Chapter 3
Nota: Shingeki no kyojin no me pertenece. Todos los créditos a su respectivo dueño (te amamos Isayama-sama) No permito la copia y/o publicación de mis historias a nadie sin mi autorización.
Advertencia: Spoilers del Manga.
"Que es esta sensación... ¿dónde estoy? No puedo ver nada.. Pero... es cálido. No quiero despertar, aquí estoy bien... me siento protegida."
–Despierte... alguien esta esperándola–
"¿Eh? ¿Quién es? ¡No te vayas! Es tan cálido cuando estas aquí.. Ahora cada vez es más oscuro... Ah.. Este olor... conozco este olor... Es de alguien a quien quiero mucho... este olor es de..."
–E..ren..– La voz suave y débil de Mikasa, fue más que suficiente para despertar a de ojos esmeraldas que se encontraba su cabeza recostada en el borde de la cama de su hermana.
–M-Mikasa.. ¡Mikasa!– Rápidamente se recostó encima de ella colocando su rostro en el pecho de la muchacha, Eren lloraba pero trataba de no hacerlo tan vistoso, se oían quejidos ahogados y como trataba de reprimir su llanto. En breve apareció la enfermera y al notar que el paciente había despertado llamo a las otras enfermeras.
–E-Eren, me alegra verte bien– Mencionó soltando lagrimas la azabache colocando débilmente su mano en la cabeza de Eren. –T-tonta... Y-yo d-debería decir eso– Apretó fuerte la sabana que agarraba y cubría a Mikasa.
OoOooOooOOo
–Erwin sí que tiene mucho trabajo. ¡Pero mucho trabajo aburrido! Ahora nosotros tenemos que llevar todas estas toneladas de papeles– Grito Hanji mientras caminaba por el pasillo junto a Levi.
–Deja de quejarte cuatro ojos y haz tu trabajo– declaro Levi mientras se adelantaba en la caminata con una torre de papeles que cargaba similar al de Hanji. –Eso le pasa por dejar perder su brazo... realmente... Erwin eres un estúpido..–
Levi la miro sin detener su caminata, pudo ver en el rostro de Hanji el dolor que sentía respecto a la pérdida del comándate. Levi regreso su mirada al frente, en eso, el sargento pensaba lo mismo, entendía muy bien a su compañera, no era por tener que hacer su trabajo, ellos mismo se habían ofrecido sin descanso a hacer los trabajos que ahora se le haría muy complicado para Erwin. Levi, solo permaneció callado.
En un cruce de pasillo que el sargento ya había atravesado, se cruzó Armin por en medio de ambos superiores corriendo a toda marcha de manera horizontal. Levi seguía caminando recto hacia adelante, no le interesaba mucho lo que hacia los soldados.
–Era Armin... Se dirige a las salas de recuperación, ¡por su prisa Mikasa seguramente ya ha despertado! ¡Eso es estupendo!– Alzó un poco la voz con la alegría que la caracterizaba por la suposición de la joven Ackerman. La oficial Hanji siguió caminando notando que dejaba atrás a Levi, para luego darse cuenta que este último se había detenido.
–¿Que sucede Levi?– El nombrado dirigió su mirada hacia el pasillo donde Armin se fue mostrando un poco de impaciencia en sus ojos grises, como deseando ver salir a Mikasa. –¡Ya entiendo! Eres tan bajito que esas hojas comienzan a pesarte mucho ¿no es así? kukuku–
Levi suspiro y continuo caminando. –Sigue caminando idiota–
Armin entro al salón.
–¡Mikasa!– La chica estaba de pie con ayuda de Eren y una enfermera. –¡Armin! Ella está bien, solo necesita estar en rehabilitación por un tiempo para recobrar su cuerpo– Hablo el chico titán, aunque mostraba una sonrisa en su interior seguía deprimido por hacerle pasar por todo eso.
–Mikasa... menos mal que estas bien.. Realmente llegue a pensar que..– Armin era un muchacho sensible, no podía ocultar sus lágrimas o tristezas.
–Armin.. Gracias por preocuparte por mí, no llores, estoy bien– Mikasa tomo la mano de su amigo sonriendo tiernamente, Armin la miro atentamente para luego sonreírle de igual forma, aunque sus lágrimas no paraban.
