- ¡LA MARINA! SE ACERCAN BARCOS DE LA MARINA. – Usopp y Kaya bajaron ágilmente del nido de cuervos para dar el aviso, luego de pasarse los binoculares unos con otros para comprobar y cerciorarse de que tan lejos estaban los barcos Franky hablo.
- Muy bien todo mundo a esconderse en el entre piso, estamos preparados para estas situaciones. – y ciertamente lo estaban, no era la primera vez que debían esconderse de barcos marinos cuando cruzaban aguas internacionales o en lugares sagrados para el gobierno.
Nami guio al grupo por una puerta secreta atra vez del acuario que los llevo a un estrecho cuarto, que, a pesar de llamarlo entre piso, en realidad estaba entre las paredes.
- Franky estará bien? – Chopper lucia preocupado.
- No te preocupes pequeño, sabe exactamente qué hacer. – lo reconforto Robin dándole un abrazo mientras Zoro la abrasaba a ella por los hombros.
Franky se encontraba solo en la cubierta se había recostado sobre la cubierta leyendo una revista con una botella de cola, aparentando estar disfrutando del caluroso día.
- Buenas tardes señor. – le hablaron a través de un megáfono. Haciéndose el sorprendido Franky bajo su revista y saludo al marino que le había hablado.
- ¿Se le ofrece algo oficial?
- ¿Sabe que está navegando en aguas prohibidas? Este territorio pertenece a un importante miembro del gobierno y los barcos particulares no tienen permiso de circular por este territorio.
- Lo siento oficial, no lo sabía, la verdad soy muy mal navegante, solo me dejo llevar por el viento y últimamente no ha habido mucho. Estoy disfrutando de mi retiro adelantado y quiero dar la vuelta al mundo en mi bebe. – explico con una inocencia que engañaría a cualquiera.
- No hay problema, a cualquier novato le pasa. – le dijo algo desdeñoso el marino. – si me permite sus permisos de navegación y documentos del barco lo dejaremos ir solo con una advertencia.
- Muchas gracias oficial, los tengo en mi camarote, si me deja ir por ellos se los traigo en un minuto.
- Claro que sí. – lo último que vio Franky antes de adentrarse en el camarote fue al oficial con el que hablaba hacerle señas a otro. Desde su teléfono móvil activo las cámaras de seguridad del Sunny para verificar que no tuviesen ningún inconveniente y sobre todo ningún polizón. Encontró los documentos falsos tan bien hechos que engañarían al mismísimo almirante en flota de la marina, de hecho, era un documento oficial, solo los datos en el no correspondían a la realidad.
Al regresar a la cubierta Franky noto que el oficial de la marina estaba de pie en un pequeño bote al costado del Sunny, el peliceleste bajo la escalera de cuerdas para que este subiera abordo.
- Al parecer esta todo en orden señor, por esta ocasión lo dejaremos marchar solo con una advertencia, espero que no vuelva a ocurrir. - una vez le hubo regresado los documentos a Franky se despidió y regreso al barco de la marina en el bote. Ellos no se movieron hasta que Franky comenzó a girar el barco en sentido de regresar por donde había venido. Nami tendría que buscar otra ruta para que desembarcara Perona.
- Ya pueden salir. – les dijo cuando el barco de la marina ya no se veía en las cercanías.
- ¿Qué sucedió? – preguntaron todos a la vez.
- Está prohibido navegar esas aguas, es de algún suuuuper cretino del gobierno. – el hacker estaba molesto.
- No pueden hacer eso, el mar es de todos, es un lugar libre no tiene por qué tener un dueño que prohíba a los demás navegar en él. – Luffy estaba furioso.
- Es por eso que derrocábamos reinos corruptos ¿recuerdas? – Zoro intentaba calmarlo, pero estaba igual de enojado que su capitán.
- Cuando Robin gobierne el mundo decretara que cada quien será libre de hacer lo que le plazca. – el tono infantil que utilizo Nami no le ayudaba mucho en su declaración.
