- estarás bien, comenzaremos unos ejercicios para controlar los ataques de pánico. – le decía tiernamente Chopper a Robin una vez que se hubo controlado se encontraba acostada de espaldas en el pasto de la cubierta del Sunny con Zoro recostado a su lado tomándole la mano y Chopper sentado a su otro lado revisándole el pulso.
- No le había tomado mayor importancia porque solo habías tenido uno, pero estoy notando el patrón. – siguió explicando. – cada vez que debes enfrentarte nuevamente a Lucci. – para darle la razón Robin tembló ante la mención del nombre.
- El centro de su miedo es aquel hombre. – acoto Kaya. – y no es para menos. Como dice Chopper debemos trabajar en eso para que lo puedas superar. Y tú eres parte importante de este proceso. – le hablo ahora al peliverde quien miraba el rostro de Robin detenidamente y asintió solemnemente ante la instrucción de la rubia.
- Claro que sí.
- Bien, sigamos con…
- No, te llevare a la habitación. – se giró hacia su capitán y demás compañeros. – continúen ustedes y luego me dices lo deba saber. Mañana iré con Robin a revisar el lugar donde se encuentra la piedra. Ustedes hagan lo quieran. – Luffy asintió hacia aquella petición no hecha, ya que por alguna razón había notado lo importante que se había vuelto Robin para su amigo.
- Muy bien chicos, ya escucharon a Zoro… volvamos al comedor y tracemos un plan. – les hablo a todos. Nami y Vivi se quedaron atrás con la mirada fija hacia donde se perdían las siluetas del espadachín y la arqueóloga.
- Está en buenas manos, vamos. – el capitán las abrazo a ambas por el cuello y entraron nuevamente en el comedor.
Cerca de una hora después Perona ya les había dado toda la información que traía consigo y Law ya estaba planeando sus siguientes movimientos.
Cuando Zoro volvió a entrar todos tenían la misma pregunta escrita en el rostro.
- Está bien por ahora, ya hizo efecto el calmante que le administro Chopper y Kaya esta con ella ahora. Vine a saber que vamos a hacer. – respondió.
- Mañana cuando desembarquemos en la isla Robin y tú irán a inspeccionar el poneglyph y lo que sea que haga Robin con ellos. El resto de nosotros nos dividiremos en grupos para recolectar información. Comprar suministros y vigilar la isla, estoy seguro que si el gobierno no envía al mismísimo CP9 enviara a sus guardias a vigilar cada isla bajo su mando, no podemos bajar la guardia. – le explico Law
- Bien, mi prioridad ahora es mantener a Robin a salvo. – hablo sin medir sus palabras, pero no se arrepintió de decirlas. - ¿y tú que harás? – cuestiono girándose hacia Perona.
- No creo que sea buena idea volver desde este mismo punto, para nadie es secreto nuestra conexión, de hecho, Garp, Mihawk y yo estamos siendo monitoreados dentro de la marina, pude salir ahora sin problemas porque me quedaban unos días libres y ya los había pedido para esta fecha hace mucho tiempo, coincidió con todo esto. – comenzó a explicar. – pero si descubren que aquí hay una piedra antigua y yo estuve aquí sospecharan aún más, así que si no les molesta me quedare con ustedes hasta encontrar un lugar seguro donde abordar un vuelo de regreso a casa. - cuando no era insidiosa podía llegar a ser simpática pensó Nami.
- Por supuesto que puedes quedarte, no queremos darte problemas. - fue Luffy quien respondió.
- Gracias Luffy. Entonces donde dormiré
- Como a Luffy le toca la guardia de hoy puedes usar su habitación, mañana rearmaremos los cuartos mientras estas aquí.
- Perfecto ¿duermes solo capitán? – bromeo la pelirosa
- Si, como Zoro duerme con Robin la habitación quedo para mí. – Luffy dio aquella información sin mayores intenciones y nadie pareció alterarse por lo que dijo, ni siquiera el peliverde se sonrojaba. Perona en cambio quedo de una pieza sin poder creer lo que sus oídos habían escuchado. Pero se convenció totalmente cuando luego de terminar la conversación Zoro se encamino de regreso a la habitación que ahora compartía con Robin.
