Esta es la tercera historia de Azur Lane que hago y sin querer están relacionadas con las otras dos que ya he publicado… una especie de mini saga personal quizás!
LA SUERTE Y LA ZORRA
Primera Parte
Post capitulo 12 de la serie animada.
En el gran salón de comando de la las fuerzas de Ironblod la comandante Bismark seguía charlando con su segunda al mando con respecto a un par de asuntos referido a cuestiones internacionales de resiente data.
- Solo falta llevar estos documentos de nuevo al Imperio Sakura. – Comenta Bismark poniendo a un costado las carpetas negras con la inscripción "Secreto" en rojo.
- Si me permite llevare esas carpetas. – Solicita Prinz Eugen de manera desinteresada.
- No es algo tan importante… pensaba mandar a U-110.
- Sabemos que es despistada y quizás lo entregue a la Royal Marine.
- Es cierto… si quieres hacer el viaje hazlo. Solo encárgate de las cosas unos días.
De esta manera la alemana aguardo unos días hasta que su superior regresara, claro está nunca pregunto su paradero en el tiempo que se retiro. Con todo listo Prinz Eugen zarpo rumbo al oeste a través del Mar del Norte, pues a diferencia de las demás conocía mejor las rutas y tenía una amiga en la flota roja. A pesar de llevar una buena velocidad se le hizo extrañamente largo el camino. Pese a ello llego al Imperio Sakura sin ningún inconveniente ni retraso. Al ser recibida por una comitiva encabezada por la segunda División de Portaaviones, estas le solicitaron los documentos que esperaban, pero ella solo se los entrego a Atago en mano, la cual se los daría personalmente a su emperatriz. Con la diligencia terminada fue invitada a descansar, si algo adoraba Prinz Eugen era la hospitalidad de las orientales. Después de un largo baño y un masaje decidió caminar un poco por el animado lugar con un yukata para no llamar la atención, aunque para ser sincera, era la única occidental de ojos celestes que estaba en el lugar equivocado. Sin levantar sospechas se las arreglo para encontrar los aposentos de Kaga y fiel a su costumbre entro sin ser anunciada. Sin embargo lo hizo en silencio y la vio realizando la ceremonia del Té, de la que tanto había escuchado en su última visita y que no pudo realizar por la intromisión de las espías de la Marina Real. Se quedo perpleja por los movimientos tan perfectos y armoniosos que realizaba la chica de orejas plateadas que no emitió sonido. Pese a ello termino siendo descubierta por la mujer que movió las orejas al sentirse observada mientras sus colas se tensaban.
- Veo que sigue teniendo esa costumbre de entrometerse donde no le llaman. – Comienza de mala gana.
- Veo que sigues teniendo ese tan especial modo de recibir visitas. – Contesta acercándose para estrechar su mano, la cual no fue recibida. – Te traje algo para ti, se que lo apreciaras.
- Apreciaría que se fueras, si termino lo que sea que haga en mi país.
- De hecho sí, pero viaje mucho y me preguntaba si… me enseñarías eso. – Dice apuntando con su dedo a los elementos de té.
- "Eso" es algo muy tradicional de mi país y no para que sirva de entretenimiento para una extranjera. – Sentencia Kaga molesta.
- No se puede ser simpática contigo simplemente. Lo admito, no tengo los mejores modales, por eso traje algo para disculparme por lo de la última vez. – Agrega estrechando el paquete en cuestión.
- De seguro es alcohol.
- Oye es uno de los mejores de mi tierra, la mejor botella de Killepitsch que encontré.
- Agradezco el gesto. – Suspira agachando la cabeza. – Este bien te enseñare, pero donde te burles de algo te sacare por la ventana.
Pese a que tenía una idea distinta, Kaga enseño los secretos de la ceremonia del té a una muy interesada Prinz Eugen, la cual hizo todo al pie de la letra. Tras terminar, Kaga tuvo que admitir que no lo hizo nada mal para una principiante y de esta manera tomaron el té mientras comenzaron a charlar animadamente de cosas tradicionales. Cuando ambas se estaban soltando apareció Akagi cortando el ambiente y cambiando el semblante de Kaga, por lo que simplemente Prinz Eugen regreso a ser ella misma.