- No gobernare el mundo Nami, solo debemos luchar por hacerlo un lugar mejor para todos. – la voz tranquila y serena de Robin les dio calma a todos. – aunque si destripamos unos cuantos marinos y gente del gobierno en el camino no estaría mal. -
- Das miedo Robin. – le dijo Usopp temblando
- Ya estas volviendo a ser tu. – sonrió Vivi feliz.
- Así que esa es tu naturaleza. – le susurro Zoro al oído y ella solo rio.
Luego de aquel incidente con la marina siguieron su viaje sin problemas, Nami encontró una ruta aún más corta a la isla en la que habían decidido que Perona tomaría su vuelo a la capital. Llegaron el tan solo un día y medio más de viaje y los grupos salieron como los había destinado el capitán.
Law, Franky y Usopp acompañaron a Perona hasta el aeropuerto, Franky había comprado el boleto por internet.
Todos los que habían salido del barco iban disfrazados para pasar desapercibidos y por intuición no atracaron el barco en el muelle, ni el puerto, si no en un lugar recóndito escondido entre unos arrecifes que les permitirían escapar de ser necesario.
- ¿Chicos no creen que en esta isla hay un exceso de marinos? – Nami observaba a su alrededor y llamo la atención de sus acompañantes.
- Tienes razón, querida Nami. – observo a Sanji quien se encontraba muy serio. – lo note desde que entramos en la cuidad, normalmente las islas afiliadas al gobierno tienen una base de la marina en sus alrededores con algo más de 100.000 marinos para islas grandes o de renombre, pero en una isla como esta no debería haber más de 50 en un patrullaje normal, ya he contado alrededor de 200 desde que entramos.
- ¿Crees que nos descubrieron? – Chopper sonaba angustiado
- No lo creo, pero si nos pueden estar buscando, debemos hacer las compras lo antes posible y regresar al barco. – el cocinero estaba serio
- Bien, tu ve con Chopper a comprar los alimentos y medicina, Nami y yo iremos por lo demás. – ordeno Luffy y los demás asintieron.
Sanji y Chopper se perdieron de vista entrando en el mercado para abastecerse de víveres para el viaje. Mientras Nami y Luffy caminaron por el centro buscando ropa, libros y otros encargos de sus compañeros.
- Ya tenemos suficiente ropa para todos, la siguiente isla tiene un clima algo más invernal, así que necesitábamos los abrigos. – le explicaba Nami a Luffy quien la miraba admirado por haber conseguido casi gratis todo aquello.
- Ahora falta el encargo de Zoro para limpiar sus Katanas. – la pelinaranja estaba pensativa, ya que no sabía dónde conseguir aquellos implementos.
- Debemos buscar una armería, e acompañado a Zoro demasiadas veces así que sé lo que debemos buscar. – le aclaro el capitán.
- Genial. – Nami tomo el brazo de Luffy y siguieron caminando. Una vez encontraron todo lo que necesitaban se dirigieron de regreso al barco. Pero no todo sale siempre como se planea a unos 100 mt más o menos de donde se encontraba el Sunny fueron rodeados por unos 50 marinos.
- Nami no te alejes. – aunque Luffy fue tajante la pelinaranja noto que una sonrisa se extendía por su rostro y confirmo una vez más que Luffy amaba la aventura y una buena pelea era parte de eso.
Escondida en la espalda del pelinegro vio como derribaba a cinco marinos de un solo golpe, a otros 10 con algunos disparos y patadas, ella misma se impresiono al notar como pudo derrotar a dos utilizando las técnicas enseñadas por los chicos, el entrenamiento estaba dando frutos.
- ¿necesitan ayuda? – Sanji llego con Chopper en ese momento.
- Sanji, justo a tiempo. – dijo Luffy mientras tiraba al suelo a otros 3 marines de un puñetazo.
Nami observo como el cocinero del equipo prendía un cigarrillo, le daba una calada y metía sus manos en los bolsillos de su pantalón de traje para asestar una certera patada al marino que se le acercaba.