–Muchachos, temo pedirles que por ahora dejen sola a la señorita Ackerman, ahora tendrá su terapia física. –Entendemos... Vamos Eren.. ¿Eren?– El nombrado miraba el suelo, su semblante era de preocupación
–Eren– llamo Mikasa –¿estás bien?– Jaeger levanto la mirada viendo como todos lo observaban. –Si, lo siento. Recupérate pronto Mikasa– la chica asintió con una pequeña sonrisa.
–Vendremos para el almuerzo, nos vemos– Agrego Armin.
–Cuanto tiempo cree usted que me tomara caminar sola y sin problemas otra vez?–
–La verdad es que como te vimos la primera vez que llegaste aquí... no pensé que sobrevivirías. Sin embargo ¡mírate! Eres una chica muy fuerte, no me sorprendería que en una semana estuvieras de vuelta en las tropas del comandante Smith–
Mikasa vio su propio reflejo en el espejo, tenía varios moretones en los brazos, era probable que tuviera muchos más bajo su camisón de hospital, no solo eso, cortes que algunos fueron hechos por el titán y otros por los médicos. En ese momento Mikasa pudo verse a la perfección, su cabeza y parte se la cara estaba vendado, solo el lado derecho del rostro lo tenía a la vista, dejando ver muy bien la cicatriz que le provoco Eren. La azabache se veía nefasta, pero a ella le preocupaba otra cosa.
–Mi bufanda... ¿dónde está mi bufanda?– Menciono subiendo un poco el tono de voz toqueteándose el cuello que también lo llevaba vendado. Era un milagro que no necesitara un collarín, pero aun así, a la muchacha solo le importaba aquella prenda que se le fue regalada.
–¿Bufanda? No lo sé, pero todas tus pertenencias los tiene su hermano. Ahora por favor escúcheme, empecemos con la terapia.– Mikasa asintió mientras permanecía su mano suavemente apoyado en su cuello.
–Eren.. Deja de culparte, de nada sirve molestarse con uno mismo, eso no deja avanzar. Y gracias al cielo que Mikasa está bien y recuperándose–
–Si pero no tenía por qué pasar por todo esto Armin, estoy.. Cansado de no ser siempre lo suficiente, fallo a cada rato y no sé porque... me prometí no lastimarla, a ella, a ti, a cualquiera otro en esa vez cuando le hice aquella cicatriz, pero.. fallo–
El rubio amigo de Eren trataba de consolarlo. No quería ver a su amigo estancado, no como Armin cuando se menospreciaba por ser débil, o por creerse débil. No quería que se perdiese al igual que él. –Eren, es una batalla, pronto será una guerra entre los titanes y nosotros, la humanidad. Esto ocurre a menudo, me estás diciendo que cada vez que suceda algo parecido ¿Te darás por vencido? ¿Dejaras que tu depresión te gane?–
–Armin...–
Arlet hablaba muy en serio, algo que pocas veces hacia cuando debía encarar a alguien.
–Tu lucharas Eren, al igual que Mikasa y yo, estaremos juntos luchando por lo mismo, si uno no lo consigue, el otro lo hará por el... por ambos, porque así somos nosotros, pase lo que pase, no nos abandonamos.– Los ojos de Eren brillaban por las palabras de Armin, sorprendentemente, las palabras del ojiazul, le subieron un poco los ánimos.
–Iré por la comida, comeremos con Mikasa. Ella es la chica más genial y fuerte que he conocido, te aseguro que estará bien en menos de lo que piensas– Sonrió. –Armin... gracias. Y Armin.. no más fallos.– El nombrado se quedó un momento de pie en la puerta mirando por corto tiempo la expresión de determinación en el rostro de Eren.
–No más fallos– Repitió y luego salió.
