Hola, hola, Luna de Acero reportándose.

Este trabajito es una comisión de tres capítulos, los iré publicando rápido porque prácticamente ya está terminada. bellas personitas, aquellas que siempre han querido leer un personaje con tal o cual personalidad en tal o cual historia, pues aquí me tienen, pueden consultar por comisiones, soy bien baratita y cumplidora.

Ahora una aclaración (o más bien varias) respecto a este fic en particular, 1) el servicio Airbnb que se menciona, es el siguiente: es una compañía que ofrece una plataforma digital dedicada a la oferta de alojamientos a particulares y turísticos mediante la cual los anfitriones pueden publicitar y contratar el arriendo, qué significa esto? Que cualquier persona puede anotarse y ofrecer dar alojamiento a cualquier persona del mundo, se manejan mediante recomendaciones y los comentarios de los que usan el servicio, a veces el precio es muy bajo (mucho menos que un hotel), otras veces se intercambian servicios (por ejemplo puedes ofrecer limpiar la casa o cocinar o cuidar a los niños), pero en general es un servicio para turismo informal. 2) El Levi de esta historia es lo que se denominaría en México como un chico fresa, para los que no somos mexicanos esto significa: es un término social de argot usado en México y algunas partes de América Latina para describir una cultura de los jóvenes superficiales que, por la definición tradicional de la palabra, provienen de una familia de clase alta, poco educada y dan aprensión. Eso según San Google, personalmente creo que es muy difícil encasillar a las personas o etiquetarlas, así que si bien Levi responde a este modelo de chico fresa en realidad lo hice bastante particular, espero lo terminen queriendo porque yo si lo quiero y mucho, Levi siempre será mi bebito no importa el fic donde lo ponga, oigan, amo a Eren también.

OJO, este fic está llenísimo de expresiones mexicanas (Luna transpira), espero haberlas usado de manera correcta, esto ha sido leído previamente por Rosita y no me ha hecho mención de corregir nada, pero si ustedes ven que me equivoqué en algo, porfa me lo dicen en los comentarios, si? Por otra parte, si hay alguna expresión que no se entiende, pueden googlearla o bien preguntarme también en los comentarios o reviews, pero creo que con el contexto, en líneas generales, no van a tener mayores problemas, espero, je.

Eso sería todo, pueden disfrutar. Ah, cierto, van a ser tres capítulos, todos con este tono tranquilo, sin dramas innecesarios, ni escenas que rompan el corazón o cosas por el estilo, así que bueno, aprovechen que Luna está buenita, jaja.

Dedicado a Rosa Mayfair


Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.

Advertencias: Fluff, situaciones humorísticas, nada que pueda lastimar o doler, pueden leer tranquilos y sin esperar ninguna herida, lo jurito por Dieguito Maradona.


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"No solo las plumas bonitas hacen bello a un pájaro."

ESOPO

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Levi miró de nuevo la rústica casa frente a sus ojos, se fijó en el último mensaje en su iPhone que su amiga Hange le había mandado, ¿se habría equivocado? No creía, pues su coeficiente intelectual era demasiado elevado como para cometer un error tan torpe.

"El lugar está super chido, mi rey. Fíjate que me aseguré que sus calificaciones fueran buenas, disfrútalo y si te encuentras con algo bonito, me cuentas, besis".

Suspiró fuerte y marcó el número de la mujer.

—¡Amiguis! —respondió con el aturdidor tono de voz que la destacaba en cualquier parte del mundo.

—Nada de amiguis, güey. Que estoy aquí en la dirección que se supone exacta y esto no es lo que me pintaste. Hange, ¿te saliste de la órbita acaso? O sea, ¿neta, really neta?

—Ya comenzó la hora del drama. ¿Cuál es el problema?

—Que estoy en medio de un… no sé, un bosque o algo así, mi taxi ya se fue y hay una casa que se está cayendo a pedazos, o sea, ¿qué pasó con el solárium, la piscina y el glamour, Hange?

—Me dijiste que te consiga el alojamiento más seguro, bonito y confiable que estuviera disponible, bueno, ahí tienes. La señora que lo regentea, según leí en las calificaciones, es un amor, es una casa de familia, ¿dónde vas a estar más seguro? Y te queda a dos pasos de la uni.

