Por favor lee esto.
Trataré de ser breve, resulta que tratando de retomar esta historia decidí hacer algunas modificaciones a la trama para poder darle un mejor final. Entiendo que muchos han leído la historia hasta donde vamos, así que les diré brevemente los cambios que se hicieron para que no tengan que leer todo de vuelta, si es que aún les interesa leer hasta que esta historia concluya, que esta vez prometo terminarla si o si.
Básicamente elimine los últimos capítulos, que siendo honesta me estaban causando conflicto, la trama inicia igual, solo que esta vez Hanabi sobrevive a su enfermedad (lo cual no afecta en absoluto la historia), el capítulo anterior se queda en que Naruto se da cuenta que Hinata está embarazada y el decide alejarse dejando a Hinata sola en el restaurante…
Capítulo 11
Después de que Hinata se marchó de su casa, rompiendo no solo su celular sino también su maldito orgullo, busco de qué manera podría lograr que cediera, su rabia creció al darse cuenta que no había nada que hacer. No era como si quisiera tener hijos, pero embarazarla era la solución perfecta, con lo cursi que era seguramente hubiera accedido a casarse con él para darle una familia al niño o niña que tuvieran.
Pero no fue así…
Porque para su mala suerte era incapaz de embarazarla, y no solo eso, la muy idiota se había interesado en alguien más.
Claro que estaba molesto con Hinata, en primera por pisotear su ego al usarlo y desecharlo; en segunda por hacerle perder su tiempo; y en tercera porque le molestaba que pudiera ser feliz con otro como si nada hubiera pasado entre ellos.
Ese día estaba cabreado, y con ese mal genio fue a la compañía de celulares donde todos notaron que destellaba su mal humor, lo primero que hizo al tener un nuevo celular fue escribirle unos cuantos mensajes para molestarla y ella lo único que hizo fue bloquearlo. Ante aquella acción lo primero que se le ocurrió fue difundir un video que aún tenía guardado en su laptop y así sacar parte de su enojo, pero al hacerlo no solo ella estaría en la boca de todos, y a él más que a nadie le importaba mantener su buena reputación.
Tuvo que recurrir a Sakura, quien tenía esa facilidad de tranquilizarlo, disfrutaba sus temas de conversación y con ello generalmente su mal genio disminuía. Los días pasaron y él se empezó a resignar en que no podría escalar a esa posición social que tanto anhelaba, tendría que centrarse en su rutina diaria y seguirse preparándose pues a sus treinta años sería todo un logro personal convertirse en el jefe del hospital en el que ahora laboraba. Era un excelente médico y de eso nadie podría tener dudas.
Odiaba pensar que lejos de ser el quien usara a Hinata había sido ella quien lo había usado y lo había desechado, y eso era algo de lo que su ego no se recuperaría con facilidad. Tuvo que deshacerse de sus cosas que encantado tiro a la basura, y ahora que su departamento volvía a ser totalmente suyo empezaba a plantearse si debería o no formalizar las cosas con Sakura, que tenía que reconocer se esmeraba mucho para hacerlo feliz, si no era Hinata, quizá era momento de conformarse con Sakura, que tampoco era un sacrificio muy grande, la pelirosa le gustaba mucho.
Justo cuando se estaba planteando otras metas, el mundo quiso que volviera a la jugada al recibir un mensaje de uno de sus contactos.
Suigetsu: "Hinata está embarazada"
Sasuke: "¿Cómo lo sabes?"
Suigetsu: "Se hizo una prueba en la mañana y salió positivo"
Sasuke: "Mándame el estudio, ahora"
"Suigetsu ha enviado una foto"
Bien, tuvo que sentarse frente a su escritorio y hacer cuentas, odiaba el servicio de ginecología, pero ahí estaba tratando de recordar el último periodo de Hinata, no tardó mucho en acordarse para luego ubicar sus días fértiles.
Con una amplia sonrisa se recargo completamente en su silla, estaba nuevamente en la jugada y no iba a desperdiciar esa oportunidad que le llegaba como caída del cielo.
Estaba seguro que ese embarazo no podría ser por él, pero rayos, claro que intentaría hacerle creer lo contrario a Hinata, en el peor de los casos lograba torturarla y hacerle pasar un mal rato como ella se lo hizo pasar a él, y en el mejor, finalmente se casaba con ella para posicionarse de los bienes Hyuga.
Lo primero fue llamar a la ginecóloga de mayor renombre en el país, era bastante difícil conseguir una cita con ella, pero él era Sasuke Uchiha y fácilmente la consiguió. Camino tranquilamente por el hospital hasta llegar a la farmacia donde compró las vitaminas que eran necesarias durante el embarazo, y antes de dirigirse a su coche le envió un rápido mensaje a Suigetsu.
