Estaba demasiado contento por su recién reencuentro con Hinata, que apenas aparcó en su cochera se dio cuenta que no podía dejar de sonreír. Comenzó a golpear sus piernas como si éstas se trataran de una batería y luego bajo del coche con demasiado entusiasmo. En cuanto entró a su pequeño departamento se observó en el espejo que había en el pasillo, siempre supo que era apuesto, midiendo un metro ochenta y dos y manteniéndose en forma, creía firmemente que él y Hinata estaban hechos a la medida.
- ¿Naruto? – escucho la voz de Shion y luego sus pasos mientras bajaba las escaleras para recibirle. Portaba únicamente una ligera blusa de tirantes y unas bragas a juego.
Aun cuando la relación la tenía con ella, sentía que recibir sus muestras de afecto era como serle infiel a Hinata, por lo que evito que lo besara como siempre lo hacía para recibirlo en casa.
La había sujetado de sus manos antes de que pudiera abrazarlo efusivamente – ¿qué pasa? – le dijo confusa.
- Tenemos que hablar – quizá demasiado crudo pues de inmediato se dio cuenta que sus ojos se llenaron de lágrimas. No era tonta para no saber lo que se avecinaba.
- No quiero terminar – escucho su voz rota. Se sintió mal porque aun cuando no la amaba había pasado mucho tiempo a su lado, era una mujer excepcional que siempre lo trato con infinito cariño y comprensión, no recordaba una sola pelea, ella siempre trataba de facilitarle la vida.
- Lo siento – soltó sus manos y ella se abrazó a sí misma. Buscaba las palabras correctas para expresarle su agradecimiento, el que siempre estuviera a su lado apoyándolo, pero también la manera de terminar esa relación, tratando de que saliera en lo menor posible lastimada.
- Siempre te he amado – le escucho hablar – desde que soy una niña te he perseguido para estar en cada maldita escuela a la que tu ibas. Odiaba la Física, y sin embargo, aprendí a amarla, aprendí a amar todo lo que a ti te gustaba porque yo quería estar a tu lado. Me esforcé por ser una buena novia, por no ser la típica novia celosa que se molesta cuando su novio dice el nombre de otra en la cama – no pudo evitar ruborizarse, porque aquello paso una vez que imaginó que era Hinata quien estaba bajo su cuerpo, siempre creyó que no se había dado cuenta de su metida de pata, ahora entendía que ella simplemente fingió que nada pasaba – todo lo que hice, siempre fue por ti, porque siempre te he amado. Cuando tu aceptaste una relación conmigo, sabía que no me amabas, y por lo mismo me esforcé para darte motivos para que lo hicieras. Aprendí a cocinar, aprendí a darte placer, aprendí todo lo que sabía podría darte felicidad – vio como retiraba lágrimas de sus mejillas – me esforcé tanto que, siempre me ha dolido que aun cuando yo te digo todos los días lo mucho que te amo, tú me respondas con un simple "yo también", sé que no es cierto, sé que no me amas. Entonces, ¿por qué estuviste conmigo todo este tiempo? Y ¿por qué hasta ahora decides terminar?
Eso lo había dejado sin palabras, ahora mismo se sentía como la peor escoria del planeta por nunca haber tomado en cuenta sus sentimientos, nunca fue del todo sincero y jamás pensó en las consecuencias de cómo podría lastimarla.
- Responde, maldita sea – le dijo alterada.
- Porque soy un idiota, siempre he valorado lo que has hecho por mí, te quiero mucho Shion, pero tienes razón, no te amo, y eso no pasara nunca, tu mereces…
- ¡NO!, no vengas a decirme que merezco un mejor hombre, uno que valore mis sentimientos, porque si tú no lo hiciste ya no espero que otro venga y lo haga – claramente estaba alterada y con justa razón.
- No digas eso Shion…
- Dime la verdad, me estas dejando por otra ¿cierto? – no podría mentirle, tendría que ser sincero para que ella pudiera superarlo lo más pronto posible.
- Si…
- ¿Hinata? – nunca le habló de ella, pero seguramente nadie olvidaría el nombre que tu pareja dice en la cama cuando está contigo.