- Veo que vienes a ver a tu novia, perdón hermana.
- Parece que tienes más admiradores de lo que parece Kaga querida. – Responde poniéndose a su lado y tomando su mano.
- Entonces las dejo. Voy a descansar que mañana tengo un largo viaje de regreso. ¡Guten Tag! – Finaliza Prinz Eugen saliendo por la puerta corrediza de papel.
De esa manera algo sarcástica y altanera salió de los aposentos de Kaga molesta por la interrupción de Akagi, o quizás era otra cosa que no lograba descifrar del todo. Fue a su cuarto asignado y tras pedir una ración de Sake se durmió algo ebria, y solo algo, pues se negaron a darle más. Se levanto con las primeras luces del sol que asomaban por el mar con la misma pereza que ella. Desde sus aposentos Kaga miro como levaba ancha la visitante aunque noto sonrojada que no dejaba de ver su nave desde la cubierta.
- ¿Que tanto tiene que ver mi casco? – Se pregunto Kaga desde la ventana.
Por otro lado Prinz Eugen miraba atentamente la nave de la mujer que le enseño todo de la ceremonia del té y suspiro profundo.
- Si que eres tonta Eugen… ahora todo tiene sentido…
Y con la cabeza gacha una de las naves de Ironblod abandonaba tierras niponas rumbo a su hogar. Durante el viaje se planteo muchas cosas con respecto a sus obligaciones, pero también quería vivir algo de esa vida que tanto protegía de los humanos, o quizás ser una máquina perfecta como Bismark que no mostraba sentimiento alguno.
Pasaron varias semanas y Prinz Eugen vivía su vida como si nada delante de todos, aunque en la oscuridad de sus aposentos sus pensamientos viajaban al oriente. En esas noches sacaba el kimono que nunca devolvió y lo miraba pensando en ella. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Qué era lo que ella tenía que hacer? Muchas preguntas a las cuales se les sumaron las de su superiora y líder de la flota. Pues Bismark solía refugiarse en su residencia personal lejos de todos y alejada de las responsabilidades de su puesto. Esto no escapo a los ojos de Prinz Eugen, que a pesar de tener otros intereses fuera de su deber y en tierras orientales, sentía un gran respeto y admiración por Bismarck. De hecho tenía la esperanza de ser tan buena como ella y quizás que la considere su amiga. Pero si algo desconocía era lo que su superior hacia fuera de su servicio y eso era algo que en verdad le molestaba. ¿Qué era lo que hacía en su residencia? ¿Qué hacia cuando escapaba un par de días al mes fuera de sus aguas territoriales? Eran muchas interrogantes, las cuales no tenía el valor para preguntar, pero como dice el dicho "La curiosidad mato al gato" y no pudo evitar seguirla un día a través del alterado Mar del Norte. Junto con la joven Z23 que había regresado de la Base de Azur Lane para un mantenimiento de rutina, siguió los pasos de Bismarck lo más lejos que pudo para no ser detectadas, pues si algo era buena, era en no dejarse seguir fácilmente. Continúo hasta aguas holandesas y la perdió cerca del Faro de Eierland en la isla de Texel. Donde después de caminar un poco encontró anclada la gran nave de guerra frente a una pequeña construcción, pero no estaba sola.
- ¿Acaso esa es una nave de la Marina Real? – Cuestiona Z23.
- Creo que es mejor irnos… si no te gustan las respuestas que puedes obtener, no hay que formular las preguntas.
- ¿Pero que hace con ella? – Cuestiona nuevamente.
- Créeme, es algo personal. No te preocupes, vamos y te invito un trago.
- Sabes que no tomo. – Responde molesta.
- Deberías pequeña, deberías…
Finaliza Prinz Eugen mientras miro a Sheffield que estaba escondida detrás de un árbol, la cual devolvió una reverencia al ser descubierta.
- ¿Tu vida gira en torno al espionaje? – Cuestiona filosa.
- Solo sigo órdenes, las cuales no tengo ni quiero discutir con usted.
- Todos seguimos órdenes "sirvienta"…
- Soy Sheffield Lady Prinz Eugen.
- Como si me importara.
- Un gusto Sheffield. – Dice Z23 con una reverencia.