Mikasa se encontraba en los jardines en medio de dos barra horizontales y paralelas entre sí, practicaba para que su caminata fuera más fluida, con la doctora habían hecho las pruebas pero la ojinegro prefirió hacerlo sola, a ella nunca le ha gustado permanecer mucho tiempo con personas que no conoce. La azabache coloco las manos, una en cada barra, y comenzó a dar pasos, antes que probar la rapidez de los pasos, la doctora le indico que fuera acostumbrando las articulaciones, la movilidad de la rodilla, el tobillo y dedos del pie era lo más importante, asegurarse de que no sintiera dolor o alguna otra sensación que pudiera afectar a largo plazo. Reconociendo cada pauta, Mikasa empezó por girar suavemente su tobillo y doblar repetidas veces su rodilla con el cuidado que se merecía. Si había un poco de dolor en su rodilla, lo sentía cuando esta escuchaba un tope, como si colocara y dislocara el hueso de la rodilla al doblarla, no era un dolor insoportable, así que podía manejarlo.
–No debería estar aquí sola– Mikasa levanto la mirada para encontrar unos ojos grises serios.
–Necesito realizar mis terapias físicas heichou. De lo contrario jamás saldré de ese cuarto blanco– Levi estaba frente a ella con los brazos cruzados, su expresión era la misma de siempre.
–¿No me escucho? Dije "Aquí sola" ¿Porque no está la doctora con usted?–
–No la necesito– Respondió la chica de inmediato continuando su ejercicio. Levi se quedó callado, solo la observaba. Pasaron solo un par de minutos y a Mikasa ya comenzaba a fastidiarle la presencia del sargento que la miraba sin mover ni un musculo.
–Perdone... Heichou. ¿Es necesario permanecer aquí? Estoy segura que tiene asuntos mucho más importantes que ver a un..– En ese momento, de la confianza al hablar, la pierna cedió siendo incapaz de enderezarla para mantenerse de pie. Sin darse cuenta se encontraba apoyada en el pecho del sargento arrodillados. Levi la había atrapado cogiendo su cintura, hubo un silencio, la muchacha tenía el rostro apoyado en el pecho de Levi.
–¿Aun así cree que no necesita a la doctora? Ackerman– Menciono casi como burlándose manteniendo la misma expresión. Sin embargo había algo que no se lo esperaba, Mikasa alzo rápidamente su mirada para encontrarse con la del contrario, sus rostros estaba a diez centímetros.
–¡Suélteme! ¡Puedo levantarme sola!– Fue ahí, y solo ahí, cuando la fría expresión de Levi cambio, ver tan cerca los delicados ojos de Mikasa, aun con aquellos rasguños en su rostro, la hacía ver ante sus ojos, lo hermosa que era. Levi inclino un poco la cabeza hacia abajo apretando levemente los dientes.
–Solo.. solo un rato más– Susurro muy bajo, y antes de que Mikasa pudiera preguntarle lo que dijo, las manos del sargento que sujetaban la cintura de la contraria, descendieron lentamente por los lados con un buen agarre. Un cosquilleo le recorrió por todo su cuerpo al sentir como el calor que emanaba las palmas de Levi, atravesaban la delgada tela de la bata, incluyendo la de algunas vendas en su torso, tocaba su piel hasta llegar a sus muslos. Levi tenía ambas manos de lado a lado detenidas en los muslos de Mikasa, la acción del sargento provoco que sus cuerpos se juntaran más. La azabache estaba en blanco y en rojo al mismo tiempo, las mejillas le ardían. Entonces el sargento la soltó dejándola en el suelo y poniéndose de pie para luego darle la espalda.
–¿Acaso tiene idea de cuantos pacientes tiene este lugar con tan pocas manos para atenderlos? Agradezca que le estamos ofreciendo a una mocosa como usted, una doctora que pueda atenderla y ayudarla– Y con eso desapareció de su vista, Mikasa se encontraba en el suelo, su corazón palpitaba más rápido de lo habitual, podía sentirlo, no estaba segura de porqué. Su cuerpo palpitaba un poco también por la opresión de las manos que Levi poso sobre sus heridas. Ella se encontraba muy confundida.
–Auch...– Soltó muy bajo abrazándose a sí misma.
