticia le pareciera fabulosa, observó la botella y después a él.

—No dices nada, vaya sorpresa –soltó Scorpius, inflando las mejillas –después de todos esos regaños, diciéndome que debería buscarme un chico decente, cuando lo traigo a casa…

—Bienvenido a esta familia, señor Potter –soltó Draco.

Scorpius sintió las mejillas arderle, ese calor se extendió por todo su cuerpo, aquellas palabras de su padre lo pusieron nervioso, apenas eran novios, no sabía si aquello funcionaría, si James le dejaría permanecer a su lado, amándolo, y su padre salía con algo así.

—Papá, nosotros apenas estamos saliendo –soltó, apenado, observando a James –no lo digas como si…

—Gracias –contestó James, tranquilo.

Scorpius suspiró, aunque sus palabras y su actitud volvieron a ser tranquilas, había algo que no le gustaba de aquella impasibilidad que lo cubría ahora.

—Ve con tu novio adentro, yo me quedaré a recibir a los invitados.

—Gracias, papá –sonrió encantado el rubio.

Tomó a James de la mano y entró al lugar, fueron hasta la mesa de bebidas, así el rubio pudo tomar un poco de ponche, los ojos de su novio estaban por todo el lugar, menos en él.

—Te sientes incómodo –soltó.

—No puedo quedarme mucho tiempo –comentó.

—Ah –comentó triste el rubio.

—Papá me envió a patrullar, lo lamento, no sabía si la invitación estaba o no en pie, así que…

—Te envíe lechuzas, James, preguntándote si vendrías, por la forma en que me trataste en la estación –se cruzó de brazos.

—Yo ¿cómo debería haberme comportado? –Preguntó.

Scorpius frunció el cejo, pero en cuanto lo observó, se relajó, tenía razón, Albus estaba ahí, y no sabía sobre su relación, así que al final de cuentas, aquella actitud era la que tendría que tener.

—Está bien, a veces, olvido que Albus no lo sabe aún.

El castaño asintió, pero no agregó más, le dedicó una mirada de soslayo al rubio, que a pesar de que tenía cara de enfadado todavía, se veía bastante atractivo, le sonrió a un par de invitados, y lo observó a él.

—Si quieres, puedes irte, al fin, mi padre está enterado de que somos novios –se encogió de hombros y sonrió a un chico a lo lejos.

— ¿Quieres que me vaya ahora? –Preguntó, cuando le dio la espalda.

Cuando Scorpius Malfoy observó sobre su hombro, estaba solo, James se había marchado sin siquiera decirle nada, así que avanzó enfadado, nada iba a impedirle que disfrutara aquella noche, ni siquiera el desconsiderado de su novio, que se le había ocurrido aceptar trabajo esa noche, cuando habían quedado que se lo presentaría a su padre oficialmente ¿qué clase de falta de respeto era esa?

Estaba furioso, lo que le seguía, si no quería salir con él, mejor lo hubiese dicho y…

Suspiró, claramente le había forzado a salir con él, porque su amor bastaría para los dos ¿y realmente lo haría?

Avanzó con los demás invitados hasta el comedor cuando la cena estuvo lista, su padre le observó confundido, pero la única respuesta que pudo dar, fue encogerse de hombros, y dedicarse a su comida, no quería ver como la mirada de su padre cambiaba a una de decepción.

Disfrutó la cena, uno de los hijos de los invitados de su padre, que suponía estaban haciendo negocios se unió a él, pasaron gran parte de la velada charlando de quidditch, y aunque no el tema favorito de Scorpius, de chicas, de la clase de chicas que le interesaban, y como lo cuestionó sobre sus gustos, tuvo que ser muy ambiguo al respecto, no porque le avergonzara ser gay, sino porque se había hecho la promesa de que esa noche no pensaría en James, para poder disfrutar aquella velada.

—Una foto para Diario el Profeta, chicos –pidió un hombre.

El brazo del chico se pasó sobre los hombros de Scorpius y sonrió encantado, pegándolo un poco a él, y la sonrisa en los labios del rubio apareció justo antes del flash.

—Gracias –dijo el hombre y se alejó.

—Lo lamento, tengo que hacer una cosa.

—Podemos distraernos un poco.

