Tener a Hinata entre sus brazos era como estar en el cielo y no estaba dispuesto a soltarla. Sujetaba su cintura de manera posesiva y la besaba con esmero, sus labios eran tan adictivos como hace años, por lo que solo fue capaz de separarse para recuperar el aliento, verla agitada después de aquella sesión de besos le hizo sentir un cosquilleo en su cuerpo, y su rubor le pareció tan adorable que comenzó a dar pequeños besos en sus mejillas.

- Me encantas, Hinata – le dijo embriagado por su piel, por su aroma, simplemente por ser ella.

- Me gustas mucho, Naruto – aquello solo lo incentivo para volver a besarla, aunque esta vez fueron cortos besos, y luego nuevamente separo sus labios tan solo para poder observar sus hermosos ojos color perla.

Jamás conoció a una chica más guapa que ella, sencillamente era perfecta, era como una diosa ante sus ojos.

- N-Naruto, tal vez deberíamos entrar a m-mi casa – entonces prestó atención a su ambiente y se dio cuenta que había algunas personas y niños paseando, al ser una colonia tan segura no era raro ver a niños jugando en las calles.

- Sí, creo que sería buena idea – se sintió vacío cuando soltó su cintura y por lo mismo sujeto su mano al instante, tenía una necesidad muy fuerte de tenerla cerca.

Apenas entró a su casa sintió la nostalgia recorrer su cuerpo, el lugar lucía prácticamente igual que hace años, la misma decoración y los osos de peluche que le regalo seguían adornando un estante de la sala. Prestó atención a su cuello y ahí también encontró uno de los collares que en el pasado le regalo, eso le hizo sonreír dichoso.

- ¿Quieres una taza de té? – en realidad la quería a ella, quería volver a besarla, pero tampoco la quería asustar mostrándose tan efusivo.

- Sí, claro – finalmente soltó su mano y ella se fue a la cocina. Se sentó en el sillón más grande y siguió observando con detenimiento la decoración, le gustaba, en realidad todo de ella le gustaba, sus aficiones, sus gustos, su manera de ser, su dulce voz, su manera de vestir, su cuerpo, su cara, su pelo. Sencillamente era perfecta.

Entró a la sala con una bandeja donde llevaba el té, le sonrió mientras servía de la tetera y luego le ofrecía una taza, gustoso la acepto y bebió mientras pensaba sus palabras.

En realidad, no quería contarle nada de su reciente ruptura, porque aun cuando nunca amo a Shion le dolía recordar su rostro triste, a pesar de todo fue su compañera por mucho tiempo y estaba seguro que hasta no verla feliz no dejaría de pensar en ella sin sentirse miserable. Tampoco quería que ella le contara del médico, su amiga pelirosa se había encargado de contarle cosas que hubiera preferido nunca saber, y sí Hinata había accedido a verlo, para él era obvio que ella había terminado cualquier relación que tuviera con ese idiota.

- Hinata – le llamo mientras dejaba su taza sobre la mesa y luego sacaba del bolso de su pantalón una cajita. Sujeto una de sus manos, obligándola a que dejara también su taza y se la puso sobre su palma, ella curiosa la abrió y saco la pulsera que más temprano escogió para ella.

- Es hermosa, Naruto – le pidió ayuda para ponérsela y luego lo abrazo emocionada – gracias, es un detalle muy bonito – sentirla así lo motivo a dar el siguiente paso, ambos estaban demasiado cariñosos como para no hacerlo.

- Me gustas demasiado, he soñado contigo desde que te conocí, cada día me levanto y me duermo pensando en tus bellos ojos, en tus cálidas manos, sé que es muy pronto pero en verdad quisiera que aceptaras ser mi novia.

Ella no oculto su sorpresa, y él espero paciente por ella mientras acariciaba una de sus manos y con la otra tomaba mechones de su sedoso y largo cabello negro. No veía la necesidad de esperar, si ya se estaban besando y se comportaban como un par de enamorados, pensaba que era mejor formalizar su relación.

- Quiero ser tu novia – la escucho hablar – quiero serlo – esperaba que nunca dejara de ruborizarse, eso siempre lograba prenderlo y hacer que su necesidad de besar sus mejillas fuera demasiado fuerte.