Dando largos pasos por el pasillo, el sargento se le veía agitado. En ese instante solo quería llegar a su dormitorio y estar cerca de un lavabo. Estando en su habitación, se despojó de algunas correas amarradas en su torso del equipo. Seguidamente abrió la llave del agua mojando y remojando su cara una y otra vez; Levi se vio en el espejo, noto que su respiración estaba un poco acelerado, de inmediato su mirada se concentró en las palmas de sus manos, no pudo evitar recordar lo que paso momentos antes, recordaba la suavidad de su piel blanca y la calidez de su cuerpo. Levi remojo sus manos con el agua... el agua estaba fría, sin embargo, él no conseguía enfriarse también. Rivaille era todo un adulto, ya sabía lo que había pasado, para él no era difícil entenderlo. Tras las batallas, planes de ataques y demás, había acumulado mucho estrés, también algo llamado.
–Estrés sexual– Se dijo a sí mismo al verse en el espejo. Sentía como poco a poco sus partes nobles pedían atención con solo recordar la escena que tuvo con Mikasa. Levi golpeo el fregadero molesto, lo lógico era que le sucediera eso en algún momento, después de todo es un hombre, y al igual que todos, tiene sus necesidades.
–¿Porque esa mocosa?– Se preguntó, aunque lo aceptara, tener pensamientos de ese tipo por una niña, aparte de que aquello estaba fuera de lugar, no podía ser que una niñata despertara la lujuria en el ¿Se estaba convirtiendo en un depravado? Era demasiado confuso para el sargento.
Levi camino y se acostó en su cama soltando todo su cuerpo logrando relajarse y pensar. En un principio sentía curiosidad por ella, luego interés al estar luchando codo a codo, y ahora ¿lujuria?
–¡Es ridículo! Al parecer estaba en mi limite, que estuviera Ackerman ahí fue mera coincidencia. Pude haber reaccionado con cualquier otra debido a mi estrés... Entonces.. ¿Porque siento esta presión cuando pienso en ella? Maldición.. Después de lo que le hice a Ackerman, podría ser peligroso estar cerca de ella en mi estado– El ojigris mordió su labio inferior.
–Pero tengo que averiguarlo–
¿Realmente será esa la razón por su repentino acto con Mikasa? o había algo muy escondido que no lo tomaría nunca en cuenta.
La azabache regreso a su habitación, su mente estaba en las nubes, insultaba al sargento, ella sin lugar a duda tomo su acción como algo hostil, para ella, Levi solo se burlaba de su condición. La muchacha refunfuñaba hasta que se percató que Armin y Eren estaban sentados en unas sillas cerca de una mesita.
–Chicos.. ¿Qué hacen a-?– Fue interrumpida por la mano de Eren que la apoyo en la cabeza de Mikasa. –¿Lo olvidaste? almorzaríamos juntos— Sonrió el ojiverde; no había nada más bello que ver sonreír a su hermano de crianza, la hacía sentir que estaba bien con todo y todos.
–Demoraste un poco. La doctora me dijo que decidiste practicar sola. ¿Estás bien?– Aunque intento hablar lo más tranquilo que pudo, el rostro preocupado de Armin lo delato.
–Todo bien, creo que he mejorado en solo una sesión– Eren y Armin se impresionaron con la respuesta pero casi de inmediato bajaron la guardia de alivio, era Mikasa después de todo.
–Aquí tu almuerzo Mikasa. ¡Comamos! Volvió a sonreír el chico titán. Mikada lo miro sonriendo sentándose con cuidado en la mesa.
–¡Por cierto! No es que me importe mucho pero... a ti te gusta esta cosa vieja ¿no? T-ten, está limpio– Menciono Eren dándole la bufanda que el chico se lo había otorgado de niños.
La chica no dijo nada, mostraba asombro que su hermano lo recordara y se lo haya traído. De cierta forma ella se sentía algo desprotegida sin su bufanda. Se lo coloco alrededor de su cuello, cubrió un poco su sonrojo con él y a la vez su sonrisa. Eren no solo se lo había regresado, también lo había lavado. –Itadakimasu– Dijeron los tres y empezaron a comer juntos.
Llego la noche, todos se encontraban en sus respectivas camas, con excepción de la tropa de Erwin. Tenían una pequeña reunión con sus dos miembros de rango más alto. Hanji y Levi.