- Si…
- Eres un idiota, Naruto.
Estaba seguro que una disculpa no bastaría, en realidad ya no tenía nada que decir, era lógico que ella pudiera odiarlo, y no podría juzgarla por ello, se lo tenía bien merecido.
- Bien, me iré hoy mismo – lo saco de sus pensamientos al verla subir las escaleras, seguramente para recoger sus cosas y el subió detrás de ella.
- Shion, no tienes que ser tú la que se vaya, me iré yo.
- Bien, lárgate – le dijo al girarse, delatando un mar de lágrimas que ya recorrían sus mejillas – hoy mismo quiero que te lleves tus cosas.
- Bien.
Comenzó a sacar su ropa del armario y empezó a dar varias vueltas a su coche. No fue hasta que visualizo que nada le faltaba que volvió a buscarla para despedirse, la encontró en la cocina, y sintió que su corazón se estrujo, el brillo que siempre la caracterizaba ya no estaba, se veía demasiado triste, con la mirada perdida.
- Shion…
- Sabes Naruto – le dijo en cuanto se percató de su presencia – soy incapaz de desear tu infelicidad, así que más vale que no me estés dejando por una estupidez.
- Yo…
- No digas nada, sí lo que dirás tiene que ver con disculparte o decir que merezco a alguien mejor que tú.
- En realidad pensaba decirte que yo también deseo tu felicidad y que agradezco todo lo que hiciste por mí.
La vio sonreírle y le dolió en el alma, esa sonrisa era diferente de las que le regaló en el pasado, esta demostraba que su corazón estaba roto y aun así era capaz de guardar la compostura, incluso para desearle lo mejor, precisamente a él, que era el causante de su sufrimiento.
Esa noche durmió en casa de su tío Jiraiya, con sentimientos encontrados porque aun cuando se sentía feliz por su recién encuentro con Hinata, también se sentía triste por el sufrimiento que le ocasionó a Shion.
...
...
Estaba furioso, esa era la primera y única mujer que lo mandaba por un tubo. La tenía bien satisfecha, lo sabía porque siempre se aseguraba de que tuviera su orgasmo en cada entrega, no con todas se preocupa de que eso sucediera. Así que la parte sexual no era motivo para dejarlo, y vamos, es Sasuke Uchiha, el médico más codiciado.
Hinata le dijo que iría a su departamento y prefirió que fuera así, por poco y comete el error de delatarse y decirle que sabía dónde vivía, la había investigado, claro que sabía dónde estaba su casa y el resto de las propiedades de los Hyuga.
Se sirvió quizá la quinta copa de vino y espero por ella en la sala, nada con esa mujer le salía bien, lo único que tenía que hacer era conseguir que se casara con él, y había fracasado una y otra vez en lograrlo, primero no fue capaz de conquistarla, de enamorarla, y ahora resultaba que ni embarazarla podía, honestamente no se le ocurría otra manera de lograr que cediera a casarse con él.
Escuchó el timbre y se levantó molesto para recibirla, en más de una ocasión le había intentado dar un juego de llaves de su departamento para que entrara cuando se le diera la gana, al final de cuentas era a la única mujer que le permitía el acceso.
- Fachosa – le dijo en cuanto la vio con un suéter guango que le llegaba hasta los muslos, ella solo le rodo los ojos, para luego entrar y sentarse en uno de los sillones, se veía diferente, tendría que reconocer que era muy bueno observando y sacando conclusiones, aun cuando ya había bebido de más. Se situó frente a ella con su copa en la mano.
- ¿Quién es el idiota que te prometió amor?
- ¿Cómo? – pregunto ruborizada y eso le dio su respuesta.
- Eres demasiado obvia, tienes cara de idiota enamorada. Además ¿por qué otra razón querrías dejar de tener sexo sí no es por qué alguien más te movió el tapete?
- La razón de mi decisión no está en discusión, solo quería aclararte que ya no quiero tener nada contigo.
