Estaba harta de la jerarquía entre médicos, a pesar de ser uno de los mejores hospitales de Japón había médicos que eran bastante desagradables y se creían con el derecho de tratar mal a los médicos recién egresados, ella estaba haciendo un año de internado en ese hospital y había tenido la oportunidad de elegir ese lugar por su elevado promedio, amaba su carrera y consideraba que era quien mejor vocación tenía para estar ahí. Para su suerte no todo era malo, de hecho lo mejor de ese hospital lo había encontrado justamente en uno de los médicos que realizaba la especialidad en Neurocirugia, Sasuke Uchiha.
Desde que empezaron sus prácticas en el hospital se había interesado en Sasuke, en un inicio el no parecía prestarle atención, quizá eso fue lo que hizo que se interesara más en él, quizá también que tuviera esa actitud egocéntrica, lo reconocía, le gustaba su personalidad y que pareciera tan inalcanzable, además demostraba que era inteligente, dedicado y responsable, por lo mismo se esmeró en hacer a la perfección todo lo que él le pedía, quería que la reconociera y supiera que ella también tenía talento, afortunadamente él fue capaz de darse cuenta de sus cualidades. Durante los días que estuvo en su servicio se hicieron inseparables, comenzaron por platicar de su carrera, ella realmente era muy inteligente y él se percató de ello desde el primer día, por lo que teniendo aquello en común pudo darse cuenta que el también disfrutaba de su compañía.
No pasó más de un mes cuando tuvieron su primer encuentro sexual. Le había mandado un mensaje con un pretexto infantil, pedirle ayuda en algunos temas de estudio, sabía que Sasuke vivía solo y estaba segura que le agradaría pasar el rato con ella. Él había aceptado y se vieron en un café, para luego ir a un hotel. Desde entonces mantenían relaciones sexuales, aunque no tan frecuentes como a ella le hubiese gustado. No eran novios y él le había dejado claro que lo suyo solo sería algo casual, él no estaba interesado en profundizar y llevarlo a una relación, al principio ella había accedido, pero luego supo que se había enamorado y ya no le bastaría solo con sexo.
Sabía que en algún momento terminaría su estancia en el hospital y que seguramente él se quedaría a trabajar en ese prestigioso hospital. Le dolía, porque esta sería la primera vez que ella se enamoraba. Toda su vida estuvo enfocada en los estudios, realmente estaba enamorada de su carrera, quizá había sido su abuela Tsunade quien se lo había inculcado. Nunca le había molestado sacrificar su vida por sus estudios, pero ahora mismo su mayor deseo era estar con el Uchiha y al parecer todo se ponía en su contra para tenerlo a su lado.
Si bien aceptaba que Sasuke no quería una relación con ella, no estaba preparada para enterarse que no era la única con quien mantenía sexo casual, también lo hacía con Hinata Hyuga, la chica de la que todavía estaba enamorado Naruto, por quien dejo de acosarla y ahora solo se lamentaba diciendo que había perdido al amor de su vida, aun después de un año de que terminaran…
Sospechaba de la relación que Sasuke tenía con Hinata cuando en repetidas ocasiones les vio platicando o más cerca de lo que deberían estar, quiso pensar que eso no significaba nada, más tarde lo confirmaría cuando un día en el vestidor escuchó un par de ruidos, luego claramente la escucho a ella – "está bien, iré hoy a tu departamento pero deja de hacer eso" – se acercó insegura, pues aquella voz provenía de la última puerta de los vestidores, cuando escucho un gemido no le importo abrir la puerta que para su fortuna no tenía el pestillo, aunque para Hinata debió ser lo más vergonzoso del mundo.
Tenía desabrochada su camisa y su sostén estaba desacomodado mostrando gran parte de sus pechos, Sasuke tenía la boca pegada a uno de ellos y sus manos sujetaban fuerte sus nalgas. Pudo ver como Hinata estaba totalmente roja y trataba de cubrir sus senos y alejarse de Sasuke, pero este lo había evitado afirmando el agarre a sus caderas – vete Sakura – le había dicho con clara molestia.