Los ojos grises de Scorpius se posaron en la pequeña licorera, estaba consciente de que no le permitirían robar licor de ninguna forma, así que sonrió.

—Suena un buen plan para mí –admitió encantado.

—Vamos entonces –soltó divertido el chico.

—Conozco un sitio donde no nos verán con esto.

Le quitó la licorera, así que el chico lo siguió sin protestar.

—X—

Había un vago sonido cuando salió de la chimenea, pudo ver a su alrededor, bendito Merlín que aquello había terminado, porque no iba vestido como para un evento de gala, observó de nuevo su atuendo muggle, digno de un maldito vagabundo, había dicho su padre en cuanto lo vio aparecer por la puerta, eso y la puerta en su nariz, le había hecho pasar Noche buena en el cuarto que rentaba, comiendo chatarra y bebiendo cerveza de mantequilla.

Se giró cuando escuchó unos pasos torpes a sus espaldas, Scorpius Malfoy estaba ahí, en su túnica de gala, un poco despeinado y medio tambaleante, así que frunció el cejo ¿había estado bebiendo?

¿James había permitido que el chico de 16 años se pusiera ebrio? ¿Es que se había vuelto completamente loco? Bufó, se acercó a él, pero no alcanzó a llegar, se desplomó sobre el suelo, así que miró el amplio techo abovedado y se sentó en el piso, junto al rubio, total, ese día se sentía miserable.

— ¿Y bien? ¿Dónde está James?

—No lo sé –soltó, arrastrando las palabras, pero no como normalmente lo hacía, con un tono pastoso, de ebrio.

—Ya decía yo, si él hubiese estado, no te habrías embriagado.

—Es su culpa, de hecho –bufó el rubio.

—Supongo que te apuntó con una pistola para que te terminaras todo el alcohol de la fiesta.

— ¿Una pisto qué? –Ladeó la cabeza.

—Te amenazó –contestó, y fue lo único que quiso aclarar.

—Tu amiguito, aceptó trabajo esta noche, y no conforme con eso, solo dejó que lo presentara con mi padre, de la forma menos cortes que existe, y se largó sin decir adiós.

—Bueno, primero que nada, él no controla los días que le tocará hacer guardia, Scorpius, si vas a salir con él, es mejor que te acostumbres a eso, es muy seguido.

—Sí, olvidé que eres su mejor amigo, que antes muerte que traición entre ustedes –bufó.

—Antes muerte que traición –aceptó el chico –ese es nuestro lema.

—Dime ¿cómo le haces? ¿Cómo le hiciste?

—No sé de qué hablas, Scorpius ¿hacer qué?

—Para tenerlo en tu mano, para tenerlo siempre pegado a ti ¿cómo le haces? –Lo observó atento –no comprendo, si solo son amigos…

—Solo somos amigos ¿cuándo lo vas a entender? –Se burló.

La risa suave de Alex le provocó algo a Scorpius, que frunció el ceño, normalmente, cuando el chico frente a él, se reía, provocaba una ola, logrando que James se riera también ¿qué tenía Alex que lograba eso y él no?

—Él no me ama ¿verdad? –Soltó en un tono roto –y jamás lo hará, por mucho que lo ame yo a él, por mucho que me esfuerce en esta media relación –se cubrió el rostro.

—James es un poco complicado, Scor –Alex se arrastró por el piso para acercarse más al rubio, y lo sujetó del hombro –solo es cuestión de tenerle un poco de paciencia.

—Dices que él es complicado, pero tú lo comprendes a la perfección ¿por qué? –Sus ojos brillaron en desesperación –lo amo, más que a nada, Alex, y sé que al final del día, voy a terminar solo, vacío y triste, porque mi amor no será suficiente para los dos.

—Solo tienes que darle tiempo, a que procese todo esto, es bastante nuevo para él, así que no le pidas que…

—Quizás solo deba aceptarlo –levantó la mirada hasta su amigo –lo único que he podido tener de él eres tú.

—Eh, ¿yo? –Soltó confundido.

—Sí, lo único que me une a James eres tú, Alex, quizás, solo deba conformarme contigo.

Alexander frunció el cejo cuando el rubio se acercó a él, directamente a su rostro, se giró, así que los labios de Scorpius se pegaron a la mejilla del otro chico, que lo empujó delicadamente con la mano.

