*Disclaimer: los personajes pertecen a la obra One Piece y su creador Eiichiro Oda, solo la historia es mía.
Robin y Zoro se encontraban en la habitación que compartían.
La noche anterior había sido algo agitada, la discusión con Perona la había dejado agotada.
Aun podía sentir el roce de los labios de Zoro, tan cálidos y delicados sobre los suyos, totalmente opuesto a la ruda y salvaje apariencia del peliverde. Pero el hecho de que se mostrara así ante ella le encantaba aún más.
Abrió los ojos lentamente y lo vio allí dormido, tan pacífico y tranquilo. Extendió una de sus manos para acariciar su cabello y la oreja de la que le colgaban sus tres pendientes, él sonrío de lado ante el tacto y lentamente abrió su ojo derecho.
- Te creía dormido. – le sonrío de regreso.
- Lo estaba. – su voz salió aún más grave de que costumbre, al estar recién despertando.
- ¿entonces cómo?
- Soy espadachín mujer, es lógico que este siempre alerta
- Claro que sí. - Robin noto que el parche que cubría su quemadura del pecho sobresalía por la camiseta de tirantes que había utilizado para dormir, se cubrió rápidamente antes de que Zoro lo notara. Sin embargo, él ya se lo había dicho, siempre estaba alerta y no le pasó desapercibida la acción. Se levantó de la cama dejando un extraño vacío en el corazón de Robin. Camino hasta el buró y trajo consigo el botiquín que la chica utilizaba para cambiarse los vendajes.
- Ve a bañarte. - le susurro.
Ella obedeció sin poner mayor objeción sobre todo porque estaba curiosa a las acciones que pretendía el peliverde.
Dejo que el agua caliente cayera sobre su cuerpo ayudándola a relajarse, pasó la esponja sobre su cuerpo con cuidado y lentitud, deseando en su fuero interno que fuesen las manos del hombre del otro lado de la puerta las que realizaran aquella labor. Pero sabía perfectamente que no estaba lista para eso aún.
Termino con su baño y salió en vuelta en una bata, traía puesta la ropa interior debajo de esta.
Zoro la estaba esperando donde mismo lo había dejado de pie a un costado de la cama.
- Recuéstate. – sonó casi a una orden, sin embargo, Robin sabía que solo era la manera de expresarse de él y ella volvió a obedecer.
- Que no se te haga una costumbre el ordenarme cosas, espadachín. – le advirtió con una sonrisa que guardaba cierta verdad.
- Obedece y disfruta mujer. – fue su respuesta.
Una vez recostada en la cama Zoro se sentó sobre sus propias rodillas a un costado de ella.
Lentamente comenzó a acariciarle los tobillos en los que aún se podía notar un leve cardenal debido a las cadenas que la ataron, al igual que en sus muñecas.
- No soy una buena persona Robin, probablemente soy el peor partido que existe. No me gano la vida de manera honesta. Mato personas y destruyo reinos por dinero. Tengo un genio de mierda, soy impaciente y competitivo. Nunca he tenido tacto para tratar a las personas. Soy frio y desconfiado, además de un amante del sake. Todo lo que sé en la vida es luchar y siempre estoy sediento de sangre. –
- ¿Por qué me dices todo esto? – lo interrumpió
- No soy bueno en este tema, pero demonios, desde que te vi por primera vez me cautivaste. Aunque estabas atada a esa maldita cama, te veías tan frágil que me jure que te protegería con mi vida. Y ayer cuando vi tu mirada en esa piedra me prometí que haría hasta lo imposible para que tus ojos brillen con esa intensidad todo el tiempo. - Zoro decía todo esto mientras aún masajeaba sus tobillos y muñecas. Utilizaba un tono calmado y relajante dándole la confianza suficiente a Robin para que esta entendiera la honestidad de sus palabras.
- Zoro. – susurro ella en respuesta, pero él la volvió a interrumpir.
- Me importa una mierda si estamos destinados, si es por una profecía, leyenda o lo que carajos sea. - su semblante era solemne y totalmente honesto, Robin comprendió que Zoro le estaba abriendo su corazón y su alma y eso no era algo que hiciera con cualquiera, podía reconocer las barreras que el chico se autoimponía con los demás, eran igual a las que tenía ella, exceptuando por Nami, Vivi y Franky. – quiero cuidarte y hacerte feliz porque se me da la real gana hacerlo… déjame hacerlo. – termino por susurrar lo último en una silenciosa petición.
- Creo que no te ves a ti mismo como te vemos los demás, para mis amigas allá afuera y las personas de donde provienen eres un héroe, para mí misma eres mi héroe personal, independiente de si fuiste solo o no, me sacaste de esa habitación y me has cuidado desde entonces, no me has dejado caer ni me has dejado flaquear. Tengo un pasado con el que cargar y si tu estas dispuesto a luchar yo también. No importa qué clase de demonios tenga que combatir, estoy dispuesta a pelear con todos ellos y si no les puedo ganar, estoy dispuesta a ayudarte a llevar esa carga. Estoy segura que juntos podemos aligerar la carga del otro si las compartimos. También he batallado contra los demonios. – fue su respuesta, el tono de su voz era tranquilo y aquellas palabras guardaban una promesa.
Después de aquel intenso intercambio Zoro comenzó lentamente a quitarle el lazo a la bata que traía puesta la pelinegra, ella lo miraba expectante, muy en su interior sabía que él no haría nada que ella no estuviese dispuesta a hacer y tal como lo sospechaba el peliverde miro fijamente la quemadura aun de color rojizo en medio de su pecho. Su ceño se profundizo, busco en el botiquín la crema para quemaduras que le había preparado Chopper y con la misma delicadeza que utilizaba al limpiar sus Katanas comenzó a esparcir la crema en el lugar donde aquella quemadura había dejado más que solo una marca física.
