- hola a todos... aqui les dejo un nuevo cap... espero lo disfruten y como estoy inspirada creo que podre subir un capitulo diario... espero que me dure la inspiracion

Aclaracion correpondediente los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa obra One Piece y su creador Eiichiro Oda. solo la historia es mia.

aclaracion 2: a pesar de ser u universo alterno hay ciertas cosas que pertenecen al mundo de One Piece y otras de un universo creado por mi... además intentare en lo posible mantener las personalidades de nuestros personajes... pero hay situaciones en este fic en las que requieren un pequeño cambio de personalidad. espero no les moleste ese detalle.

sin más los dejo disfrutar del cap y espero sus comentarios... nos leemos !

Bien, es el momento de saber en qué nos estamos metiendo. – el tono de voz de Zoro era demandante, exigía respuesta y estaba seguro de que las conseguiría.

- No sé qué les habrá dicho Nami y los chicos. – comenzó Robin con aquella calma que la caracterizaba. – pero la versión resumida es que el gobierno nos contrató para encontrar unas piedras ancestrales que tienen escrita una parte de la historia del mundo. Parte, que el gobierno mundial no quiere que se sepa. Se supone que nadie es capaz de leer aquellas escrituras. Pero por alguna razón el gobierno se enteró que le entrego aquel secreto a la única persona capaz de descifrar y leer los poneglyph. Por eso ahora nos persiguen. El maldito que me secuestro me amenazó con hacerle daño a Nami y a Vivi. – finalizo Robin con un nudo en la garganta solo de recordarlo.

- Entonces ¿nos estas diciendo que eres la única persona en el mundo capaz de leer aquella extraña escritura y sacar a la luz los trapos sucios del gobierno mundial? – el rubio cocinero hizo la pregunta que rondaba en la cabeza de todo su equipo. La aludida asintió.

- Chicos, de verdad les agradezco lo que han hecho por nosotros. – comenzó Robin

- No tienes nada que agradecer mujer. – la interrumpió Zoro

- Somos amigos, los amigos se ayudan. – refuto Luffy

- Ahora debemos crear un plan a seguir, no pueden solo ocultarse el resto de su vida. – acoto Law

- Eso es verdad y no es por ser desconsiderado, pero me caso en unos meses y aún nos quedan muchos preparativos pendientes. – fue la respuesta de Usopp.

- Lo lamento, no quisiera incomodar ni molestar a nadie con esto. – volvió a hablar Robin mientras Zoro fulminaba con la mirada a Usopp.

- Kaya se molestara si te oye decir eso. – le amenazo Sanji. – estas hermosas damas nos necesitan.

- Antes de cualquier cosa debemos esperar a que sanen las heridas de Robin, tiene una quemadura grado 2 y un corte en el labio que tuvimos que suturar con Torao sin hablar de la cantidad de somnífero que aplicaron en su cuerpo. Es un milagro que pueda estar en pie ahora. – el joven doctor hablo muy serio.

- No te preocupes querido Chopper, haz hecho un trabajo excelente. – lo alabo la pelinegra.

- Por el momento corremos con algo de ventaja. – comenzó Franky y toda la mesa se giró hacia él. – sabemos cómo se llama la agencia en la que entraste y también cada uno de sus miembros. – el hombre comenzó a teclear algo en su computadora portátil, de ella salió un destello de luz que reflejo en una de las paredes blancas del comedor la información de su pantalla. – son una rama de la organización secreta del gobierno conocida como Cipher Pol. Las conocidas por el mundo encargadas de diferentes áreas son d pero todas con el mismo objetivo. Limpiar los trapos sucios del gobierno. Nosotros nos enfrentamos a la Cipher Pol number 9 o conocida como CP9 que está compuesta por 7 miembros. – Franky comenzó a mostrar imágenes de personas en la pantalla.

- Fukuro. – la imagen mostraba a un hombre grande de cabello verde. – Kumadori. – ahora se podía ver a un tipo de cabello largo de color rosado. – Blueno. – el hombre que aparecía ahora era fornido y su peinado simulaban los cuernos de un toro. – la única mujer del grupo Kalifa. – en la foto de ahora se podía ver a una mujer rubia con el cabello recogido y lentes. Robin emitió un grito ahogado al reconocer a aquella mujer. Por instinto más que otra cosa Zoro se acercó a ella de inmediato y en posición protectora. Gesto que no pasó desapercibido por ninguno de sus compañeros de equipo. Sin embargo nadie emitió palabra.

- Esa… esa mujer estaba…o estuvo durante mi secuestro… me dio de comer pan rancio y agua. – todos entendieron de inmediato las palabras no dichas por Robin la obligaron a comer y beber algo asqueroso. Sanji instantáneamente puso frente a la arqueóloga una gran copa de helado de diversos sabores, intentando con eso borrar aquel mal recuerdo de la única comida que tuvo en casi 12 horas.

- Gracias cocinero. – le dijo Robin con una cálida y amable sonrisa. Franky al asegurarse que su compañera ya se encontraba bien siguió con su presentación.