Comenzó dando pequeños besos en sus cachetes, acción que lograba ponerla más roja – gracias, Hinata – le dijo cuándo fue consciente de que estaban juntos de vuelta, ese nivel de felicidad y éxtasis solo podría lograrlo con ella.

Apenas dejo de besar su rostro, busco su mirada para prometerle que cuidaría siempre de ella, pero eso no fue posible porque ella busco sus labios con necesidad, solo pudo sujetarla de la cintura para darle estabilidad y uso su lengua para participar en el beso que pronto empezó a subir de tono, aquella posición era un tanto incómoda para su cuello por lo que sujetándola de la cintura la hizo subir a su regazo y Hinata coopero al instante al sentarse a horcajadas sobre él.

Tan solo separaban sus bocas para tomar aire, y nuevamente se besaban con ansiedad, como si ambos tuvieran un deseo reprimido desde hace años por no haber probado sus labios en tanto tiempo.

Estaba seguro que su cabello era un caos pues sentía sus pequeñas manos acariciar su cabellera con insistencia mientras rosaban sus lenguas una y otra vez. Se atrevió a bajar sus manos hasta sus caderas e hizo presión para sentirla más cerca.

Separaron sus labios por breves segundos dejando un hilo de saliva uniéndoles y eso solo pudo prenderlo más, volvió a tomar sus labios y esta vez con toda confianza bajo sus manos hasta sus nalgas para acariciarla, ella gimió en sus labios y eso le recordó sus fajes de hace años, ¿ella querría…?

Soltando sus labios dirigió su boca a su cuello y ella suspiro ante dicha acción, lamió y beso por un momento esa parte de su cuerpo y luego dirigió su atención a sus pechos, tan solo soltó sus glúteos para poder abrir los botones de su blusa, le encantó que ella le ayudó a deshacerse de dicha prenda y él aprovecho para besar toda la piel expuesta. Acarició su espalda mientras besaba la cúspide de sus pechos y luego abrió el sostén, fue ella quien retiro esa prenda, tan lentamente que sintió su boca hacerse agua al ver sus pechos desnudos, seguían siendo tan bonitos como los recordaba, grandes, suaves y con pequeños pezones rosados. De inmediato se metió uno a la boca y la escucho gemir, aquello solo le motivo para jugar un largo momento con sus senos y luego chupar sus pezones como si se trataran de dulces.

- Naruto – la escuchó gemir y él fue incapaz de controlarse, dirigió sus manos a sus nalgas y la pego más a él simulando una penetración. Ella busco sus labios, obligándolo a soltar el pezón que en ese momento estaba en su boca, y se volvieron a fundir en un beso tan largo e intenso que sintió como ella buscaba tener más contacto con su cuerpo.

Todo su autocontrol estaba muriendo, así que tomándola de las nalgas la recostó en el sillón y luego abrió el botón de sus pantalones, estos eran tan pegaditos y llenaba tan bien el espacio de los glúteos que tuvo que estirarlo con fuerza para podérselo quitar.

Ella seguía sonrojada, y él estaba completamente excitado de verla en esa pequeña braguita color rosa.

Antes de poder tocar sus piernas, ella se incorporó del sillón para tratar de quitarle la camisa y él le ayudo en dicha acción, esta vez ella le empujo y fue el quien quedo acostado en el sillón con Hinata encima besando sus pectorales.

- Me gustas Naruto, me gustas mucho – le confeso mientras acariciaba con su lengua su abdomen y el solo pudo suspirar ante tales acciones. Observó excitado como Hinata besaba la parte superior de su pubis, dejo de besar tan solo para dirigir sus pequeñas manos al botón de su pantalón y eso sí que lo enloqueció, esta escena era muy parecida a las que tenían cuando fueron novios por primera vez.

Se emocionó en cuanto trato de quitarle los pantalones y él se levantó del sillón para ayudarle y retirarlos el mismo quedando en un sencillo bóxer que se pegaba a su miembro. Se sintió dichoso de que ella le observara justamente ahí, por lo que volvió a capturar sus labios mientras la acostaba en el sillón y ahora él quedaba encima de ella.

