Los chicos se encontraban en la cubierta mientras Luffy le enseñaba movimientos básicos de defensa personal.

-Los pies deben estar bien alineados, centren el aire en el estómago, un brazo y luego el otro. No ejerzan solo la fuerza física del brazo con el que van a golpear, deben reunir toda la fuerza del cuerpo y enviarla en el golpe. Un puño certero puede invalidar a un atacante. – las chicas que estaban en primera fila seguían las instrucciones de Luffy al pie de la letra, sobre todo Nami, Vivi y Kaya. Ya que eran las únicas que no tenían ningún tipo de experiencia en una pelea.

-¿y tú qué sabes hacer? – le dijo Zoro al oído de Robin

-Oh se me defender muy bien, a menos claro que me droguen con algún somnífero. – intento reír.

-Aún es muy pronto. – fue la respuesta de él a su intento de chiste. – muéstrame. – Zoro se puso frente a Robin en posición de ataque, ella trepo con agilidad por su espalda envolviendo sus piernas a la altura de su cintura y posicionando sus brazos en el cuello del espadachín, casi como un abrazo. Con la diferencia que si ajustaba sus brazos le cortaría el aire.

-Nada mal. – la alago para luego tomar uno de sus brazos y girarla hacia el frente, ella con sus piernas aun en la cintura del espadachín se sorprendió un momento hasta que él le aprisiono ambos brazos tras la espalda de la propia Robin. Ella se giró sobre si misma hasta quedar de pie nuevamente logrando que los brazos de ambos quedar en medio de los dos para luego lanzar una patada baja que hizo al peliverde perder el equilibrio. Momento que ella aprovecho para liberar su brazos y hacerle una llave que podría romper la columna de una persona normal.

-No había visto a nadie hacer perder el equilibrio al marimo. – elogio Sanji y en ese momento notaron que todos los estaban mirando.

-Me entreno un ex marine, su nombre era Saúl. – fue todo lo que Robin dijo a la pregunta no hecha.

Zoro fulmino con la mirada a Sanji, ya que para él no pasó desapercibida la doble intensión de sus palabras.

Después del entrenamiento cada uno volvió a sus tareas, Robin se encontraba en el extremo más alejado del barco admirando las olas a su alrededor.

-¿Por qué estás tan sola? – las palabras del pequeño doctor la sacaron de sus pensamientos.

-Chopper. – exclamo sorprendida

-Lo siento, ¿te interrumpo?

-Claro que no, solo me gusta venir a pensar.

-Sé que soy un niño, pero puedes confiar en mi

-Podría ser tu madre Chopper, tengo 30 años.

-Bueno si fuiste una adolescente activa podrías serlo.- bromeo

-Eres un pequeño niño genio.- fue su respuesta a la broma. - ¿Cómo fue que terminaste en esta línea de trabajo? – cuestiono con genuina curiosidad.

-Nací en un reino invernal en el norte, mi padre y mi madrina se dieron cuenta rápidamente de que era un "genio". A los 3 años podía resolver formulas científicas y a los 5 había leído cada libro de medicina que papá tenía en casa, a los 7 ya había leído todos los de la ciudad y había terminado la preparatoria. Me salte muchos niveles de la escuela y entre a la universidad a los 9. Termine mi carrera de medicina en la mitad del tiempo. A los 14 ya era un médico reconocido por la escuela de medicina… no así por la gente. A los adultos no les gusta que un niño les diga que hacer. – la voz de Chopper denotaba tristeza. – siempre fui rechazado por todos, era demasiado inteligente para estar con los niños de mi edad y demasiado pequeño para las personas de mi nivel intelectual.

-Siento escuchar eso, eres un niño genial. – le intento animar Robin.

-Gracias, de todas formas ya lo supere. – suspiro y continuo. – el rey de mi pueblo era un bastardo egocéntrico que no soportaba que nadie fuese mejor que él… cuando supo que en su reino existía un niño genio comenzó a cazarme. Papa se sacrificó para que yo me pudiese esconder y seguir con vida. Al poco tiempo volvió a dar con mi paradero. Estaba escondido con mi madrina, Doctorine. Y en ese instante como caídos del cielo apareció un grupo de héroes que derrocaron al rey y nos dieron libertad. El capitán de aquel equipo me pidió que los acompañara, que trabajara con ellos como el medico del grupo. Nos explicó lo que hacían y aunque no estaba muy convencido al principio mi madrina me dio un empujón. Literalmente me empujó hacia ellos. Y desde ahí soy parte de los sombrero de paja. – al terminar su relato Chopper sonreía con nostalgia.