–Ustedes sabrán muy bien lo que paso en el rescate de Jaeger. Algo ocurrió cuando los titanes se abalanzaron hacia el otro titán. Tras la información que hemos recolectado y por declaraciones del mismo individuo, estoy seguro que aquello fue una especie de control de titanes. El mismo que usaba Annie Leonheardt en su fase titán, atrajo a todos esos titanes en la expedición 57–
–¡Un momento! Entonces Eren... ¿puede controlar a los titanes?– Interrumpió Hanji con asombro y fascinación
–No estamos cien por ciento seguros de que Eren lo haya provocado pero–
–Tu qué opinas Erwin– Interrumpió esta vez Levi
–Yo pienso que fue Eren. No solo lo pienso, lo aseguro. Me contaron que ese titán, el que fue atacado por otros, es el responsable de la muerte de la madre de Eren y Ackerman– Hanji y Levi se pusieron alerta con aquella información.
–Eren puede transformarse en titán, por lo que puede desarrollar el llamado y posiblemente control de otros titanes– la chica amantes de los titanes se puso de pie golpeando la mesa emocionada.
–¡Es increíble! ¡Si Eren puede desarrollar por completo esa habilidad... Llamaría a un titán cada vez que yo necesite investigar uno!– Hablo ensoñada.
–Tendríamos una gran ventaja con eso. Sin embargo, ¿Ese mocoso podrá hacerlo?– Comento Levi no muy convencido.
–Ese es el caso, mañana empezara los entrenamientos. Quiero que Hanji lidere los entrenamientos que Jaeger se someterá, ya que nadie más sabe tanto de titanes como tu Hanji.– Aclaro Erwin viendo a la muchacha.
–¡Por supuesto! ¡No pudo haber hecho mejor elección Erwin!– Respondió tan alegre y excitada por la idea, un poco de saliva se deslizaba por su boca.
–Tú comenzaras un poco después Levi– Proyecto Smith su mirada en el bajo hombre.
–¿Hmn?–
–Para ser exacto cuando Mikasa Ackerman se recupere totalmente. Estoy seguro que te diste cuenta la versatilidad y precisión que tuvieron ambos durante el rescate de Eren. Ackerman es un caso muy importante, ella podría estar a tu nivel con trabajo duro–
–¿Quieres que yo...?– Menciono Levi prediciendo lo que diría.
–Quiero que tú entrenes a Mikasa. Solo tú puedes sacar todo el potencial que tiene esa chica. Con el tiempo llegara a ser una de las mejores soldados gracias a ti. Pero necesita disciplina para no perder el control– De inmediato Levi coloco los pies encima de la mesa, se cruzó de brazos y reposo la cabeza en el respaldar de la silla.
–Disciplina, es lo que exactamente ella necesita. Está bien Erwin. Yo me encargare de ella– Declaro el ojigris dando por terminada la reunión.
OooOoOoOooO
–¿¡Ehh!? ¿¡Dicen que realmente soy capaz de controlar titanes!?– Grito Eren, la mañana siguiente de la reunión que Erwin, Levi y Hanji tuvieron, esta última no pudo aguantar las ganas de decírselo a Eren.
–¡Así es! Desde ahora entrenaremos juntos y haremos que puedas dominar esa técnica– Hanji no podría estar más emocionada, esa emoción fácilmente fue contagiada a Eren, ambos tenían un brillo en sus ojos.
–¿Ackerman está en la enfermería?– Manifestó Levi que estaba presente junto a Hanji. –No lo sé, probablemente está afuera teniendo su terapia física con la doctora ¿sucede algo con ella?– Eren mostraba curiosidad.
–Nada. Es solo que tenemos trabajo que hacer– Y con ese comentario, el sargento salió del dormitorio de hombres.
–¿A que se refería con eso...?–
–Lo que pasa es que Levi será el maestro de Mikasa– Explico Hanji haciendo una mueca de gracia. –¿S-su maestro? ¿Te refieres a que Mikasa será entrenada por Heichou?– La de gafas asintió. Eren estaba sorprendido y celoso, ser entrenado por el soldado más fuerte de la humanidad, era algo simplemente grandioso. El ojiverde admiraba mucho al sargento Levi, quería ser como el, en su cabeza jamás pensó que algún día se transformaría en titán. Ahora, ser titán es una parte fundamental para él, mucho más que sabía manejarlo mejor, era increíble lo que podía hacer; Aun así, quería ser uno de los mejores soldados, no como el chico titán, si no como Eren Jaeger.