Volvió a besar su cuello y esta vez dirigió una de sus manos a su braguita, estaba húmeda y eso provoco que la besara de manera más lasciva mientras seguía acariciando por encima de la telita, ella comenzó a gemir en sus labios, y luego fue su turno de suspirar excitado al sentir su pequeña mano en su miembro.

Se empezaron a masturbar mutuamente sin dejar de besarse, aunque cada vez era más difícil mantener sus labios juntos por las sensaciones que estaban experimentando.

Fue ella la primera en meter dentro del boxer su mano y sacar de éste su pene, entonces se separaron cuando busco verlo, se sentía algo nervioso ante su mirada, ella no dejaba de mover su mano por su largo y él estaba a punto de correrse por el simple hecho de que lo estuviera tocando, él también quería darle placer por lo que también metió la mano a su braguita, tocando su sexo húmedo, la escucho gemir más fuerte cuando la penetró con un dedo, y lo siguió haciendo metiendo un segundo dedo, ella pareció olvidarse de su miembro cuando comenzó a mover los dedos con mayor rapidez, no olvidándose de tocar un punto que ella hace años le dijo que le gustaba, su clítoris. La sintió venirse en sus dedos y se sintió más excitado cuando éstos fueron apretados por su vagina.

- Na- Naruto – dijo entre gemidos, y él sintió su corazón palpitar con fuerza, se veía adorable cuando se perdía en su orgasmo. Tan solo saco sus dedos para retirar completamente la braguita y luego volvió a tocarla, tuvo que hacerlo de manera muy suave pues seguramente estaba sensible.

Sus mejillas estaban ruborizadas y sintió su pene nuevamente ser tomado por sus pequeñas manos, tal parecía que ella quería terminar de masturbarlo, y aunque aquello era fascinante, su autocontrol ya no era el de antes, había soñado tanto con hacerla suya que tenerla de ese modo solo provocaba que su deseo se saliera de control.

La besó suavemente y luego abrió sus piernas para acomodarse entre ellas, Hinata no soltaba su pene y él se dedicó a jugar un momento con sus pechos. Fingió una embestida y sintió su pene rozar su sexo, ambos gimieron, ella lo tenía sujeto por lo que fácilmente podría quitarlo si no quería que se metiera en su interior, aquello no paso, ya que repitió la acción varias veces, rozando cada vez más carne, hasta finalmente sentir que la cabeza de su pene se encajaba entre sus pliegues y ella finalmente soltó su miembro, dándole entera libertad. Se observaron por un momento y ella le regalo una sonrisa tan bonita que sintió que su pecho se llenaba de amor, volvió a repetir la embestida y esta vez se enterró de lleno. Ella gimió y lo abrazo por la espalda, mientras él sentía un placer que nunca antes en la vida vivió, no estaba seguro de sí su vagina era la causante al ser tan estrecha o sí era por tratarse de Hinata con quien estaba. El placer era tan intenso que temía terminar en un par de embestidas. Se quedaron un breve momento saboreando su unión y luego comenzó a moverse con suaves embestidas tratando y rogando que no fuera a venirse tan pronto. Hinata lo apretó de una manera casi irreal y ahí fue cuando no pudo soportarlo más, su orgasmo lo alcanzó de una manera tan gloriosa que ni siquiera alcanzo a retirar su miembro, dejo que su semilla inundara su vagina.

Suspiraba y trataba de recuperar el aliento en el hueco de su hombro, mientras ella lo abrazaba con piernas y brazos. No quería sacar su miembro, nunca en la vida se había sentido así de feliz, así de completo, aunque también estaba algo avergonzado por no haber durado ni dos minutos, aquello solo podría pasarle con ella. Volvió a tocar sus pechos con la intención de despertar nuevamente su libido, busco sus labios pues sabía que eso lo prendería nuevamente, esta vez esperaba no comportarse como un adolescente y durar más tiempo, no quería que ella pensará que era un precoz.

...

...