—Creo que bebiste más de lo que esperé –admitió, el aroma a whisky de fuego era demasiado fuerte, teniéndolo así de cerca –y te recuerdo que James es mi mejor amigo, Scorpius, lo único que tengo.

—Muerte antes que traición –repitió, con una risa dolida –ahora puedo ver lo que Lily ve en ti.

— ¿Eh? –Soltó sorprendido Alex.

—Vamos, eres tan observador siempre, como para que no te hubieses dado cuenta que está enamorada de ti, desde… siempre, creo.

—Lily es una niña –le recordó.

—Pero al igual que yo, no siempre lo va a hacer, y la veo muy decidida a conquistarte.

—Ese asunto se le olvidará cuando cumpla los 18, así que… no tengo que preocuparme por eso.

—Eres un misterio, como James ¿sabes?

—Claro que no –soltó una risa divertida –nada de misterios, yo soy muy honesto siempre.

—No es cierto –negó –no me dijiste que hacías cuando te pregunté en mi nota, para ver si podías venir.

—No hacía nada, estaba en cama, viendo el techo, comiendo doritos y tomando cerveza de mantequilla, solo, en mi cuarto rentado –contestó.

—Ahora que estás tan dispuesto a decir verdades, ¿quién te gusta?

Alex suspiró. —Bien, te lo diré –soltó a regañadientes.

—M—

James apareció en la chimenea de la Mansión Malfoy una vez terminó su turno, Scorpius estaba dormido sobre unas mantas, mientras Alex estaba a unos pasos atrás, observando los cuadros.

— ¿Qué le pasó? –Preguntó James.

—Se puso ebrio –comentó como todo –se acaba de quedar dormido, y no quiso moverse de aquí.

—Pero ¿cómo que se puso ebrio? Es un menor de edad, no puedo creer que su padre…

—James –lo detuvo ya que se había puesto de pie otra vez, en dirección a sabrá Merlín donde –no harás un escándalo ¿o sí?

—No puedo creer que su padre permitiera que eso pasara –soltó.

—Y yo no puedo creer que lo abandonaras en la cena que se supone te presentaría a su padre formalmente, dime ¿qué rayos te está pasando?

—Nada –miró a otro lado.

—Odio cuando te cierras, y lo sabes, le diste una oportunidad, así que ahora compórtate como se supone que tienes que hacerlo, o de una vez, dile que no seguirás, no merece eso.

—Me estás regañando –comentó James.

—Claro que lo estoy haciendo, alguien tiene que hacerlo, te has estado comportando como un idiota, llamándolo Malfoy incluso cuando es tu novio.

—Yo, en serio que no es mi intención, pero no sé cómo comportarme con él –admitió.

—Tampoco sabías con Violet y te esforzaste bastante, vas a comportarte con él, como lo que eres, su novio, o al menos pondrás todo de ti para que las cosas funcionen.

—No sé cómo.

—Esa ya no es una excusa válida a partir de este momento.

Los ojos de James se posaron en los de su mejor amigo, que eran bastante ajenos a él en ese momento, dio un paso hasta él, se abrió el abrigo que traía puesto y se arrancó algo, que puso en su mano.

—Alex, no… no puedes –soltó incrédulo James.

—Sí puedo, y lo hago, puedes irte –comentó Alex, dando por terminada la charla.

—Esto es tuyo –estiró la mano.

—No lo quiero, no eres el chico con el que hice un pacto, no voy a estar a tu lado nunca más, si sigues con esa actitud.

—Estás… dejando de ser mi amigo, porque… porque me fui, porque Malfoy… Scorpius te dijo algo que…

Alex observó a Scorpius que dormía en el suelo, la respiración de James se agitó, pero si intervenía en aquello, su amigo seguiría con esa actitud, y no quería, a veces tenía que hacer sacrificios, y hacía años había decidido ser amigo de Scorpius, así que le debía la misma lealtad que a James, y en algún momento, tenía que mostrarla.

—Te esperan en la casa de tus abuelos –informó.

—No voy a irme hasta que lo tomes de vuelta –soltó James.

—Lo voy a tomar de vuelta, el día que dejes esa actitud infantil, y madurez, ya eres un hombre, actúa como tal.