Como decir o reclamarle algo si quedaron precisamente en eso, en que solo sería sexo casual, nunca dijeron que serían exclusivos, aunque para ella eso significaba Sasuke, el único. Con los ojos llenos de lágrimas abandonó el lugar.
La odiaba, quizá con quien debía tener remordimiento era con Sasuke, pero su odio era exclusivamente para Hinata, simplemente no podía evitarlo, nunca fue su amiga, se conocían y habían dialogado poco, y no era precisamente el tipo de chica con quien compartiría una amistad, y ahora que descubría que también estaba con Sasuke, simplemente ya no era de su agrado, además que fue la chica que le había roto el corazón a Naruto, y no entendía porque su rubio amigo aún seguía enamorado de alguien como ella.
Ella deseaba pocas cosas en su vida, una de ellas había sido su carrera y lo estaba consiguiendo, otra era conocer Nueva York, y el año pasado había viajado con su abuela Tsunade, y la última era Sasuke, Sasuke Uchiha. Lo amaba, él no solo le gustaba físicamente, también le gustaba intelectual y emocionalmente, tenían muchas cosas en común y estaba totalmente segura que estaban destinados a estar juntos, solo con ella podía hablar de ciertos temas, sobre todo de su carrera, porque Hinata jamás podría ser así de interesante, no por nada existía el rumor por el hospital de no ser muy buena que digamos como médico, en la única área que era medio decente era en pediatría, ya que en el resto casi siempre terminaba siendo regañada por los médicos a cargo de su enseñanza.
Con todo ese pensar supo que debía luchar por Sasuke, quizá no tenía los atributos que Hinata, pero ella tenía más cosas que un hombre querría, sobre todo inteligencia. Sería persistente y seguiría manteniendo esas platicas que sabía el Uchiha adoraba. Ella lo quería y haría todo por lograr que él se enamorara de ella.
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Cursaba el tercer semestre de la licenciatura en Física y ya tenía varias materias de semestres superiores cursadas, un logro que incluso le reconocía la misma Universidad. Estaba cumpliendo su sueño a pasos agigantados, se había convertido en el estudiante más brillante de toda la facultad, no solo porque disfrutaba de estudiar algo que amaba, también porque a toda costa quería convertirse en alguien importante a la brevedad.
Hinata le había calado hondo y por ello quería terminar pronto su licenciatura, convertirse en el adulto responsable que ella merecía. Necesitaba recuperarla, solo de ese modo podría ser feliz, Hinata se había convertido en su obsesión desde el día que la conoció y dudaba mucho que eso cambiara.
Cuando ella lo dejo creyó que su mundo se venía abajo, que todas sus metas y sueños ya no eran importantes. A pesar de que el tiempo pasaba él no dejaba de sentir que Hinata era la mujer de sus sueños, no dejaba de sentirse enamorado. Sabía que lo había echado a perder desde el momento que le mintió, por ello tenía que buscar la manera de que lo perdonara, así pasaran los años él jamás podría olvidarla.
Aquel día había llegado con una amplia sonrisa que se esfumo al ver su cara triste, incluso reflejaba la molestia que le ocasionaba verlo, antes de poder preguntar ella le había cuestionado "¿por qué me mentiste?", había tratado de explicarle "por temor a perderte", pero no pudo lograr que ella cediera. Ella simplemente se había cerrado, la veía bastante lastimada y finalmente accedió a irse cuando ella se lo pidió, tal vez por décima vez. Nunca más la volvió a ver…
No obstante, siempre hostigaba a Sakura para preguntarle por Hinata, sabía que estaban en el mismo hospital y por lo tanto siempre intentaba saber algo de ella. Aunque Sakura realmente nunca le dijo nada positivo, todos los comentarios eran un tanto deprimentes sobre todo refiriéndose a lo mal que le iba como médico, eso le entristecía, pues no lograba entender como una chica como Hinata, que tanto amaba su carrera pudiera pasar por aquellas dificultades, recordaba lo dedicada que era y lo bien que le iba, o al menos eso recordaba del corto tiempo que fue su novia.
