Chapter 4

Nota: Shingeki no kyojin no me pertenece. Todos los créditos a su respectivo dueño (te amamos Isayama-sama) No permito la copia y/o publicación de mis historias a nadie sin mi autorización.

Advertencia: Spoilers del manga


Amaneció nuevamente, los rayos del sol atravesaron la ventana de la joven soldado, obligándola a despertar. Mikasa con un poco de fastidio abrió los ojos alejándose de la luz rápidamente. Estaba acostada de lado, su mirada veía el infinito, no pensaba en nada, solo permanecía inmóvil.

Pasaron varios minutos desde que finalmente se levantó, camino hacia el lavabo a asearse. Las heridas en su rostro desaparecieron, raramente a la ojinegro no le extraño eso, lo que le molestaba era esa cicatriz ocasionada por el incidente de Eren que no se esfumaba. Mikasa se había dado cuenta hace mucho, la mirada y la molestia de su hermano cuando veía su herida, tener esa cicatriz lo hacía recordar, lo ponía triste y era algo que la azabache nunca quisiera provocarle, pero era inevitable. Aquello también provocaba el rechazo de Eren; la muchacha por mucho tiempo creyó que era su culpa pero la verdad era que el de ojos esmeralda se sentía apenado.

–¿Uh? La cadera... ya no me duele– Musito para ella misma levantándose el camisón, Levi se le vino a la mente, era un sujeto muy complicado, la ayudo en su rehabilitación, pero lo sentía algo inusual, quizás no tanto si fuera a cualquier otro, pero ¿con ella? ¿Acaso él no sabía que Mikasa lo odiaba?

–Qué hombre más ingenuo– Se dijo así misma de igual forma. Quizás la verdadera ingenua era ella.

La muchacha se quitó toda su ropa para retirar sus vendas, algunas partes de su cuerpo estaban oscurecidas un poco, debido a los golpes y cortes, la piel estaba un poco tosca, pero solo en las áreas afectadas. A Mikasa no le importaba, con tal de que pudiera andar como antes, tener cicatrices era irrelevante, siempre y cuando a Eren no le importasen. Ahí estaba de nuevo, pensando en Eren.

–Quiero verte...– Musito por lo bajo. Poniéndose su traje de recluta, salió de la sala de recuperación sin decirle nada a Selma, después de todo ella se sentía muy bien, estaba curada, lo único ahora que realmente deseaba, era poder ver la sonrisa de su hermano por su recuperación, se sentía egoísta, pero quería que Eren demostrase lo preocupado que esta por ella, quería afecto de su parte. Se fue directo a la área común, muchos de los soldados estaban ahí, ya sea comiendo o conversando. "¿Eren seguirá durmiendo?" pensó la azabache mirando en todas direcciones.

–¡Mikasa!– Una voz la obligo a ver a su dirección. Era Jean, se acercaba alegre pero tenía un cierto nerviosismo.

–¿Y-ya estas mejor? Increíble, solo te tomo unos días recuperarte– Comenzó a reír con un leve rubor en su rostro.

–Jean– Alzo un poco la voz. –Eren... donde está..– Menciono con normalidad, con esos típicos ojos pocos animados. Jean soltó un suspiro triste, se preguntaba por qué siempre intentaba hablar con Mikasa si el sabía muy bien que ella solo tenía ojos para Eren. Apretó su puño fuerte enojado y luego lo soltó.

–A claro, Eren está en el patio con la Lider Hange– Respondió a lo que Mikasa dio media vuelta en dirección al patio. –S-sabes.. deberías preocuparte más por ti misma en vez del torpe de Eren.. Sé que no piensas igual, p-pero incluso yo me preo..–

–El que me cambiaba las flores todos los días... Fuiste tú ¿cierto? Gracias– Escondió la parte inferior de su rostro con la bufanda, para luego retirarse. Jean se quedó paralizado, tenía el rostro rojo, Mikasa se había dado cuenta que lo hacia todas las noches. Puso una mano en su cabeza, estaba feliz.

OooOoOOoo

–¡Armin!– La portadora de la bufanda llamó.

–¿Mikasa? ¿Qué haces con el uniforme? Tienes que estar en reposo– Se exalto un poco el de rubios cabellos.

–Me dieron de alta–

–¡Eso fue rápido!– Respondió impresionado. –Seguro buscas a Eren, el está allá en medio del campo para los entrenamientos.

–¿Entrenamientos?– se encontraba confusa.

–Pensé que sabias. La Lider Hange usa la fase titán de Eren para hacer prácticas y... pruebas...– El oji azul paro lentamente al darse cuenta de algo.

–¡P-pero no es nada de qué preocuparse! ¡No le eran esas clases de pruebas que te imaginas! Tales como cortes o disecciones ¡Nada de pruebas inhumanas! Aunque... al ser un titán deja de ser humano..– Medito el mismo hasta que se dio cuenta que Mikasa ya se estaba dirigiendo a la zona de prueba con un ambiente turbio, sin poder detenerla.

Ahí, en el área de prueba, con considerable diferencia de distancia entre Armin y Eren por seguridad, estaban de pie, Hange, Moblit y Eren. Del otro lado con la misma separación que tenía el joven Arlet, se encontraba Erwin y Levi. El comandante quería estar presente en el primer día de entrenamiento de Jaeger, quería conocer las respuestas que el cuerpo de titán podría expulsar con los conocimientos de Hange. Por otro lado Levi vigilaba, él se había despertado bastante inquieto, tanto que se levantó muy temprano a ejercitarse para despabilarse un poco, casi ni durmió, simplemente no podía dejar de pensar en lo que sucedió al cerrar los ojos, ya que cuando lo hacía, lo volvía a vivir.