Alex se sentó sobre el suelo, cerró los ojos un instante, estaba bastante agotado de no haber dormido en toda la noche, y si se quedaba ahí, observando a James, terminaría cediendo, como siempre lo hacía cuando se trataba de él.

Escuchó la chimenea, así que suspiró, abrió los ojos para encontrarse con la nada.

—X—

James apareció bañado y arreglado en el jardín de la casa de sus abuelos, era la primera Navidad que Alex no pasaría con ellos, así que se sentía un poco incómodo, como si se hubiese aparecido desnudo en medio de su familia, aquello le hizo sentirse irritado, y una picazón inició en sus brazos.

—Ah, cariño, pensamos que llegarías más tarde, ya que tomaras una siesta –sonrió Molly Weasley.

—No, estoy bien, abuela ¿cómo estás tú?

—De maravilla –lo abrazó, y besó en la mejilla –los demás están al otro lado, ve.

—Bien.

Tal y como lo había dicho su abuela, el resto de su familia estaba ahí, los menores jugando, los demás charlando en grupos, así que como no supo en donde sentarse, lo hizo en el pasto, bastante alejado de todos, normalmente no le hubiese importado, se giró al lado izquierdo, Alex no estaba ahí, como siempre.

No podía creer que había hecho algo así, se había puesto del lado de Scorpius Malfoy, había terminado su amistad con él, por culpa de su novio, sacudió la cabeza.

—Vaya, ahora veo porque no quiso venir a pasar las fiestas con nosotros –se burló Rose de Albus.

—No sé de qué hablas –comentó, irritado su hermano.

—El Profeta, tiene un montón de fotos de la fiesta de Draco Malfoy –informó y James levantó la vista –tu amiguito sale en muchas con un chico, bastante guapo, y mira aquí, hasta abrazados, ya te cambió.

—Yo soy su amigo, no su amante –soltó en un tono frío Albus –además, puede ser el de turno, Scor jamás va a tomar a nadie en serio, cuando puede tener un montón de chicos a sus pies.

—En algún momento, alguien le interesará de verdad –comentó Rose.

—Tú no lo conoces, así que no puedes opinar, Rose, solo un grandísimo imbécil, pensaría que realmente lo toma en serio, ahí tienes a ese chico de Hufflepuff, que lo pensó, o ese de Gryffindor que lo atacó, los dos pensaron que eran cosa seria, y terminaron en el basurero de Scorpius, como siempre.

James se puso de pie y se alejó más de aquella charla, estaba incómodo, no sabía qué tanto le había dicho a Alex, para que su amigo se comportara así, y él puede ir tomándose su noviazgo a broma todo el tiempo ¿aquello era justo?

—Aquí estás –la voz de su madre disipó la bruma sobre sus hombros.

—Sí –contestó tranquilo.

—Te estábamos buscando, ¿y Alex? No lo he visto.

—No va a venir –comentó –ya no quiere ser mi amigo.

La mujer puso una mueca de sorpresa, así que se sentó en el pasto junto a su hijo, y lo sujetó del hombro, para darle su apoyo, la conocía muy bien, como para saber que no se entrometería ni preguntaría, le daría su tiempo y su espacio, como siempre.

—Las cosas van a solucionarse –sonrió.

—No, no lo harán –comentó –me pidió que actuara como una persona normal, algo que no puedo hacer, por más que quiera.

—Eres una persona normal, cariño.

—Lo dices porque eres mi madre, y estás forzada a quererme –soltó, dolido.

—No estoy forzada a quererte, el cariño y el amor, es algo que nace en las personas, es de alguna manera, una decisión, te amé desde el primer momento, y he decidido amarte, como eres, no te cambiaría nada, absolutamente nada, cariño –le sonrió.

El sonido de la aparición les llamó la atención a los dos, Alex y Scorpius aparecieron a unos metros de ellos, así que la mujer sonrió en dirección a los recién llegados y después observó a su hijo, dándole un apretón en el hombro.

—Las cosas van a solucionarse, así que mejor, toma este malestar, y dale la vuelta, que tu amigo ha llegado.

—Vino con Scorpius –informó él.

—Vino con él, no por él, siempre se ha enojado contigo, cuando cree que es la única forma de enfocarte en que estás haciendo algo mal, es mejor madre que yo –sonrió encantada y le guiñó un ojo –solo, ten paciencia, y todo se solucionará, ya lo verás.