- Si tan liberal eres, entonces acuéstate conmigo una última vez, siempre fuiste capaz de separar el amor del sexo, hazlo nuevamente.
- No Sasuke, no quiero hacerlo, y no quiero que insistas.
- Bien, te vuelvo a preguntar, ¿quién es el idiota que te enamoró?
- Esta bien, si hay alguien, pero eso es algo que no te incumbe, porque ambos sabemos que tu no me amas…
- "Y yo tampoco te amo" – le dije imitando su aguda voz – mira Hinata, las cosas no funcionan de ese modo – en ese momento se levantó del sillón y dejo su copa sobre la mesa de centro, para luego acercarse a ella, quien de inmediato trato de alejarse – nunca te he dado motivos para que huyas así de mí – le dijo molesto por verla retroceder.
- Lo sé, pero no me gusta que te acerques de ese modo – estaba en la orilla del sillón y así aprovecho para sujetar sus muñecas en un rápido movimiento – suéltame Sasuke, no he venido para esto.
- Esto no se acaba cuando tú quieres preciosa, y menos cuando planeas irte con otro idiota, ya deberías saberlo – empezó a forcejear y la sujeto con más fuerza.
- Suéltame, Sasuke – le dijo una vez más. Le daba un poco de placer verla sometida, y evidentemente no planeaba violarla, pero si hacerle pasar un mal rato.
- ¿Así que no te gusta que te lo meta por detrás? – le dijo divertido y ella volvió a forcejear para tratar de liberarse – a mí se me antoja.
- No es divertido Sasuke, déjame en paz.
- ¿Sabes que sería divertido?, que me dieras oral. Jamás lo has hecho.
Sujetándola un poco más fuerte se acercó hasta sus labios y los capturo con fuerza, no de manera suave, estampo sus labios y los movió de manera brusca, eso no duro mucho porque ella lo mordió hasta sacarle sangre. Antes siquiera de poder procesar que lo había mordido, la muy astuta le metió un rodillazo en su miembro y esto hizo que finalmente la liberara y ella se alejara.
- ¿Qué rayos te pasa? – le dijo molesto.
- ¿Qué rayos te pasa a ti? – le contesto con lágrimas en los ojos, bien, sí la había hecho llorar significaba que su objetivo había funcionado, pero no era suficiente.
- ¿Te acuerdas cuando te dije que te arrepentirías el día que llegaste al hospital? – no respondió, solo le observo mientras retiraba sus lágrimas – si aquella vez me sentí ligeramente molesto, hoy te digo que nunca me he sentido tan furioso como hoy, así que prepárate niña idiota porque no te dejaré ser feliz.
Lo siguiente fue verla tomar su celular de la mesita de centro donde siempre solía ponerlo. Al principio no entendió que era lo que intentaba tomándolo y luego lo entendió al verla correr hasta la ventana más cercana y abrirla, estaban a 8 pisos, entendió que Hinata quería lanzar su teléfono.
- ¿Qué rayos haces? – le dijo al sujetarla para tratar de evitarlo, en ese punto comenzó el forcejeo donde ella trataba de lanzar su celular y el de evitarlo – Hinata, tengo información sumamente importante ahí, ¿qué rayos pretendes?.
No debió beber, tal vez sería más hábil si no lo hubiera hecho…
Su intención de destruir su teléfono era clara y por ello tomo su mano que estaba por lanzar el teléfono, luego sintió un dolor punzante en su cuello que le hizo soltarla y finalmente pudo presenciar el momento en el que lanzaba su celular al vacío.
...
...
No supo de dónde sacó la adrenalina, pero después de que Sasuke la besó a la fuerza y que todavía se atrevió a amenazarla, se sintió furiosa. Ahora estaba segura que si le pedía por las buenas que eliminara los videos, seguramente se aprovecharía para mofarse de ella y tratar de amenazarla. Por lo que en un arranque tomo su celular para destruirlo.
Que se jodiera.
Después de forcejear y finalmente morderle el cuello éste por fin la soltó y ella por fin logró su objetivo.
No estaba orgullosa de haberlo atacado de ese modo, pero no le dejo de otra cuando se estaba comportando como un completo imbécil.