–¿No es esa Ackerman?– Menciono Erwin interrogante. Apenas el nombre de la muchacha pelinegra llego a su entendimiento, se enfocó en ella al ubicarla en el campo.

–Idiota ¿Que hace en medio de las prácticas?– Manifestó con un ceño fruncido.

–Ackerman está usando su uniforme. ¿Sabías que ya se había recuperado? En ese caso, deberías empezar a trabajar con ella lo antes posible.–

–Sobre eso.. No lo veo posible. Es una antisocial, Erwin–

–No me digas..– El de gruesas cejas sonrió un poco.

–No puedo trabajar con ella, es muy difícil de tratar y antes de acudir a castigos físicos, que la verdad no me molestaría. Pienso que es mejor abandonar este encargo, es más.. quiero abandonarlo, hay varias personas que pueden enseñarle– Protesto firme y calmado, como normalmente se le vería al declinar algún trabajo. Erwin lo miro levemente serio, no entendía muy bien porque lo dejaba sin siquiera intentarlo ¿Algo paso entre ellos? o era que de verdad no le gustaba trabajar con mujeres por temor a maltratarlas, aunque había dicho que no tenía problemas en eso, tal vez de verdad no era algo que disfrutaba.

–¿No dirás nada?– Levi miro al hombre alto de su a lado.

–No. Ackerman tiene un temperamento fuerte, debo admitirlo. No insistiré en que la entrenes, como dices otro puede hacerlo, hasta yo si uso a Jaeger.–

–¿Eren?– El sargento frunció el ceño confundido.

–Si digo que es por el bien de Jaeger, quizás coopere. Sabes que ella reacciona con él. Justo como ahora lo hará– Erwin mantenía una mini sonrisa a la vez que ambos hombres miraban como Mikasa llegaba con Hange. Esta última se dio cuenta de su presencia cuando vio a Eren hacer una mueca de fastidio dirigida a alguien tras de ella.

–¡Mikasa! Veo que estas mucho mej..– Vocalizo la chica de gafas hasta que fue interrumpida por la contraria.

–¡¿Porque Eren está siendo sometido a estas pruebas?! Hace nada fue capturado por esas escorias ¡él necesita descanso!–

–¡Mikasa! ¡¿Cuantas veces debo decírtelo?! ¡No soy tu hermano ni tampoco tu hijo! ¡Deja de tratarme como si fuera un inútil debilucho!– Atacó Eren molesto dando un paso frente a la Lider. Armin pudo escuchar un poco el escándalo por lo que decidió ir a tratar de tranquilizarlos.

–No se trata de eso Eren.. tú ya hiciste mucho, no pueden usarte y obligarte a hacer..–

–¡Nadie me obliga! ¿Es que aún no lo entiendes? N-no.. ¡No pudimos hacer nada contra el titán que asesino a mamá! y por nuestra culpa.. ahora Hannes esta...– Armin se detuvo a pasos detrás de Mikasa al oír el nombre de Hannes. El de ojos esmeraldas apretó los puños muy enfadado reprimiendo las lágrimas.

–¿Hannes...?– Repitió la muchacha ensanchando los ojos con una presión fuerte en el pecho. –¿Q-que.. quieres decir con eso?–

–Mikasa...– Musito muy bajo Armin acercándose de apoco.

–¡Calma, calma! ¿Porque no tomamos un poco de té?– Menciono Hange con una risa nerviosa que a la vez Moblit asentía muy nervioso también tratando ambos de mejorar el ambiente

–Nada de té– Apareció Levi con los brazos cruzados al costado de Eren –¡Esto no es un patio de juegos! No soporto escuchar a estos mocosos ni un minuto más. ¡Ackerman! Veo que ya está mejor como para perder el tiempo así ¡Andando! Tenemos trabajo que hacer–

–¡Eren es mi...!–

–¡Me importa un carajo! Es una orden soldada– Alzo la voz fulminándola con la mirada. Mikasa sintió como aquella filosa mirada la penetraba; antes de que la azabache pudiera contestar, el sargento agarro su brazo y jalándola toscamente, la sacó de ahí. Mikasa entre quejas hacia Rivaille, volteaba a ver a Eren quien no se atrevía a verla a los ojos.

–Porque siempre es así... ella no entiende nada– Jaeger pronuncio enojado para sí mismo.

–No lo sé Eren, pero me gustaría tener a alguien como tu hermana– Hange colocó una mano sobre el hombro del muchacho con una sonrisa suave. –Alguien que siempre se preocupe por mí, alguien que esté cuando lo necesite, que sepa que puedo contar con ella sin ninguna condición. Quizás sea algo molesta, pero casi la pierdes en la última lucha. Solo quiero que consideres eso–

–¡Puede contar conmigo siempre Lider Hange! Me duele que no me considere– Se metió Moblit haciendo un mini berrinche como niño.

–¡Ara Moblit! Muchas gracias por estar a mi lado– Comenzó a reír la amante de los titanes llevando una mano atrás de la cabeza.

Fuera de eso, Eren la había escuchado atentamente, como reconociendo su error, recordó lo mucho que sufrió cuando creyó que Mikasa no se salvaría. ¿Acaso había sido muy rudo? "Ella no entiende.. nada cambiara si no hacemos algo. Mikasa.. esto lo hago también por ti, voy a cambiar.. este mundo cruel" Pensó Eren viendo a lo lejos como el sargento y su hermana se alejaban más y más.

–Debimos haberle contado sobre Hannes– Agregó Armin presionando su pecho con la mano aguantando el sufrimiento.

