Nos encontramos nuevamente en Zaragoza, México, más exactos en la casa de Lincoln cerca del gimnasio de Dinamita Márquez, el cual está junto a Sam terminando de arreglarse para su cita, pues hoy es Viernes 7 de junio una fecha que marcó un antes y un después en sus vidas.

—¿Lincoln, Sam ya están listos para salir?— Se oía una voz preguntando en la planta baja

—!Ya casi, solo danos 5 minutos más!— Respondió Sam desde la segunda planta

Mientras tanto en la sala de la casa, se podía ver a un hombre jugando con una pequeña niña de característico cabello blanco con un pequeño mechón azul, Lina jugaba alegremente con su abuelo y este lo hacía encantado de pasar tiempo con su única nieta.

—Bien ya estamos listos— Dijo Lincoln bajando de las escaleras junto a Sam

—Perfecto chicos, entonces va siendo hora de que me vaya con Lina— Decía Márquez cargando a la pequeña en brazos —No lo olviden, hoy la noche es para ustedes dos—

—Lo sabemos, Sam y yo te agredecemos por cuidar a Lina esta noche, gracias papá— Lincoln abrazo a Márquez junto a Lima a quien le dijo tiernamente —Portate muy bien mi pequeña Lina, no le causes problemas a tu abuelo—

—Bien ya es hora de irnos Lincoln, gracias nuevamente por cuidar a Lina suegro, no olvide darle su biberón a las 8 para que pueda dormir bien— Le decía Sam a su suegro

—No te preocupes Sam, no lo olvidaré, bueno chicos me voy cuidense mucho— Tras decir esto se marchó con Lina hacia su casa, le espera una dura noche cuidando a una bebé, ni todas las peleas que ha tenido se comparan a cuidar a un bebé

—Es hora de irnos Sam— Lincoln y su esposa subieron a su coche, un modesto pero bien equipado Nissan 370z, ya en el coche el peliblanco le recordó a la rubia lo que harían esta noche —Muy bien Sam, primero iremos al cine, después a un restaurante ya hice las reservaciones a un son las 7 de la noche, así que tenemos 4 horas para ir al restaurante y por último una velada solos tu y yo en casa— Aunque el albino tenía una pequeña sorpresa en medio de todo esto

—Esta bien cariño,... espero que esta noche me sea recompensada por lo que pasó en al medio día— Le decía Sam con un tono de voz coqueto, a lo que el peliblanco solo pudo responder totalmente sonrojado

—Cl-claro amor, por supuesto que será así— Después de esta conversación, encendió el auto y se fueron directo al cine, en el trayecto conversaban sobre su día y estos se ponían muy melosos

Al llegar al cine, el albino le dio a elegir a su esposa la película que ella quisiera ver, no importa si era de esas películas de comedia romántica mexicana y barata, con un tal Omar y una mentada Higareda.

—¿Ya elegiste qué película ver cariño?— Preguntó Lincoln

—Eh si amor, quiero ver esa...— Decía señalando el póster de una película llamada "Y cómo es él?" —Me parece interesante, ya sabes que me gusta criticar películas mediocres contigo—

—Jaja por supuesto amor, nada como una de nuestras actividades favoritas de pareja, bien iré a pedir los boletos espera aquí— Lincoln, fue a la taquilla dejando a Sam sentada en una silla esperando

—Buenas noches señorita, me podría dar dos boletos para la película "Y cómo es él?" por favor—

—Claro, tengo disponible los asientos que aparecen en pantalla, elija qué asientos tomará— Le decía amablemente la joven que lo atendió

—Veamos…. elijo los asientos G8 y G9— Respondió el albino

—Perfecto señor, serían dos asientos en la fila G8 y G9 para la película "Y cómo es él?", es un total de $160.00—

—Muy bien, aquí tiene el dinero muchas gracias por todo— Dijo Lincoln con una sonrisa

—Gracias a usted señor, le recuerdo la función comienza a las 07:30 pm, disfrute de su película y no olvide comprar nuestro combo de parejas en el área de palomitas y sodas— Ofreció la joven quien hacía muy bien su trabajo

—Muchas gracias por la información señorita—

Y así nuestro protagonista, se dirigió hacia su esposa quien lo veía a lo lejos con el ceño fruncido, señal de que estaba molesta aunque no sabemos porque.

