Fic
DENTRO DE TI
Por Mayra Exitosa
Capítulo II
- Creo que tiene nombre de Dinorah. Mencionaba con un tono seductor y soltando el aliento al pronunciarlo Archie, guiñándole un ojo, a lo que ella se ruborizaba y bajaba el rostro avergonzada. Terry se reía por lo que hacía y comentaba con su tono enronquecido y mirándola como si la desnudará, - ¿Te quieres llamar Susan? Candy negaba y él le lanzaba un beso coqueto a lo que ella soltaba la boca con asombro. Stear agregaba, - Te llamaría Bonita, realmente haces unos gestos muy hermosos en tu rostro, con tus pequitas acomodaditas como estela de estrellitas. Anthony se acercaba y con una sonrisa seductora comentaba, - ¡Rosy! como las rosas blancas del jardín de mi madre, definitivamente le hace justicia a tu belleza. Candy le devolvía la sonrisa y giraba para ver a Albert quien la tenía abrazada con cara de pocos amigos mirando a todos con el arsenal de coqueteos a su chica y ella le preguntaba, - Me pueden decir como él diga. Candy que lo miraba sonriente y el giraba a verla, mientras ella sentía que él la cuidaba de todos y ese enojo era por todo lo que estaban haciéndole, diciendo sus halagos deliberadamente. - Mira pequeña, realmente tenemos que buscar tu verdadero nombre, mientras tanto solo te dirán nombres cariñosos, porque ya los verás en acción, tienen una banda de chicas tras ellos.
Los cuatro saltaban las carcajadas y uno a uno fueron diciendo, que él que más fans tenía era él, debido a que componía las canciones y cantaba junto a ellos, que no se confiara, que había que cuidarle no solo las manos sino por completo, que él sin que se diera cuenta había pasado la noche abrazado a su cuerpo, acariciándolo y besándola cuando estuvo inconsciente y que se notaba que a todos les iría mal en cuanto ella se quedará dormida, porque al final, él la había encontrado, se había hecho responsable de ella y no aceptaba que intentaran conquistarla, cuando él la había traído a su habitación. Ella después de escucharlos, se dejaba abrazar más por Albert y comentaba,
- Estoy de acuerdo, para todos soy como quieran decirme, pero me quedo con él. Así no habrá ningún problema, solo les advierto si se acerca una de sus fans que se cuide, me desharé de cualquiera que ose quitarme a quien me cuida. Soy muy celosa, puedo comportarme como una maniaca tras su víctima, soy agresiva y no dejare que se acerquen a quien me ha protegido, incluso comparte su camita conmigo y no se ha aprovechado, como ustedes piensan. ¡Es un caballero!
Las carcajadas fueron en general, Albert estaba sonrojado, porque ella les había dicho que se quedaba con él, pero los cuatro estaban riendo, comentaban algunas cosas de cómo no la habían encontrado antes para ver si todo lo que decía, realmente lo haría.
Candy se quedaba suspirando con el rostro abajo, de pronto estaba recordando, miraba una escena donde ella peleaba con varios hombres, tenía un arma en sus manos se las miraba insistentemente asustada sin poder creer lo que ella estaba visualizando. Pero Albert que se había quedado solo se giraba soltándola de su abrazo y se recostaba con ella tomando esas manos las colocaba en su boca y le daba de besos. - Oye bien pequeña, no dejaré que nadie te haga daño, hay muchas fans de los cinco, pero no eres una fan, tu eres mía, y por ti, seré solo tuyo. -¿Hablas en serio? Preguntaba con una seriedad que no había tenido cuando estaban ahí los compañeros de su banda. Albert la observaba detenidamente, con cierta fijación en su mirada le confirmaba, - Por supuesto si me quieres y me aceptas, no le haré caso a nadie más. - Me refería a que nadie me hará daño. - Eso es un hecho, si estas conmigo, jamás dejaré que nadie te aleje de mi lado, te esconderé en mi cama, te cubriré todas las noches y no permitiré que te separen de mí.
Albert se acercaba peligrosamente, pensando que ella quería que la protegiera, de quien, no lo sabía, pero estaba bien con él y eso, le agradaba. Ella con cierta insistencia, quizás con un poco de temor insistía, - ¿Me lo prometes? - ¡Te lo juro! Albert se levantaba y con sus grandes manos tomaba su rostro acercándola con un suave beso en los labios, ella le correspondía y se dejaba llevar por esa intromisión de su lengua paladeando lentamente, para ella cerrar su mirada y sentir que su cuerpo reaccionaba inmediatamente, solo se separaba para con un largo suspiro comentar, - ¿Habrá algo de comer? El ruido de su estomago los hacía reír a ambos. -Nos traerán un surtido con barra de alimentos aquí en la suite, creo que por eso salieron todos, vamos. Candy se tomaba de la mano, y el la soltaba para abrazarla, dichoso de que no le era indiferente y le había devuelto el beso con efusividad.