–No. hicieron bien en ocultárselo–

–Comandante Erwin– Saludo Eren, Armin y Moblit al aparecer en el lugar.

–Acaba de recuperarse, si lo hubiera sabido durante ese tiempo, puede que estuviera en cama ahora– Erwin se veía serio viendo la dirección en donde se retiraron ambos soldados.

– ¡Bueno! ¡¿Empezamos Eren?!– Hange grito entusiasmada

–¡H-hai!–


Camino hacia otra zona de entrenamiento. Mikasa estaba en silencio mientras seguía al sargento. Ella estaba un poco perdida, la mención de Hannes en la discusión anterior la dejo ansiosa, sin embargo también estaba molesta por tener que pasar el rato entrenando con el enano, -como lo solía llamar cuando no estaba cerca de el- Finalmente llegaron a su objetivo, era una sala realmente espaciosa, con los instrumentos necesarios para un buen entrenamiento. Ninguno de los dos dijo nada, Levi colocó las manos en su cintura haciendo una mueca de desagrado, para él, la sala estaba sucia, solo había polvo en algunas pesas y mancuerdas pequeñas, también en algunas esquinas del lugar pero con tan solo eso, ya le parecía repugnante "cerdos" pensó el bajo hombre mientras se quitaba la chaqueta dejándolo en una banca pegada a la pared y se remangaba las mangas de su camisa. Fue hasta una puerta, dentro había utensilios de limpieza, Mikasa solo lo observaba, ¿de vedad pensaba limpiar en estos momentos?

–Coja aquel trapo y a trabajar– Demando el oji gris sin mirarla, la contraria chasqueo la lengua, no podia hacer nada más que obedecer. La muchacha se quitó la chaqueta de igual forma, sin embargo esta la colocó en una banca muy alejada de la del sargento, remango sus mangas y humedeciendo aquel trapo, limpio las ventanas haciendo círculos. Mikasa movía sus manos automáticamente, su mente estaba perdida una vez más, no podía olvidar la mención de Hannes en la conversación con Eren, y a decir verdad, hacía tiempo que no veía a aquel amigo de la familia rondar por las calles, ya sea vigilando o bebiendo. Ackerman detuvo la limpieza de las lunas, apretó fuerte el trapo que sostenía provocando un temblor en la mano por dicha fuerza, ¿por qué Eren le había gritado de nuevo? ¿Por qué siempre está enojado con ella? No entendía, que era lo que siempre hacia mal para enfadarlo así. Los ojos de la azabache se humedecieron, si dejar de preocuparse por él y evitar protegerlo era lo correcto, Mikasa prefería estar equivocada siempre, con tal de que Eren estuviese a salvo.

De pronto una mano se posó en el hombro de la portadora de la bufanda bien aferrada. Levi, quien era dueño de esa acción, con un tirón, giro a la chica hacia él logrando ver el rostro de la contraria. Los ojos grises del sargento apenas se abrieron, Mikasa tenía los ojos rojos con algunas lágrimas y la nariz del mismo color. La azabache al ver de imprevisto la imagen de su superior, quería ser tragada por la tierra, sentía mucha vergüenza y rabia haber mostrado ese lado débil frente a su persona menos favorita. Ambos se miraron solo unos segundos, de verdad el tiempo fue poco ya que sin previo aviso, un puñetazo se dirigió a toda velocidad hacia Mikasa, quien por los pelos logro esquivarlo cayendo al suelo por lo repentino que fue el ataque del hombre frente a ella. La muchacha lo veía confundida y enojada, Levi la miro notándose en su rostro una mirada fría. Nuevamente él atacó, esta vez utilizando su pierna para golpearla, Ackerman bloqueo la patada con sus antebrazos protegiendo su cara, no obstante tal fue el golpe que la mando varios pulgadas hacia atrás.

–¿Que sucede? Aún estamos calentando. Es muy pronto para ponerse a llorar– Inclino un poco su cuerpo en dirección de la mano que apoyaba su propia cintura.

Mikasa frunció el ceño enfadada por las palabras del sargento, era más que obvio que la estaba provocando, pero en ese instante, Mikasa necesitaba desahogarse, y no dudaría ni un segundo si una oportunidad se la ponen en bandeja, menos si se trataba del sargento Levi.

Se puso de pie y lo desafío con la mirada, entonces la muchacha atacó, Levi fácilmente esquivo su golpe, la contraria no se detuvo, continuo utilizando tanto los puños como las piernas. Se movían por toda la sala, Rivaille tenía una súper visión, podía predecir el próximo ataque que haría Mikasa, su manera de enfrentarlo era muy torpe, solo golpeaba por golpear, se notaba en el rostro que su único objetivo, era hacer daño al sargento, aunque ese hecho no le sorprendía en absoluto.

Aun viendo su estilo de pelea a lo bruto, hubo momentos en los que la azabache lo golpeaba y este en vez de esquiva lo bloqueaba ya sea con la mano o los brazos, podía sentir una increíble fuerza, sabia de su potencial pero ahora veía que podría ser una dura rival si se le entrenaba como debía.

Otro golpe fuerte pero torpe se le presento al bajo hombre quien lo detuvo sosteniendo con fuerza su puño.