Robin comprendió que aquel gesto no solo era una aplicación de crema por cuidado médico. Con aquel gesto este hombre le estaba demostrando que no le importaban las marcas ni la carga que ella trajera consigo desde su pasado, él estaba dispuesto a ayudarla a sanar cada una de ellas y a continuar juntos el camino si así se lo permitía.
Le estaba dando la seguridad de que sin importar todo lo que ella había tenido que pasar incluso antes de aquel secuestro él estaba dispuesto a ayudarla a luchar contra cada fantasma y cada espectro de su pasado. Estaba acostumbrado a luchar con demonios. Él mismo se consideraba uno, una bestia salvaje que dejaba salir sus instintos cuando la situación lo ameritaba. Y ya se lo había dicho en más de una ocasión, era un maestro espadachín, la perseverancia y el honor estaban en sus venas eran parte de su ser.
- Si estás dispuesto a intentarlo, y a tenerme paciencia creo que podemos sacar algo muy bueno de esto. – le dijo incorporándose cuando él termino de aplicar la crema y volvió a ponerle el vendaje. En este momento las palabras sobraban así que Zoro acaricio su mejilla y la beso nuevamente con la misma delicadeza de la noche anterior.
Zoro se daría una ducha mientras Robin terminaba de vestirse.
- Te espero en el comedor, iré a separar comida antes de que Luffy acabe con todo. - le dijo en cuanto él Salió del baño, se despidió con un corto beso que dejo al espadachín con gusto a poco.
Cuando Robin llego al comedor ya todos sus amigos estaban allí y tal como predijo Luffy arrasaba con todo lo comestible.
Sanji le entrego un plato con frutas y otro con sándwiches que tenía guardado lejos de las garras del capitán especialmente para ella.
- My lady, su desayuno. – le dijo en un tono coqueto.
- Yo que tú me guardo ese comentario, a menos que quieras terminar como sushi. – le dijo Usopp al rubio.
- Gracias Sanji. – Robin agradeció al cocinero mientras ponía otro par de sándwiches en el plato y se servía una taza de café. Se sentó en un lugar disponible entre Nami y Chopper, aunque hubiese querido poder sentarse junto al peliverde no habían hablado nada aún acerca de decirles a sus amigos de su reciente relación. Si podía llamarlo de esa manera.
Pero todas sus dudas se disiparon cuando Zoro entro en el comedor y sentó a Chopper en el puesto vacío frente a Luffy, saludo a Robin con un corto beso en los labios y saco un sándwich del plato de Robin dándole un mordisco.
Todos en la mesa miraban la escena boquiabiertos.
- ¿Quién eres tú y que hiciste con Zoro? – pregunto Usopp con voz aguda, recibiendo un codazo por parte de Kaya.
- Ustedes… - Nami intentaba hilar más de dos palabras mientras apuntaba de uno a otro. Robin solo le dedico una sonrisa enigmática y una mirada que decía después te explico. Vivi sonreía ampliamente y aplaudía junto a Chopper y Franky. Law los miraba pensando en cómo afectaría esto en la misión. Pero ya se las arreglarían, era la primera vez que veía a su amigo tan relajado lejos de una jarra de sake. Luffy tenía una amplia sonrisa en su rostro, recordó una ocasión en la que su mejor amigo le dijo que él no estaba hecho para el amor, que solo satisfacía sus necesidades de hombre, pero que en la vida que llevaban la única manera en que se enamoraría seria si encontraba una mujer capaz de lidiar con los demonios que llevaba y eso para él era algo que creía imposible.
- Más te vale cuidarla marimo, te estaré vigilando. – le advirtió Sanji, aunque en el fondo estaba feliz por su amigo, sabía que aquel era un tema complicado para él.
- No tienes nada que advertirme cejas de remolino y no vuelvas a coquetear con mi chica. – amenazo el peliverde al rubio cocinero.
- ¿Qué dijiste cabeza de lechuga?
- Lo que oíste cocinero de pacotilla.
- Es que ustedes nunca dejaran de pelearse. – todo el comedor quedo en silencio cuando Perona entro en él.
- Tu desayuno, señorita. – independiente de la situación Sanji había sido criado como un caballero.
- Gracias Sanji. – Perona dejo el plato en la mesa, pero no se sentó en ningún sitio, en lugar de eso se aclaró la garganta y frunció un poco el ceño al notar las manos entrelazadas de Zoro y Robin sobre la mesa.
- Quería disculparme contigo Robin, me sobrepase ayer y hable de más, lo hice frente a todos, por eso es que me disculpo frente a todos. – se notaba que la pelirosa no estaba acostumbrada a pedir disculpas, y la tensión en el ambiente se podía cortar con cuchillo.
- Crees que con una estúpida disculpa vas… –
- Nami. – Robin cortó el reclamo de su amiga.
- Acepto tus disculpas Perona, si tu aceptas las mías, no debí responderte de esa manera, si bien todo aquello es verdad ni tu ni nadie debe cargar con eso ni sentir lastima por mí. – aquello lo dijo también para el resto del grupo. – es un episodio que intento superar y dejar en el pasado, he hablado con Kaya y tendré sesiones con ella para superar el EPT y controlar mis ataques de Pánico. espero que todos hagan igual y acabemos este tema, ahora tenemos otros problemas de los cuales preocuparnos. – y con ello dio por zanjada la conversación.
- Bien, porque ya tenemos la ruta hacia el siguiente Poneglyph
hola hola... aquí les traigo ya el capitulo 14...
nuestra querida pareja ya dio el primer paso y tuvieron su primer beso.
esperemos que no falte mucho para el siguiente paso...
gracias por seguir aquí y seguir leyendo!
nos leemos!