Lo escuchó reír y luego alegar que había perdido información importante. Por un momento en el que ella se mantuvo lo suficientemente lejos de él, se cuestionó sí solo almacenaba sus videos en el celular o los respaldaba en otros lugares. Bien, no habría manera de saberlo, pero al menos ya había hecho lo único que se le ocurrió para eliminarlos.
- Me voy – le anunció mientras se dirigía a la puerta – terminamos.
- Ya te dije que no serás feliz, haré tu vida miserable – le volvió a amenazar.
- Atrévete – por primera vez haría uso de su apellido, en realidad lamentaba que tuviera que ser para una situación de esta índole, no importaba, Sasuke la había hecho enfadar – atrévete si quiera a intentarlo y la que destruirá tu vida soy yo.
- ¿Tú? – se notaba extrañado por la nueva actitud que había tomado.
- Soy una Hyuga, y si tú piensas que puedes asustarme deberías pensártelo dos veces.
No tenía que decir más, eso lo había dejado sin palabras. Para nada se sentía orgullosa y estaba segura que jamás usaría la influencia de su padre para algo así, por lo que esperaba creyera sus palabras y no volviera a molestarla.
Ahora recordaba porque siempre pensó que no le costaría separarse de él, no dejaba de ser un maldito a pesar del tiempo que llevaban de conocerse.
Cuando llegó a su casa se dio una ducha y pudo observar marcas sobre sus muñecas, seguramente de cuando estuvo forcejeando con Sasuke, nada grave como para prestarle demasiada atención, al final de cuentas él fue quien se llevó la peor parte. Reconocía que se había alterado y que destruir su celular o atacarlo no había sido lo más civilizado del mundo, pero en ese momento fue lo único que se le ocurrió para intentar eliminar los videos que él grabo sin su consentimiento, estaba segura que eso no garantizaba que ya no existieran más videos guardados en otros lados, pero esa fue la única manera en que sintió que podría sacar la frustración del momento.
Su mejor distracción para olvidarse del Uchiha fue que tuvo que estar todo el día en el hospital, y los niños siempre lograban que el tiempo pasara demasiado rápido.
Justo se preparaba para ir a casa cuando su celular anunció un mensaje.
- Hinata, ¿Sigues teniendo el mismo número? Soy Naruto – tan solo de saber que era un mensaje de él, sintió su corazón brincar.
- Hola Naruto, sí, es el mismo :) – contesto al instante.
- ¿Te puedo visitar? – su corazón latió con más fuerza.
- Sí, voy para mi casa, ahí nos vemos – estaba emocionada, no esperaba que él también hubiera resuelto las cosas tan pronto.
No tardó mucho en llegar a casa, aunque él fue más rápido, ya la esperaba sentado en las escaleras que conducían a su puerta. Su cabello rubio sobresalía pero también su varonil figura, tan perfecto ante su vista que sus piernas flaquearon por la emoción de verlo y sus manos sudaron por la necesidad de tocarlo.
En cuanto él se percató de su presencia, se levantó de las escaleras y camino hacia ella. Su corazón latió con más fuerza a cada paso que se acercaba. No podía creer lo mucho que le gustaba y lo nerviosa se ponía tan solo de verlo.
En cuanto lo tuvo cerca Naruto la abrazó, sintió sus brazos rodearla y ella por fin sintió lo que era la felicidad completa, correspondió pasando sus manos por su cuello y él la acercó más al aferrar sus manos a su cintura logrando que quedaran demasiado juntos.
Debieron quedarse varios minutos de esa manera, hasta que sintió que aflojaba su agarre sin llegar a soltarla, solo lo suficiente para poder observarse a los ojos. Sus mejillas debieron colorearse por la intensidad de su mirada, luego sintió que su boca era observada de manera insistente, no podía soportar más esa necesidad, así que ayudándose de sus manos que ya estaban en su cuello, hizo presión para acercarlo y poder besarlo. Estaba segura que lo escucho suspirar en cuanto sus bocas tuvieron contacto y luego sintió como sus labios eran capturados por los suyos.