–Mikasa tiene mucha suerte...– Eren suspiro y sonrió de lado, sabía que su hermana tenía un don para la lucha y manejo de armas, por más que eso le molestara muy en el fondo a Eren, ella era la indicada para ello.
Levi se dirigía al patio donde la encontró practicando por primera vez. El sargento accedió a entrenarla, no solo por querer sacar más de ella, quería averiguar su estado por ella. La propuesta de Erwin no pudo haber sido más conveniente, sin embargo, si todo saliese mal, tendría muchos problemas estar cerca de Mikasa. Aun así, Levi seguía pensando que algo así no podría pasar, de ninguna manera podría desear el cuerpo de una niña como ella, así que con toda confianza, El sargento llego al patio. Como suponía ella estaba ahí, pero esta vez tenia a la doctora con ella.
–Lo estás haciendo muy bien Mikasa. Gradualmente podrás correr sin dificultad– Mikasa asintió con determinación, ella pensó que tener a la doctora no era tan malo después de todo.
–Gracias, termino por hoy Selma. Regrese a la enfermería por favor– Ordeno a la doctora la cual se sorprendió por si presencia ahí, no obstante acato la orden y regreso a su trabajo no sin antes de darle unas pautas a Mikasa. La portadora de la bufanda miro al sargento con una expresión dura, no entendía que hacia ahí ¿se quería burlar de ella otra vez?
–Heichou– Saludo la azabache. –Ayer me regaño por la falta de mi doctora ¿Porque la dejo ir ahora? Manifestó la muchacha sin sacar los ojos de encima.
–Porque ahora yo estoy a cargo de usted. Siga practicando, nadie dijo que se detuviera– Respondió Levi siendo frio como era de costumbre. Mikasa torció el labio y siguió corriendo en la ruta que se le había trazado. Por el momento todo estaba tranquilo, Levi la veía correr con normalidad, no se sentía atraído por ella ni nada parecido. Estaba convencido de que lo que paso solo fue un accidente ya que tuvo contacto físico con Mikasa en un mal momento.
La azabache se detuvo para respirar, aun le dolía la rodilla de unas de sus piernas, pero más le dolía la cadera. Girarlas creaba un dolor agudo casi soportable.
–Alto, tiene que almorzar– Se acercó Levi dándole la comida en una bandeja que ya lo tenía preparado momentos antes en la mesa.
–Quede en almorzar con Eren y Armin– Expreso Mikasa. –Cancélalo, hoy almorzaras aquí– Declaro Levi indicando que se sentara en la mesa. La chica fastidiada acepto, aunque tenía ganas de ver a Eren. Hubo un silencio normal entre ellos, Mikasa comía mientras que Levi tomaba una taza de té.
–¿A qué se refería con que ahora está a cargo?– La ojinegro rompió el silencio como si nada.
–Se refiere a eso mismo, que yo estoy a cargo, a cargo de su práctica. a cargo de usted– Respondió Levi relajado mientras daba un sorbo de su té.
–Desde ahora seré su entrenador personal, Así que, será mejor que ponga todo de sí porque trabajar conmigo no es sencillo– Mikasa abrió los ojos de par en par al oír aquello, ¿en serio ella seria entrenada por él? Apenas iba dos días en rehabilitación y no podría ser peor para ella. Por otro lado, Levi cada vez se volvía escéptico con los hipótesis que había sacado sobre Mikasa y su estrés sexual. Ella no le provocaba nada, ni Selma la doctora, y eso que la médica traía un corto vestido. Quizás seguir era una pérdida de tiempo.
Ackerman había acabado, ahora debía continuar ejercitándose. Las vendas que tenía en el rostro habían sido removidas, ahora tenía más vendas en el cuerpo. La piel de su rostro tenía unos rasguños muy pequeños, empezaban a sanarse solo, en unos días esos arañazos y el moretón en su frente desaparecería por completo.
–Alto ahí Ackerman, no puede continuar forzando su cuerpo si siente dolor– Mikasa abrió los ojos sorprendida ¿cómo es que se había dado cuenta de eso? Ella estaba segura de que no fue para nada obvia, quizás por ahí había dejado escapar un quejido, o los movimientos que hacia dejaba a la vista lo que sentía respecto al dolor de su cuerpo. Mikasa apretó los puños, no quería estar en cama de nuevo, quería salir y estar con Eren para protegerlo, recuperarse lo más rápido posible, pero ahora que el sargento la descubrió, nuevamente la dejaría en reposo.