—Recuérdame que sea la última vez que te deje decidir este tipo de cosas, neta, esto es… es horrible —soltó lo último en voz baja y mirando alrededor—. Es como una película de terror, se está poniendo oscuro, será tu culpa si mañana encabezo los titulares porque me asaltaron y me degollaron.

—Que te sea leve, amiguis. Si no te gusta mañana te vas y te consigues un hotel all inclusive con la tarjeta de mamita, bye carnal.

Levi estaba por empezar un doctorado en Urbanismo, se había recibido de arquitecto en un tris, con sus veinticinco años aún no tenía ganas de instalarse en una oscura oficina para explorar la vida laboral, por lo que le insistió a su madre para que lo dejara seguir estudiando y enriqueciendo su título. Estudiar no le costaba en absoluto y le daba mucha más libertad para hacer de las suyas, total que el dinero no era un problema.

Pero por andar en las nubes se durmió en los laureles, y la confirmación de su estudio estaba por expirar, así que no le quedó de otra que viajar de urgencia a Shiganshina para presentar los documentos de su matrícula y no perder su lugar. Como estaba super ocupado con los trámites de la documentación, dejó en las manos de su mejor amiga la elección del lugar para quedarse, total que el trimestre iniciaba en dos meses, sería un viaje de tres o cuatro días para terminar sus gestiones y luego ya con tiempo vería donde alquilarse un lindo depa para vivir los próximos dos años que duraba el doctorado.

Con lo que no contaba era que su amiga lo hubiera anotado en un servicio de viajeros llamado Airbnb, que según ella "está super, padre, ya verás". Pensando en que la loca lo conocía, suponía que le habría apartado una habitación lujosa en algún country o mansión de estudiantes, pero todas sus fantasías cayeron al piso cuando llegó a una casa super alejada del centro urbano, con mucha vegetación alrededor y una fachada poco llamativa. Estaba, literalmente, atascado ahí.

—¡Ush! Ya verás, perris, ya verás cuando vuelva a casa. ¡Qué oso! —Miró alrededor pero no había un alma, excepto un perro que lo miraba a una gran distancia—. ¿Y tú qué me ves? ¿Te gusto o qué?

El perro se levantó, ya que estaba sentado en el piso, como si hubiera entendido lo que el otro le estaba diciendo, le comenzó a gruñir mientras se acercaba acelerando el paso, por lo que ni lerdo ni perezoso Levi levantó todos sus petates y se fue corriendo a tocar la puerta de la residencia.

Lo atendió una mujer muy hermosa, con enormes ojos verdes y sonrisa amigable, al fin alguien como la gente, pensó Levi.

—Buenas noches, ¿usted es la señora Carla?

—La misma, y tú debes ser Levi, ¿cierto? Pasa, cariño, bienvenido a mi casa.

Por dentro era otra cosa, si bien los muebles y la decoración eran bastante promedio, se sentía esa calidez de hogar, agradable y ameno. Le gustó de inmediato.

—Debes estar cansado, deja que te presento a mi hijo Eren, él y yo vivimos aquí, ¡Eren, ven, ya llegó el invitado! —dijo gritando hacia las escalas que se encontraban a la derecha.

A los pocos segundos bajó un hombre hermosísimo, alto, bien formado, con un estilo rockero (a decir por su pantalón negro y su playera con logo de The Kiss), el largo cabello atado en un moño que dejaba algunos mechones a los costados sueltos, actitud de haber estado durmiendo hasta recién, los mismos ojos verdes de su madre, nariz recta, pecho amplio (seguro iba a entrenar en alguna parte), un perfecto adonis en todo el significado de la palabra.

—Hola, ¿qué hubo? —dijo saludando al otro con un movimiento de hombros mientras mantenía las manos dentro de los bolsillos en actitud relajada, también parecía amigable y a Levi se le aceleró el pulso.

—Hola, soy Levi. Mi amiga Hange arregló para quedarme aquí unos días.

—Eren, muéstrale a nuestro invitado su habitación, Levi ponte cómodo, si quieres puedes cenar con nosotros a las ocho.

—De lujo, gracias, Carla.

