Por increíble que parezca se graduó a los cuatro años de cursar la carrera de Física, realmente le había puesto empeño, sumado a la gran aptitud que tenía logró terminar con recomendaciones de la misma universidad para iniciar inmediatamente la especialidad de sus sueños.
Aunque había decidido no estar más al pendiente de Hinata, siempre hacia las cosas pensando en ella, inconscientemente creía que si la volvía a ver y le decía que ya era todo un físico y tenía algún empleo decente ella querría estar de vuelta con él. Nunca se iba de sus pensamientos y le costaba demasiado imaginar un futuro sin ella, comenzaba a considerar seriamente que lo suyo era una obsesión que nunca sanaría.
Tal vez esos pensamientos deberían hacerlo sentir mal, sobre todo cuando sabía que su novia era maravillosa, llevaba más de dos años de ser novio y de vivir junto a Shion, a quien consideraba una chica fenomenal, sobre todo porque siempre busco su felicidad, se dio cuenta que estudiaba lo mismo que él por seguirlo, había sacrificado sus propios gustos por estar junto a él, y a pesar de no ser el mejor novio ella siempre se mostraba cariñosa y paciente con él, lo reconocía, Shion era la novia que cualquier hombre podría soñar. Además, siempre lo complacía sexualmente, aun cuando él nunca llegaba de ánimos para tener relaciones, todas las noches ella lograba que se interesará, siempre le hacía sexo oral, no recordaba un solo día en el que Shion no estuviera hincada y pegada a su miembro, por supuesto que le gustaba, era jodidamente el cielo que fuera tan buena haciéndole felaciones.
Disfrutaba y valoraba cada cosa que ella hacía por él, pero realmente nunca se sintió enamorado, parecía que entre más se esforzaba por complacerlo más lejos estaba de lograr alcanzar su corazón que desde hace tiempo estaba habitado por Hinata.
En Tokio había encontrado fácilmente un centro para estudiar una especialidad en Astrofísica y un trabajo decente, mudarse a la ciudad donde Hinata vivía le hacía sentir ansioso y esperanzado de poder verla algún día casualmente por ahí, más de cuatro años habían pasado desde que no la veía y en verdad añoraba siquiera verla una vez más.
No llevaba ni quince días en Tokio cuando Sakura le pidió que salieran. Había optado por ya no preguntar por Hinata, porque bien sabía que nada bueno podría salir de esas conversaciones, pero claro que su suerte no era tan buena, parecía que ese día la pelirosa estaba malhumorada.
- No hace más que andar tras de Sasuke, es una arrastrada.
- Me parece que tener a dos mujeres te hace un patán, y a las que lo permiten unas tontas.
- Lo sé Naruto, pero yo lo amo, de verdad. Yo no ando tras él por la gran reputación que tiene como médico como lo hacen todas las demás, incluida la zorra esa.
Nunca considero que Sakura fuera una zorra, pero tampoco a Hinata, sabía que ninguna de ellas era eso. Reconocía que Sakura estaba con ese medico por estar enamorada, y aunque le dolía, siempre pensó que Hinata estaba con ese chico por la misma razón, sería peor pensar que era por las razones que su amiga siempre le exponía.
Lejos de justificar a la pelinegra, le causaba dolor que fuera tan tonta y permitiera que ese tipo se saliera con la suya, sí a él lo había dejado por una mentira piadosa… ¿por qué aceptaba a un chico que como una cualquiera la trataba?
Después de beber varias copas, aunque no lo suficiente para ponerse ebrio, Sakura le había pedido que le llevará al departamento de Sasuke, aparentemente una sorpresa le quería dar. Pudo negarse y decirle que no fuera idiota, pero ahí estaba conduciendo por donde la pelirosa le indicaba, en realidad quería saber qué era lo que le veían a ese tipo que para él era un completo canalla.
El departamento se encontraba en un edificio moderno de una bonita zona residencial, aunque tampoco era algo del otro mundo. Sakura no bajo inmediatamente del coche y él no le pidió que lo hiciera, por lo que se quedaron observando el lugar, ambos permanecían en silencio, tal vez ella pensando si realmente era una buena idea visitarle ya que al parecer el médico le había prohibido visitarle en su hogar, y el creyendo que no tenía dignidad por estar aún detrás de una mujer que claramente ya no pensaba en él desde hace muchos años.
Ambos estaban tan sumergidos en sus pensamientos que le tomo de sorpresa ver de nuevo a Hinata, su Hinata, lucía más bonita que como la recordaba, por un momento incluso sintió que el tiempo se detuvo ante la impresión, y fue Sakura quien finalmente lo saco de su trance cuando salió enfurecida del coche; hasta ese momento se percató de la presencia del pelinegro que iba al lado de Hinata, seguramente ese era el famoso medicucho del que tanto le hablaba su amiga.
Tal vez debió reaccionar porque en cuanto Sakura bajo del coche se dirigió a Hinata con obvias intenciones de golpearla, "cobarde", pensó para sí mismo al no poderse mover, se sentía tan nervioso por volver a verla que no tenía idea de cómo reaccionar ante esa situación. En verdad se veía preciosa luciendo un vestido gris con franjas blancas, con tan solo verla supo que nunca dejó de amarla, confirmaba que estaba obsesionado con esa chica de mirada perlada y temía que jamás en la vida pudiera superarla.
