El tiempo había pasado y ahora trabajaba en el hospital más prestigioso de Neurología en Tokio, Sakura se había decidido por trabajar en un hospital cercano, estaba seguro que sus intenciones eran estar cerca de él, aunque eso lo consideraba realmente estúpido si ella sabía que jamás tendría una relación formal con ella, claramente estaba perdiendo su tiempo. Hinata por otro lado se había decidido por hacer la especialidad en pediatría, seguramente la habrían enviado a un hospital lejano, pero él no podía permitir que se alejara de él cuando la necesitaba para sus planes, así que fácilmente consiguió que le ofrecieran un lugar en el mejor hospital de Pediatría en Tokio.

Era sábado por la noche y como siempre había tenido sexo con Hinata en su departamento, esperando tener un golpe de suerte y embarazarla. El tiempo pasaba y él no estaba dispuesto a jugar toda la vida a ser su amante, por lo que finalmente se vio en la necesidad de hacer algo que ni el mismo se creyó capaz de hacer, le había pedido a uno de sus amigos farmaceutas que le fabricaran pastillas de placebo idénticas a los anticonceptivos que Hinata consumía, con el mismo empaque y presentación, y finalmente había tenido que ser bastante cauteloso cambiando cada mes el empaque de pastillas que Hinata consumía, generalmente las tenía en su bolso por lo que no era nada complicado hacer el cambio.

Habían pasado casi dos años desde que empezó a cambiar las pastillas y Hinata no estaba embarazada, a esas alturas estaba seguro que uno de los dos tenía problemas de fertilidad, por lo que comenzó a realizarse estudios el mismo y ahí encontró su respuesta, era él quien tenía problemas para lograr embarazarla, tenía menos del 0.5% de posibilidades para fecundarla cuando estuviera en sus días fértiles, ahora mismo no había otra manera de conseguirlo más que seguir teniendo sexo y esperar que la suerte estuviera de su lado.

Ese fin de semana, después de una sesión de sexo salieron de su departamento para ir a beber algo, era temprano y Hinata le había invitado a tomar unas copas. Ella iba contándole una estúpida película cursi que acababa de ver, no entendía porque tenía tan mal gusto cinematográfico.

- Hinata, en verdad eres boba como para perder tu tiempo viendo esas cursilerías.

- No lo entiendes, la trama no es del todo cursi, el tipo podía viajar en el tiempo…

Lo siguiente que sucedió fue ver a Sakura salir de un coche y dirigirse furiosa hacía Hinata, estaba seguro que si no actuaba rápido la agarraría a golpes y por ello la sujeto antes de que pudiera tocarla, era obvio que Sakura había bebido, su aliento alcohólico llegó a sus fosas nasales y observo molesto el carro de donde había salido. Pudo ver que tras el volante estaba un imbécil con cabello rubio, mentiría si dijera que no se sintió celoso, porque aun cuando siempre decía que Sakura era un simple free, no se había puesto a pensar que no quería compartirla.

En lugar de ir tras Hinata como se supone debería actuar si es que quería seguir al pie del renglón para ganársela, prefirió quedarse con la pelirosa, no soportaría que se fuera con el idiota del coche. Así fue como terminaron yendo a un hotel, aun cuando le gustaría llevarla a su departamento era inadecuado, ya que en la actualidad se había convertido en el lugar de sus encuentros con Hinata, y esto conllevaba a que estuviera lleno de cosas de ella. No fue como si lo planearan, pero entre dejar olvidadas algunas prendas de ropa o batas, termino por ceder un espacio de su armario para ella, se duchaba mucho en su lugar, por lo que había un montón de cosas en el baño que ella usaba, incluso una plancha y secadora para el cabello. Sin duda no era un buen lugar para llevar a Sakura, solo avivaría sus celos.

...

...

Apenas la vio doblar la cuadra, supo que tenía que ir tras ella, temía que esa fuera la última vez que pudiera verla. Salió del coche y sus piernas parecieron moverse por sí solas, sintió la adrenalina recorrer su cuerpo y corrió con fuerza hasta alcanzarla y estar justo detrás de ella. Aun cuando su corazón se aceleró y sus manos temblaron, fue capaz de sujetar su mano, ella de inmediato giró y entonces sintió una corriente eléctrica que lo atravesó.

Hermosa.

Verla de nuevo fue un deleite para sus ojos y cuando escucho su nombre pronunciado con su dulce voz, le entraron unas ganas tremendas de besarla y abrazarla, ¡por dios!, cuánto la había extrañado, estaba realmente emocionado de estar nuevamente frente a ella. Sabía que esta podría ser su única oportunidad, por lo que de inmediato ubico una cafetería a unos cuantos pasos y la arrastró con él, ella no puso resistencia e incluso pareció entenderlo al seguirle hasta ese lugar.

