Cap 8: Secretos
Cabo salió del salón junto a sus demás compañeros. Era la hora de break y había prometido a Skipper que lo llamaría, solo tenía que buscar el momento perfecto, así que se retiró de la mesa donde comía con Hunter, Randy y Max. Había usado la típica excusa de ir al baño, pero en vez de dirigirse allí se fue a un lugar lejos de los pabellones de la academia. Había un gran campo con una gran granja en el medio. No sabía si eso era parte de la academia, solo necesitaba un momento a solas para poder hablar con Skipper.
Skipper: Cabo, cuéntamelo todo.
Cabo: Bueno, por dónde empezar…
Skipper: No hay sospechas allí, no hay misterios, sólo Mikayla y su extraño cambio de humor… Kowalski dice que es la pubertad pero yo creo que es otra cosa, ya lo averiguaste?
Cabo: No… hay muchas teorías en cuanto a eso.
Skipper: Teorías?
Cabo: Veras… nadie la conoce como tú.
Skipper: Eso lo se.
Cabo: No, lo digo en serio. Nadie la conoce porque ella misma no quiere entablar conversación con nadie. Asusta a todo el mundo, incluso a mí. Me puso una advertencia de no cruzarme en su camino y de hacerlo sufriría las consecuencias.
Skipper: Jajajaja suena a la Mikayla de antes… con sus amenazas cursis y sin sentido.
Cabo: Sabes que no tiene sentido, los rumores que corren por los pasillos.
Skipper: A que te refieres?
Cabo: Cada quien saca sus conclusiones, cada una peor que la otra, como que asesino a alguien en una clínica mental.
Skipper: Que!
Cabo: Son rumores, no es que sea cierto, pero ya me están haciendo dudar.
Skipper: Ella no es así, no sé qué le pasa, quiero que averigües que es.
Cabo: De acuerdo.
Skipper: Algo más que deba saber?
Cabo: Si… hoy en clase de arte-
Skipper: Oh, cierto. Que tal es Marlene como profesora? Uyyy me encantaría que ella me de clases privadas.
Cabo: (sin entender) Eh?
Skipper: E-Eh, que? Y-yo nada. N-No es nada. Que tal su clase?
Cabo: Pues la clase de arte estuvo bien pero… Marlene no fue nuestra profesora.
Skipper: A que te refieres con que no fue?
Cabo: Creo que hubo un cambio de último minuto, Skipper. Tal vez le asignaron otro salón.
Skipper: Puede ser. Seguro no es muy importante, de lo contrario me hubiera llamado, no lo crees?
Cabo: Si-
Cabo dejó de hablar, había escuchado un ruido dentro de la granja.
Skipper: Por cierto, Cabo, hoy no podremos ir a recogerte, tenemos junta con el Grl. Buck. Tienes que ir caminando al igual que Mikayla, asegúrate de que no te vea, de acuerdo?
Cabo: …
Skipper: Cabo? Estás allí?
Cabo: … Luego te llamo
Cabo se acercó a la granja un poco más, se asomo por la ventana con sumo cuidado de que nadie lo viera. Y allí estaban, eran Amanda y Mikayla. "Por qué están aquí?" pensó.
Mikayla: Una granja?
Amanda: Es más callado y está alejado de la bulla de la academia. Es relajante, no lo crees?
Mikayla: Claro…
Amanda: Sabía que te gustaría. No todos se sienten cómodos en un lugar como este, pero tu si
Mikayla: Por qué en una granja?
Amanda: Es más misterioso, no lo crees? Pocas personas lo entienden. Solo las expertas en guardar un secreto realmente lo sienten.
Mikayla se le quedo mirando, algo muy familiar y misterioso pasaba con esa mujer. "La he visto antes? No, es imposible… Como es que sabe tanto de mi?"
Mikayla: Que… Qué piensa hacer para la próxima clase de arte?
Amanda: Arte rupestre.
Mikayla: Genial… Entonces traeremos pintura, crayones
Amanda: Pintura, esta vez será pintura. Pintarán con los dedos, como los paleolíticos lo hacían.
Mikayla: Bien, entonces pinturas marrones, blanco y negro.
Amanda: Blanco no, el amarillo servirá.
Mikayla: Bien, entonces témpera amarilla, marrón y negra
Amanda: Y rocas
Mikayla: Rocas?
Amanda: Será rupestre, vivirán toda la experiencia. Tienes que ayudarme a conseguirlas.
Mikayla: Qué cosa?
Amanda: Rocas. Iremos mañana después de la escuela.
Mikayla: No… no puedo, tengo clases de piano mañana después de la escuela
Amanda: Cierto, tienes razón. Lo pasaremos para otro día, que sea antes de la clase, claro.
