Dormir con Hinata fue mejor de lo que esperaba, se sentía totalmente seducido por la suavidad de su piel y su dulce aroma, estaba seguro que esta era su mejor noche; cuando despertó se sentía tan relajado que nada le importaba más que abrazar a Hinata, su novia, recordó todo lo vivido el día anterior y supo que tendría que volver a darle las gracias por recibirlo en su vida. Ahora mismo sentía que era el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

Le basto con abrir los ojos para visualizarla, lentamente se acercó a ella al creer que dormía, y así fue como tuvo visible la pantalla de su celular. Era consciente que leer conversaciones ajenas era una falta de respeto, pero no pudo evitar hacerlo si era evidente que aquellos mensajes eran por parte del médico con quien salía, le basto con leer una sola frase para darse cuenta que ese idiota le seguía escribiendo, pidiéndole cosas que lo hicieron enfadar.

No pudo soportar que ella se quedara con el celular sin hacer nada, por lo que en un impulso se lo arrebato y lo bloqueo para que la pantalla ya no mostrara aquello que lo lastimaba, ella reflejo su sonrojo, incorporándose para quedar sentada como él. Tenía que expresarle su sentir.

- Hinata, ya no quiero que veas a ese médico – ella de inmediato mostró su sorpresa – ahora eres mi novia, ya no tienes que hablar con él – tal vez se portó demandante, pero le parecía justo decirle algo que para él era lógico, ese tipo ya no tenía que estarle escribiendo y mucho menos de esa manera.

- ¿Cómo sabes de él? – le pregunto confusa.

- Sakura me lo dijo – la vio asentir – yo siempre le pregunté cómo estabas, nunca pude sacarte de mi vida.

- Ya veo – su rubor era visible y sus manos parecían estar entretenidas con la sábana.

- Hinata – le llamó pues la notaba ausente y luego pudo ver un par de lágrimas en sus ojos.

- Debiste buscarme – le dijo de repente – en lugar de preguntar a otros cómo estaba.

- Tú fuiste quién me alejó – le recordó.

- Si, porque estaba dolida en ese momento – pequeñas lagrimas recorrieron sus mejillas – en lugar de hablarle a Sakura de nuestra relación, pudiste venir a mi – le volvió a reclamar.

- Pensaba que no querías saber nada de mi – ella había sido muy clara el día que terminó su relación.

- No en ese momento, pero si después ibas a indagar en mi vida, debiste buscarme para realmente cerciorarte de cómo estaba.

- Bien, me dejas claro que pude hacerlo, pero no lo hice por temor a que me rechazaras, luego Sakura me dijo que tenías una relación con ese médico – jamás podría repetir las palabras de su amiga, eran ofensivas – si ya estabas enamorada de otro, ¿cómo podría buscarte?

- Yo nunca estuve enamorada de Sasuke – le aclaro, y eso lo sorprendió un poco, al final de cuentas siempre creyó que ella estaba con él por la misma razón que su amiga. Si ya estaban hablando de ese idiota, quizá era momento de aclararlo todo, aunque trataría de no indagar en cosas que realmente no deseaba saber.

- No tienes que contestar, pero me gustaría saber ¿por qué aceptaste que ese idiota saliera contigo y Sakura a la vez? – aquella confesión la sorprendió.

- ¿También salía con Sakura? – bien, tal parecía que no estaba enterada de aquello.

- ¿No lo sabías? – de inmediato negó – ¿te molesta?

- Si, aunque ahora tiene sentido que Sakura mostrara tanta molestia cuando me veía – confeso, y aquello hizo que su corazón se estrujara.

- Entonces te importa, ¿lo amaste?

- Nunca lo ame, y me importa porque… – en ese momento lo observo y un par de lágrimas rodaron por sus bellos ojos – yo me he portado mal, Naruto – de inmediato la abrazo, no le gustaba verla angustiada o llorando, cuando ella empezó a eliminar sus lágrimas él se separó un poco para poder observarla – me he portado mal porque me entregué a un tipo sin amor, en realidad hasta me caía mal porque ciertamente es un idiota como lo has dicho, él siempre quiso que fuera su novia y yo siempre me negué a ser novia de un patán como él, y sin embargo mantuve relaciones con él por mucho tiempo – pudo ver sus ojos llenarse de lágrimas – el solo significo eso para mí, al final tuvimos una relación cordial y él se portó amable, aun así jamás pude sentir algo más por él, y si me molesta es porque al final de cuentas estuve con él porque siempre me dijo que no salía con otras mujeres y yo fui una tonta por involucrarme en una relación sin amor, porque ni siquiera puedo decir que fui feliz estando con él, aquel momento de mi vida fue muy difícil y ahora me doy cuenta que en su lugar debí recurrir a ti, pedirte sexo a ti – la vio ruborizarse pero pudo entenderla, le dolía aquella confesión más que nada por la manera en que se estaba atormentando.