Nunca en la vida creyó que podría sentirse tan llena, ni siquiera sabía que podía tener más de un orgasmo en una entrega. Aquella noche no planeó tener sexo con Naruto, y sin embargo sucedió, no una vez, ni dos, no podría recordar cuantas veces lo hicieron, ni mucho menos la cantidad de orgasmos que tuvo. Ahora se daba cuenta que no sabía lo que era hacer el amor, esta era la primera vez que vivía algo tan increíble.

Desde la primera ronda supo que estaba perdida, pues con solo sentirlo dentro, estaba segura que no tardaría en correrse, y así sucedió, un par de embestidas fueron suficientes para llegar a su orgasmo y para él que poco después eyaculo en su interior. Al poco tiempo el volvió a moverse y ella en verdad se sorprendió de que tardara tan poco en recuperarse. No podría quejarse pues nuevamente sintió su intimidad reaccionar y pronto se encontró gimiendo una y otra vez, mientras alcanzaba múltiples orgasmos.

No pararon hasta que ambos quedaron bañados en sudor y físicamente ella no podría más, no estaba segura si Naruto tendría más aguante, pero ella comenzaba a pensar seriamente que no podría caminar al día siguiente.

- Te amo – le dijo Naruto mientras acariciaba sus costillas y daba besos en sus mejillas.

- Te amo, Naruto – apenas pronunció esas palabras que salieron de su corazón, vio como Naruto sonreía ampliamente para luego abrazarla y decirle lo feliz que lo hacía.

Era un momento tan especial que honestamente no quería que terminara, además era bastante noche como para dejarle ir, podría ser peligroso.

- ¿Quieres dormir conmigo? – le pregunto mientras jugaba con su rubia cabellera.

- Pero claro que quiero – le dijo tan entusiasmado que le hizo reír – no tienes idea de lo condenadamente feliz que me haces.

Se levantó del sillón y sintió su cara enrojecer al verlo desnudo, su miembro era enorme aun cuando no estuviera erecto, era más grande que hace años, de eso estaba segura. Ella también se levantó buscando con que cubrirse y entonces él le ofreció su camisa que gustosa se puso, aquella prenda era tan grande que le cubría por debajo de los muslos. Naruto se puso únicamente su bóxer y ella lo agradeció porque de otro modo su vista no se apartaría de su pene.

- Lo siento, Hinata – le dijo apenado y ella se dio cuenta de qué se trataba al ver que observaba su sillón, seguramente necesitaría una buena limpieza, pues aquella pieza había recibido los fluidos de ambos, honestamente no era algo que le preocupara mucho, más tarde se encargaría.

- No importa – le dijo restándole importancia – ¿quieres cenar algo? – aquellas sesiones seguramente habían despertado su apetito, más cuando recordaba que Naruto solía comer lo doble que ella.

- La verdad es que tengo bastante hambre, ¿quieres que compremos algo?

- Yo tengo comida – una de sus cualidades era cocinar y siempre estuvo orgullosa de su sazón. Caminaron hasta la cocina y el rubio le ayudo a calentar las cosas. Se sentía demasiado feliz y aquello se multiplicaba al ser obvio que él también lo estaba.

- Hinata, no te he pedido permiso de no usar condón – le dijo mientras comían – estoy limpio – no esperaba que él fuera el adulto responsable que estuviera tocando temas importantes, que era obvio que ella como médico debería tratar antes de acostarse con alguien, quiso taparse la cara por la vergüenza.

- Yo también lo estoy – le dijo segura, siempre asistía con su ginecóloga periódicamente y siempre salía bien, además que no se metía con cualquiera, el único fue Sasuke, y él también era demasiado cuidadoso en ese sentido.

- Bien – le dijo sonriente – ¿podemos seguirlo haciendo sin condón? – ahora estaba segura que el maduro de la relación era Naruto, parecía ser consciente de todo lo que se debían discutir como pareja.

- Si, yo uso anticonceptivos, así que no hay problema – tal vez un embarazo podría preocuparle, así que quiso dejarlo tranquilo en ese aspecto.

- Ya veo – le dijo mientras la observaba y ella se sintió ruborizada, esperaba que no indagara mucho en ello – ¿a qué edad quieres ser mamá? – le soltó de repente y ella se extrañó por el cambio de conversación.