Sasuke: "¿A qué hora sale hoy del trabajo?"
Suigetsu: "¿Yo?, hoy trabajo toda la noche.
Sasuke: "Tú no imbécil, Hinata"
Suigetsu: "Ahhh, pues su turno es hasta las 7 de la noche, pero si avisa que está embarazada, quizá le recorten horas de trabajo"
Retiro su bata y se puso el saco, se acomodó un poco el cabello y luego tomo aquella bolsita de la farmacia y se dirigió a su vehículo. Condujo tan relajado que casi olvida lo que es llevar prisa, le dio el pase a varios peatones y coches, y luego finalmente se estaciono en el hospital de Pediatría de Tokio, el más importante en esa área, donde gracias a él, Hinata estaba ahí.
Camino tranquilamente por los pasillos, llevaba tantos años como médico que había pasado por varios hospitales donde conoció a muchas personas de su ambiente, por lo que siempre tenía contactos por todos lados, en este caso evidentemente conocía al director y a uno que otro médico y enfermero, quienes rápidamente le indicaron donde podría encontrarla.
...
...
Estaba tan angustiada que realmente no sabía de qué manera debería actuar, por supuesto que entendía el malestar de Naruto, entendía que pudiera sentirse frustrado por aquella noticia, y claro que temía que él no fuera capaz de aceptarla con un hijo que fuera de otro, no podría juzgarlo sí ella misma sentía una revolución de sentimientos, por lo que con el dolor de su corazón decidió dejarlo ir, tal vez necesitaba tiempo para estar solo y meditarlo, en realidad, ella también lo necesitaba porque de solo pensar en que su hijo pudiera ser de Sasuke Uchiha le ocasionaba una enorme angustia, no quería un hijo de él.
Sus lágrimas mojaron sus manos que estaban en su regazo, y hasta ese momento se dio cuenta que seguía en el restaurante, sin moverse, como si estuviera ida, algo avergonzada limpió su rostro y simplemente dejo un billete sobre la mesa para luego irse, no había dado un solo bocado, pero es que ahora mismo no podría tener apetito.
Se vio tentada en irse a su casa, pero esa era imposible si tenía un horario que cumplir y pacientes que atender, recordar la importancia de su profesión le hizo volver al hospital, aunque claramente no era un buen día. Reviso niño tras niño tratando de mostrarse animada, pues a pesar de todo ella creía firmemente que los niños deberían ser tratados de ese modo, con una sonrisa y alentándoles a salir adelante.
Al terminar aquella ronda, una de sus compañeras amablemente le dijo que podía irse y ella se haría cargo de sus pendientes, seguramente se veía tan mal como para recibir semejante amabilidad, y ella un tanto avergonzada acepto el ofrecimiento. De cualquier manera no sería de mucha utilidad si estaba con un estado de ánimo tan deplorable.
Se dirigió a los vestidores mientras su mente no dejaba de recordar la cara decepcionada de Naruto, lo mucho que debió lastimarlo por actuar de forma tan irresponsable, estaba segura que dejarlo solo fue lo mejor que pudo hacer, necesitaba dejar que asimilara la situación, seguramente cuando regresara a casa podría hablar con él nuevamente, esperaba con todo su corazón que él estuviera ahí, y que además pudiera convencerle de que se quedara a su lado.
Se planteó varios escenarios y en todos concluyó que lo mejor era no decirle nada a Sasuke hasta que el niño naciera, llegado ese momento podrían hacerse la prueba de paternidad los dos, sí Naruto resultaba ser el padre, entonces todo estaría resuelto, pensar en un hijo con Naruto le hizo sentir un hormigueo de felicidad, quería un bebé de él y que se pareciera a él, la emoción de pensar que esa posibilidad fuera posible le hizo sonreír por un momento de verdad, y entonces su estado de ánimo cambio al pensar en la posibilidad de que fuera de Sasuke, de ser así, permitiría que Sasuke fuera parte de la vida del pequeño, si es que él lo deseaba, seguramente un juez determinaría los días que podría verlo. Tan solo esperaba que Naruto aceptara esa situación si resultaba que él no fuera el padre.
Tan sumergida estaba en sus pensamientos que se asustó cuando escucho ligeros toques en la puerta de los vestidores, se levantó con dificultad, pues ahora mismo empezaba a sentirse algo mareada, de inmediato atribuyó aquel síntoma a que llevaba demasiadas horas sin comer, se ocuparía de ello en cuanto saliera del hospital.
