Al cuarto día de viaje vieron un pequeño bote acercarse al barco, al día siguiente del llamado del abuelo de Luffy este le envió las coordenadas de donde se encontraban en este momento.

Ellos habían continuado con su rutina, Robin estudiaba los datos que tenía acerca de los cuatro Road Poneglyph y traducía la información recolectada a lo largo de sus viajes. Por las tarde todos entrenaban. Usopp les había enseñado a utilizar un arma de fuego y Zoro a defenderse de ataques de espadas y cuchillos. A la vez que les enseñaba a atacar. Chopper les enseñaba primeros auxilios y Luffy y Sanji defensa personal. Por las noches Zoro dormía en la habitación de Robin y aunque esto no impidiera las pesadillas al menos estaba allí para despertarla con tranquilizadores susurros. Hablaban por largas horas de su vida. Robin le había contado como se había hecho arqueóloga y todos los lugares que había visitado, tanto sola como acompañada de sus compañeros. Las aventuras que había vivido, y Zoro podía notar la emoción en su voz cada vez que le contaba algo nuevo. Aunque no le había hablado por completo de su infancia ni de sus padres, solo sabía que la había terminado de criar un ex miembro de la marina y que la había entrenado para que supiese defenderse.

A su vez Zoro le había hablado un poco acerca de su vida y las aventuras que había tenido junto a Luffy. Le dijo que lo conoció cuando tenía 17 años en una academia militar, pero ninguno de los dos quería estar allí. Él estaba bajo el mando de Dracule Mihawk quien es considerado el mejor espadachín del mundo. Y que gracias a ese entrenamiento el mismo Zoro se había convertido en uno de los grandes maestros espadachines con solo 21 añ fue el momento en que el equipo comandado por Luffy dejo la marina para convertirse en mercenarios. Habían visto tanta injusticia durante sus días de marino no lo soportaron más. Ellos 5 habían sido equipo durante sus años de marinos y habían decidido ayudar a aquellos reinos que no podían hacerlo por sí mismos. Es por eso que tenían tantos aliados al interior de la marina. Garp y Mihawk estaban orgullosos de la decisión que habían tomado.

Era la hora cerca de la cena cuando el bote anclo a un costado del Sunny, bajaron la escalera de cuerdas para que la persona que venía bordo pudiese subir al barco.

Estaban todos atentos en cubierta, con Luffy y Zoro a la cabeza del grupo, mientras Franky quien había colocado la escalera esperaba a que su invitada terminara de subir.

La extraña chica de pelo rosa y ojos de muñeca, los miró a todos con una sonrisa y se lanzó a abrazar al peliverde quien se quedó estático en su lugar.

-Llevo al menos 3 años sin verte, podrías mostrar algo de emoción, estúpido corazón de piedra. – le regaño la recién llegada.

-Bienvenida al Sunny Perona. – fue su respuesta haciendo una mueca

-Pequeña Perona, ¿cómo estas hermosa?- la recibió Sanji.

-Deberías aprender modales de Sanji. – volvió a criticar a Zoro mientras saludaba a las demás personas a bordo

-Así que tú eres la famosa Robin. – hablo con un tono algo despectivo al llegar hasta la arqueóloga.

-No sé si famosa, pero si soy Robin. –le tendió la mano.

-Has causado un gran revuelo por toda la marina, tu nombre aparece en cada informe, hay órdenes de traerte de regreso en cuanto te vean, con vida por supuesto. – se giró hacia Luffy y Zoro y continuo. – no puedo decir lo mismo de ustedes dos. COMO PUDIERON SER TAN ESTUPIDOS DE INVOLUCRARSE CON EL GOBIERNO MUNDIAL. – les grito de pronto sobresaltando a todos.

-Hancock está de muerte Luffy, no ha querido salir de su habitación. – el tono acusatorio que utilizo no le agrado ni al capitán ni a Nami.