Mikayla: Bien
Amanda: Debí suponerlo, una chica como tú toca un instrumento de percusión y cuerdas…
Mikayla: Así?
Amanda: Si! Y nada mejor que el piano para nosotras, no lo crees? El perfecto instrumento que va acompañado de nuestros secretos, cada tecla del piano es diferente, pero cuando los unes es mejor, pero si te equivocas, todos lo notaran… alguien como tu sabe ocultar esa clase de errores… y hacer lucir la perfección.
Mikayla: C-Creo que será mejor que me vaya… tengo clase y a demás tengo que comer.
Amanda: Seguro linda… y no le digas a nadie sobre este lugar… será nuestro secreto.
Mikayla: Claro…
Mikayla se retira y Amanda sigue en la granja jugando con las pajas, mientras Cabo la observaba bien escondido
Amanda: Espero que también guardes este secreto, James.
Los ojos de Cabo se abrieron como dos platos e inmediatamente salió corriendo del lugar. Salió tan rápido y asustado que no se dio cuenta por donde iba hasta que choco con alguien.
Max: Hey, amigo, estas bien?
Cabo: Estoy súper, gracias.
Max: Donde te habías metido? Te busqué en el baño y no estabas.
Cabo: Si, es que… me perdí.
Max: Sip, échale la culpa a tu primer día de clases. No habrás estado espiando a Mikayla, o si?
Cabo: N-No
Max: Buen chico. Ahora, a clases.
Hans estaba limpiando algunas copas de vino, había hecho mejoras con su bar El Kabala, ahora ya no era un bar de mala muerte, sino uno con más clase. Tenía que admitirlo, haberse alejado de los caminos de la maldad había servido bastante en su desarrollo laboral. Aunque aún había un asunto pendiente que muy pronto se solucionaría.
Bing: (sujetando a un borracho) Que hago con este mequetrefe, señor.
Hans: Échalo, saben que está prohibido llegar hasta tal estado en mi bar.
Bing: De acuerdo
Bada: Arrojarlo por la puerta de atrás.
Hans: Llegó mi carga? Ordene unos cupcakes especiales para esta noche.
Bada: Llamé al repartidor, llegarán en una hora.
Hans: Perfecto.
El teléfono suena y Hans va a su despacho y toma la llamada. La había estado esperando desde hace buen tiempo.
Hans: Gracias al cielo que llamaste, me tenías preocupado.
Voz de mujer: Tenía cosas que hacer, ya te lo contaré todo.
Hans: Dónde te estás quedando?
Voz de mujer: Un amigo mío me está dando alojamiento en su suite.
Hans: Una suite?
Voz de mujer: Tengo varios contactos, Hans. Tú no eres el único.
Hans: Bien. Sigue en pie la cena de esta noche.
Voz de mujer: Si, y creo que pasaré la noche allí, tendrás un lugar donde pueda hospedarme?
Hans: Qué hay de tu amigo y su suite de lujo?
Voz de mujer: Aparta tus celos, Hans, no tienes porqué preocuparte. Julien no sabe guardar secretos como tú, y me será difícil tener tranquilidad con sus fiestas a media noche.
Hans: Y un bar es más apropiado?
Voz de mujer: Un bar es más misterioso, sabes que ese tipo de cosas me llaman la atención.
Hans: Cuando no contigo, mujer. Estás loca.
Voz de mujer: No estoy loca, Hans, solo quiero terminar con todo esto, y lo haré a mi manera.
Stacy salió de la Academia, su turno ya había terminado y tenía algo importante que hacer. Su viaje a Nueva York no había sido solo para ver a Kowalski y hacer sus prácticas, sino tenía una misión personal. Si, nuevamente había comenzado a guardar secretos, y no era la única, Marlene también los tenía. Era como si Sabannah aún estuviera presente en sus vidas, el secreto continuaba, ocultar cosas, ser misteriosa, aparentar ser tan perfecta como Sabannah las había entrenado.
Tomó un taxi y 15 minutos después llegó a su destino. Abrió la puerta y fue a recepción.
Recepcionista: Buenos días, en que la puedo ayudar.
Stacy: Buenos días soy Miranda Harper, estuve haciendo llamadas hace uno meses con respecto a una paciente aquí en la clínica.
Recepcionista: Oh, cierto. Dijo que vendría desde California.
Stacy: Si
Recepcionista: Que bueno, a Doris le hará muy bien poder verte, hablar contigo por teléfono no es lo mismo.
Stacy: Bueno, no hablamos, siempre para muda.
Recepcionista: Pero gracias a tu llamada está recuperándose poco a poco. Verte la hará mejorar mucho más.
Tan tan tan TAN! Stacy fue a visitar a Doris... algo me dice que ya había estado teniendo contacto con ella desde mucho más antes de llegar a Nueva York.
Pregunta: ¿Con quién hablaba Hans?