No fue hasta que entraron al pequeño local y ubicaron una mesa disponible que soltó su pequeña mano. Ella no tardó en sentarse y él se situó frente a ella. El mesero les atendió y ambos pidieron un simple café. Bien, estaba nervioso porque en verdad quería hablar con ella, convencerla de que ya no era un chico inmaduro, que era un adulto con una carrera, que estaba arrepentido por mentirle, que la seguía amando, y que si acaso en su corazón sentía algo de amor por él, sería capaz de hacer cualquier cosa para recuperarla. Siempre sería la chica de la que estaría enamorado, por lo que no quiso pensar mucho en las consecuencias, tenía que decírselo.

- Naruto – escucho su dulce voz nuevamente, pudiendo solo cerrar los ojos, tal vez para darse valor, porque tenía miedo, mucho miedo de que sus palabras no lograran alcanzar su corazón.

- Hinata, perdóname – le dijo en cuanto abrió los ojos y ella se quedó en silencio, observándolo – sé que piensas lo peor de mí, pero en aquel entonces yo era inmaduro y tonto, te mentí porque tenía miedo de que no me dieras una oportunidad al ser un preparatoriano, al final fue peor y ahora lo sé, me he lamentado cada día desde que terminamos, nunca debí mentirte – Hinata continuaba en silencio, escuchándolo, observándolo. No tenía idea si lograría convencerla, pero lo intentaría – tal vez mentí en mi edad y que era universitario, pero nunca mentí en lo que sentía por ti, te amé y te sigo amando – en ese momento hizo una pausa, cerró los ojos, aquella confesión le hizo querer llorar, pero ahora no quería mostrarse tan vulnerable con ella, no le gustaba ser un chantajista, su dulce voz le hizo abrir los ojos, nuevamente la escucho tartamudear, tal como lo hacía cuando estaba nerviosa.

- ¿T-tu no me has dejado de a-amar? – pregunto incrédula, su corazón se aceleró pues nunca creyó que sería tan afortunado de volver a escucharla tartamudear, solo en ella podría resultarle adorable.

- Jamás, es imposible hacerlo, siempre serás la única, la única mujer a la que en mi vida amaré.

Ella no dijo nada y él tampoco lo hizo, ese silencio era necesario, uno que no era incomodo, uno donde ambos se observaban, quizá recordando el pasado, uno donde ambos fueron felices. No fue hasta que Hinata sacó de su blusa un collar que Naruto sonrió de manera amplia, ella usaba uno que le había regalado en el pasado.

- Es mi favorito – dijo tímidamente mientras acariciaba el dije que tenía la figura de un pequeño elefante – siempre que lo uso pienso en ti – aquellas palabras se instalaron en su corazón "siempre que lo uso pienso en ti".

- Yo podría regalarte más, sí tú quieres – no estaba seguro de su respuesta, pero tenía que intentarlo si ella estaba mostrando interés.

- Nada me haría más feliz – aquellas palabras le sorprendieron.

- ¿Tú me darías otra oportunidad, Hinata? – incluso sintió su voz temblar ante la emoción de lo que estaba pasando.

- T-te la estoy dando – su sonrojo era visible, ella realmente le estaba dejando volver. La ola de sentimientos que creo fue tan grande que se olvidó de todo, que él estaba en una relación o que ella estaba hace unos momentos con el médico. Nada importaba más que estar ahí, con ella.

- Te amo Hinata, y te prometo que esta vez no te fallare.

Ella no dijo nada, en realidad si le dolió un poco que ella no le dijera que lo amaba, pero entonces la vio levantarse de su silla y sentarse en la que estaba a su lado. Ambos se observaron, más cerca, y entonces sintió sus pequeñas manos sobre las suyas, entendió que sus palabras llegaron a ella y parecía que buscaba responderle con un beso, por dios que estaba a nada de recibirlo y besarla con ganas, quería probar sus labios, su sabor.

Pero no podía cometer un solo error, no se arriesgaría a perderlo todo, no esta vez.

Tuvo que frenar aquel beso alejándose antes de que pudiera tocar sus labios. Lo miro confusa y él se explicó – tengo novia, Hinata – de inmediato se mostró avergonzada, sus mejillas delataban su rubor y sus ojos amenazaron con sacar lágrimas, antes de que ella pudiera retirar sus manos, él fue más rápido para sujetarlas – no te lo he dicho para que te sientas mal, solo quiero ser sincero contigo, obviamente voy a terminar esa relación que inicié pensando que no tendría una oportunidad contigo, a quien amo es a ti – rogó internamente que le creyera – quiero ser totalmente sincero contigo, por favor cree en mí.