-A pesar de ser pequeño tienes mucha historia sobre tus hombros Chopper. – el pequeño se sonrojo. E hizo un extraño bailecito con sus pies.

-Ah, pero nunca les digas que son héroes. – le dijo de pronto a la arqueóloga. – te dirán que ellos no comparten ni la carne, ni el sake…

-¿Quién…?

-Eso debes averiguarlo tú. – le dijo haciéndose el misterioso. Robin sonrió ante el gesto.

El resto del día paso en un parpadeo y luego de la cena todos se fueron a la cama. Sanji tomaría el puesto de guardia esta noche.

Como ya se les había hecho costumbre Zoro paso por la habitación de Robin, esta vez pudo notar que la puerta estaba entre abierta, ella estaba sentada frente a su escritorio con su cuaderno de anotaciones abierto. El peliverde empujo un poco la puerta y toco suavemente.

-¿interrumpo?

-No, ya termine. – le sonrió mientras cerraba el cuaderno.

-Solo venía a ver como estabas y si necesitabas algo. – Robin se mordió el labio inferior pensando en las palabras que le había dicho Kaya esa mañana "llora lo que debas llorar y si para dormir en paz necesitas a Zoro cerca no temas en pedírselo… nadie en este lugar pensara mal de ti"

-Zoro… yo… - el nerviosismo en la peli negra era evidente.

-Puedo quedarme contigo, si lo necesitas. – se apresuró a decir al notar lo nerviosa que se encontraba ella.

-¿De verdad? – su voz está cargada de alivio y felicidad. Su cuerpo actuó por voluntad propia cuando se abalanzo sobre él y lo abrazo cuando el asintió.

-Muchas gracias Zoro

-No tienes nada que agradecer mujer. – Robin cerro por completo la puerta de su habitación y tomo un libro del pequeño librero que tenía allí, el resto de los libros de su colección estaban en la biblioteca del barco. El chico se quitó su abrigo verde y las botas quedando solo en pantalones, dejo sus espadas junto a la cama y se recostó con ambos brazos tras su cabeza.

-¿Qué lees? – cuestiono al pasar unos minutos, solo estaba encendida la luz de la mesita de noche de Robin, era necesario para ella.

-A esta hora me gusta relajarme con la lectura, así que leo alguna novela ligera, esta es de romance, algo típico y cliché. – explico. – el príncipe se enamora de la plebeya que es maltratada en su hogar y ella cae rendida a sus pies, ¿el problema? El tipo es un mujeriego y mal genio y no permite que la chica haga nada. A mitad de la historia conoce al príncipe de otro reino que a pesar de su mala fama en el fondo es un buen tipo. – continuo al notar que Zoro esperaba la explicación completa.

-¿y con quien se queda? – pregunto verdaderamente curioso

-No lo sé, aun no llego a esa parte, el otro príncipe acaba de aparecer hace solo 3 capítulos. – le aclaro.

-El primer amor nunca es lo que parece. – suspiro hastiado

-Concuerdo contigo. – susurro ella. Ninguno de los dos se dio cuenta de cuando se quedaron dormidos.

Robin se encontraba sola en su habitación y estaba totalmente a oscuras, intento incorporarse de la cama pero no podía. Al girar su cabeza noto que estaba encadenada a los postes de la cama por las muñecas y los pies, estaba totalmente desnuda y una fría y diabólica mirada le devolvía la suya desde los pies de la cama. Aquellos ojos como de leopardo al acecho no los podría olvidar jamás. Ajusto su vista a aquella terrible oscuridad y pudo notar un bulto en una de las esquinas de la habitación.

-Nadie podrá salvarte esta vez… no importa cuánto te escondas, no podrás escapar de mí. – Robin volvió a mirar hacia aquel bulto para darse cuenta de que era Zoro y tenía una de sus espadas atravesadas en medio del cuerpo y las otras dos tiradas en el suelo frente a él cubiertas de sangre. Comenzó a retorcerse en la cama, debía salir de allí, debía ayudarlo. Aun respiraba, podía escuchar los fuertes latidos de su corazón y su jadeante respiración.

-ZORO! – grito con voz ahogada.- estarás bien Zoro. – las traicioneras lagrimas comenzaron a brotar por sus mejillas.