—Tardaste demasiado Lincoln, esa mujer no paraba de mirarte y tú le sonreías como un tonto— Le dijo molesta y dándose la vuelta para no verlo

—¿Eh, de qué hablas?, solo fui por los boletos de la película, ella solo me dio información sobre la hora en que empieza la película, y para ofrecerme comprar palomitas y sodas, solo fue eso amor— Decía Lincoln mientras se movía tratando de verla a la cara —¿Acaso estás celosa?— Le preguntó el albino con una ligera sonrisa

—¡No estoy celosa!— Alzó levemente la voz, en el fondo sabía que era una tontería ponerse celosa por ello

—Vamos Sam, sabes que solo tengo ojos para ti, además porque dejaría a la mujer más maravillosa del mundo, dueña de mis quincenas, madre de la niña más linda que hay y la mejor musico que he tenido el gusto de oír— Todo esto se lo decía viéndola a la cara y abrazándola

—Jeje en verdad eres un tonto, pero te amo así como tú eres— Respondió la rubia correspondiendo al abrazo

Después de esta pequeña situación, ambos entraron a la sala de cine para ver la película, la cual en verdad tenía un pésimo guión, actuaciones mediocres, diálogos escritos por un mono,(aunque creo que un mono escribiría algo mejor que esa basura) clichés predecibles, lo único bueno es que no estaba Higareda en la película.

Al salir del cine estos se reían por lo pésima que había sido la película, dándole una calificación de 1 al 10 un 5.

Subieron al auto y Lincoln tomó una pequeña desviación, se dirigió hacia un mirador con una vista impresionante del cielo, que esa noche era iluminada por cientos de estrellas.

—Lincoln amor ¿a donde vamos?— Sam estaba un poco confundida, ya que ella no sabía lo que tenía en mente el peliblanco

—Tranquila amor, quiero ir contigo a cierto lugar que te va a gustar mucho— No tardaron mucho en llegar, el albino estacionó el auto cerca y bajaron

El lugar estaba abierto para todo el público en general, solo que durante la noche casi no iba nadie y eso era perfecto, él realmente quería pasar ese momento a solas con su esposa.

—Vamos Sam, sígueme— Le dijo tomando su mano, pero se acordó de algo que había dejado olvidado en el coche —Espera un momento Sam, olvide algo— Rápidamente corrió al coche y tomó de la guantera una pequeña cajita y la metió en su bolsillo

—Listo cariño vamos, este lugar te va encantar— Lincoln tomó la mano de la rubia

—Sí cariño si tu lo dices debe ser un lugar hermoso— Sam le sonrió al peliblanco y se pego a él tomándolo del brazo

Al llegar al edificio subieron por unas escaleras hasta llegar al segundo piso, ahí pudieron ver un enorme balcón que tenía asientos para las personas que lo visitaban, había un telescopio que funcionaba con monedas, solo que ese día no hacía falta usarlo, a simple vista se podían ver las estrellas que brillaban tan radiantes como pocas veces se pueden apreciar.

—¡Woow Lincoln! e-este lugar es maravilloso, las estrellas se ven tan hermosas— Decía Sam sorprendida y maravillada de lo que veía

—Te dije que este lugar te iba a encantar— El albino la miraba emocionada como una niña, le gustaba ver esa parte de ella que no mostraba fácilmente —¿Y te gustó el lugar?— Le preguntó

—Me encantó es bellísimo Lincoln, hay que traer a Lina en otra ocasión— Dijo mientras miraba las estrellas de esa noche

—Por supuesto amor, ¿y sabes? hay otra cosa que te quiero dar— Decía mientras metía su mano en el bolsillo de su pantalón, sacando la cajita que hace unos minutos había guardado

—Lincoln ya me has dado suficiente, eres el hombre más maravilloso del mundo, no necesito nada más que nuestra familia— Se acercó al albino y lo abrazo con todo el cariño y amor que sentía por él

Lincoln correspondió el abrazo, que duro un momento, rompió el abrazo para poder decirle unas palabras y darle la cajita

—Sam; tú, Lina y mi padre son lo más importante que tengo en mi vida, y al igual que las estrellas ustedes iluminan mi camino en mis momentos más oscuros— Lincoln la miraba directamente a los ojos, los cuales brillaban como nunca, continuó hablando —Aquel día que te volví a ver en Texas, jamás pensé que llegaríamos tan lejos, hoy 6 años después sigo amándote como la primera vez— le mostró la cajita y la abrió, dentro había un collar con una medalla que tenía inscrito sus iniciales L y S

Sam veía el collar y pensaba que era muy lindo, pero Lincoln abrió la medalla, dentro habían unas fotos la primera de ellas era una de su primera cita, tomada en una feria, la segunda foto era del día más importante de su vida pues era del día de su boda.