Un viernes por la noche busco a su amiga pelirosa, habían quedado en ir a cenar y quizá después ir al cine. Antes de que pudiera preguntarle por Hinata, ella le había dicho cosas espantosas de la pelinegra.
"Es una zorra, Naruto"
"Más te vale olvidarla, no vale la pena"
"Te digo que se está metiendo con un médico de mayor grado que nosotras"
"Seguro vende su cuerpo para que le pongan buena calificación"
"Ni siquiera es buena médico, no sé cómo rayos paso la universidad, seguro por meterse con profesores"
En un inicio había intentado detener los insultos de la pelirosa, sabía que estaba molesta con Hinata, y sabía lo explosiva que podía ser, no es como si no le creyera pero sabía que estaba exagerando en su relato, porque conocía a Hinata, y no era de ningún modo como Sakura la describía.
Esa noche durmió intranquilo, si realmente Hinata estaba con alguien ¿qué hacia el esperando por ella?, quiso ir y buscarla, pero… ¿qué le diría?, ella había sido muy clara cuando le pidió que se fuera de su vida, y así lo había hecho, ¿quién le garantizaba que años más tarde ella querría volver a su lado?
Sabía que Sakura lo estimaba y no le diría mentiras sobre lo que pasaba entre Hinata y uno de los médicos del hospital. Por lo que finalmente tomando quizá una decisión apresurada decidió que era momento de intentar olvidarla, le daría una oportunidad a Shion, una chica que siempre estuvo enamorada de él y esperando por una oportunidad, tal como el hacía por Hinata, quizá era momento de ponerle fin a sus sentimientos por la pelinegra e intentar hacer su vida sin que girara en torno a ella. Estaba decidido, le daría y se daría una oportunidad de probar una relación con alguien más, una chica que parecía valorar cada cosa de él y que siempre había estado a su lado apoyándole.
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Podía ver como el pene de Sasuke entraba y salía de ella, como su boca se apoderaba de sus pezones y sus manos tocaban cada centímetro de su cuerpo, incluso pudo notar cuanto lo disfrutaba, sus gemidos eran audibles, pero ella no lo tocaba, ella mantenía sus manos sujetas a las sabanas con fuerza mientras el arremetía fuertemente dentro de ella, al final vació todo su semen en su interior, bastante obvio que no usaba condón.
Cerró sus ojos con frustración y luego elimino el video de su celular y prosiguió a responderle por whatsapp
- No es gracioso Sasuke, no te di permiso de grabarme.
- Nunca pedí tu permiso, linda ?
- Pervertido
- No puedes culparme cuando eres tan preciosa, me gustas Hinata, sube a mi consultorio.
- No puedo, tengo mucho trabajo gracias a ti.
- Te ayudaré.
- Puedo hacerlo sola.
- Igual te quiero ayudar.
- Olvídalo ya... si quieres podemos vernos cuando termine el turno, antes prefiero trabajar por mi cuenta.
- Bien, ¿te quedas en mi departamento hoy?
- No lo sé.
- Vamos Hinata, veremos la película que tu desees.
- Solo si prometes no quejarte de mis gustos cinematográficos.
- Bien, bien… nos vemos en un par de horas preciosa.
Sasuke representaba la parte negra de su vida, no era su novio y tampoco era el tipo de chico con el que querría tener una relación seria, a pesar de ello decidió que era el mejor candidato para que fuera su free o amigo con derechos, no porque lo amara, sencillamente porque despertaba y satisfacía sus necesidades sexuales.