–Si solo apunta a la cara no lograra nada– Dicho eso la soltó. Se diría que aconsejarla la ayudaría, pero él sabía que no le haría caso, ser aconsejado por la persona que más odias solo lograría enojar más al contrincante y por ende nublarlo sin mejora, o eso era lo que el sargento pensaba; Algo que no se lo espero era eso mismo, que Mikasa escuchara sus indicaciones. La muchacha lanzo una patada en los tobillos del contrario para desequilibrarlo, seguido por un ataque con su codo izquierdo, Levi dio un brinco hacia atrás pero al ser algo que realmente no esperaba, evitar el segundo ataque le fue imposible, no le quedaba de otra que contraatacar. Golpeo su brazo con el suyo deteniendo la dura trayectoria, aprovechando eso y contando que el sargento tenia técnica, tomo su brazo y le hizo una llave privándola de cualquier movimiento que eta pudiera realizar. Mikasa soltó un agudo quejido, ahora el dueño de la fría mirada estaba detrás de la joven recluta apretando su brazo duramente que si terminaba el movimiento era capaz de romperle el brazo.

–Nada mal. Callada y siguiendo mis indic..–

–¡Suélteme!– Grito Mikasa a lo que Rivaille se sorprendió levemente.

–De nuevo es ruidosa– Presiono más el agarre provocando otro grito de dolor de la muchacha.

–Mocosa... deje de ser impulsiva–

–¡Usted que sabe!– Volvió a gritar con una voz temblorosa y lágrimas en los ojos de la furia.

–Que es lo que usted quiere que sepa–

–¡Que no me detenga!–

–... ¿Porqué?–

–¡Por qué yo te protegeré Eren!– La azabache abrió los ojos dándose cuenta de lo que había dicho, esta apretó los dientes sin poder detener las lágrimas.

Levi se quedó en silencio, pocos segundos después la soltó cayendo esta al suelo arrodillada y con la cabeza hacia abajo. Mikasa se sostenía la muñeca de su mano aun llorando silenciosamente. Una toalla cayó en su cabeza momentos después sorprendiéndola.

–Hannes falleció en el rescate de Jaeger. – Mikasa palideció. –No estamos totalmente seguros ya que ni yo ni el comandante Erwin lo vimos, pero creemos que quien lo asesino... fue el mismo titán que la atacó. La confirmación de Arlet y Jaeger a las descripciones de los testigos, nos dice que es el mismo. Pero la información más valida que aceptamos fue la del soldado Francis, quien era compañero de Hannes. "Por fin pagare mi deuda, Grisha" Fue lo último que dijo..–

–¿Porque nadie me lo dijo?– Hablo la joven tratando de mantener a raya su voz.

–No se haga la idiota. Usted sabe la respuesta– Un nuevo silencio se acomodó en ellos.

–Eren.. Sin tan solo yo.. –

–Si tan solo yo lo hubiera matado antes, Eren no tendría que sentirse culpable e inútil. ¿Es eso?– Levi se sentó a su lado con una distancia respetable por el tipo de relación que tenían.

–Yo nunca lo llamaría inútil– Respondió la muchacha cogiendo la toalla secándose las lágrimas y un poco de sudor en su cuello.

–Usted solo para tras de Jaeger.. En vez de estar lloriqueando por lo triste que es su vida junto a él, empiece a trabajar, luche con él y no lo detenga. De esa manera podría protegerlo y estar juntos.–

Mikasa lo miro fijamente con asombro, él no la veía pero la joven chica realmente sintió que el sargento estaba siendo considerado con ella.

Sin embargo, Levi soltó esas palabras con un sabor amargo en su boca. Otra vez comenzaba a sentirse extraño con ella, solo le decía lo lógico si quería estar bien con Eren, pero parte de él quería quedarse callado, no era su problema, no tiene por qué ayudarla con cosas personales, pero aun así lo hizo. "Está llorando y es una molestia, es suficiente razón para justificar el consuelo que le ofrezco" Se aferró a esa respuesta, sin querer reconocer que la verdadera razón por la que la consolaba, era porque le asusto el pensamiento que tuvo, el querer que esos dos niños comenzaran a distanciarse.

–Aunque Jaeger es un inútil bebe llorón, me pregunto si de verdad habrá alguna diferencia unir a dos familiares suicidas– Finalizó con eso poniendo se dé pie para irse, quería olvidar ese sentir que no le correspondía, alejarse era la mejor solución.

–¡Entréneme por favor Heichou!– Los ojos de Levi se ensancharon al oírla, se detuvo dándole la espalda a la muchacha en el suelo.

–Quiero ser capaz de luchar junto a Eren, estar con el acompañándolo en su propósito sin que me considere una molestia– A Mikasa le molestaba mucho esta escena, pedirle algo a la persona que más odia era terrible para ella, pero conocía la fuerza del sargento, sabía que Eren lo admiraba a pesar de lo que le hizo en la tribuna ¿parecerse a él mejoraría la relación de esos hermanos? Mikasa estaba decidida a intentarlo, hacer algo diferente, quería ser la persona que Eren la escogería sin dudar, y a decir verdad, comenzaba a tolerar más a Rivaille.

Por otro lado, Levi solo tenía en mente deshacerse de ella lo más rápido posible, antes de que llegara el momento en el que realmente no pueda alejarse de ella. No obstante...

–Nos vemos aquí en dos horas, ni un segundo mas ¿oyó?–

–¡Hai, Levi Heichou!–

No se había dado cuenta que ese momento ya había llegado.


Mikasa tomo una ducha, se decía a si misma que la decisión que tuvo fue la mejor, aun cuando el sargento la informo que el la entrenaría muchas horas antes, ella se atrevió a pedírselo formalmente, quería que supiese que ella deseaba eso. Suspiro mientras el agua se deslizaba varias veces por su rostro, necesitaba relajarse. Saber que Hannes había muerto era también un fuerte golpe para Mikasa, no podía imaginar cómo se sentía Eren y Armin con todo eso. Quería hablar con ellos.