Levi siguió a Eren con mucho interés, lo llevó al primer piso de la casa y luego le mostró una habitación grande. Había una cama de plaza y media, un ventanal que daba al patio del lugar, algunos muebles de madera y tenía un baño propio.

—Acomódate como gustes. Aquí tienes el clóset, el baño, uh, ten cuidado con el váter, si bajas muy fuerte la manija queda perdiendo agua, así que suave, si te vas a bañar avisa, porque si abrimos el caño de agua abajo te vas a congelar o te vas a arder, ¿qué más? ¡Ah, sí! Aquí está la contraseña del wifi, mi habitación está al lado por si necesitas algo —"¿cualquier cosa?", pensó el travieso de Levi—. Y eso sería todo.

—Bien, uh, ¿cómo hago para llegar a la universidad?

—Ah, es fácil, sigues la calle del frente para allá, derecho y le das y le das hasta que sales a una plaza, la atraviesas, y a unos trescientos metros más o menos. Caminando serán veinte minutos, tal vez un poco más, depende si vas apurado o no, si prefieres usar el camión, cruzas esta calle y bajas por la ladera, ahí nomás tienes la estación.

—¿Camión? Ash, no thanks, nunca usé uno en mi vida, tal vez debería ver de alquilar un carro. ¿Sabes dónde se puede?

—Ni siquiera sabía que te alquilaban carros.

—Ya veo.

—No sé a qué hora tienes que asistir, pero yo salgo a la chamba a eso de las nueve, te puedo dar un aventón si quieres.

—¿Neta? Sería genial.

—Bueno, te dejo.

—Bye.

Levi se mordió el labio inferior, ese tal Eren estaba super riquis. Decidió hacer una video llamada con su amiga mientras se acomodaba en ese lugar tan peculiar.

—Mi rey, ¿ya se te pasó lo ardida?

—No vas a creer, Hange, se alinearon todos los asteroides. Sigo enfadado porque me engañaste, pero ya que. Que vengo y llego aquí, la señora Carla es muy atenta por cierto, y ya tengo cita con su hijo que está super, pero super mamado y hermoso.

—¿Ya te enamoraste de nuevo?

—No exageremos, pero con gusto lo hago porque no tiene desperdicio, es completamente mi tipo, me voy a producir bien para la cena que vamos a tener.

—Mi no entender.

—Carlita, la doña, dijo que me invitaba a cenar. Qué cool, voy a tener una comida casera, hace mucho que no tengo una y… ¿qué es esto? —dijo mirando una especie de hornillo difusor de aromas, movió su celular para que su amiga lo apreciara—. Wow, ¡qué nice está esto! La neta, mira. Huele como a limón, no sé, está rico. Bueno, como sea, hasta que despliegue todo mi arsenal voy a demorar un chingo, hazme un favor Han y fíjate en tu laptop si puedes conseguirme algún servicio de *rent a car, porque no tengo movilidad, aunque el papazote de Eren me dijo que me acercaría a la uni.

—Ya pues, acepta que te lleve el chico bonito.

—Sí, bueno, pero yo también necesito independencia, güey. Anda fíjate y antes de aceptar me mandas captura del carro, uno lindo ¿eh?

—Como mande el amo. Por cierto, ese guapote que dices ¿es gay?

—Mira, si no es gay, después de esta cena se convierte, mi reina, solo deja que yo haga de las mías.

—Órale, después me cuentas, bye.

Como siempre Hange le cortó la comunicación, esa mujer se podía despistar hasta con el aleteo de una mosca, pero Levi ya estaba acostumbrado. Acomodó su ropa en el clóset, su bolsito con cremas arriba de un mueblecito con cajones y movió un espejo que había sobre una pared encima, junto a su toalla. Luego tomó todos los implementos para el baño (porque sus productos eran exclusivos e incluso en los hoteles el jabón y los shampús no eran de buena calidad).

—Pero… ¿dónde está la tina? ¡Qué oso!

Solo había una ducha, una cortina con pececitos, un váter, el lavamanos y el botiquín. Todo extremadamente pequeño desde su punto de vista, pero a pesar de ser pequeño estaba bien equipado y las cosas distribuidas con equidad.

—No podré darme un baño de inmersión, ash. Esto es como un safari.