La vio ruborizada y un tanto cabizbaja, acarició sus pequeñas manos sintiendo su suavidad y esperando que confiara en él, ambos observaban dicha acción, su corazón volvió a latir expectante cuando por fin la escucho hablar.

- También quiero intentarlo – enfocó su mirada en sus labios y sonrió ante sus palabras – ¿me buscaras cuando termines esa relación?

- Por supuesto – apretó sus manos y ella también sonrió.

Esperaba que ella le dijera algo de también terminar su relación con el médico, pero supuso que quizá ella se ocuparía de ello sin tener que hablarle del tema, lo cual sería mejor dado que prefería no saber demasiado, ya bastante tenía con lo que Sakura le había contado, con ese pensamiento decidió dejar ese asunto de lado y concentrarse en ella.

Aun no era tan tarde, por lo que decidió preguntarle sobre su vida, si aún pertenecía a la asociación de rescate animal de la que le habló hace tiempo, si aún le gustaban los rollos de canela y de cómo le iba ahora que estudiaba para ser pediatra. Él le contó que había terminado muy pronto su carrera de Física y que ahora buscaba especializarse en el área de Astrofísica, ella le escuchó con atención y por primera vez se sintió orgulloso de poder contarle sus logros, pues al final de cuentas todo eso lo había hecho pensando en ella.

Aquella cafetería tenía un horario reducido, por lo que más bien les llevaron la cuenta cuando el lugar estaba por cerrar, eso le trajo recuerdos de cuando la conoció, con ella el tiempo pasaba volando y como no estaba dispuesto a terminar su encuentro todavía, se ofreció a llevarla a su casa, propuesta que ella acepto con alegría.

...

...

Naruto estaba de vuelta pidiéndole volver, le había dicho que la amaba y ella por primera vez en muchos años se sintió emocionada, solo él lograba que su corazón se acelerara, que sus manos sudaran y que tuviera un fuerte deseo de abrazarlo ahí mismo. Ahora se daba cuenta que siempre estuvo enamorada de él y que jamás podría sentir aquello por alguien más. Físicamente era el hombre de sus sueños, y ahora realmente parecía que estaba más guapo que antes, haciendo que sintiera sus mejillas rojas cada vez que le observaba, además amaba su personalidad y lo bien que encajaban, por ello acepto lo que le pedía, no solo le daría la oportunidad, ella también se esmeraría en que las cosas funcionaran esta vez.

Claro que se sintió avergonzada cuando la freno de besarlo, e incluso se sintió celosa de saber que tenía una novia, pero si él decía que terminaría aquella relación para estar juntos, no veía ningún problema. Quizá tendría que haberle dicho que ella también dejaría de tener sexo casual con un tipo, pero realmente no supo cómo expresar aquello y honestamente con cualquier otra persona podría confesarlo sin problemas, pero no con Naruto, quien la trataba con infinita ternura, como si fuera la chica inocente que conoció. Seguramente más adelante tendría que contarle aquella parte de su vida, pero ese día no le apetecía romper aquel bonito ambiente que se había formado entre los dos.

Se había ofrecido a llevarla a su casa, y ella se sintió emocionada de que las cosas fueran tan parecidas al día que se conocieron. Se portó tan galante que incluso le pidió que esperara a que él le abriera la puerta del coche, aquellos detalles, aunque no eran necesarios, le hacían sentir especial. La acompañó hasta su puerta y ahí se despidieron.

- Gracias Hinata – una de sus manos fue capturada por las del rubio y luego sintió su boca en el dorso de su mano, incluso en esa parte sus labios lograron hacer que se estremeciera por su contacto, deseando que no la soltara nunca.

Hubiera deseado despedirse con un abrazo, pero estaba segura que después de ello no querría soltarlo, por lo que simplemente se sonrieron cuando soltó su mano con la promesa de que él volvería a buscarla apenas diera fin a su relación.