-Siempre ha sido dramática.- se defendió el pelinegro.

-Da igual, no pudieron hablar con Garp y Mihawk antes de cometer semejante estupidez.- volvió a reclamar.

-No había tiempo, la vida de Robin era y sigue siendo la prioridad.- Zoro hablo en un tono frio y cortante. – además te enviaron a darnos información no a regañarnos.-

-Tienes razón, discúlpenme por favor, solo me deje llevar por la preocupación.

-En el comedor podremos hablar tranquilamente. – dijo Sanji intentando calmar los ánimos.

-Perfecto, según los cálculos mañana al medio día llegarían a su destino y aún le llevan ventaja a su enemigo. – siguió diciendo mientras todos se encaminaban hasta el comedor. Robin se quedó atrás de todos mirando hacia el grupo de personas que habían tenido que dejar sus vidas para cuidar de ella y su estúpida obsesión por la historia. Si tan solo hubiese logrado encontrar los poneglyph mientras viajaba sola nada de esto estaría pasando. Por su culpa el retiro de los chicos había sido suspendido. La Boda de Kaya y Usopp se realizaría en alguna isla en la que se detuvieran el día que tenían previsto. Y su equipo corría peligro solo porque ella les había pedido que trabajaran juntos.

-Deja de pensar en eso. – la voz de Nami la saco de sus pensamientos.

-No pensaba en nada. – aclaro

-Claro que sí, las palabras de esa chica te están haciendo sentir culpable, te conozco.

-Nami yo…

-No me lo niegues

-No lo hare… pero es verdad, todos se lanzaron a ayudarme y los metí en este lio del que no sabemos si podremos salir

-Claro que saldremos

-No lo sabemos Nami… y si me encuentran antes de poder terminar de descifrar lo que dicen, o si algo les pasa a alguno de ustedes o aunque descubramos todo y no podamos hacer nada contra el gobierno

-No pienses así

-Debo hacerlo Nami, ya que al parecer nadie más lo hace… debemos pensar en los ¿y si? Para que no nos desmoronemos a mitad de camino.

-Oye, para eso está Torao, él es el encargado de todos los ¿y si? Que puedan venir, tu solo preocúpate de resolver el acertijo y seguir con vida.

-No es fácil Nami… a veces, a veces creo que no puedo más que si solo me lanzara por la borda, todo acabaría y ustedes podrían volver a sus vidas.

-No vuelvas a decir eso nunca, me oyes, nunca… somos hermanas Robin, mejores amigas y no podría hacer mi vida si no estás en ella. Y estoy segura que no lo digo solo por mí, Vivi, Franky e incluso me atrevo a decir que Zoro, no podríamos estar sin ti y todos a bordo de este barco te queremos cerca.

-Nami…- la respuesta de Robin fue interrumpida por la voz de Perona

-Sanji dice que la cena está servida.

-Gracias, vamos enseguida. – al levantar la vista ambas pudieron notar la silueta del peliverde parado junto a la puerta que daba al comedor. Quien al ver el rostro de Robin y sus ojos húmedos corrió a su lado.

-¿estás bien? ¿ocurrió algo? ¿te sientes bien? – tomo a Robin por los hombros y con una mano y un delicado gesto le levanto el rostro y le quito una solitaria lagrima traicionera que caía por su rostro.

-Estoy bien, vamos a comer. – le dijo negando y forzando una sonrisa. Zoro intento abrazarla, pero ella engancho su brazo al de Nami evitando la mirada de odio que la chica pelirosa le dedicaba.

-¿y cómo conociste a los chicos? – le preguntaba Vivi a Perona durante la cena.

-Oh yo ya era la asistente de Mihawk cuando el pequeño Zoro llego bajo su tutela.- dijo con una sonrisa. – y bueno fui asignada a su escuadrón en un par de misiones junto con Boa Hancock, fueron días muy interesantes no es así chicos. – le guiño a Luffy y a Zoro quienes se atragantaron con la cena mientras Sanji, Usopp y Law se partían de la risa.