Dejó su jarrito con sales para espuma efervescente a un costado, puso su kit de depilación (para cejas y algunos pelitos de la barba que la luz pulsada de las últimas sesiones no había matado del todo), sus jabones (había como tres, cada uno para un fin específico), el cortaúñas y los dos cepillos de dientes. Avisó que iba a bañarse y procedió a encender la ducha, al menos el chorro era fuerte y el agua tenía la temperatura adecuada. Se hizo su baño de crema en el cabello, se enjabonó bien, se exfolió con su esponja de fibra vegetal y luego de salir se secó y se encremó el cuerpo por todas partes. Revisó su cutis y finalmente fue a la habitación para terminar su ritual.

Se sentía levemente acalorado, por lo que buscó donde estaría el aire acondicionado, solo para darse cuenta que… bueno, no tenía uno.

Panic attack. Levi podía prescindir de muchas, muchas comodidades (al contrario de lo que pensarían varios de sus allegados), pero el aire ¡no!

—Calma, calma —de habló a sí mismo, tenía la costumbre de hablarse en voz alta cuando estaba solo), se agitó las manos frente al rostro para evitar que se le salieran algunas lágrimas—. Vamos, podemos sobrevivir, mentalízate chingada madre, es un safari, es un safari.

Luego se fue frente al mueble y decidió ponerse una mascarilla humectante que además le refrescó el rostro, mientras hacía efecto fue a abrir el ventanal para que entrara la brisa nocturna, aunque no hubiera mucha.

—Solo espero que no haya mosquitos —dijo mirando preocupado hacia afuera, había un bonito patio allá abajo, se notaba que alguien lo cuidaba con esmero—, ¿habrá dengue o chincuncuya o como se llame? Bueno, cero drama Levi, cero drama, será una buena anécdota.

Tocaron a su puerta y le sorprendió.

—Levi —escuchó la bonita voz del adonis de la casa—, en quince cenamos.

—Oh, thanks, ya bajo.

Se quitó la mascarilla y usó su crema nocturna con isoflavonas y efecto antiage. Se perfumó bastante y eligió una camisa blanca de Dior con las mangas un poco holgadas y el cuello alto y unos vaqueros negros impecables de Gucci, calzó unos zapatos charolados y se peinó bien bonito para bajar todo reluciente como si una estrella de cine estuviera yendo a una gala. Carla y Eren se quedaron asombrados, también les había llamado la atención cuando había llegado, pero ahora era… se quedaron sin palabras. Levi notó que Eren lo escaneaba con la mirada y se sintió satisfecho con el resultado, se sentó al lado suyo donde Carla le había hecho lugar.

—La comida no está incluida en el servicio —aclaró la mujer mientras le ponía un abundante plato hondo con un aroma espectacular que abría el apetito, a Levi se le iluminó la mirada.

—No problem, Carla, te puedo transferir lo que haga falta —dijo el chico animado.

—No, me refería a que a veces aquí hago demás y nos encantaría que compartieras la mesa con nosotros, no te voy a cobrar un extra por eso.

—Ah, pero no es justo, o sea, te pones en estas faenas y así, no te preocupes te colaboro.

—Bueno, si quieres colaborarme, pueden ir con Eren en algún momento al Tianguis y compran verdura o lo que gustes, con eso será suficiente.

—¿Adonde?

—Al mercado, aquí cerca —aclaró Eren.

—Ah, qué nice, claro, claro, con todo gusto, Carla.

—¿Nunca había visitado nuestro distrito antes?

—No, es mi primera vez.

—¿Vienes a estudiar?

—Sí, verás, soy arquitecto.

—¡Válgame! ¿Eres arquitecto? Pe-pero, ¿cuántos años tienes?

—Voy a cumplir veintiséis en dos meses.

—Te ves más joven —dijo Eren luego de tomar una hogaza de pan.

—¿Verdad que si? Me cuido mucho, voy al spa, hago ejercicio, salgo a correr, y nunca me olvido de mis cremas.

—Lo que se diría un metrosexual —aportó Eren y luego se metió una cucharada en la boca.

—Exactly, o sea, no me importa si se burlan de mí, prefiero que se reían y no llegar hecho una pasa más adelante.

—La verdad tienes una piel hermosa —notó Carla mirándolo con curiosidad.