Al abrir la puerta se encontró a Sasuke, quien mostraba una enorme sonrisa, de inmediato supo que ya estaba enterado de su embarazo, ¿por qué pensaría que Suigetsu se comportaría éticamente?
- ¿Así que seremos padres? – le dijo cuando entro y cerró la puerta de los vestidores tras de sí. Ahí estaba su respuesta.
Suspirando, supo que no podía huir de esa platica, y si ya lo sabía era mejor hablarlo de una vez por todas.
- Es verdad que estoy embarazada, pero no es seguro que tú seas el padre, mi actual pareja también puede serlo – realmente esperaba que fuera de Naruto.
- Ya veo – le dijo seguramente tratando de ocultar su molestia – de cualquier manera es posible que yo lo sea y por lo tanto te digo que pienso hacerme cargo sí es mío.
- Bien, podremos discutirlo cuando nazca y realicemos la prueba de paternidad. Mientras tanto prefiero que nos mantengamos alejados, no es necesario vernos más.
- Sabes que los hombres también tenemos derechos, ¿cierto? – antes de poder contestarle, éste pareció querer frenar la discusión – de cualquier manera y aunque no me creas, quiero que tú y el bebé estén bien – saco de una bolsa de plástico un par de frascos– toma, inicia desde hoy con las vitaminas – observó aquellos frascos atenta, pensando que ciertamente tendría que empezar a cuidarse – además, te he sacado una cita con Tsunade – aquella mujer era la mejor ginecóloga de Tokio, era tan reconocida que difícilmente se podía conseguir una cita con ella si no eres recomendado, y aunque le hubiese encantado ir con esa médico, decidió rechazar tales ofrecimientos.
- No es necesario que hagas nada de esto Sasuke, lo único que te pido es que me dejes en paz, llegado el momento y si es que eres el padre podremos discutirlo, mientras tanto es innecesario que quieras involucrarte, porque como ya te dije no es seguro que tú seas el padre – no tenía que seguir hablando con él, era momento de alejarse, y eso hubiese hecho de no ser porque en verdad empezó a sentirse muy mal, su vista comenzó a nublarse poniéndose todo de color blanco, supo que sus niveles de glucosa habían disminuido y que necesitaba urgentemente comer algo.
Se sentía tan mal que no le importó que Sasuke la levantara en sus brazos, aunque por el estado en que se encontraba era imposible evitarlo, necesitaba ayuda. Jamás dudó de su capacidad como médico, podría ser la persona más nefasta, pero sin duda era de los mejores médicos de Japón, y seguramente le ayudaría.
- Se te bajo la glucosa – le escucho hablar y ella solo pudo asentir. No podía ver nada, y sus síntomas eran tan apremiantes que se aferró a Sasuke en busca de ayuda.
Se sintió mejor en cuanto Sasuke deslizo un sencillo dulce por su boca, poco a poco fue sintiéndose mejor, y por fin pudo prestar atención a su entorno. Estaba sobre la cama de uno de los cuartos privados del hospital.
- ¿Comiste algo el día de hoy? – pudo notar su preocupación y ella se sintió avergonzada al dar su respuesta.
- No, yo…
- Bien, es solo que de no ser así…
- Lo sé – le respondió – estoy segura que lo que me ocurrió fue por no comer nada en prácticamente todo el día.
- Bien, vayamos a comer a un restaurante.
- No es necesario, prefiero comer en mi casa.
- Te recuerdo que estas embarazada y esa baja de glucosa no es buena ni para el bebé, ni para ti. Además, creo que merezco que hablemos un momento, si me alejarás durante todo el embarazo al menos dame la oportunidad de que lleguemos a un acuerdo. Te prometo que después de esta charla si tu deseo es que me aleje, lo haré.
No le agradaba tener que pasar tiempo con Sasuke, pero a la vez sabía que era necesario, él se veía calmado, dispuesto a dialogar e incluso aceptar lo que ella decidiera, y tuvo que reconocer que Sasuke también necesitaba explicaciones.
- Bien – al final de cuentas no podía fingir que Sasuke no existía, y si él ya sabía lo que estaba pasando era mejor que lo hablaran de una vez por todas.
Apenas salieron del hospital Sasuke la condujo a su coche, y aunque no le agradaba la idea de salir con él prefirió hacerse a la idea de que ese sería el último día que le vería, al menos hasta que naciera su bebé.
Le abrió la puerta de su coche y ella accedió, en realidad deseaba que esa charla durara lo menos posible para así llegar lo más pronto posible a casa, deseaba ver a Naruto para poder expresarle lo mucho que deseaba que se quedara a su lado.
- ¿En dónde te apetece comer?
- Me da igual – le contesto sincera, algo cercano.