- Igualmente joven Z23. – Responde con una nueva reverencia.
- Se ve que tu tiempo en la base de Azur Lane te ha vuelto más simpática. – Dice sorprendida Eugen a su compañera con algo de sarcasmo.
- Creo que es solo educada. – Defiende Sheffield.
- Como sea Guten tag mucama. – Finaliza la de mayor jerarquía.
Fueron caminando hacia la costa con tranquilidad hasta llegar al faro donde estaban sus naves, pero unos minutos luego de levar anclas el horizonte se mostro amenazante.
- Sera mejor aguardar a que pase la tormenta… - Suspira resignada la de mayor jerarquía.
- Podemos ir a ese faro. Generalmente guardan leña y abrigo para estos casos.
Sin más que decir o mejor dicho sin otra idea, fueron hacia el faro donde extrañamente había una vieja cocina a leña que estaba encendida. Miro en rededor y no había nadie. Por lo que ambas se acercaron al fuego, pues el viento antes de entrar calaba en lo más profundo de sus huesos. Pero la tranquilidad de las alemanas se vio interrumpida minutos después al escuchar un viejo teléfono sonar. De la nada apareció la sirvienta para contestar.
- Mi Señora Hood. – Responde con solemnidad. – Si aquí están… Pero son intrusas y… Como usted lo ordene mi Señora… - Finaliza desanimada.*
- ¿Entonces que te dijeron esclava? – Cuestiona Prinz Eugen son girar a verla.
- Serán invitadas de mi señora, así que hoy las atenderé…como corresponde… – Responde tratando de disimular su disgusto. – ¿Quieren Té y pastelillos?
- No es molestia. – Responde con algo de vergüenza la joven.
- ¿No tienes algo de Alcohol? Créeme será lo mejor para ambas.
- ¡Prinz Eugen! – Reprende la menor de las presentes.
- ¿Qué? Tú si toma té y galletitas. – Responde menospreciando el comentario.
Y de esa manera la improvisada mesa armada por la sirvienta se lleno de artulugios propios de palacio, pues si algo había aprendido bien la inglesa era la etiqueta, a pesar del comensal. Mientras la joven miraba de reojo a las mayores estas se sirvieron un vaso de whisky escocés. Lentamente ambas comenzaron a soltarse hasta que una ya intoxicada Prinz Eugen mirando al techo pregunto.
- ¿Te ha pasado que te atraen las cosas más grandes que tú? – Cuestiona con la mirada perdida.
- ¿Se refiere a su comandante?
- Es un suponer… Y créeme, que si bien el casco de Bismark es hermoso, no es el que me interesa…
- Te entiendo… yo tengo ojos para alguien que nunca los pondrá sobre mi…
- Parece una maldición… – Toma lo que le quedaba en la copa y extiende el vaso para que le sirva mas. – Al principio me parecía molesta, altanera y quizás algo extraña en su relación con la loca de su hermana, pero el otro día me di cuenta lo que era…
- ¿Te diste cuenta que era un acorazado? – Responde sirviendo más whisky.
- Diablos que eres buena y no tienes pelos en la lengua… ¿y tú? Hay alguien a quien quieras servirle en particular. – Dice con un tono que la joven presente no supo o no quiso interpretar.
- Si… pero puso sus ojos en un fantasma…
- Acaso… – Hace un gesto de un gran busto delante de ella y mientras terminaba su copa la sirvienta afirmo con su cabeza. – ¿Pero no es como tu hermana?
- ¡Nooo! ¡No me compares con Akagi! Quizás sea una prima lejana… pero es más la admiración que le tengo… he aprendido todo de ella y es admirable…
- ¿Dime Z23 has visto algo extraño en tu estadía? – Codea Eugen a la joven. – ¿Han hecho algo sucio?
- ¡Cielos no puedes preguntarle algo así a una niña… Pero puedes decirle a esta sirvienta que esta a tus órdenes…
- ¡Están borrachas! ¡Me Voy al faro y no me sigan! – Grita entre indignada y colorada por las preguntas.
Ambas vieron como la joven salió enojada hacia las escaleras caracol que la llevarían a la sala del faro y ambas se estremecieron cuando sintieron el portazo.