Lejos de ahí, un grupo de hombres discutía, - Porque la dejaron sola, encontraron sus cables de comunicación en el callejón, ¡la descubrieron! Ustedes imbéciles, que tanto pregonaban que cuidarían de ella, ya se había colado, estaba dentro, ahora se las han robado de su vigilancia. Tom y Jim bajaban el rostro aun con los golpes, la distracción de ambos era peor, una mujer se había acercado y los había hecho dejar de ver a la compañera, ella estaba en la mira de los desgraciados, sin esperarlo siquiera comenzaron los disparos, la persecución y todo cuando se había desatado no fue nada, comparado con lo que ella debía estar sufriendo. Sin localizador, ni micrófonos, todo estaba fuera de su alcance. Varios de los detectives amonestaban a los compañeros heridos y lastimados. Peter, John y Charles estaban en cuidados intensivos. Con vigilancia extra, porque se sospechaba de todos. Mientras que de Candy no se sabía absolutamente nada no había cuerpo, ni detalles de que ella estuviera con vida.
En el hotel el gerente satisfecho comentaba que se había encontrado un pequeño bolso, traía solo unos dólares y una identificación vieja de una licencia, pero estaba borrosa, sin embargo, solo se leía tres letras, Can. Ella miraba la identificación y todo se venía a su mente, se estaba escondiendo en el hotel, eran sus identificaciones de civil las que estaban en el bolso, las de oficial las había echado en la basura, había huido de la balacera, no traía su chaleco, ni su equipo la habían descubierto. Pero no sabía nada de los demás y eso la entristecía, había visto sus cuerpos en el callejón, tirados con evidentes heridas y si la encontraban la matarían, tenía que continuar ahí, escondida con la banda de rock. Ella improvisaba y comentaba aceptando ese nombre como suyo, debido a que ese era el disfraz que tenía para estar en contacto con los desgraciados que la descubrieron y no podía negarlo.
- Si es mía. Yo… trabajaba de ayudante. - ¡Recordaste! decía contento Albert y ella bajaba el rostro y agregaba, - Me despidieron, estaba ahí esperando una oportunidad para una entrevista, pero… - No te preocupes, te contratare serás mi asistente, hoy llegan los hombres que serán puestos a prueba para el puesto de representante, me ayudaras a seleccionar. - ¿De verdad? - Si, supongo que eres… secretaria o recepcionista. - Se hacer un poco de todo. - ¿Y tu nombre es? - Candy White. Tengo veinte años. Realmente tenía veinticinco, pero sabía que siempre le quitaban la edad, era policía federal pertenecía a la DEA y un maldito de sus compañeros estaba con el bando contrario. Los había traicionado, para colmo estaba muy bien colocado, lo seguro es que como ella lo había descubierto no saldría ilesa de ese lío gordo.
Candy notaba que Albert estaba ilusionado con ella, y realmente era atractivo, no sería mal esconderse con la banda, solo tenía que cubrirse y mejorar su disfraz, no tenían donde buscarla y si no veían un cuerpo, no dejarían de darle seguimiento al asunto, eso les llevaría a sus compañeros tiempo para descubrir a Robert, quien estaba con ellos, se había vendido, también había que saber porque lo hizo, se podía pensar que lo estaban chantajeando o tal vez estaba su familia comprometida. Candy meditaba mientras que, Albert la consentía dándole una bebida y abrazándola para preguntarle que si tenía apetito cenarían en la habitación, eso era muy bueno, no salir, no ser boletinada y no ser buscada, en el hospital no había dado datos, por lo que ahora tenían era su identificación de nombre civil que no la ligaban con nadie. Así leía el currículo que Albert tenía de los tres hombres que aspiraban a ser representantes de la banda y comentaba con tranquilidad,
- Este es más profesional, te hará mejor trabajo, es quisquilloso pero eficiente, no toma representados constantemente, sino que se apunto con ustedes como un reto, creo que él será el adecuado. - ¿En serio? ¿Solo por ver su información? lo dedujiste. - Si, me parece bueno, pero no es mi decisión. - A mi lo que me da temor es que no nos acepte. - Si envío el currículo eso significa un reto importante para ese hombre, eso lo hace más atractivo y eficiente, se impone retos mayores. - Comprendo. Me gusta que me lo hayas comentado, ahí viene, es él y yo también quiero a ese hombre como nuestro representante.
George Johnson se presentaba con formalidad, vestido elegantemente, con aparatos y agenda electrónica, con evidente profesionalismo, se notaba altivo, pero lo que había comentado ella antes de su llegada, era lo que le gustaba de él. Así le dejaban presentarse y escuchaban lo que les proponía si lo aceptaban, además mencionaba que vio afuera a los competidores y ellos no tenían lo que podía darle a la banda, contactos con los que estaba seguro pronto serían a nivel internacional sus giras. Eso a Candy que lo miraba seria, le dio una pauta, ella no traía documentos para salir con el grupo, pero tenía que ir a buscarlos antes y sin que se dieran cuenta que iba por sus identificaciones para poder viajar o huir.