- ¿puedo saber qué diablos haces? – la chica recién llegada lo confronto fuera de la habitación antes de que él pudiese abrir la puerta.
- Irme a dormir ¿no lo ves? – respondió hastiado.
- Claro que sí, lo que quiero sabes es ¿por qué demonios duermes con esa mujer? – Perona comenzó a elevar la voz, por lo que Zoro la tomo de un brazo y la llevo hasta la parte trasera del barco.
- Puedo hacer lo que me plazca, no le debo explicaciones a nadie. – comenzó. – pero no quiero que pienses mal de Robin, ella me necesita y yo quiero estar ahí para ella así que no metas tus tétricas narices en esto, entendido. – Perona solo lo miro indignada y pateo el suelo.
- ¿ENTENDIDO? – volvió a preguntarle de manera un poco más brusca esta vez. Pero ella solo se dio la media vuelta y camino hasta la habitación que ocuparía esa noche dando grandes zancadas. Zoro se jalo el cabello en señal de frustración para después regresar al cuarto de Robin.
- Ya vine, puedes ir a dormir. – le dijo a Kaya en cuanto entro a la habitación.
- ¿Perona te está dando problemas?
- Más que de costumbre ¿Cómo sigue? – pregunto acercándose a la cama
- Igual, el calmante aun hace efecto. – Kaya se encamino hasta la puerta. – Zoro, un pequeño consejo, si sientes algo más por ella, primero debes esperar a que sanen sus heridas y no hablo las del exterior.
- Estamos trabajando en ello. – le sonrió mientras comenzaba a quitarse las botas.
Al día siguiente cada uno partió en la misión encomendada. Perona se quedaría con Kaya y Usopp a cuidar el barco. Sanji Vivi y Chopper irían por provisiones y medicinas, mientras Nami, Luffy, Law y Franky vigilarían la isla mientras buscaban información. Robin y Zoro irían en busca del poneglyph.
- Otra vez vas para el lado contrario espadachín, debemos seguir recto. – le sonrió mientras tomaba su mano para que no se volviese a perder.
- Yo no me pierdo mujer, los árboles se mueven. – replico
- Claro que sí. - ella rio por lo bajo. Siguieron caminando hasta adentrarse en lo profundo del bosque hasta llegar a la entrada de una pequeña cueva en la que apenas podían estar de pie. Ambos encendieron sus linternas y Robin apretó el agarre de sus manos debido a la oscuridad del lugar. Caminaron un par de metros cuando el peliverde paro de golpe.
- ¿Qué pasa? – cuestiono la arqueóloga en un susurro.
- Algo se acerca. – dijo él también susurrando y sacando una de sus Katanas a la vez que posicionaba a Robin a su espalda. Ella de inmediato saco el arma que traía enfundada en la cintura. Zoro agudizo la vista y pudo notar una sombra acercarse hacia ellos desde el interior de la cueva. Su cuerpo se puso automáticamente en posición de combate cuando de aquella sombra salió un hombre anciano al que no había visto jamás.
- Te esperábamos, Nico Robin. – ambos quedaron sorprendidos, pero no bajaron la guardia.
- ¿Eres del CP9? – pregunto la mujer
- ¿el gobierno? – el anciano arqueo una ceja. – por supuesto que no, somos los guardianes del Road Poneglyph, hemos esperado por tu llegada desde hace 800 años.
- ¿QUE? Eso es imposible. – Zoro hizo aún más firme el agarre de su katana y en un rápido movimiento la puso sobre el cuello del anciano.
- Zoro. – el susurro ahogado de Robin fue apenas audible
- Tienes buenas intenciones Roronoa Zoro, sabíamos que el protector de nuestra señora no podía ser menos.