Poco después estaba secándose el cabello con una toalla luciendo un conjunto deportivo, una simple camiseta blanca y un pantalón holgado, antes de ir con Levi saldría a encontrarse con su hermano de crianza para disculparse. Tenía tiempo por lo que no fue con prisas. Estaba un poco preocupada, cuando dejo a Eren estaba con Hange haciendo pruebas con su cuerpo titan, solo quería que estuviera bien.

–¡Mikasa!– Hange la llamo caminando hacia ella.

–Lider de escuadrón– Saludo la más joven.

–Eren esta por ahí, ya terminamos y está muy bien, hizo un estupendo trabajo aunque no descubrimos mucho–

–Comprendo, muchas gracias por cuidar de él– Inclino la cabeza agradecida de que no le haya sucedido nada. Hange coloco una mano en la cabeza de la azabache con una sonrisa. Armin logro ver a lo lejos a Mikasa, este se puso de pie y la llamo haciendo señas con los brazos. Eren estaba acostado en el suelo descansando, con todo lo que hizo Armin sabía que su hermana se acercaba.

–Eren.. ¿Estás bien?– Fue lo primero que la portadora de la bufanda menciono al llegar.

–Así es. Aunque estoy molesto, no logre ninguno de los objetivos que la líder de escuadrón Hange pretendía–

–No puedes esperar conseguirlo a la primera, poco a poco lo lograras– Animo Armin con su inocente sonrisa.

–Supongo– Contesto el de ojos verdes.

–Lamento mi comportamiento de la última vez. Ya me entere lo de Hannes...– Armin y Eren se pusieron alerta mirándola.

–Yo lo siento–

–No te disculpes Mikasa, no fue tu culpa.. La culpa fue mía–

–¡Eren eso no es cie..!–

–Es cierto. En ese momento debí transformarme y salvarlo como también salvarte a ti – El muchacho golpeo el suelo con su puño molesto. –Si algo te hubiera pasado a ti también Armin yo..–

–¡Pero no paso! Eren... no hubieras podido evitar la muerte de Hannes, eso sucedió antes de que supiéramos que el titán estaba ahí. Ha pasado mucho tiempo dese entonces. Aun así lo destruiste, tu hiciste eso del llamado ¡estoy seguro! Hannes y tu mama fueron vengados, ¡así que lo conseguimos!– Armin solo no quería perder a sus amigos, no quería que se separasen.

–Tienes razón.. si logro desarrollar eso, nadie más tiene por que morir– Eren miró al cielo junto con una brisa que revolvía sus cabellos, en casi nada fijo su mirada en una silenciosa Mikasa. Este se acercó más a ella.

–Gracias Mikasa– La nombrada se sorprendió y lo vio directo a los ojos frente a ella.

–Tú y Armin son los únicos que se preocupan por mí, por eso se los agradezco. Tampoco es que me guste gritarte Mikasa es solo que... aunque sé que no es tu intención, me siento un inútil cuando intentas protegerme eso. A pesar de que... – Eren bajo un poco la cabeza desviando la mirada. –Me gustaría... ser yo quien te proteja... ¡Quien los protege a ambos! Quiero que entiendas eso Mikasa, no soy un niño pequeño a quien deben estar vigilando.

–Eren..– Musito Armin muy bajo.

La mano de Mikasa se acercó hasta agarrar la mano de Eren y llevarlo a la mejilla de la azabache. Eren se estremeció un poco.

–¿Mikasa?–

–He sido una molestia para ti Eren. Aun así no puedo dejar de preocuparme por ti, eres mi único familiar. Permíteme estar siempre a tu lado– Eren se sonrojo levemente por la acción y las palabras de Mikasa, hasta Armin consiguió ruborizarse con aquella escena.

–¡T-tonta! Eres mi hermana ¿no es verdad? Por supuesto estaremos juntos– Respondió Eren apartando la mirada aun con un leve rubor recuperando su mano. Mikasa lo miro asintiendo con la cabeza y con una pequeña y tierna sonrisa.

–Por cierto ¿Y ese atuendo Mikasa?–

Armin pregunto.

–Tengo entrenamiento. Es más debo irme, Armin cuida de Eren por mí– Menciono eso ultimo con su habitual cara de poker antes de irse acelerando el paso.

–¡¿Es que acaso no has escuchado nada de lo que te dije?!– Grito Eren con fastidio

–Bueno calma Eren– Bufó Armin. –Pero dijo entrenamiento, seguramente se encontrara con Levi Heichou, Mikasa será más aterradora si llega a ser como él– Rio nervioso el rubio amigo.

–No le tendré miedo– Dijo el de ojos esmeraldas casi como un puchero. –Pero aun así la envidio por eso– Finalizo

OooOoOooOo

Mikasa estaba por entrar al gimnasio donde entrenaría, llegaría con quince minutos antes. Du sorpresa fue que Levi ya se encontraba esperándola. La joven recluta se quedó mirándolo solo unos segundos en la entrada, camino tranquila y cuando estaba frente al sargento hizo el saludo con su mano.

–Deme veinte vueltas al rededor del campo– Ordeno el de grises ojos la cual la contraria obedeció en el acto.

Mikasa iba por la sexta vuelta, lo hacía bastante rápido para lo que él pensaba que lo haría, el sargento solo se dedicaba a mirarla con un semblante serio y atento. Finalizadas las vueltas, le siguió imponiendo ejercicios, cincuenta planchas, cincuenta sentadillas y por ultimo golpear el saco de arena hasta que Levi ordenase que parase. Lo que el bajo hombre hacía en esos momentos era analizar y probar la resistencia de Mikasa. La muchacha se veía muy agotada, pero su nivel de rendimiento no bajaba mucho, de alguna manera lograba mantener el ritmo, era buen comienzo, pero solo era eso, un comienzo.