La rubia lo miró con lágrimas en los ojos, se acercó nuevamente a él y volvió a besarlo, era uno de esos besos que demostraban amor incondicional y verdadero, después del beso Lincoln le puso el collar.

—Te ves muy hermosa Sam— Le dijo el peliblanco

—Gracias por el regalo amor, realmente no era necesario pero lo apreciaré con mi vida— Respondió la rubia

Después de esto Lincoln y Sam, se tomaron de las manos y partieron de ahí directo al restaurante, donde al llegar fueron llevados hacia la mesa que habían reservado.

—Buenas noches Sr. Loud, esta es la mesa de su reservación, enseguida le traeremos el menú— El recepcionista se marchó para dar paso al mesero que atendería a Lincoln y a Sam esa noche

—Buenas noches Sr y Sr Loud, este es el menú, pero como recomendación le sugiero que prueben el corte de Rib eye sazonado con romero y de acompañamiento espárragos y papas asadas— Dijo amablemente el mesero esperando las órdenes de la pareja

—Bueno yo pediré la recomendación amigo ¿y tú Sam?— Preguntó regresando el menú al mesero

Mientras tanto la rubia aún seguía mirando el menú, admitía que la recomendación no sonaba mal, pero quería probar algo diferente.

—Mmm… para mí, bueno quiero Cordon Blue por favor— Dijo entregando también el menú

—Perfecto entonces sería la recomendación de la casa y Cordon blue, de tomar ¿desean algún tipo de vino de nuestra selección de vinos?— Decía el mesero

—Por supuesto, podría traernos un Pinot Noir con nuestra cena se lo agradezco— Pidió el albino

—Muy bien su orden estará lista en 30 minutos, me retiro— Y así el chico se fue para que los cocineros hicieran la cena de Lincoln y Sam

En tanto estos se quedaron ahí platicando de cosas triviales, disfrutando la compañía del otro, recordando cosas del pasado al pasar los 30 minutos, el mesero les entregó su cena y su vino, cenaron y bebieron hasta estar satisfechos.

Al terminar salieron del restaurante, no sin antes dejarle una generosa propina al chico que los atendió, subieron al auto y se fueron a casa.

Al llegar y estacionar su coche, el albino y la rubia entraron a casa, donde Lincoln comenzó a besar a Sam, esta no hacía más que responder a los besos que cada vez se hacían más intensos, de pronto se vieron en su habitación con sus ropas tiradas, el deseo, la pasión, la lujuria, el placer y el amor impregnaban el ambiente.

Esa noche no fueron necesarias las palabras, para demostrarse cuánto se amaban, se amaban más allá que eso, se amaban con el alma.

Epílogo

—¿Lina, mi niña dónde estás? Aquí tengo tu biberón con lechita calentita, sal de donde sea que estés o me beberé tu biberón—

Si efectivamente, Juan Manuel "Dinamita" Márquez no era exactamente un profesional cuidando niños, y mucho menos a una niña que tenía la habilidad de desaparecer de la nada, tal vez lo heredó de alguien en particular, ¿quizá? de una chica pelinegra con tendencias por el ocultismo.

La pequeña se encontraba dentro de los ductos de ventilación, miraba a su abuelo como la buscaba frenéticamente mientras esta se reía.

—Por el amor de Dios, si no la encontró Sam me va a matar, ¿dónde estás pequeña traviesa?— Seguía hablando, buscando por todos lados a Lina

Hasta que al fin la encontró escondida en el ático, al ver que su abuelo no la encontraba se aburrió y se fue al ático, donde se quedó dormida.

Después de tanto buscar la encontró plácidamente dormida, aunque tuvo que desordenar toda su casa para poder encontrarla.

—Al fin te encontré— Decía mientras abría la puerta del ático, pero al verla dormida bajo la voz y sonrió —Me causaste muchos problemas, pero solo ver lo feliz que eres es suficiente para mí— La tomó en brazos y la llevó a su habitación para que pudiera descansar

—Tu padre me pagara esto con sangre, sudor y lágrimas— Dijo con una risa malévola poniendo a Lina en una cuna, para mirar todo el desastre causado por la niña de apenas 2 años

Si dije que ya en este capítulo sería la pelea de defensa, pero no pude evitar el relleno había estado rondando mi mente y quise escribirlo, pero ahora si en definitiva el siguiente capítulo marcará acontecimientos en la historia que serán épicos.

Se despide de ustedes su amigable vecino

Doble E.E