- Entonces vayamos al restaurante italiano que tanto te gusta – era un pequeño local cercano a su departamento, y aunque no le apetecía del todo decidió no quejarse más, la finalidad era hablar y el lugar debería dar lo mismo.
Se sentaron en una pequeña mesa y charlaron durante un largo rato sobre su embarazo, ella prometió que se cuidaría y él prometió no buscarla hasta que el bebé naciera, aun así le reiteró un par de veces que de necesitar ayuda el estaría más que dispuesto de brindarle su ayuda. Se sintió tranquila de que no intentara convencerla de que se quedara a su lado, Sasuke se estaba comportando bastante civilizado.
- Hinata, quiero pedirte disculpas por lo acontecido en mi departamento, no deseaba lastimarte. Aunque para ti nunca signifique nada, tienes que entender que para mí fuiste más que una novia. Mi comportamiento no me excusa de nada, pero quiero que trates de entender mi posición.
- Sasuke tu no…
- Es lo que tú siempre has tratado de creer, que yo no te amo, pero sabes que yo soy diferente del resto, que a mi modo siempre me has importado, para mí no solo significó dejar de tener sexo, significaba una ruptura.
- También estabas con Sakura y no es que me importe ahora, pero eso denota que estas mintiendo.
- No del modo que tú crees, solo es una amiga con la que suelo platicar, quizá se ha hecho ideas de que algo puede pasar entre nosotros, pero puedo garantizarte que jamás hice nada de lo que hice contigo – le observó con desconfianza – tu misma te diste cuenta que nunca lleve a nadie más a mi hogar, fuiste la única – terminó por aceptar que Sasuke podría tener razón, sobre todo porque tampoco confiaba en Sakura, bien podría ser ella quien mintiera, sin embargo no era un asunto que realmente le importaba, era pasado y eso no cambiaba los hechos, ella nunca amo a Sasuke y eso bastaba para dejar ese tema de lado.
- Supongo que podrías tener razón – acepto finalmente.
- Ya no trataré de convencerte de que estés a mi lado, respetaré tu decisión, lo que ahora deseo es que tengamos un trato amable por el bebé que probablemente es mío.
- Esta bien – acepto sus palabras porque no deseaba tener más problemas de los que ya tenía. Sí en verdad Sasuke resultaba ser el padre de su bebé era mejor estar en los mejores términos – pero tienes que saber que yo ya tengo una pareja, lo lamento, pero no quiero tener problemas con él y por lo mismo preferiría que nuestro trato sea solo referente al bebé en caso de ser tuyo.
- ¿Él sabe que ese bebé puede ser mío? – avergonzada desvío su mirada.
- Sí…
- ¿Y aun así está dispuesto a seguir contigo?
- Sí – mintió. Le dolía el corazón al imaginar que Naruto de verdad no pudiera lidiar con esa situación, y ella muy en el fondo de su corazón tenía la esperanza de que Naruto reflexionara y entendiera que fue un accidente, un terrible accidente…
- Bien, respetaré tu decisión si decides quedarte a su lado, pero tienes que saber que yo siempre estaré para ti, si alguna vez necesitas ayuda o ese novio tuyo decide no apoyarte tienes que estar segura que siempre contaras con mi apoyo, lo sabes ¿cierto?
Lo sabía, a pesar de todo Sasuke le había apoyado durante varios años, ni siquiera tenía razón para dudarlo, sin embargo no era posible aceptar ningún tipo de ofrecimiento, en primera porque era indebido al tener un novio y en segunda porque no deseaba su apoyo.
Al llegar a casa, se puso una sencilla pijama, un short, una playera de manga larga y unas cómodas pantuflas que sus pies al instante agradecieron. Bajo a la cocina para prepararse un té y luego le llamó al rubio por quinta vez, su llamada iba directo al buzón, tal parecía que su celular estaba apagado o una cosa por el estilo.
Se sentó en el sillón donde hizo el amor por primera vez con Naruto, y espero... lo único que en ese momento le importaba era el rubio, que llegara a casa y pudieran hablar, necesitaba decirle lo mucho que lo amaba, pedirle que siguiera siendo su novio, explicarle que ella deseaba con todo su corazón que ese bebé fuera de él, y que de no serlo, él no tendría que fungir como padre, ni sentir ninguna obligación, podrían seguir siendo novios como hasta ahora.
Pasaban las horas y ella empezaba a sentirse angustiada de que el rubio no llegara, su celular estaba apagado y realmente no sabía dónde buscarlo a esas horas de la noche, incontables veces volteó a ver la puerta hasta que finalmente acepto que Naruto no llegaría esa noche y quizá nunca más…