- Yo no puedo juzgarte por hacer algo que toda la vida hice – tuvo que confesarlo, aun cuando no le agradaba la idea de saber que estuvo con alguien más, y seguramente a ella tampoco le gustaría saber que él estuvo con otras, era parte de la vida y no podría juzgar sus acciones, sobre todo si durante esa época no eran novios – yo también he tenido sexo sin amor, en realidad, antes de ayer solo había tenido sexo. Ayer fue la primera vez que hice el amor, contigo.

- ¿No amaste a las chicas que fueron tus novias? – hablarle de Shion era algo difícil por la reciente ruptura, y quizá por ello era capaz de entender a Hinata, confesar que no estuvo enamorado de Shion no era algo de lo que se sintiera orgulloso, eso también lo convertía en un patán.

- Solo fue una y ayer terminé con ella, la quería pero nunca la amé – fijo su atención en sus pequeñas manos que movían las sabanas entre sus dedos – tú fuiste mi primera novia – le confesó – después me hice novio de Shion para tratar de olvidarte, así que tú también podrías juzgarme por haberla usado – se sentía mal de confesar aquello, pero al final de cuentas los dos habían actuado de la misma manera.

- Ayer… yo también experimente lo que es hacer el amor por primera vez – le dijo sonrojada, y él le creyó, lo de anoche había sido demasiado intenso, algo único – te amo Naruto, y solo te he amado a ti.

Aquella confesión le hizo sentir dichoso, le creía, no había manera de que no pudiera hacerlo porque se lo había demostrado, era un amor correspondido – yo también te amo Hinata, solo por ti he sentido amor.

No había necesidad de torturarse más, ambos conocían su pasado, los detalles no eran importantes pues tan solo servirían para propiciar celos. Lo que si era importante era que ella terminara lo que sea que tuviera con ese médico, ahora mismo tendría que reconocer que si le molestaba un poco que ella todavía no le pusiera un alto.

- Hinata, ¿podrías darle fin a eso que tienes con el médico?, ¿hoy mismo? – le pregunto tratando de ser respetuoso.

- Ayer lo hice – le respondió y vio la sinceridad en su rostro – se puso algo intenso, hubo amenazas y cosas feas, pero al final estaba segura que me dejaría en paz, estos mensajes seguramente son para molestarme… – no la dejo seguir hablando, tuvo que interrumpirla pues aquello no le gustó nada.

- ¿Él te amenazo? ¿y por qué dices que las cosas se pusieron feas? – ella estaba claramente sonrojada, parecía no animarse a contarle – Hinata, soy tu novio, y como tal quisiera que me tuvieras confianza – ella asintió dándole la razón y luego con una de sus manos acomodo su cabello detrás de su oreja como para darse valor, fue ahí que noto marcas en su muñeca, en realidad no eran muy perceptibles y seguramente por ello no se había dado cuenta hasta ahora. No se contuvo y tomo su mano para observar con detenimiento, aunque ella trato de alejar su mano no se lo permitió y por el contrario tomo su otra mano para encontrar las mismas marcas.

- Él no quería que las cosas terminaran entre nosotros – le dijo – me besó a la fuerza…

- Y claramente te sujeto a la fuerza – le dijo ya enfadado – ese idiota no tiene por qué obligarte a hacer cosas que no quieres, mucho menos lastimarte – se sentía molesto, por nada del mundo estaba dispuesto a permitir que alguien volviera a portarse así con su novia, sentía que era su deber protegerla.

- Ayer se comportó como un idiota, pero tengo que decir que él es quien se ha llevado la peor parte, en el forcejeo yo también lo ataque – eso lejos de tranquilizarle le hacía sentir más enfadado.

- ¿Te ha maltratado antes? – indago, si lo había hecho una vez, seguramente lo había hecho antes.

- No, y no pretendo defenderlo, físicamente nunca lo había hecho, estas marcas se han salido de su control, no creo que quisiera lastimarme realmente.

- También te beso a la fuerza, así que esas dos cosas ya hablan por sí solas – ella asintió pareciendo darle la razón – ¿Qué más paso ayer? – la vio dudar y el presiono – confianza, soy tu novio.