Se dio una ducha y luego se puso un camisón color lila, se recostó en su cama y se tocó pensando en él. Su mente estaba llena de imágenes de su varonil figura, recordó sus labios besando su mano y pudo sentir esa calidez que tanto había extrañado. Se sacó un seno de su camisón y lo toco justo como él lo hacía hace años, imagino sus labios sobre sus pezones y sintió su intimidad punzar, metió su mano a sus bragas y comenzó a frotarse recreando los momentos cuando él la masturbaba. Metió dos de sus dedos y entonces recordó su pene, lo masculino y grande que siempre le pareció, la manera en que ella lo tocaba y él disfrutaba hasta vaciarse en sus manos. Comenzó a frotarse con más insistencia imaginando que era el quien estaba haciéndolo. Ahora entendía que debió ponerse en su lugar hace años, quizá de ese modo habría sido capaz de perdonarlo y no ser tan severa, pero las cosas estaban hechas y ahora todo estaba por solucionarse, pronto estarían juntos de vuelta, con ese pensar y su reciente orgasmo se quedó dormida casi al instante.

Lo primero que hizo al día siguiente fue observar su celular, tenía unos cuantos mensajes del pelinegro de la noche anterior.

"Hinata, preciosa, lamento que Sakura interrumpiera nuestra cita, esa chica está obsesionada, te juro que nada pasa entre nosotros, ayer le expliqué que solo tengo ojos para ti y que jamás te engañaría con ella"

"Te envío este video para que te excites tanto como yo, preciosa"

"Mañana te voy a dar duro, princesa"

Ni siquiera se molestó en ver el video, lo conocía, era uno de los primeros donde la había grabado a escondidas, se cuestionó si estaría dispuesto a borrar esos videos si ella se lo pedía, esperaba que fuera así. De cualquier manera, ahora lo importante era decirle que el sexo se había terminado.

Tal vez en una relación amorosa terminar todo por un mensaje era grosero, pero ella había sido bastante clara con Sasuke, solo era sexo, y se terminaría así.

- Sasuke, lo siento, no te podré ver hoy y nunca más. Quiero que se termine esto.

- No te pongas celosa, Sakura solo es otra loca obsesionada, ya sabes que tú eres la única para mí.

- No estoy, ni tengo porque estar celosa. Solo ya no quiero más sexo casual y eso era lo único que nos unía. Que seas feliz, Sasuke.

- Deja de hacerte la chistosa, no somos novios porque tú no has querido, pero el sexo que tenemos es bueno, no sé qué rayos te pasa.

- Exacto, sexo, no te amo y tampoco me amas. Sabíamos que esto terminaría tarde que temprano.

- ¿Vas a dejar mi verga por celos?, ningún imbécil te va a dar placer como lo hago yo.

- Eres tan egocéntrico, tan solo acepta que esto se terminó.

- No, tu eres mía.

- Adios, Sasuke.

- Ningún adiós, tu y yo tenemos una relación aunque te pese. Voy para tu casa.

- No sabes donde vivo.

Mentiría si no dijera que aquello le ocasiono intranquilidad, siempre creyó que Sasuke era el indicado para satisfacerse y pasar por ese momento en el que se sentía tan sola, era perfecto para esa función porque no le costaría nada desprenderse de él llegado el momento. No solo era el médico guapo y codiciado del hospital y quien tenía fama de ser un buen amante, también era el tipo que se mostraba frío y la trató en un inicio como una mierda en el hospital, por supuesto que creía que podría satisfacerse y luego deshacerse de él sin remordimientos.

El problema fue que con el paso del tiempo su trato en el hospital cambió, incluso le ayudaba en sus deberes, le dio su apoyo para tratarse de la depresión, estaba segura que había movido sus influencias para que ella no tuviera que rotar por todo el país y en cambio que el mejor hospital de pediatría la adoptara durante sus tres años de formación.

Durante el tiempo que estuvo con Sasuke se dio cuenta del momento en que se curó de la depresión, ya no sentía ansiedad, ni sentía que no valía como persona, ya no sentía el deseo de destruirse como lo hacen las personas con depresión crónica. Ahora incluso evitaba que Sasuke hiciera cosas que no le gustaban, como grabarla, además que solo tenían sexo de la manera que a ella le gustaba, sin que hiciera cosas que realmente no disfrutaba. Tampoco era como si ya lo tuviera en un buen concepto, es decir, era Sasuke y su fama de maldito no era de a gratis, pero al menos ella le había perdonado su arranque del hospital por las cosas que después hizo por ella.

Así que aun cuando creía en el pasado que llegado este momento lo botaría de la manera más sencilla, se dio cuenta que como todo en la vida, las despedidas no eran sencillas. Tendría que hablarlo de frente y finalmente alejarse para siempre de Sasuke Uchiha.

- Iré a tu departamento – le escribió en un rápido mensaje, se vistió con unos sencillos jeans y un suéter largo, tomo sus llaves y salió de su casa con el pensamiento de terminar lo que sea que tuvieran y de paso pedirle que borrara esos videos que grabó sin su consentimiento.