A pesar de que la mayoría de las personas la consideraban privilegiada por ser parte de una de las familias más poderosas de Japón, la realidad es que siempre se consideró desafortunada, la posición social y económica más bien le habían afectado al punto de odiar permanecer a ese círculo social, se daba cuenta que muchas de sus amistades y pretendientes eran tan falsos que terminaban haciéndola sentir como alguien que solo vale por su apellido y dinero. Se había llevado tantas decepciones que no le dejaban muchas ganas de conocer a más personas.

A sus 16 años se dio cuenta que lidiar con gente interesada no era la prueba más complicada que tendría que sobrellevar, lo realmente difícil sería lidiar con el fallecimiento de su madre, se suicidó y nunca supo la razón de aquella decisión, pero le dolió en el alma que la abandonara. Su madre era su única amiga, su confidente, quien siempre le escuchaba y la mimaba cuando se sentía triste. No estaba preparada para perderla tan pronto.

Su padre era reservado y nunca sintió la confianza que con su madre tenía. Afortunadamente tenía a su pequeña hermana Hanabi, alegre y cariñosa, y pronto ocupo el lugar que su madre tenía, el de ser su mejor amiga, con ella podía charlar de todo y confiarle sus secretos, además que juntas estaban logrando lidiar con la pérdida de su madre. Si aquello ya era demasiado para una joven de 16 años, lidiar con que a Hanabi le detectaran leucemia fue el detonante para sentir que el mundo se le venía encima. De algo estaba segura, no podría soportar otra perdida, estuvo con ella día y noche. El dinero de su padre sirvió para conseguir la mejor atención médica, y si bien, además influyo que el cáncer no fuera tan agresivo, estaba agradecida de la posición económica en la que se encontraban, pues su hermana salió adelante con los mejores tratamientos disponibles, quizá con atenciones que tendría que tener por mucho tiempo, pero eso no quitaba que ella se encontrara perfectamente para seguir con una vida normal.

Al estar en hospitales se dio cuenta de la dificultad que muchas personas tenían para cubrir costosos tratamientos, algunos quedándose sin hogar y otros sin poder costear el tratamiento. En un principio no quiso imaginar el sufrir de las personas con bajos recursos, pero luego supo que no podía vivir con una venda en los ojos, fue por ello que empezó por hacer caridad en los hospitales más pobres, hasta que finalmente se decidió, ella quería ser médico y ayudar a las personas más vulnerables. Su padre ni se inmuto ante su decisión, ya que después de lo que habían vivido ahora solo deseaba que sus dos hijas fueran felices, haciendo lo que fuera necesario para conseguirlo.

Cuando Hanabi fue dada de alta del hospital, su padre decidió que era momento de mudarse a un pequeño pueblo donde el aire era fresco y libre de contaminación, los productos orgánicos abundaban y la gente era más amable. Quería eso para sus hijas. Tampoco era como si quisiera mantenerlas aisladas, sabía que Hinata tenía que vivir en la gran ciudad para cumplir sus sueños, esperando que eventualmente ella misma decidiera regresar para vivir con ellos en la tranquilidad de aquel lugar.

Decidió vivir sin varias comodidades, sin coche, sin lujos, y sin usar su apellido, realmente deseaba ser una persona que fuera tratada por ser Hinata y no una Hyuga, y lo había conseguido. No era como si a sus compañeros o profesores les importara, la trataban igual que a todos y le exigían lo mismo, por lo que de inmediato le agrado aquel ambiente. En la universidad pasó desapercibida, tenía algunos pretendientes, pero realmente ninguno era de su agrado y evito a toda costa tener un novio solo por tenerlo, soñaba como toda chica con un amor de verdad.

Era tan solitaria que incluso a sus 22 años jamás había ido a un antro y pudo seguir así de no ser por sus amigas que consideraban que no todo en la vida eran estudios; "también debes divertirte" le había dicho una de las pocas amigas que había hecho durante la universidad, accedió porque valoraba el esfuerzo de Ino por convencerla, incluso le había elegido un atuendo y parecía realmente entusiasmada de que saliera y conociera a un chico que le gustara. Ella ni siquiera consideró esa opción, pero sí que podía intentar divertirse, sobre todo si era con las chicas que la habían tratado de manera amable durante sus años universitarios.

Esa noche fue más que especial, sus amigas habían intentado que pasara un buen momento, y sin duda lo apreciaba y era suficiente para agradecerles por ese momento. Lo que para nada esperaba era que ese día conocería al chico de sus sueños. Desde el momento que vio a Naruto por primera vez supo que esto era lo que la gente llamaba "amor a primera vista", pudo sentir como su corazón palpitó con fuerza cuando le vio por primera vez, realmente le había gustado todo de él, su físico, su personalidad, su sonrisa… el hecho de que se interesara en ella fue tan emocionante que estaba segura esta sería la mejor noche de su vida.