Chopper utilizaba el estilo kung fu para luchar, los tres se complementaban muy bien. Cuando al fin lograron derrotar a los marines que los rodeaban tomaron las bolsas y corrieron hasta el barco, apenas llegaron notaron que sus amigos allí acababan de pasar por algo similar.
- Suban rápido esto aún no termina. – ante las palabras de Zoro los cuatro voltearon para notar que tras ellos venían al menos 500 marinos.
…
20 minutos antes
Zoro se encontraba en el puesto de vigía, desde el encuentro con la marina tenía un extraño presentimiento que no lo dejaba en paz.
Vivi se encontraba adelantando los preparativos para el almuerzo tal como Sanji le había enseñado.
Robin y Kaya aprovechaban ese momento de tranquilidad y soledad para tener su primera sesión. Habían decidido tenerla en la cubierta, ya que el día era soleado y nadie las interrumpiría.
- Nunca he hecho esto así que no sé muy bien qué debo hacer. – le explico la arqueóloga a la rubia.
- No es nada del otro mundo, solo es una charla. - La tranquilizo Kaya, podía notar el nerviosismo de la morena.
- Muy bien, entonces comenzare por lo más fácil.
- Muchas veces es lo mejor. – Kaya le dedico una sonrisa amable
- Mi madre también era arqueóloga, de hecho, de ella y su equipo fue que yo aprendí a leer lo poneglyph, ya en esa época se sabía que existían muy pocas personas con aquella habilidad. Un día mi madre la mayoría de su equipo salieron en busca de algún extraño pedazo de que revelaría parte importante de la historia. Pero ellos simplemente desaparecieron. – en este punto del relato lo ojos de Robin estaban anegados en lágrimas luchando por salir. – yo quede al cuidado de un amigo de mi mamá, un ex marino llamado Saul. Hasta el día de hoy jamás he sabido que ocurrió con mi madre y su equipo.
- ¿crees que eso te llevo a querer ser arqueóloga? ¿estas siguiendo sus pasos? –
- Esa es una respuesta ambigua, ya que siempre admire a mi madre y el haber estado en medio de su trabajo me hizo amar la historia y la arqueología desde que era pequeña, siempre he sido curiosa y estoy ansiosa por tener las respuestas a mis dudas. No sé si será solo por mi madre, pero sí sé que ella fue una gran influencia para hacer lo que hago. – respondió más segura en esta ocasión.
- ¿y piensas que parte de este viaje te ayudaría a encontrar la respuesta para saber que ocurrió con ella? – pero la respuesta a esa pregunta no llego, ya que Zoro bajo de un salto del nido de cuervos con sus espadas desenvainadas.
Las chicas se levantaron de golpe de las sillas donde se encontraban y la pregunta no hecha fue respondida cuando divisaron a Franky, Usopp y Torao que corrían camino al barco y tras ellos unos cincuenta marinos.
- ¿ya llegaron Luffy y los demás? – pregunto Law en cuanto subieron al barco
- Aun no. – respondieron las chicas.
- Mierda
- ¿Qué ocurrió? – les pregunto el peliverde parado en la proa del barco preparado para atacar
- La marina nos descubrió, por alguna maldita razón saben que estamos aquí.
- Maldición. – exclamo el espadachín.
- Debemos acabar con ellos y partir de inmediato. – le dijo Torao situándose junto a él en la proa.
- Franky, prepara el barco para zarpar en cuanto lleguen Luffy y los demás. – ordeno Zoro
- Suuuuper enseguida. – Franky levo anclas y preparado todo el mecanismo del Sunny para partir en cuanto llegaran sus compañeros.
- ¿Estas listo? – no es que Law dudara de las habilidades de su compañero, de hecho, le confiaría su vida, pero las circunstancias desde la última vez que habían luchado eran distintas y quería asegurarse de que su alma de guerrero seguía intacta.
- ¿Alguna vez has visto a una bestia salvaje no seguir sus instintos? – respondió a cambio sonriendo de manera salvaje y con sed de sangre en su mirada.