–Por lo que debemos manejar eso ahora. Mientras más rápido se recupere mejor será, sin embargo eso depende de usted– Manifestó Levi cruzando de brazos. La muchacha no podía creerlo, el sargento no tenía planes para sacarla de la arena. –Entiendo Heichou. Dígame lo que debo hacer– Odiaba ser tan condescendiente de su superior, pero si era la única forma de regresar con Eren y los demás, entonces lo haría.
–Veo que tiene ganas. Muy bien, primero responda esto: El dolor que siente, ¿Lo tenía desde el principio? ¿O apareció recientemente?–
–Ahora que lo menciona... uno solo apareció ayer– Contesto Mikasa.
–¿Es el que más la afecta ahora?– siguió preguntando.
–Así es, lo demás está controlado–
–Entiendo. Sígame– Demando Levi girando sobre sus talones en dirección a la enfermería, Mikasa se limitó a seguirlo. Una vez que llegaron, Levi se remango las mangas y saco un ungüento de un cajón. –¿En qué parte del cuerpo le duele?– Miro a la muchacha mostrando poco interés.
–En la cadera... ¿Qué tiene planeado hacer?– pregunto confusa.
–Desvístase ahora– Ordeno sin titubear. Mikasa ladeo un poco la cabeza con cierto fastidio, ¿que tenía pensado hacer? y porque no lo hacia la enfermera en vez de él, si la iba a ayudar con el dolor, más efectivo seria con Selma. Aquello también fue planeado por Levi, que clase de sensación le causaría ver el cuerpo de Mikasa,¿ realmente estaba estresado sexualmente? Y si así fuera, ¿lograría controlarse? "No había pensado en eso" pensó el sargento olvidando ese detalle, no obstante ya era tarde para retractarse. Mikasa desataba las tiras de la bata de pacientes. Levi arqueo una ceja, la azabache era una chica realmente despreocupada, ni siquiera protesto con al menos un "para qué?" Mikasa dejó caer su bata, ella tenía vendas en el 80% de su cuerpo, en partes de los brazos, del pecho hasta el ombligo, de la cadera hasta los muslos, una pequeña parte de las rodillas y en un tobillo. Levi sabía que en su cuello llevaba vendas también pero estaba siendo cubiertas por su bufanda. Al parecer, todo estaba bien con el sargento, es más, se sentía algo de lastima por llevar tantas heridas en su cuerpo.
–Retirare las vendas de su cadera. Si el dolor comenzó ayer, puede ser que usted misma se haya dislocado alguna parte de su cadera en su entrenamiento. Primero debo comprobarlo– Mikasa por fin entendió lo que haría, Levi se acercó a ella y se arrodillo, hizo una señal para que ella levantara los brazos. El sargento agarro un pequeño bisturí y corto una tira, desde ahí comenzó retirándolas. Mikasa traía encima de las vendas una braga blanca, Levi no tenía necesidad de retirarla, por lo que se concentró en las vendas. Cuando finalizando pudo ver en el transcurso, unos cortes que se notaban fueron hechos por los médicos, dos cortes, una en cada lado, ambos tenían ocho puntos.
–Justo como imagine– Levi poso su mano en su cadera del lado derecho. –¿Siente que toco esto? Hay una pequeña luxación en la parte femoral de su cadera, aquello le pasa por no tener paciencia y cuidado. Mikasa apretó los dientes, odiaba que heichou tuviera razón y peor aún, que le hiciese ver su error.
–Ahora no se mueva– El ojigris tomo su pierna, la alzo contra ella y haciendo presión con la otra mano, de un golpe rápido, regreso el hueso a su lugar después de un rugir. Mikasa se quejó por el dolor pero luego no sintió nada, al final, Levi sabía lo que hacía.
–Aun no terminamos– Agrego el muchacho cogiendo el ungüento que saco anteriormente.