Era claro que él no tenía idea de quien era su familia, y eso fue un plus para que se sintiera halagada de que él la tratara tan bonito por ser ella misma. Se había ofrecido a llevarla a casa y ella sentía que estaba en un sueño donde había encontrado a su príncipe azul, jamás se había sentido tan emocionada como ese día.

Tuvo que tomar valor para ser ella quien diera el primer paso, el hecho de que él se despidiera sin pedirle una cita o un medio para poder contactarla le causo angustia al pensar que no volvería a verlo, y ella no estaba dispuesta a dejarlo ir sin intentar conocerle más. Estaba consciente que no todos los días se conoce a alguien así de interesante, quizá por ello decidió darle un beso que afortunadamente él había respondido con entusiasmo. Después de intercambiar números telefónicos recibió mensajes bonitos y una invitación para salir.

Jamás había disfrutado tanto al salir con alguien, su compañía fue tan maravillosa y cálida que se sentía entre nubes, él se la paso besándola y tomando sus manos, y ella lo permitió, él de verdad le gustaba mucho. Tuvo miedo cuando estaban por despedirse, sabía que el regresaría a Osaka, lugar donde le dijo que estudiaba, y ella temía que fuera esa la última vez que lo vería, por lo que dándose ánimos se atrevió a pedirle que fuera su novio, ¿loco?, fue loquísima aquella petición, recién lo conocía como para pedirle algo así, pero a ella le gustaba mucho y no había necesidad de esperar, temía ser rechazada, pero no fue así, el rubio se había portado tan galante y tierno que ella creía ya se estaba enamorando aun cuando apenas le había conocido el día anterior.

Cada fin de semana él fue a visitarla y ella cada vez se fue enamorando más, la llenaba de detalles y la trataba con excesivo cariño, la química que tenían era irrepetible, por lo que se volvía difícil no tocarse cada vez que tenían oportunidad. Después de la primera vez que se masturbaron no dejaron de hacerlo, y es que contenerse era todo un reto sí la atracción que sentían era de tal magnitud.

Estaba segura que a él quería regalarle su virginidad, y el hecho de que la respetara tanto le hacía adorarlo y enamorarse cada día más, seguramente cuando el momento llegara sería muy bonito.

Su mundo de felicidad se vino abajo demasiado pronto. Era viernes y Hanabi había llegado desde muy temprano a su casa, tenía cita con el oncólogo para ver que todo marchara bien, y por supuesto ella le había acompañado, al parecer las cosas no andaban tan bien, habría que hacer nuevamente estudios para comprobar que el cáncer no hubiera regresado. Hanabi se mostró tranquila y Hinata tuvo que tomar la misma postura, aunque por dentro quisiera llorar de miedo, tenía que ser fuerte, por ella.

Tan pronto como llegaron a casa, Hanabi le pidió explicaciones – ¿Quién te ha dado tantas flores y osos de peluches?, vaya, incluso chocolates – y acto seguido había probado aquellos finos dulces. Hinata supo que hablarle de su novio sería la mejor idea para olvidarse por un momento del estado de salud de su pequeña hermana.

Le relato a grandes rasgos su noviazgo y lo enamorada que estaba de él. Hanabi quiso que le mostrara alguna fotografía, y justo en ese momento supo que no tenía ninguna, el tiempo que pasaba a su lado se iba tan rápido que nunca pensaban en tomarse fotos

– No te preocupes, eso lo arregla Facebook – le había dicho su pequeña hermana, ella era todo tecnología, siempre encontraba todo por internet, y a Hinata realmente le daba un poco de pena que ella era quien siempre le enseñaba de ese mundo. Hanabi le pidió su nombre, y luego en la barra del buscador lo coloco "Naruto Uzumaki", no había resultados.

– ¿No lo tienes en tus amigos? – había preguntado su pequeña hermana.

– Yo no tengo Facebook – le recordó.

– Cierto, cierto.

Hanabi había pasado un buen rato intentando encontrarlo, lo había buscado por el nombre, por medio de la universidad donde estudiaba, y no encontraba nada, hasta que finalmente cuestiono si conocía a algún amigo del rubio. Hinata recordó entonces el nombre del chico con quien lo había conocido en aquel antro – "tiene un amigo llamado Kiba Inuzuka". Eso fue suficiente para que su pequeña hermana lo buscara, entre varias sugerencias con fotografías, Hinata reconoció al chico, con esto dio paso a que Hanabi entrara a su perfil y comenzara a buscar entre sus fotografías que afortunadamente eran públicas.