...
...
Sasuke tuvo que sujetar las muñecas de Sakura antes de que pudiera golpearla, en realidad era consciente que la pelirosa la odiaba, lo sabía desde que termino su relación con Naruto. Recordaba claramente como la semana siguiente después de su ruptura y mientras esperaba ser atendida en la cafetería de la universidad, escuchar una conversación donde Sakura contaba su historia con Naruto a sus amigas que estaban sentadas en una pequeña mesa, y tal parecía que no le importaba que ella pudiera escucharle.
- ¿Se acuerdan de mi amigo Naruto?, el rubio que les presente en el antro hace como seis meses.
- Lo recuerdo vagamente – contesto Ayame.
- Bueno equis, es quien les conté que lo tenía en la friendzone y que estudia la preparatoria.
- Deja de presumir pelos de chicle y cuenta el chisme – le interrumpió Temari.
- Pues se ligó a la ñoña del grupo "B" haciéndole creer que era universitario.
Las risas se dispararon en la mesa y ella un tanto ruborizada seguía pensando que seguramente Sakura no se había dado cuenta de que estaba ahí, escuchándola.
- ¿Cómo no se iba a dar cuenta?, que idiota – dijo otra chica que no pudo identificar.
- Lo sé, obviamente mi amigo solo quería divertirse, ósea pudo ligarse a cualquiera ese día.
- Pues no, solo a ella, cualquier otra le hubiera dicho que no era niñera.
Las risas le calaron en sus oídos y mordiendo su labio trató de evitar que su llanto apareciera.
- Obvio fingió que le dolía y le rogó que no lo dejara, me contó que incluso usaba un vestidillo lila ñoñisimo, ya se la imaginaran.
- Me sorprende que no fuera ella quien le rogara que no lo dejara – esta vez pudo identificar que aquella era Ayame.
- Lo sé, obvio mi amigo ya anda saliendo con otra chava, una que si vale la pena, de su edad.
En ese punto sintió como su corazón se paralizaba y sus piernas temblaban, incluso cuando la atendieron sintió que su voz comenzó a quebrarse, por lo que se limitó a comprar solo una botella de agua, necesitaba salir cuanto antes de aquel lugar. En aquel entonces aquello solo había servido para que se sintiera más dolida, era obvio que Sakura conocía a Naruto y que éste le había contado lo que paso entre ellos, nunca podría saber si aquello Sakura lo había dicho para lastimarla y en verdad no le había contado así las cosas, o definitivamente así fueron para él. De cualquier manera, no se iba poner a investigarlo, en aquel entonces estaba molesta con él y se había prometido que su atención sería exclusivamente para su hermana enferma.
Ahora estaba segura que Sakura había dicho aquello a propósito, no eran amigas y eso estaba claro, pero tampoco eran enemigas… en el hospital solo se hablaban para cosas básicas o importantes, pero jamás para socializar o entablar una amistad. Y desde que ésta le había encontrado con Sasuke en uno de los vestidores, la tensión se había intensificado, aunque sinceramente tampoco era algo que le quitara el sueño y prefería simplemente ignorarla, pues tenía cosas más importantes de las cuales ocuparse.
Por lo tanto, cuando Sasuke evito que la golpeara aprovecho para irse de ahí. Camino de prisa alejándose de aquellos dos y cuando doblo la cuadra se relajó caminando más lento, no era como si tuviera la necesidad de aguantar dramas. Por supuesto, el pelinegro se había convertido en alguien importante para ella, al final de cuentas era con quién satisfacía sus necesidades sexuales.
Desde que conoció a Naruto, supo lo que era la sexualidad, con él fue con quien experimento por primera vez. Siempre añoraba aquellas sensaciones, porque aun cuando no llegaron a tener sexo como tal, estaba segura que aquello había sido la mejor manera de llegar al orgasmo. Después de su ruptura se masturbaba sola, en realidad lo hacía bastante seguido recordando como el rubio besaba sus pechos y frotaba su intimidad con sus dedos.
Pero no era suficiente.
Estaba deprimida y frustrada sexualmente, y por ello Sasuke aunque era un completo imbécil había sido crucial no solo para satisfacer esa parte, también para salir adelante de la depresión que tenía en ese momento. Quizá ambos se habían utilizado, pero eso ya no tenía por qué continuar, ya no tenía esa necesidad de estar con él, el psiquiatra ya hasta le había dado de alta. Hablaría con Sasuke, quizá ya era momento de alejarse de él; no lo amaba y bien sabía que él tampoco a ella.
Sintió como su mano era sujetada, y pensando que se trataba de Sasuke se giró confiada para darse una gran sorpresa – "Naruto" – dijo con claro asombro. Después del impacto por verlo de vuelta pudo darse cuenta que lucía más guapo que antes, había crecido varios centímetros y se veía más varonil al haber ganado masa muscular, la camisa azul que en ese momento portaba realzaba el color de sus ojos y también hacía notar el buen cuerpo que poseía, su olor entró por sus fosas nasales y eso fue suficiente para que sintiera sus pómulos encenderse y sentir su corazón latir de prisa. Ese sentimiento solo él podría despertarlo, el único hombre del que estuvo enamorada y que ahora creía nunca había olvidado.