–Deténgase e hidrátese ahora– Le lanzo una botella de agua, está la atrapo y cogiendo una toalla, secó su cara colocándola posteriormente en su cuello. Transpiraba mucho, la ropa estaba algo mojada, se había esforzado mucho.

–Lo siguiente será aprender artes de lucha y defensa–

Mikasa lo miraba y asentía, pasaron como cinco horas más desde que iniciaron; en casos normales, la azabache ya se hubiera rendido por el hecho de no soportar su presencia, pero este no era el caso, por más que lo odiase lo necesitaba. Las artes marciales eran muy útiles, si bien podrían decir que no es necesario dicha disciplina para manejar el equipo, era mentira, el control del cuerpo mejoraría mucho más con el manejo del equipo de maniobras tridimensionales. Y así comenzaron las prácticas, Rivaille le indicaba las posiciones correctas, haciéndole repetir una y otra vez el circuito. El de ojos caídos caminaba a su alrededor corrigiendo su postura o siendo el oponente a algún ataque aprendido.

Mikasa poco a poco llegaba a aprenderlo, la fuerza lo tenía y la meta que se había impuesto la ayudaba bastante.

–Terminamos por hoy. Esta por oscurecer– Mikasa cayó sentada al escuchar la orden de su superior. La muchacha jadeaba por lo duro que fue, pero era solo cuestión de acostumbrarse para agarrar el ritmo del entrenamiento. Levi estaba de pie apoyado en la pared, observaba a la joven con los brazos cruzados, apoyo en la práctica sin embargo no se veía agitado. Esperaba que durante su tutela, ella no sería tan condescendiente, es más, no se quejó en todo el tiempo que estuvo con él. No lo entendía, ¿será porque ella misma pidió que la entrene? De todas maneras eso ya estaba decidido, el ojigris no podía quitarle la mirada de encima.

–M-mañana vendré a la misma hora– Se sintió como le costaba decir eso. Levi entrecerró los ojos levemente; de momento a otro camino hacia ella hasta acorralarla en un muro con su brazo. La diferencia de altura era notoria a favor de Mikasa, peo aun así sus rostros se encontraban muy cerca, podían sentir el aliento del otro. La azabache estaba sorprendida pero no gratamente por la acción del contrario, el sargento solo quería ver esos profundos ojos negros de la chica más de cerca, la contraria sentía como su mirada entraba en ella, no obstante eso solo la ponía más incómoda, en pocos momentos mostró su fastidio por la cercanía frunciendo el ceño como solía mostrarle al sargento, un rostro lleno de odio. Aquello lo pudo ver perfectamente el bajo hombre, cerró sus ojos y se alejó, dio unos pasos hacia la salida deteniéndose con la misma.

–No tolerare incompetencias por parte suya– Con eso último, el soldado más fuerte de la humanidad, abandono la sala.

Mikasa chasqueo la lengua "Que hombre más desagradable" pensó la muchacha esperando unos segundos para también salir.

Levi caminaba a un ritmo normal, estaba recordado aquella mirada hostil de la joven, se dio cuenta que aun tenis ese odio guardado hacia él, y todo por lo que le hizo a Eren, todo era por él. Aunque todos supieran que lo que hizo en el tribunal fue para salvar al chico, Mikasa no cambiaría su opinión.

–No tiene nada que ver conmigo– Se dijo a sí mismo en voz baja y grave. No tenía por qué cambiar los tratos hacia Eren solo por agradarle a Mikasa, él no tiene por qué cambiar su manera de ser o hacer nada por esa niña, lograría encontrar la forma de dejar de pensar en ella, entrenarla era una orden y por beneficio del escuadrón, nada más que eso. Una imagen de Mikasa sonriendo apareció en la mente de Levi, este abrió los ojos sorprendido para luego llevarse una mano a la cabeza.

–Por eso odio a los mocosos–


Durante los próximos días, los entrenamientos que impuso el sargento, se volvieron rutinarias, ambos sabían a qué hora encontrarse, donde y como serían las practicas. Mikasa se adaptado bastante bien, se acostumbró el estar cerca de Levi, en la segunda semana ya podía mantener una pelea uno a uno, para él la presencia de Mikasa era tolerable, imagino que después de las contables veces que no entendía porque pensaba en ella, sería una total distracción en su día a día, pero ahora incluso disfrutaba de los encuentros con ella, podría decir que luchar con alguien cuya forma de aprender le recordaba tanto a él le divertía. Solo un poco. Se cumplió la tercera semana y un par de días, ya casi era hora de su entrenamiento, ella no faltaba ni una sesión, a pesar de que si se detenía a pensar, era bastante buena en la lucha cuerpo a cuerpo, no era una experta como el sargento, pero ya no era necesario asistir a sus entrenamientos, solo era cuestión de que ella misma practicara y mantuviera el ritmo. La verdad, Mikasa solo actuaba sin pensar en casi nada, en esas temporadas a solas con Rivaille, olvido el conflicto personal que tenía con él, en las prácticas vivía en el presente, contando que también disfrutaba lo que hacía en ese tiempo acordado. Así era hasta esa mañana en los pasillos, la tercera y ya dicha semana cumpliéndose, ella se dirigía a su entrenamiento cuando se topó con Eren. Ella se alegraba mucho verlo, siempre era grato encontrárselo. Ella abrió la boca para pronunciar el nombre de su hermano, sin embargo, el muchacho se adelantó.