En una mansión elegante y poderosa, varios hombres tomaban una copa y recibían la información de haberse deshecho de todos, ahí estaba Robert, serio escuchando el resultado de su intervención y uno de esos hombres soltaban a una mujer y a su hijo, este corría para abrazarlos y luego les hacía la seña de que se fueran. Pero pasaban unos minutos y otro de los hombres daba una señal, donde al seguirlos, explotaba el vehículo de Robert junto a su familia. Ellos no jugaban, iban a lo seguro y no dejaban medios listones sin atar, lo mejor era acabar con él, le había entregado al equipo completo de la DEA, los había entregado a sus hombres y eso fue suficiente. Uno de los guardias comentaba, - Tres están en el hospital, nadie mostró el rostro, usted dirá, que hacemos señor. - La mujer ¿Qué paso con ella? - Le dieron en la cabeza, lo seguro es que se encuentra muerta, ¿quiere que lo investigue? - Si. Era muy hermosa, lastima que la utilizaron para llegar a mí. - Con permiso, investigaré señor. - Lo hubieran sabido si antes de deshacerse de Robert, le preguntaban a él. Pero bueno, eso les pasa por ser tan imbéciles.
Para los peritos, la familia en la explosión del auto hacía encontrar algunas cosas, se llamaba al FBI y estos a su vez a la DEA, al ser uno de sus elementos. Su jefe molesto, descubría un chip y una llave. Luego este se llevaba el material y lo investigarían en sus oficinas, la llave era de su armario de uniforme, los que viajaban con él en un lugar que no era su ciudad de residencia, era su esposa y su hijo. Miraban cerca y estaba la mansión de los Guadarrama a unos kilómetros de ahí. Morrison, el jefe de todo el plantel de la DEA de ese sector negaba y sin pruebas no había como ayudarlo. La única era encontrar a Candy y no se sabía absolutamente nada de ella.
Candy estaba en un costado en el escenario y George sonreía satisfecho, le habían dado la firma para representante y ya estaba utilizando sus contactos para que esa gira se alargara por varios lugares del país, solo que esta vez sería en escenarios más importantes. - Su novio se ve la que la quiere mucho, señorita. - Es correspondido. Me cuida y lo cuido, eso es más amor del que se ve. - Interesante forma de expresarlo. - Además me gustaría que excediera más en la seguridad de los chicos, siempre los tratan mal, supe que han tenido lagunas amenazas. - Si, estuve hablando con ellos, las chicas son fans, pero evaluando son amantes de la música y son quienes compran sus discos, también la promueven, me preocupa la fan de Anthony, esa que manda cartas con excesos y algunos fans de Archie. Pero el que más peligro tiene es Albert. - Si, me lo dijeron, pero estoy cerca lo más que puedo de él y espero que sientan que soy su pareja y por lo que la loca esa, de las canciones, no se acerque. - Veo que esta enterada, me dicen que tienen poco de relación, - Nos estamos conociendo y llegue un poco antes que usted, pero me impresionó su currículo y estoy segura de que usted les dará el impulso que ellos necesitan, - No lo dude, se ve que no se despega de él, así que usted viajará con ellos. - Solo si Albert quiere. - ¡El querrá! - Si, estaré con él mientras sirva aquí. - No se menos precie, es usted muy buena y valiosa. - Gracias.
Para servir a la DEA se requería pasar por la milicia, por estudios avanzados y ella era la nueva, había sido aceptada solo por la misión lo requería, pero en ocasiones no se puede tener familia, tal como era ella, no tenía a nadie, al igual que otros compañeros, eran ellos su familia, algunos no eran adoptados en el orfanato y elegir pertenecer a la milicia fue lo más cerca que habían estado de tener una familia, hermanos y sobre todo amigos con lealtad y cuidado. Robert si tenía familia por eso dudaba de la seguridad y podían estar chantajeándolo, si no, el no se hubiera vendido, muchos casos lo rodeaban, era un buen elemento, ahora que estaba con ellos, podía ser mucho más peligroso.
Para Albert mirarla en la orilla del escenario, sin cantar, ni bailar, solo observándolo, era algo diferente, ella lo hacía sentirse único, no miraba a sus compañeros, lo miraba a él y se quedaba con su mirada puesta en su rostro o en su cuerpo y eso lo tenía loco y excitado, no sabía como convencerla de hacerla suya, solo dormían y algunos besos, estaba yendo lento, como ella quería, pero ya no podía más, tenía que hacerlo y esa noche se lo diría, necesitaba poseerla y liberarse, necesitaba hacerle sentir la pasión que le provocaba su sola presencia.
Esperando sea de su agrado, aquí un capítulo más de esta historia,
ser rock ero es un gusto por la música, pero se de la milicia, y estar con él, ¿podría ser bueno?
Con aprecio, deseando poder actualizar más continuo,
Un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