—Bueno, hay un poco de genética aquí, pero tengo un secreto muy bueno, tengo unas cremas con isoflavonas y anti radicales que están de muerte, siempre tengo un extra porque "precavido", así que con gusto te regalo un par, Carla.

—Ay, no, que pena contigo, Levi, esas cremas deben ser carísimas.

—No te preocupes, te las voy a regalar, cuidarse la piel no tiene precio, para todo lo demás existe Mastercard.

Eren rió ante la comparación.

—Eres un ángel, Levi, acepto tu oferta, gracias.

—Es un gusto, Carlita. ¡Wow! Este pozole está really nice, me encanta, bien especiado y condimentado.

—Qué bueno, tenía miedo que fuera demasiado picante.

—¿Bromeas? Adoro la comida picante, es una pasión, ante la duda tú échale con todo. ¿Y tú Eren? ¿A qué te dedicas?

—Trabajo en una imprenta, hacemos volantes, encuadernaciones, impresiones, en fin.

—Eren también está estudiando —resaltó Carla con orgullo.

—Estoy haciendo un master en programación y marketing multimedia, pero es online.

—¡Qué pro! —dijo Levi con admiración—. ¿Ya has programado algo?

—Algunos video juegos muy básicos, pero se está poniendo bueno.

—Yo también sé sobre programación, pero solo para diseño de edificaciones, con AUTOCAD, promocioné la materia con el mejor promedio.

—Cierto que ya eres arquitecto, ¿pero entonces qué vas a estudiar aquí? —preguntó la dueña de la casa.

—Oh, haré un posgrado en Urbanismo y territorio, básicamente es una especialización, orientada a formar parte del proceso de mejoramiento social y económico de los centros urbanos a través del diseño, construcción y planificación —explicó son sapiencia—. O sea, no solo hacer que un lugar se vea increíble, sino que sea funcional, eco friendly y vanguardista. Hice algunas colaboraciones en la capi, y me interesó mucho, así que decidí darle un plus a mi título.

—Impresionante —opinó Carla y luego lo felicitó con vehemencia.

El problema fue que después de la cena le dejaron los platos para lavar, quién hubiera dicho con su camisa de Dior arremangándose para la faena. Levi miró alrededor y Eren se acercó.

—¿Necesitas algo?

—Sí, pues, unos guantes de plástico ¿saz? Es que, la neta me voy a arruinar la manicure —explicó mostrándole sus dedos.

—No manches, es un poco de agua caliente, no te hará nada. De todas maneras no tenemos guantes. Si quieres lo hago por ti.

—No, ya que va, equis.

Eren se hacía el de acomodar unas verduras pero en realidad estaba intrigado en cómo le haría Levi para la "lavación" y notó que al menos le ponía onda, pero no estaba muy emparentado con esa tarea. Sonrió y se acercó para explicarle las cosas básicas, como fregar y como hacer espuma.

—Bueno, creo que me salió bastante bien —dijo y luego le sacó una foto al escurridor donde estaban todos los implementos lavados y Eren se comenzó a reír—. Ya, ríete si quieres, pero yo necesito pruebas de que puedo con el mundo —dijo Levi divertido y lo compartió en su Insta bajó los #AmoDeCasa, #LimpiarEsMiPasion, #LaFregona y #LaVidaEsUnSafari—. ¿Y tú, tienes Insta?

—Sí, pero para ser honesto ni Pepsi dijo la coca.

—Pero deberías prestarle atención, pues, o sea, si vas a ser programador necesitas relacionarte con el mundo, Insta está bueno, o Twitter.

—Ese también tengo, pero tampoco lo reviso.

—Dame que te sigo —pidió contento el chaparro.

Se intercambiaron los perfiles y luego Levi consultó con Eren de dónde había lugares lindos para salir a la noche, total que estaba a un día del fin de semana y quería divertirse un poco.

—Hay de todo, más al centro pasando la uni tienes antros que están bien chidos, aunque no soy de salir mucho, vuelvo muerto del trabajo y estoy en época de exámenes así que…

—¿No te animas a mostrarme? Los alrededores, digo, va por mi cuenta, después de todo voy a venir a instalarme en el distrito y me gustaría conocer un poco más. Por cierto, tengo que buscar alojamiento, así que, ¡ya lo tengo! ¿Quieres ganarte un extra, Eren? Te contrato para que me hagas el city tour, ¿puedes?