–¡Hey Mikasa! Entrenamiento de nuevo ¿no? También me dirijo al mío, como ya sabes las cosas siguen geniales con Hange– Eren dejo ver una expresión orgullosa, pues al mismo tiempo que su hermana practicaba, Eren desarrollo una nueva técnica para él, el endurecimiento. Esto Mikasa ya lo sabía pues Eren siempre le contaba a ella y a Armin su progreso cada día. Lo cual, Mikasa estaba feliz por él.

–entrenar con el Heichou debe ser aún mejor. No me cuentas casi nada de tus entrenamientos con Heichou pero.. a puesto a que eres más fuerte ahora, admito que siempre lo fuste. No se por qué aun sigues yendo, ya debes ser una experta. Yal vez empiezan a llevarse mejor– Espeto Eren con cierta envidia pero manteniendo una sincera sonrisa, la vedad Mikasa estaba menos sofocante ¿será por las practicas con el sargento? Era bueno, pero algo le molestaba sobre eso. Mikada abrió los ojos con lo que insinuó su hermano, este le colocó una mano en su hombro con un rostro de "Aun así te alcanzare" Eren siempre trataba de superarla, algo que la azabache no entendía bien. Eren siguió su camino, pero ella se detuvo, hizo memoria, ¿acaso no odiaba al sargento? Cuando fue que empezó a no importarle la presencia d la persona que daño a su única familia. Mikasa apretó los labios, para ella era que se estaba dejando llevar, debía volver a ese sentimiento de odio, lo haría por su hermano. Mikasa continuó con su camino y llego al punto d entrenamiento. Levi estaba ahí de pie.

La muchacha lo veía con un semblante sereno, su mirada no expresaba nada; el bajo hombre también la observaba desde lo lejos, pues Mikasa se quedó de pie viéndolo a la distancia. Casi un minuto, y la azabache inicio su caminata a la cercanía de su superior. Él la esperaba con los brazos cruzados; La chica hizo el saludo.

–Levi Heichou. Mi entrenamiento a concluido, a partir de ahora puedo encargarme de mi misma. Gracias por todo hasta ahora, no le quitare más tiempo valioso como Sargento.– Hubo un silencio frio. Mikasa permanecía haciendo el saludo oficial, al igual que el sargento con los brazos cruzados. Seguían viéndose a los ojos con las miradas que los caracterizaban a ambos, parecía un silencio eterno, pero extrañamente ninguno de los dos se sentía incomodo o nervioso, este sentir eres mas para la muchacha de la bufanda, pues no podía irse hasta escuchar la respuesta o en su defecto, una orden por parte del contrario.

–D-disculpen... ¿Levi Heichou? Vengo a informarle que el Comándate Erwin convocó a los generales en un reunión. Debe asistir a la sala dos– Moblit era el dueño de estas palabras, interrumpiendo lo más respetuosamente, lo que sea que estuviera haciendo con la jovencita. Levi seguía viendo a la muchacha frente a él, unos segundos más tardes, camino hacia adelante pasando a un lado de ella aun con los brazos cruzados.

–¿Tema?– Menciono el hombre con fría mirada sin ver al segundo líder mientras se adelantaba.

–N-no lo sé Heichou. El comándate no me dijo nada sobre eso– Respondió el amigo de Hange. Mikasa volteo a verlos, no comprendía si el silencio del sargento era una aprobación o no a lo que ella declaró. El bajo hombre freno.

–Mañana. Yo juzgaré si esta lista para dejar los entrenamientos, Ackerman. Tómelo como un examen final. No me decepcione– Espetó con firmeza y con cierto tono amenazante mientras giraba un poco la cabeza para observarla sutilmente. Mikasa lo seguía con la mirada sin decir ni una palabra, sin embargo endureció el rostro. Recordaba lo molestó que era ese hombre.

OOooOoOoooO

En medio de un campo donde se encontraban algunos árboles quemados junto con parte del césped, Eren le suplicaba a la mayor Hange quedarse para terminar con sus lecciones. La líder de escuadrón también fue convocada a la reunión que ordeno Erwin, por lo tanto no podía faltar. El sabia eso pero sentía que estaba por despertar algún otro poder de su cuerpo titán, la verdad era que Eren siempre sentía eso cuando utilizaba su poder, creía que estaba a punto de perfeccionar una habilidad o desarrollar uno nuevo. Ninguna de las oraciones del chico titán pudieron retener a Hange, no había caso, seguramente en cualquier momento Moblit saldría de algún lugar para regañarles por llegar tarde, era lo que pensaba la mujer de gafas. Se despidió del muchacho prometiéndole que terminarían mañana temprano, tampoco era bueno sobre esforzar su cuerpo siendo Eren tan joven. Así Hange corrió lo más rápido que pudo para llegar a la reunión; Armin palmeo la espalda de su amigo dedicándole una sonrisa como consuelo. Jaeger había avanzado mucho, era sorprendente de que al fin pudiera estar consciente cuando se transforma, poder razonar y reconocer a sus camaradas como las cosas era estupendo. El control y manejo de su segundo cuerpo lo tranquilizaba, no quería dejar llevarse por el odio o cualquier otro impulso sin pensar. No dañaría a otro ser querido.

–Eren, aprovecha para descansar, has trabajado mucho– Armin pronuncio con un tono amigable algo característico de él. El contrario suspiro asintiendo para liego dejarse caer de espaldas en el césped. El muchacho traía parte de su ropa rasgada, sucia y quemada -no a gran escala- por sus transformaciones, no podía engañarse, estaba agotado pero era algo que le gustaba hacer. Nuevamente Mikasa dio con ellos, ella no tenía nada que hacer aunque lo último que hablo con el sargento la inquietaba un poco.