-Fue la primera vez que vimos al marimo totalmente borracho. – acoto Sanji a la historia.

-Luffy tuvo una intoxicación de comida. –fue la respuesta de Usopp.

-Solo a ustedes se les ocurre esconderse toda la noche en la bodega de un restaurante. – se burló Law.

-Estos dos estaban tan aburridos de esperar que Luffy se comió casi toda la comida de la bodega y Zoro se bebió cerca de 10 barriles de cerveza y se quedaron dormidos, despertaron en medio de la batalla gritando que guardaran silencio. – Usopp no dejaba de reírse mientras lo contaba, seguido de Sanji y Law. Mientras Luffy y Zoro estaban rojos de vergüenza, aunque al segundo se unieron a las risas.

-Estoy segura de que la chica no quería contarnos eso precisamente.- le susurro Nami a Robin en el oído –o al menos quería que pensáramos otra cosa.

-Al menos no todo era muerte a su alrededor. – dijo Franky también riendo de la anécdota. Al terminar la cena recogieron la mesa y Franky junto a Usopp trajeron una pizarra donde Perona pondría los documentos que traía para que todos los vieran.

-Lo primero que averiguamos es que la organización del Cipher Pol no es una rama de la marina, por el contrario, nosotros trabajamos para ellos de alguna manera. – comenzó su explicación.- su organización trabaja directamente bajo las órdenes del gobierno. Pero gracias a la posición privilegiada de nuestros aliados hemos podido descubrir su posición y las habilidades de lucha que tienen cada uno. Al menos para que no los tomen por sorpresa. Pero deben tener en cuenta de que todos ellos son asesinos profesionales. No es como los enemigos que han enfrentado antes. – todos miraban muy serios a Perona mientras ella comenzaba con las explicaciones de las técnicas de lucha que tenía cada uno de los miembros del CP9. Fue poniendo las fotos en la pizarra mientras explicaba la información encontrada. A medida que las fotos avanzaban Robin comenzó a sentirse mareada y nuevamente esa sensación de que el aire no llegaba a sus pulmones, sentía como las paredes del comedor se cerraban a su alrededor. Se levantó de un salto y salió corriendo por la puerta hasta la cubierta. Zoro quien había estado atento a ella durante toda la cena y mayormente cuando Perona comenzó a hablar acerca del CP9. Salió de inmediato tras ella con Chopper siguiéndole los pasos. La encontró en medio de la cubierta en cuclillas abrazando su cuerpo enterrándose las uñas en la parte trasera de los hombros, como si al soltarse se fuese a romper.

Kaya también salió tras ellos y seguida de todos los demás. Ya habían vivido una situación similar la primera noche en la casa de seguridad.

Zoro abrazo a Robin por la espalda quitando lentamente sus manos de sus hombros para que dejase de dañarlos. La movió hasta quedar acunada en su pecho. Tal como sospechaban tenía otro ataque de pánico.

-Hey. Hey shh. Estoy aquí. Estas a salvo, estás segura. – repetía una y otra vez meciéndola entre sus brazos mientras él estaba sentado en el pasto.

-Nunca se ha comportado así ¿Qué diablos le pasa ahora? – pregunto Perona a nadie en específico.

-No estoy del todo seguro, pero creo que nuestro marimo cayó. – le respondió Sanji dando una calada a su cigarrillo mientras cargaba una bandeja con te de tilo.

-¿Cómo que cayó?- volvió a preguntar más extrañada aún. –

-que al demonio al fin le ha llegado su ángel. –

hola a todos! gracias por continuar leyendo esta historia que me encanta escribir...

la aclaración de siempre, los personajes no me perteneces, son de la obra One Piece y su creador Eiichiro Oda.

espero estén disfrutando... nos leemos!