- No lo sé, nunca lo he pensado – y era verdad, jamás le había pasado por la cabeza si quiera pensar en serlo.

- Yo quiero dos hijos – le dijo sonriendo – pero si tú quieres más, seguramente podrás convencerme.

Aquella fantasía de formar una familia con Naruto se instaló en su pecho, no esperaba que él le hablara de hijos el primer día de su noviazgo, aquello le emocionaba tanto que tuvo que levantarse de su silla para abrazarlo y besar sus mejillas, y él de inmediato respondió abrazándola por la cintura.

- Vayamos a dormir – le dijo entusiasmada, todavía no estaba dormida y ya estaba soñando con vivir junto al rubio.

- Me muero por conocer tu cuarto – ahora mismo agradecía siempre ser tan ordenada, y por ello le guio hasta su recamara con confianza, Naruto entró observando cada rincón, tenía muchas fotografías en marcos y varias pinturas, por lo que podría llevarse mucho tiempo recorriéndolo.

- Recuerdo que me hablabas de tu hermana Hanabi – él observaba atento un rincón donde la mayoría de las fotografías eran de ellas, esa parte de su habitación era su favorita porque Hanabi para ella lo era todo, representaba lo más bonito que tenía en su vida y agradecía que ahora mismo se encontrara bien de salud, aunque bastante lejos para visitarla seguido.

- Me parece que es momento de pedirle que venga a conocer a su cuñado, o bien, tendremos que visitarla nosotros en Corea del Sur – Naruto le escucho atento, y ella se explayó contándole un montón de cosas de su persona favorita en el mundo.

Después de cepillar sus dientes se habían acostado y cobijado juntos, él le había ofrecido su pecho como almohada y ella entusiasmada acepto dormir acurrucada a su cuerpo. Pronto se quedó dormida y podría jurar que nunca durmió tan bien como esa noche.

Su celular la despertó al sonar insistentemente mientras llegaban y llegaban mensajes, extrañada lo tomo de la mesita y visualizó que eran mensajes de Sasuke, evidentemente de un numero diferente. Volteó a ver al rubio y este seguía dormido, así que abrió aquellos mensajes para ver lo que quería.

- "No sabes lo que me costará recuperar mi número"

- "Y ahora tendré problemas por la información que perdí".

- "Así que ven hoy a mi departamento, merezco una disculpa".

- "Tal vez logre perdonarte si haces lo que te pida"

- "Por ejemplo podrías ponerte una de las braguitas que te regale en tu cumpleaños".

- "Ah, y el vestidito blanco de tirantes, hace que tus pechos se vean todavía más grandes".

- "Tengo que decir que estas bien dotada, cualquier envidiosa diría que te operaste".

- "Pero me queda claro que no es así".

- "Ven Hinata, quiero tenerte en mi cama".

- "Lo digo muy enserio, te necesito".

- "Considera que estas tomando malas decisiones, tú debes estar a mi lado".

- "Ven hoy a mi departamento Hinata, ven y probablemente logre perdonarte".

Aquellos mensajes le hicieron fruncir el ceño, él ya no debería escribirle y se temía que buscaba molestarla, no encontraba otra razón de su insistencia. Se debatió entre contestarle o simplemente bloquearlo. Supo que lo mejor sería contarle a Naruto lo que había vivido con el Uchiha, pues temía que siguiera haciendo cosas que luego pudieran malinterpretarse, no sería una conversación agradable, pero era totalmente necesaria, también sería bueno que él le hablara de su pasado, aunque realmente no le agradaba mucho la idea de saber sobre las novias que tuvo. Era necesario hablarlo una vez y luego olvidarse del asunto. Esperaría a que despertara y mientras tanto simplemente bloquearía a Sasuke para que no pudiera molestarla más.

Bien, quizá debió ser más rápida o astuta pues antes de poder hacer nada Naruto le arrebató el celular, no se dio cuenta del momento en que despertó, ni de que dejara la pantalla del celular tan a la vista como para que él pudiera leer los mensajes. Ella le observó avergonzada y él simplemente apago el teléfono.

Había llegado el momento de hablar…