Eren se refregó la nuca y lo pensó un poco.

—Pasado mañana tengo mi franco, si tienes algo de tiempo entonces vamos a dar una vueltas en mi moto. Es lo máximo que te puedo ofrecer, güerito.

—¡Super nice! Sí, estamos en la misma página, entonces. Mañana terminaré con la confirmación de la matrícula y ya soy todo tuyo —Eren se rió de la frase y saludó con un cabeceo para irse a descansar.

En su habitación Levi llamó por última vez a Hange.

—Te conseguí el carro, mi rey, está padrísimo, así grandote y onda Men in Black como te gustan a ti, ya te paso el link de la página y el contacto con el vendedor que se llama Sergio.

—Cáncelalo, güey, ya conseguí chofer.

—¿Cómo, cómo?

—Pues que el chico bonito me lleva, va a ser mi guía, y también mi perdición, desde ya te digo Han, si en dos días no me pide matrimonio, cuando menos compromiso.

—Más despacio velocista. ¿Siquiera sabes si le truena la reversa?

—Pues, claro, me ha estado miroteando sin pudor, así que le entro. Acordamos que le pagaré para que me lleve, así tendremos tiempito para conversar y ver cómo congeniamos.

—Bueno, suerte con eso, Li, me voy a dormir porque estoy muerta, ¡nos vimos!

—Pero qué poca madre, la neta —renegó Levi ante el corte abrupto, apagó las luces y trató de dormir sin pensar que hacía demasiado calor.

Madrugó, tomó un café con grano molido muy rico a su paladar exigente y conversó un momento con Carla sobre qué plantas eran mejores para el jardín de acuerdo al clima, hasta que Eren estuvo listo para salir.

—¿Vamos? —ofreció el hombre y Levi salió como una cabrita detrás de él, llevaba una mochila negra con todos sus documentos y una laptop.

Casi se cae sobre sus cuartos traseros cuando vio la "moto", si es que a esa conjunto de hierros herrumbrados y rejunte de cosas se la podía llamar así.

—Ah, que, qué rústica tu máquina, güey —dijo tratando de que no se notara su alteración.

—Yo sé que no parece, pero jamás me ha dejado en ningún lugar, es bien confiable, te lo garantizo —dijo Eren divertido mientras le alcanzaba un casco al invitado.

Ya nomás al arrancar comenzó con todo tipo de ruidos raros, humo oscuro, mientras convulsionaba como un anciano con tos, Levi iba bien prendido como sanguijuela del torso de Eren, disfrutando del agarre pero algo preocupado por su seguridad.

—¿La neta esto no se va a descajetar, no? —preguntó pero ni respuesta le dieron porque Eren arrancó y salieron haciendo eses a una velocidad ultrasónica—. ¡Oye, oye, quiero llegar en una pieza!

Eren se iba riendo y Levi lo notó por lo que le pegó un pellizco en la cintura. En unos quince minutos estuvieron en las puertas de la universidad de Shiganshina y Levi se bajó con las pulsaciones de su corazón a mil.

—¿Te gusta la velocidad, eh, "Rápido y Furioso"? —dijo el chaparro y el otro se rió, luego le dedicó una mirada que Levi tildó de "bastante coqueta" y le recibió el casco de vuelta.

—Hoy salgo más temprano, si quieres aprovechamos y vamos al Tianguis.

—Okay, ¿pero cómo hago para comunicarme contigo?

—Presta tu móvil —pidió Eren y marcó su número para devolvérselo—. ¿Vas a demorarte hasta la tarde aquí?

—No creo, solo debo ir a la rectoría y terminar con lo de la matrícula, de seguro haré un recorrido y ya.

—Entonces nos vemos en la casa a eso de las cinco si quieres.

—Okay.

—Cualquier emergencia, solo llama.

Levi asintió y se fue hiper feliz, había buena vibra con este Eren, aunque no estaba seguro si de la clase de vibra que él buscaba, pero al menos la estaba pasando bien, después de todo los safaris siempre eran divertidos.