- Me amenazo diciéndome que no sería feliz, y yo he roto su celular – la miró interrogante, ¿qué tenía que ver su celular? – él solía grabarnos… sin mi consentimiento, rompí su celular porque espero que sea el único lugar donde almacenaba los vídeos.

No quiso indagar mucho en el asunto de los videos porque entendió claramente a lo que se refería, pero una cosa era clara, le molestaba que fuera un patán haciendo cosas sin su consentimiento, realmente tenía muchas ganas de golpear a ese imbécil.

- Hablaré con él – tendría que dejarle bien claro que no podía acercarse a Hinata, nunca más, quizá también devolverle las marcas que le hizo y meterle un puñetazo en la boca para que no volviera a besar a mujeres a la fuerza. Sí, eso sonaba bien.

- No – le dijo de repente – es algo que yo debo arreglar, en realidad ya lo hablé con él y lo único que tengo que hacer ahora es bloquearlo – tendría que darle la razón si tan solo fuera una ruptura, pero esto no le parecía algo con lo que ella sola pudiera lidiar, las marcas en sus muñecas, besarla a la fuerza y amenazarla no eran cualquier cosa.

- No me parece que ese tipo tenga suficiente con bloquearlo, Hinata.

- Confía en mi Naruto – le pidió suavemente – si me sigue molestando te lo haré saber.

No le agradaba mucho su idea, pero no pudo hacer otra cosa que aceptar, no podría meterse en sus asuntos sí ella no se lo permitía. Tan solo asintió y luego tomo sus manos para besar sus muñecas, ella se ruborizo ante dicha acción y por ello luego se dedicó a besar sus mejillas.

...

...

No podía permitir que la situación de Sasuke se le fuera de las manos, le daba pena no ser capaz de resolver ella sola sus problemas y por eso no quería que Naruto tuviera que solucionarle la vida, al final de cuentas eso solo le incumbía a ella. Sabía que Sasuke estaba molesto por no conseguir lo que deseaba, pero que eventualmente tendría que aceptarlo, esa era su personalidad, por lo que la solución más sana era bloquearlo e ignorarle.

Mientras Naruto se daba una ducha ella se dedicó a fantasear con el rubio mientras preparaba el desayuno, podía imaginar perfectamente una vida a su lado, tenía claro que estaban destinados a estar juntos, pues el ambiente que había entre ellos era más que perfecto, la química era innegable y daba por hecho que podrían ser muy felices. En cuanto lo vio aparecer en la cocina noto que ambos sonreían ampliamente.

- Estás preciosa, condenadamente hermosa – se acercó hasta ella para abrazarla. Ahora que estaban juntos no habían parado de besarse, empezaba a creer que sus labios estaban algo hinchados por las intensas sesiones de besos, ¿qué importaba?, de cualquier manera no dejaría de hacerlo cada que tuviera oportunidad, seguramente en algún momento sus labios se acostumbrarían.

- Debo ir a trabajar – le dijo el rubio en cuanto se sentaron a la mesa, tal parecía que se lo decía con sufrimiento, no queriendo irse.

- Puedes venir cuando salgas de trabajar – le pidió con deseo de que aceptara – y podrías volver a pasar la noche conmigo, si tú quieres – esperaba no asustarlo por su atrevimiento, pero ella tenía ese deseo de estar todo el tiempo con él, y ahora que habían dormido juntos quería volver a repetir tal experiencia.

Sintió sus fuertes brazos rodearla – me encantaría preciosa, saldré pronto de trabajar y luego iré a entregar un trabajo – él en verdad se estaba esforzando, y ella no podría sentirse más orgullosa de él – pasare por algo de ropa y luego vendré.

En realidad, no quería que se fuera y por ello lo abrazo con más fuerza – no quiero que te vayas Naruto – a él parecieron agradarle aquellas palabras, pues la observo con una sonrisa demasiado grande y luego la llenó de besos.

- Prometo demorarme lo menos posible.

Se despidieron en la puerta con múltiples besos y luego le vio subirse a su coche, ya lo extrañaba, sabía que estaba teniendo un comportamiento demasiado infantil y por lo mismo trato de distraerse en cuanto le vio partir.

Llegó hasta su armario y observo su ropa interior, aquel mensaje de Sasuke le hizo reflexionar acerca de tirar y comprar nuevas cosas, el vestidito blanco se iba, ya no se le antojaba usarlo, tomo toda su ropa interior y la metió en una bolsa de basura junto con otras cosas que él le había regalado o simplemente le recordaban a él, al final de cuentas estuvo con él durante varios años.