Algunas veces se cuestionaba si volvería a conocer a alguien de quien pudiera enamorarse como lo hizo de Naruto, solo que esta vez esperaba que no le mintieran o engañaran. La realidad es que estaba convencida de que eso no sucedería, Naruto fue el único chico de quien estuvo enamorada, y estar con Sasuke sencillamente era momentáneo, por ello se había rehusado a ser su novia.
Desde el momento en que empezó a realizar sus prácticas en ese hospital Sasuke la había cortejado y a pesar de que ella tratará de explicarle que no era de su interés tener un novio, él se le había declarado en el mismo hospital, "me gustas preciosa, sé mi novia". Ella se había negado y al parecer eso lo había irritado, sobre todo porque algunos médicos habían presenciado aquella humillación, al principio no entendió sus palabras "te vas a arrepentir, Hyuga". Pero ni un par de horas pasaron cuando lo entendió, había logrado que ese mismo día la regañaran, nunca creyó que Sasuke fuera tan amigo de Orochimaru, el dueño de aquel hospital.
Con ella siempre fueron más exigente que con el resto de sus compañeros, le dejaban más trabajo y los horarios de salida nunca fueron respetados con ella. Realmente no le importaba que la regañaran, porque la mayoría de las veces eran los mismos médicos, Orochimaru, Kabuto, Kimimaro y por supuesto Sasuke. Entre esos cuatro se habían encargado de esparcir el rumor por todo el hospital que era la floja o la médico sin talento. Se había visto tentada a pedir ayuda de su padre, seguro que él tenía el poder para hundirlos a todos, sin embargo pronto descarto esa opción, ella saldría por su cuenta sola, sin pedirle nada, ni un solo favor, ahora mismo el remordimiento hacía su progenitor era más grande.
Después de enterarse que Naruto la había engañado y después de la obvia ruptura, lo había pasado realmente mal. Sus últimos días en la universidad fueron espantosos, y la situación con Hanabi empeoró mil veces su estado de ánimo, el diagnostico de Hanabi no era bueno, pero ella no estaba dispuesta a perderla, por nada del mundo lo permitiría. Puso todo su empeño para apoyarla y su padre consiguió nuevamente la mejor atención médica. No fue hasta que se aseguró que todo estaba bien con Hanabi que pudo sentirse más tranquila, aunque no completamente, porque a pesar de que se encontraba nuevamente bien, Hinata no dejó de sentir esa preocupación de que pudiera volver a recaer, era un sentimiento que por más que trataba de alejar estaba presente.
Les estuvo visitando en el pequeño pero hermoso pueblo donde vivían hasta que Hanabi decidió que era momento de estudiar fuera, se había decidido por Corea del Sur, al parecer la cultura de aquel lugar había llamado su atención y nuevamente su padre no fue capaz de impedirlo, quería que sus hijas hicieran lo que les hiciera feliz. En uno de esos días mientras vagaba por casa de su padre se sumergió en los recuerdos de cuando su madre todavía vivía, estaba recreando tantos momentos que tuvo que husmear entre las cajas que almacenaban parte de sus cosas, quería encontrar algo que pudiera llevarse para recordarla y sentirla cerca. Abrió varias cajas que habían estado almacenadas en el garaje, y no fue hasta que encontró un bonito abrigo que se detuvo, la recordó con aquella prenda y lo abrazo como si se tratara de su madre, luego se lo puso y se sintió realmente cómoda con él, "ahora entiendo porque siempre lo usaba", pensó feliz, todo cambio cuando metió las manos en los bolsillos y sintió un pedazo de papel, curiosa lo saco para encontrar la evidencia de la infidelidad de su padre, algo en su corazón le dijo que esa había sido la razón por la que su madre se había suicidado, y aunque no debería sacar conclusiones no podía detenerse ni quería hablar del asunto con su padre. Ese día regreso a Tokio y desde entonces comenzó a evitar a su progenitor, no tenía ganas de hablar o estar con él, tampoco quería pelear o discutir sobre algo que ya no tenía solución, solo quería tiempo para perdonarlo.