- ¿de qué demonios estás hablando viejo? – el espadachín estaba perdiendo la paciencia.
- Si son tan amables de seguirme, les puedo explicar todo. – el extraño anciano les dio la espalda y comenzó a caminar adentrándose en la cueva. Zoro y Robin compartieron una mirada y ella asintió en silencio. Él volvió a enfundar su espada, tomo nuevamente la mano de ella mientras seguían al viejo dentro.
El interior de la cueva no era como ninguna a la que Robin se hubiese adentrado. Parecía el salón de un castillo, iluminado por cientos de candelabros que le daban un aspecto de luz natural.
- ¿Qué demonios es todo esto? – exigió saber el espadachín.
- Tomen asiento. – les pidió el viejo.
- Mi nombre es Sofós y soy el anciano de la tribu Kidemónas. Somos los guardianes del Road Poneglyph que se encuentra en el este. Hemos esperado por tu llegada desde hace mucho tiempo.
- ¿Por qué? Quiero decir ¿Cómo sabían que vendría? – Robin no cabía en si del asombro.
- Cuando nuestros ancestros trajeron el poneglyph crearon una leyenda que se ha transmitido por generaciones "cuando sea el momento adecuado la única persona capaz de descifrar el misterio del mundo, llegara a nosotros sin saber qué hacer, debemos ser su guía en esta ardua tarea y recuperar la vida que nos fue arrebatada. Junto a su protector la reina de los poneglyph llegara y después de casi un mileno podremos volver a nacer" – Robin y Zoro se miraron totalmente asombrados.
- ¿Cómo sabias que ella es persona de la que habla la leyenda? – el espadachín a penas salía de su asombro.
- Por esto. – el anciano les tendió una piedra lisa con un extraño grabado en él.
- ¿Pero si ustedes no saben leer esa escritura…? ¿Cómo? – la arqueóloga tenía cada vez más preguntas.
- Nico Robin vendrá en el día más caluroso del año en el octavo siglo de espera, su protector el maestro espadachín Roronoa Zoro la acompañará y este será el inicio de un nuevo despertar. – cito el peliverde. Robin alzo la mirada sorprendida e incrédula hacia su compañero y este solo apunto con su dedo índice al reverso de la roca. Robin la giro y noto que allí estaba escrito en su idioma la misma leyenda que del otro lado de la piedra.
- No sabemos quién lo escribió, solo apareció un día junto al road poneglyph. - explico el anciano. Con más preguntas que respuestas le pidió ver aquel poneglyph misterioso.
El hombre los llevo por un camino alejado de aquel salón, caminaron por un pasillo de grandes ventanales desde donde se podía apreciar que bajo ese castillo había toda una pequeña ciudad.
- Nuestra tribu vive bajo tierra, nuestra tecnología nos ha permitido crear estas lámparas que simulan la luz del sol. – aclaro el anciano a la pregunta no hecha.
- ¿Nunca han salido a la superficie? – no pudo evitar preguntar Zoro.
- El mundo no está listo para nosotros aún. –dijo simplemente.
Al final de ese largo pasillo había una antigua puerta de madera, ingresaron por ella a un salón que estaba completamente a oscuras. Zoro sintió la tensión de Robin y de inmediato la atrajo hacia el en un abrazo protector. A medida que avanzaban las antorchas de la pared se iban encendiendo e iluminando poco a poco el lugar. Llegaron a otro gran salón lleno de tesoros y en el centro de este una inmensa piedra roja con unos extraños símbolos.
Robin miraba aquella piedra con fascinación, sus ojos brillaban con intensidad y una alegría que Zoro no había notado en ellos hasta ahora. Fue en ese momento que decidió que haría hasta lo imposible por ver siempre esa luz en los ojos de la chica.
Robin saco su cuaderno de anotaciones mientras estaba de pie frente al road poneglyph, el anciano estaba de pie junto a ella y Zoro unos pasos más atrás.
- Ya estoy lista. – anuncio cerca de una hora después.
- Bien es hora de irnos