-Tranquila Robin, aquí estoy bien. – la voz de Zoro se oía cerca pero lejos a la ves y no provenía del cuerpo inerte en su habitación. – hey, vuelve… vuelve a mi…estas a salvo. – abrió los ojos de golpe ajustándose a la luminosidad que desprendía su luz de noche. Allí se encontró de frente con la oscura y cálida mirada del peliverde. Se abalanzo a él y lo abrazo con fuerza quedando sentada en su regazo. Este solo le correspondió el abrazo y acaricio su cabello lentamente mientras Robin soltaba pequeños sollozos ahogados.

-Llora si quieres, no saldrá de esta habitación. – esa sola frase sirvió para que ella llorara con todas sus fuerzas. – si te sirve de algo, puedes decirme de iba tu pesadilla, ya que al parecer yo aparecía en ella. No creí que fuese tan malo soñar conmigo. – bromeo. Robin soltó una leve sonrisa.

-No es eso, es. – suspiro y continuo. – el maldito de Lucci estaba aquí, me había vuelto a encadenar. – entre sollozos Robin le conto su pesadilla a Zoro. Él solo acariciaba sus brazos y cabellos para tranquilizarla.

-Hey, solo fue un mal sueño, el hijo de puta jamás podrá contra mis espadas. – le aseguro.

-Estoy completamente segura de eso.- sonrió Robin. – el problema es que ese bastardo me robo la seguridad, no solo el hecho de sentirme desprotegida… me quito la seguridad en mí, no puedo mirarme ni siquiera en un espejo sin sentirme asqueada. Me enorgullecía de mi cuerpo ¿sabes? Era muy coqueta y me gustaba vestirme de manera sensual.- hablo con nostalgia como si eso fuese algo muy lejano ya. – ahora ni siquiera he abierto mi closet, me siento sucia, utilizada. Siento que mi cuerpo ya no es mío.

-Ese bastardo llego a…

-No, no alcanzo… gracias a ustedes. Estoy segura que violarme era parte de su tortura, pero ustedes llegaron a tiempo.

-Siento no haber llegado antes. – Zoro realmente lo sentía y estaba enfadado consigo mismo por haber tardado tanto en llegar, por no haber sido capaz de evitar aquellos dolorosos recuerdos.

-No es tu culpa, yo me metí en esto, creo que en parte lo merezco

-No. – casi rugió él.- no vuelvas a decir eso. Los únicos culpables son esos maniacos capaces de todo por esconder sus trapos sucios. Tu mereces todo Robin, y si puedo ayudarte a recuperar la confianza en ti. Hare hasta lo imposible por que así sea.

-Me hubiese encantando conocerte en otras circunstancias. Créeme que hubiésemos hecho cosas más divertidas que dormir.- se sintió tan liberada al poder decirle a alguien lo que la carcomía por dentro que no sintió ninguna pena al confesar aquello también. El peliverde le sonrió coqueto y una mirada salvaje se posó en su ojo sano.

-En otras circunstancias, no te hubiese dejado salir jamás de esta cama. – le susurro en un tono más bajo que hizo estremecer el cuerpo de la morena. Ese era un tono de voz que prometía mucho.

-En estos momentos soy un reloj roto, y no sé si tendré reparación y aunque la tenga quedare con marcas para siempre.- hablo suavemente Robin mientras le acariciaba la mejilla.

-No soy relojero, no sé si podré ayudarte a reparar los pedazos rotos, soy un espadachín y aunque el filo de mis espadas cortan todo lo que tocan los espadachines somos perseverantes, no me rendiré ante un desafío.- respondió de manera solemne y Robin entendió que no se refería a ella como un desafío, si no a la situación en la que estaban envueltos y sobre todo a sus recientes traumas.

-Espero de verdad que tu corazón de espadachín pueda ser constante y perseverante en esta situación.

-Algo dentro de mí me dices que eres una mujer fuerte y también eres perseverante. – en esta ocasión él fue quien acaricio su mejilla.- no me daré por vencido y espero que tú tampoco lo hagas.- los recostó a ambos en la cama y comenzaron a hablar de su infancia y adolescencia hasta que poco a poco el sueño se fue apoderando de ellos.

hhola a todos... aquí les dejo un nuevo cap... espero lo disfruten.

la aclaración de siempre: los personajes no me pertencen son parte de la gran obre one piece y su creador Eiichiro Oda.

espero sus comentarios y rew. nos leemos!