- ¡Ahora que la niña no está podemos tomar tranquilas! – Dice Eugen moviendo su vaso.
- Nunca pensé que diría esto en voz alta. – Dice quitándose el delantal y la katyusha* dejándolas tiradas en la silla donde antes estaba sentada Z23. – Pero sí, yo me enamore de Belfast…
- Y yo de un portaaviones que tiene una extraña relación con su sicótica hermana.
- Técnicamente no son hermanas. – Prinz Eugen levanto la vista. – Ella es un acorazado en el fondo, de hecho lo fue hasta que la modificaron y la asignaron a la primera flota de portaaviones con Akagi, que si es pura.
- Si ella es pura yo soy francesa. – Bromea y ambas comienzan a reír con ganas.
Siguieron haciendo chistes de sus superiores incluso de la vestimenta de muchas hasta que Sheffield dijo algo que apago el jolgorio.
- Porque no podemos ser libres de querer a quien queramos sin miedo a tener que enfrentarlos… o perderlos…
- Si supiera la respuesta a eso…
- Mejor durmamos algo. – Dice la sirvienta levantándose.
Pero la cantidad de alcohol que había tomado la tomo por sorpresa y cayó al piso revelando que no usa ropa interior.
- ¡Diablos Señorita! Esa imagen no la voy a poder borrar de mi mente.
- Teminemos la botellita y vedas que si…
Y con ese consejo terminaron la media botella de tres que habían abierto. Al amanecer Z23 que había dormido abrigada al calor de la bombilla del faro y despertó al sentir como algo se alejaba, y en efecto era su superiora que abandonaba la isla. Bajo para encontrar a las dos durmiendo abrazadas aun con una botella en la mano que le quedaba poco más de un sorbo. Armándose de paciencia preparo café y una vez listo pateo a las mujeres que aun estaban dormidas. Increíblemente la sirvienta se acomodo la ropa y con una reverencia se excuso para atender a su señora sin el menor rastro de resaca. Prinz despertó sobresaltada y al incorporarse los efectos de la noche llegaron como un fuerte golpe de realidad.
- Toma. Lo prepare para ti. – Dice dejando una taza caliente en la mesa. – Bismark zarpo hace más de 45 minutos.
- Solo no digas nada…
Casi una hora después las dos mujeres zarparon hacia tierras germanas sin decir nada, aunque la expresión de "Te lo dije" de Z23 hablaba más de la cuenta. Al regresar Bismark estaba anclada esperándolas. Noto la resaca de su segunda al mano y solo dijo.
- Si no tiene nada que decir, no tengo nada que objetar.
La respuesta fue un saludo militar y fue a sus aposentos, en cuanto a la más joven solo hablo una vez que su compañera se alejo.
- Soy muy joven para muchas cosas o simplemente no entiendo my Her.
- Ya lo hará Fräulein, ya lo entenderá. Ve a descansar. – Responde Bismark acomodándose su cabellera sin su tradicional gorro.
Sin decir nada más la mejor también fue a descansar después de mantener velocidad constante por varias horas estaba agotada.
Continuara…
Bueno una parte que pude sacar para poder avanzar con el final. Espero que les haya gustado hasta acá.
*La otra parte del dialogo esta en la Historia Té y Galletitas donde las protagonistas son Bismark y Hood.
Glosario:
El Unterseeboot 110 o (U 110) fue un submarino tipo IXB de la Kriegsmarine, capturado por la Royal Navy el 9 de mayo de 1941, en el cual se recuperó un gran número de documentos secretos cifrados. A la captura del U 110 se le dio posteriormente el nombre en clave de Operación Primrose y fue una de los mayores secretos de la guerra. El presidente Franklin D. Roosevelt solo lo supo de voz de Winston Churchill en enero de 1942.
Killepitsch es un licor de hierbas de Düsseldorf, Alemania. Es de color rojo sangre y está aromatizado con frutas, bayas, hierbas y especias. Su contenido de alcohol es del 42% en volumen. Killepitsch es producido por Peter Busch GmbH de Düsseldorf.
Katyusha: es el lazo que se usa en la cabeza, y tiene como función amarrar de manera vistosa el cabello.
Espero que disfruten de estas pequeñas locuras
Y como siempre digo
Nos leemos!