- Oh vaya, es de mi edad – afirmó su hermana

- No, él estudia veterinaria – dijo segura Hinata, lo recordaba perfecto pues lo poco que supo de él tenía que ver con ayudar a perritos de la calle, quizá por ello le recordaría siempre, por ser una persona con la intención de ayudar a otros.

- Eh no, él estudia en el instituto Konoha, aquí dice, además tiene fotos recientes con el uniforme, incluso esta foto que es justo de ayer, mira – sorprendida pudo ver que su hermana no se equivocaba, lucia prácticamente igual, solo que con uniforme. Un poco consternada le pidió a Hanabi que siguieran viendo fotografías hasta que finalmente lo visualizo.

- ¡Él es mi novio! – dijo con alegría, el simple hecho de ver una sonrisa de su adorado Naruto la hacía sentir feliz y emocionada, en la foto estaba Kiba, Naruto y otro chico de cabello negro y largo. Ya estaba pensando en descargarla y tenerla de fondo de pantalla, cuando Hanabi la cuestionó.

- ¿Estas saliendo con un preparatoriano?

- No Hanabi. Él estudia física, ya te lo he dicho.

- Hinata, ¡por dios!, esta foto dice que la subieron hace una semana, tu novio también porta el uniforme del instituto Konoha – y así era, su rubio portaba el emblema de aquel colegio, además lucia exactamente igual.

- Debe haber una explicación – lo dijo más tratando de creerlo ella.

- Lee los comentarios de la foto – Hanabi estaba enfadada, ella por fin entendía que el rubio le había mentido a su hermana, y eso no podía tolerarlo, Hinata era noble, una chica excepcional, quien se atrevía a mentirle de esa forma sencillamente se ganaba su odio.

Los comentarios eran recientes, no más de una semana:

Shion: "Naruto esta guapísimo! ❤❤❤, lástima que cerró su Facebook "

Temari: "El más guapo es Shikamaru ? Te amo bebe ❤"

Chouji: "¡Ay por favor, los tres están flacos y sin chiste!, ¿Qué les ven?"

Shion: "Cállate Chouji!, ¿tú qué sabes del amor si solo te la pasas comiendo papas? Aprende a Naruto, es tan perfecto ?❤"

Shikamaru: "lov u tem"

Temari: "Eres tan flojo Shikamaru, por lo menos escribe las palabras completas…"

Chouji: "Cállate tu Shion, además por lo que sé estas en la friendzone jajajajaja xD"

Shion: "Deja que terminemos el cole, cuando entremos a la universidad JUNTOS ❤❤❤él será mi novio"

Profesor Asuma: "En lugar de andar de coquetos, pónganse a estudiar, porque así como van, seguro que ni se gradúan de la preparatoria"

Temari: "ups"

Shion: "Si, sensei, ya estoy estudiando ? "

Todo estaba más que claro, Hinata, no pudo evitar derramar lágrimas, ¿de verdad Naruto le había mentido? ¿por qué? Después de indagar aún más en el Facebook de Kiba, se dieron cuenta que así era, Naruto era un preparatoriano, al parecer de 17 años.

Hanabi se había ido pronto, tenía que darle la mala noticia a su padre, y más que nada prepararse para volver a someterse a un montón de estudios para confirmar o desmentir la teoría del oncólogo.

Hinata realmente estaba afligida, ese día era como si una fuerte tormenta callera encima de ella, una que tenía navajas y cuchillos desgarrando cada parte de su ser. No solo estaba preocupada y triste por su pequeña hermana, también estaba decepcionada y molesta por ser engañada de esa forma por la persona que amaba.

Debió pasar varias horas llorando, quizá sus lágrimas se acabaron, pues ya nada salía de sus ojos. Tenía claro que apoyaría a su hermana ante cualquier adversidad que se presentara, pero también estaba segura de no darle una oportunidad a Naruto, la había engañado, lo que para ella significaba que no la quería realmente, le había mentido cuando ella había sido tan transparente y le había confiado tanto. Naruto se iría de su vida, y estaba completamente segura de ello.

Ese fin de semana lo pasaría en el pueblo donde vivía su padre y estaría con Hanabi en cada proceso médico. Se había colocado un vestido lila y unas sandalias a juego, su cabello estaba desordenado y realmente no le importaba, lo que menos le importaba era verse bien. En el momento que escucho el timbre, supo de quien se trataba y con clara molestia se dirigió a la puerta.