- ¿Qué paso? – Vivi se oía preocupada.

- Franky rastrea el celular de Robin y su chip de rastreo. – Nami no respondió a la pregunta de la peliceleste. En cambio se dirigió a su amigo.

- Súper enseguida. – Franky comenzó a teclear furiosamente en una de las grandes pantallas digitales comenzó a centralizarse la imagen de un mapa. El puntito rojo que marcaba el celular de Robin se encontraba a unas 10 cuadras del edificio donde su amiga y jefa había ido a recolectar aquellos datos. Se suponía que estaban haciendo esta búsqueda para el gobierno. Pero ellos mismo comenzaron a poner trabas cuando más se acercaban a la verdad. Ninguno de ellos se imaginó que todo el asunto de los poneglyph había sido una trampa desde el principio y ahora Robin podría estar en manos de algún desalmado perro gubernamental. Se suponía que aquella facción ni siquiera existía. Por lo que no podrían hacer una denuncia formal y tampoco recurrir a medidas legales.

- El chip de rastreo dejo de marcar su ubicación. – anuncio Franky después de unas tres horas.

- No se ha vuelto a comunicar y su celular sigue en el mismo punto, no me queda duda.

- ¿Qué quieres decir Nami?

- Secuestraron a Robin. – respondió la peli naranja con un nudo en la garganta.

- ¿Qué hacemos ahora? – volvió a interrogar Vivi.

- Podemos rastrearla con el decodificador de datos, sigue enviando señal. – sugirió Franky.

- No podemos ir solo nosotros, ellos son toda una organización y ninguno de nosotros es experto en lucha, Franky es el único que tiene el entrenamiento básico que recibió en el FBI, pero ni Vivi ni yo podemos hacer mucho. – Nami pensaba rápidamente en soluciones

- Entonces que hacemos. – volvió a insistir la ex princesa.

- En momentos desesperados medidas desesperadas. –los otros dos miraron a Nami sin entender a que se refería, ella solo tomo su celular esperando que la oferta de aquel jefe de grupo de mercenarios del que se había hecho amiga siguiera en pie.

En aquella casa oculta en medio del bosque se encontraban dos amigos durmiendo la siesta en una tumbona, o al menos uno de ellos lo estaba, ya que el otro no dejaba de parlotear acerca de comida y de la última aventura que les había dejado la última misión que habían realizado. Oficialmente estaban retirados.

Ussop el francotirador del grupo se casaría dentro de un año y el trabajo que ellos tenían era demasiado peligroso. Ya llevaban 6 años en lo mismo habían cambiado de identidad más veces de las que podría contar y liberado pueblos y ciudades la misma cantidad. No aceptaban cualquier trabajo eran un grupo letal y de Elite. Cada uno el mejor en su campo.

- Zoro tengo hambre. – le dijo el pelinegro a su amigo de cabellos verdes.

- Quizá el pervertido dejo comida en la cocina. – le respondió mientras seguía intentando dormir. Hace solo una semana que habían comenzado sus vacaciones. Pero con su inquilino no deseado no había podido descansar. Luffy camino hasta la cocina y regreso con un tazón lleno de carnes frías.

- Solo encontré esto. – se quejó.

- Eso se debe a que te comes todo. – le volvió a reprochar

- Zoro, vamos a comer al restaurant de Sanji. – pidió con voz quejumbrosa.

- Ni si quiera es hora del almuerzo, comete eso y déjame dormir en paz, acabo de terminar mis ejercicios y estoy cansado. – gruño Zoro.

- Oye Zoro

- Ahora que demonios quieres

- Está sonando tu celular. – el peliverde tomo el aparato de la mesita junto a su tumbona y lo miro serio.

- Debe ser el tuyo. – le respondió. Luffy lo miro extrañado y luego corrió a la cocina en busca de su teléfono móvil. Alcanzo a contestar antes de que se cortara la llamada.

- ¿Bueno?

- Oh Nami, que gusto escucharte. – su semblante feliz cambio totalmente al escuchar a la chica al otro lado de la línea. Zoro entro en la cocina al notar el cambio en el rostro de su mejor amigo y hasta hace poco capitán.

- Nos retiramos hace una semana Nami. No sé qué dirá mi equipo, pero puedes contar conmigo ¿somos amigos no? En este momento me necesitas. Envíame todos los datos que tengas y la última ubicación. No te preocupes la traeré de regreso.

Zoro miro a su ex capitán con una ceja alzada mientras su celular no dejaba de emitir sonidos de notificación.

- ¿Me dirás que mierda fue eso? O debo averiguarlo por mí mismo

- Nami necesita nuestra ayuda, pero entenderé si tú y el resto del equipo no quiere participar.

- Y para qué demonios nos necesita esa bruja.

- Secuestraron a su jefa y mejor amiga. Una arqueóloga llamada Nico Robin. Hemos oído de ella.

- Personal es peligroso Luffy. – le advirtió su mejor amigo.

- Lo sé, pero no pueden recurrir a las medidas legales, es algo grande Zoro. El gobierno está involucrado.

- Mierda

- Exacto

- Cuenta conmigo capitán.

- Gracias

- Llamare al equipo para saber quién está disponible.

- Revisare los datos que me envió Nami, es un secuestro Zoro, cada minuto cuenta.

-...

- hola a todos... aqui les traigo el segundo cap... espero que esten disfrutando de este fic...

la aclaracion correspondiente, los personajes no son mios, pertenecen a la fantastica obra de One Piece y su autor Eiichiro Oda... solo la historia es mia...

espero leer su opinion en los comentarios

n nos leemos en el siguiente