Armin sonrió y estiró el brazo llamando la atención de su amiga de la infancia. La portadora de la bufanda mostro una pequeña sonrisa y llegó a ellos sentándose.

–Eren tu ropa... ¿Estas herido?– El muchacho negó con la cabeza con los ojos cerrados y teniendo su cabeza apoyada en sus brazos.

–Se ganó esa apariencia por los entrenamientos– El de rubios cabellos rio un poco antes de parar para ver a Mikasa. –Sin embargo.. Mikasa no tiene ningún rasguño a pesar de haber entrenado con Levi Heichou– Agrego con un pequeño tono sorprendido, a su vez, Eren apenas oyó eso de Armin se sentó muy rápido desconcertado por el hecho mencionado mirando de pies a cabeza a su hermana de crianza.

–¡Ni siquiera tu uniforme se ensucio! Debes haber incrementado mucho tu fuerza– Siguió hablando el de ojos azules mientras Eren hacia un puchero viéndola, como siempre, para el ojiverde, todo era una competencia cuando se trataba de Mikasa.

–En realidad no he entrenado con Heichou hoy– Expresó la muchacha tranquilamente a lo que Armin y Eren se extrañaron.

–¿También te atrapó esa reunión?– Dijo Eren estirando sus labios formando una comprensiva sonrisa.

–En parte. Ya no tengo que entrenar con ese enano, mis lecciones finalizaron o eso creo.– Cubrió parte de su boca con la bufanda mientras hablaba.

–Pensé que empezaban llevarse mejor– El ojiverde menciono esto con mucha curiosidad.

–¡Por supuesto que no! ¿Recuerdas cómo te golp..?–

–Mikasa, te lo dije una y otra vez. Lo del tribunal fue necesario, de otra forma estaría muerto de no ser por Levi Heichou– Interrumpió Eren cubriendo la boca de su hermana a sabiendas de lo que iba a responder.

–Aun así... no se lo perdonaré– Dijo entre dientes la muchacha.

–Hablando de superiores... ¿De qué tema creen que están tratando los generales en la reunión?– Converso Armin encogiendo sus piernas abrazándolas.

–¿Alguna estrategia? Aun debemos ir a Shiganshina a por el sótano– Armin asintió al comentario de su amigo. El rubio se sentía inquieto por el tema ya que esta vez el no participaba, estaba algo impaciente por no saber que ocurría.

–Eren, vamos para que tomes un baño. Pronto nos darán nuevas órdenes después de lo que sea que hayan acordado en la reunión– Mikasa finalizo poniéndose de pie acto seguido le extendió la mano para ayudar a parar a Eren. Los rayos del sol iluminó hermosamente los oscuros cabellos de la muchacha arriban de él. Eren quedo atrapado por la imagen que veía colorándose levemente sus mejillas hasta que un segundo llamado por parte de esa misma imagen lo saco de su trance.

–Si...– Musito el muchacho cogiendo su mano poniéndose de pie. El castaño aclaro la garganta tratando de sacar la imagen de Mikasa de su pensamiento.

–E-espero que en la reunión ya se esté fijando la próxima salida– Exclamo con entusiasmo.

–No lo sé Eren, me asusta un poco esa idea– Rio suave el de ojos azules.


NotaBibi: Primero que nada, ¡Lamento tanto la larga espera en la actualización! Tuve problemas con el Internet y créanme, esto causo muchos problemas con mis estudios también -llora- Pero aquí estoy de vuelta, y la próxima actualización no estará muy lejana, ya estoy trabajando en ello. Dejare en claro que no he abandonado esta historia. Y como regalo para ustedes por mi tardanza ¡Un adelanto del Chapter 5!

–¿Historia Reiss? ¿Es en serio?– Hange no podía ocultar su asombro.

–Quiero ir a hablar con el rey Fritz en persona–

–Todos escúchenme atentamente. Nos dirigiremos en el interior del muro Sina–

Había unos caballos junto a una carreta corriendo por el mercado empujando y/o atropellando a la gente en medio del camino, dos sujetos con pañoletas en las caras sin contar al conductor de la carreta, se acercaron tan rápido al grupo donde estaba Eren, que de un tirón, los hombres cogieron a Historia y a Eren sometiéndolos en la carroza.

Yo les cause esto y también a usted.. No quiero que muera. ¡Iré yo y no me detendrá!– El susurro agudo de Mikasa hizo eco mientras una gota de lagrima caía al suelo.

–Eso de hablar casi me convence, Kenny– Espetó Levi.

–¿Entonces quieres hablar?– Sonrió el hombre con sombrero.

–Hey Mikasa ¿Lista para tu prueba uno contra uno?–

El sargento se había puesto de pie agarrando ambas muñecas de la joven aprisionándola bruscamente contra la pared, al mismo tiempo, atacaba sus labios.

–A-alto... N-no.– Mikasa no podia para de temblar.

¿Porque detenerse? A estas alturas todavía quería estar del lado de la moralidad, pero en este mundo, en su mundo, donde todo puede acabar en un abrir y cerrar de ojos, tenía derecho para hacer de su vida más placentera.

¡Muchas gracias por los Reviews! Realmente me pone muy feliz saber que les gusta lo que escribo ='3

Levi: Gracias, ahora sí pensaran que soy un violador con ese adelanto.

Bibi: ¡No te enojes! Te saldrán arrugas xD

Bueno espero de verdad que los próximos capítulos sean de su agrado también. See ya! ¡Pop!