- A continuación vienen los que tienen mayor rango, este es Jabra. – se podía apreciar a un hombre de largos bigotes y el cabello largo amarrado. Luego siguió la imagen de un hombre de nariz larga y su cabello estaba oculto en una gorra negra. – este es Kaku la mano derecha del líder del equipo, tengo información de que fue el quien te secuestro Robin, aunque no sé si era el mismo que te estaba custodiando.

- No. – dijeron tres voces al mismo tiempo.

- Aún quedan dos súper villanos. – continuo Franky proyectando ahora al hombre de las pesadillas de Robin. Con solo ver su imagen a la mente de la mujer vinieron todos los recuerdos de golpe.

Le dijeron que solo estuvo cautiva casi 12 horas, para ella pareció una eternidad. Recordó el dolor, el miedo y la locura reflejada en los ojos de aquel hombre y muy por encima de su tranquilo comportamiento se levantó de la mesa y salió corriendo sin rumbo. Sentía su pecho cerrarse y no dejar paso al aire, su cabeza comenzó a dar vueltas y escuchaba un lastimero grito que se oía lejano. No supo en que momento sus rodillas tocaron el suelo. Pero la rodeaban unos fuertes brazos y un aroma familiar la inundo. Ese leve aroma a acero al que ya se estaba acostumbrando. Comenzó a relajarse poco a poco hasta que estuvo consciente de que aquel grito no venía de lejos, si no de sus propios labios.

- Está teniendo un ataque de pánico. – escucho a alguien susurrar, posiblemente Chopper

- Llévala a la habitación, debe descansar. – esa voz también la había escuchado debía de ser Law

- ¿Estará bien? – maldición estaba preocupando a Vivi y Nami.

Los mismos brazos que la rodeaban la tomaron por debajo de sus rodillas y la alzaron como si nada. Subieron por las escaleras mientras ella escondía su rostro en el pecho de la persona que la cargaba. Sentía que de a poco sus pulmones volvían a recibir el aire, aunque no lo suficiente para volver a controlar su respiración.

La dejaron en la cama con delicadeza, cuando los brazos se apartaron tomo una de las manos que los acompañaba impidiendo así que el dueño de aquellas extremidades pudiese apartarse. Por suerte su salvador entendió el mensaje y se recostó junto a ella en la cama y comenzó a acariciarle la espalda en un intento de relajarla.

- Sanji te de tilo y una vaso de agua con azúcar.

- En que podemos ayudar nosotras. – cuestiono Nami sintiéndose impotente al ver a su mejor amiga en aquellas condiciones. Siempre había considerado a Robin como su hermana mayor y la mujer más fuerte que había conocido.

- Chopper, tiene fiebre. – dijo la voz que acompañaba a la persona recostada junto a ella.

- Pueden traer compresas de agua fría. – el joven doctor estaba serio. – los demás por favor abandonen la habitación. – cuando el joven peliverde recostado junto a la arqueóloga hizo amago de levantarse de la cama la mujer de cabellos negros se aferró a él con más fuerzas que antes.

- Zoro, por favor quédate junto a ella. – le suplico Chopper a su compañero. Sabiendo lo poco que le gustaba a este el contacto con otras personas. Pero era una situación complicada.

Sanji llego con una bandeja en la que traía todo lo pedido por Chopper, detrás venían Nami y Vivi con las compresas. Al recibir las cosas Chopper los hizo salir también.

- Sanji, dile a Torao que no se aleje, en caso de que lo necesite. – le pidió el joven doctor. El cocinero asintió sin problema y los tres se alejaron de la habitación.

Nami no regreso con los otros al comedor, en su lugar camino hasta el patio trasero donde había una piscina de mediano tamaño, pero en la que caería perfectamente todo el grupo que se encontraba en el interior de la casa.

Se sentó en la orilla de la piscina quito sus sandalias y mojo sus pies en el agua, llevaba puesta una falda de jeans y la parte superior del bikini. Era pleno verano.

- Estará bien… Chopper la ayudara con el estrés post traumático. – giro su cabeza para cerciorarse de lo que ya sabía, Luffy estaba allí intentando contenerla… igual que aquella vez en su pueblo natal.

- Se ve que es una mujer fuerte, superara este obstáculo. – le aseguro el pelinegro con una sonrisa.

- No lo sé Luffy, nunca la había visto así. – lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas y se detenían en los puños cerrados que se aferraban a la orilla de su falda con impotencia. – debí decirle que no aceptáramos ese trabajo.

- Oye Nami… esto no es tu culpa, los únicos responsables son esos bastardos que se atrevieron a ponerle una mano encima y el estúpido gobierno corrupto y no descansaremos hasta que ambos paguen. – Nami solo había visto esa seriedad en Luffy en una ocasión. Cuando lucho contra Arlong para liberar a su pueblo.

- Gracias Luffy, de verdad no sé qué sería de Robin ahora si no fuese por ustedes. – la peli naranja abrazo al chico tomándolo por sorpresa un momento, pero siendo correspondida al instante.

Mientras estemos junto a ustedes nada les pasara. – prometió de manera solemne.