Ese era su día de descanso y por lo mismo aprovecho para irse a un centro comercial donde se compró lencería pensando en Naruto, incluso algo de ropa, sobre todo vestidos y blusas. Tal vez despilfarro el dinero, pero no se arrepentía, sus nuevas adquisiciones le habían fascinado. Esa tarde hizo una limpieza en su closet y acomodo la ropa nueva, incluso dejo un espacio disponible para él, tal vez era demasiado pronto, pero en su corazón empezaba a instalarse la idea de que se quedara a vivir con ella. Su casa era grande y tenía suficiente espacio para que él pudiera mudarse en el momento que lo deseara.

Sacó su cámara fotográfica y la dejo en la sala, tal vez era momento de tomarse fotos juntos y colocarlas en su habitación, también se esmeró cocinando y limpiando el sillón víctima de su unión. Mato muy bien el tiempo hasta que escuchó el timbre, su corazón palpito emocionado y fue hasta la puerta usando uno de sus nuevos vestidos, tenía que reconocer que se veía muy bien y Naruto de inmediato reflejo su aprobación. Por primera vez sintió emoción de que un hombre la viera de manera lasciva, solo de él quería esas miradas.

- Me encantas – le dijo antes de besarla con tal intensidad que sabía que lo necesitaba en ese preciso momento, no tuvo que decirle nada pues al parecer él sentía lo mismo, la cargo al tomarla de las nalgas y ella al instante enrosco sus piernas a su cintura y sus brazos a su cuello. Así fue como llegaron a su habitación, entre caricias se despojaron de sus prendas y terminó con Naruto enterrado en su interior, el siempre parecía tener el control todo el tiempo al posicionarla y mantener el ritmo. Nuevamente no tuvo idea de cuantos orgasmos alcanzó, Naruto parecía tener bastante energía para penetrarla constantemente logrando que sus orgasmos llegaran cada vez más rápidos y más intensos; tampoco estaba segura de la cantidad de veces que eyaculo en su interior, Naruto en verdad tenía tal aguante que no estaba segura de que fuera por ser tan joven, o simplemente él era así de perfecto.

Trataba de normalizar su respiración, mientras el rubio acariciaba sus brazos con ternura, lo que estaba viviendo con Naruto era algo que ni siquiera había imaginado podría suceder, entonces volvía a confirmar que estaban hechos el uno para el otro.

Minutos más tarde le invito a comer, quería consentirle de cuantas maneras fuera posible, y que mejor que haciendo uno de los platillos que mejor le quedaban. Se colocó una bata de dormir, más tarde seguramente volverían a intimar, por lo que no creía necesario ponerse ropa como tal. Naruto en cambio se puso los pantalones y la camisa y ella le observo frunciendo el ceño.

- Deje mis cosas en el coche – le dijo levantando sus manos, como excusándose – en cuanto regrese prometo que volveré a desvestirme – ella rio y él tan solo le sonrió emocionado.

Después de comer y que el rubio la halagara una y otra vez por su sazón, observo su pequeña mochila, seguramente solo llevaba un cambio de ropa, y aunque debería ser suficiente que pasara otra noche con ella no le parecía suficiente.

- ¿Algo te molesta Hina? – seguramente noto su expresión al ver su mochila y ahora él parecía confuso.

- Has traído pocas cosas – contestó sincera.

- He pensado que podrías regalarme jabón y esas cosas para no traer demasiado, pero si te molesta… – bien, la estaba mal interpretando por su actitud y tuvo que decirle lo que de verdad pasaba por su mente.

- Más bien, me gustaría que trajeras más ropa, así puedes quedarte cada vez que quieras – para siempre sería una buena opción, pero prefirió no decirlo para no asustarle.

- Bien, entonces mañana prometo traer una maleta entera – le dijo mostrando una efusiva sonrisa, él no se lo estaba tomando a mal y ella se sintió feliz por ello.

- ¿Se te antoja ver una película? – le pregunto para desviar el tema de conversación, pues empezaba a sentirse avergonzada de mostrarse tan dependiente, pero realmente no creía posible que pudiera evitarlo, sentía una necesidad muy fuerte de estar al lado de ese rubio de ojos azules.

- Hoy no – le dijo mostrando deseo en su mirada y luego la cargo como si de una princesa se tratara – a la cama, ahora.