–Esto servirá para cualquier dolor previo que pueda causar esto, prácticamente entumecerá la zona por un rato hasta que su hueso solo se haya acomodado– Mikasa se quedó callada, solo observaba lo que hacía el contrario. Esparciendo la crema en las manos, Levi los coloco en su cadera, la azabache dio un pequeñísimo brinco por lo frio que se sentía. Rivaille estaba tranquilo, paso las manos encima de las tiras de la braga solo por los lados esparciendo el ungüento, no era nada más que un trabajo. Esto calmo las pocas ansias que tenía al descubrir que algo pasaría con eso, sin embargo resulto como esperaba. Ya estaba a punto de terminar, quedaba volver a vendarla y listo. Levi se puso de pie tras Mikasa con las manos aun en su cadera dado las últimas pasadas. Mikasa giro e inclino un poco la cabeza para mirar directo los ojos del contrario.
–Heichou... se lo agradezco, la verdad es... que no quería permanecer más tiempo aquí, así que.. Gracias– Los ojos de Levi se ensancharon, Mikasa estaba sonriendo, una pequeña y sincera sonrisa dedicada a él, era la primera vez que la veía sonreír. El sargento se quedó sin aliento, las palpitaciones en su pecho se aceleraron de manera que él temía que no pararía. Paso unos segundos en el que Levi se quedó paralizado.
–Heichou...?– musito Mikasa extrañada. Al escuchar llamarlo, sujeto con firmeza su cadera y lo junto a la suya propia de un golpe, aquello la tomo desprevenida, entonces Levi cogió las tiras de su braga, soltó un lento suspiro caliente cerca del oído de Mikasa, y con fuerza tiró solo un poco hacia abajo aquella prenda íntima deteniéndose secamente. Mikasa pensó que era parte del tratamiento pero sentía tensión en sus movimientos "piensa atacarme" pensó ella ingenua, aunque no estaba del todo equivocada. Estando en la cumbre, entro Selma la doctora a la habitación, encontrando semejante escena.
–¡L-l-lo siento!¡ v-volveré después!– Grito una roja mujer cerrando la puerta al salir. Solo paso unos segundos de confusión y Levi soltó a Mikasa. El sargento dio dos pasos hacia atrás y colocó una mano en su rostro tapándose la boca; si se ponía atención se podía ver el color carmesí que las mejillas del sargento había adquirido.
–¿¡Que le ocur..!?–
–¡Ackerman!– La interrumpió abruptamente. –La próxima vez solo deje que un doctor de confianza y sin malas intenciones la toque para cualquier situación médica. Terminamos, dígale a Selma que le ponga vendas nuevas– Y sin nada más que decir, el azabache salió por la puerta rápidamente. Mikasa no entendía nada, hasta que una conclusión llego a su cabeza.
–Esto... solo se trataba de una prueba. ¡Quería probar cuanto bajaba la guardia!– Golpeó con fuerza el escritorio enojada –Maldición, fui muy ingenua, quizás pudo haberme eliminado. Si no hubiera entrado la doctora... ¿Qué hubiera ocurrido?–
Era la misma pregunta que se decía Levi ¿Qué hubiera pasado si Selma no hubiera entrado?
El sargento avanzaba en el pasillo con rápidos pasos, no podía creer lo que hizo ¿cómo así fue lo que paso? Todo iba bien hasta que ella le agradeció. Levi recordó la sonrisa y golpeo la pared. Nunca le había ocurrido algo similar, ¿acaso el...?
–¡Imposible! ¡Esto es estúpido!– Estaba enojado que le pasara eso con alguien como Mikasa, no sabía qué era eso que sentía, y lo que creía que era, no era capaz de aceptarlo.
–Lo mejor será alejarme de ella– Musito por lo bajo.
NotaBibi: Fin del capítulo 3. Espero lo hayan disfrutado. Levi en una situación así quizás sea más del tipo que viola xD pero esto es amor puro y apasionado 3
Levi: Sabia que me habías puesto una trampa.
Bibi: ¡Claro que no! La trampa estaba puesta, tu solito fuiste hacia ella. Juégate un erogame, señor "estresado sexualmente" kukuku
Levi: -Desenvaina sus hojas-
Bibi: ¡Bromeaba! ¡Hasta el próximo capítulo! ¡Pop!
