Cuatro largos meses habían pasado desde que Naruto la dejó sola en aquel restaurante, ya tendría que darse cuenta que él no la amaba, si no se había interesado en buscarla al menos para aclararle su postura sobre su embarazo, era bastante lógico deducir que no aceptaba esa situación, probablemente ni aunque fuese su hijo.
En un principio incluso estuvo preocupada por su bienestar, pensando que quizá algo malo pudo haberle pasado y que por ello no la había buscado, pero pronto desecho esa idea cuando usando las habilidades de su hermana, las redes sociales, se dio cuenta que de hecho Naruto estaba perfectamente bien, mientras que ella la estaba pasando terriblemente mal, sentía que era un mar de lágrimas cada vez que pensaba en Naruto, y por ende cada vez que pensaba en el niño que llevaba en su vientre, no porque le molestara ser madre soltera, sino porque era un recordatorio de que ese niño no tendría un padre cuando naciera, si es que se trataba de Naruto, que era lo que más deseaba en su vida.
Había perdido la cuenta de las veces que intentó comunicarse con Naruto, en todas esas ocasiones su llamada iba directa al buzón, obviamente la tenía bloqueada dejando claro que no quería saber nada de ella. Si, seguramente cualquier otra persona ya lo habría aceptado, pero no ella que cada día le pensaba y le recordaba constantemente.
Tontamente seguía deseando que Naruto regresara a su lado, regularmente soñaba con él, y durante el día ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, y eso se intensificaba cada vez que observaba sus cosas. Naruto ni siquiera se había tomado la molestia de regresar por sus pertenencias, y ella había sido incapaz de moverlas siquiera de lugar; su ropa seguía en su closet, sus zapatos en el mismo lugar donde solía dejarlos, incluso sus libros seguían en la mesita de la sala. Algo que sin duda demostraba que no era capaz de sacarlo de su vida, cualquier otra mujer ya se habría desecho de sus cosas. Ella no podría, porque amaba y deseaba que Naruto regresara a su lado, y cada día que pasaba le parecía más absurdo tener ese tipo de sueños, aunque no por ello dejaría de tenerlos.
Su vida se había convertido en una demasiado monótona, todo consistía en ir al hospital y estar en su casa. Su estancia en el hospital era horrible, estaba harta de las enfermeras que le contaban historias de por qué era mejor darle un padre a su hijo y que este creciera en un matrimonio, de comentarios de sus compañeras médicos diciéndole lo hermoso que era estar casada y con un hombre que las protegiera, y que por lo tanto le dieran consejos de lo que según ellas era lo mejor para su vida. Siempre terminaba con ganas de pedirles que no se metieran en sus asuntos, que dijeran lo que dijeran ella sería madre soltera, y de eso estaba perfectamente convencida, si no era con Naruto, no se casaría con nadie.
A pesar de su deplorable estado de ánimo era consiente que tenía que cuidarse, y en realidad hacía todo lo posible por hacerlo, incluso en sus consultas ginecológicas siempre le decían que todo estaba bien con el bebé y que iba creciendo adecuadamente, siendo lo único que le hacía sentir bien dentro del tremendo caos en el que se encontraba.
Tendría que reconocer que Sasuke había hecho mucho por tratar de ayudarla, en varias ocasiones se lo había encontrado en el hospital, y aunque dudaba que fuera casualidad, no podría enfadarse si era obvio que parecía preocupado por ella e intentaba brindarle ayuda. Pero ella no deseaba nada de él. Actualmente tenían un trato cordial, sin embargo, trataba de mantenerse distanciada lo más que podía, no deseaba tenerlo cerca porque sencillamente desconfiaba de él.
Y aquello se intensificó cuando en su casa comenzaron a pasar cosas extrañas, cada día algo se descomponía, parecía que en las últimas semanas todo había fallado al mismo tiempo, primero asuntos de plomería, luego la electricidad, los focos se fundían constantemente, los contactos de luz también habían estado fallando al punto de quemar algunos de sus equipos electrónicos, y lo último fue encontrarse con vidrios rotos. Bien, después de ese incidente se sintió realmente asustada, empezaba a parecerle lógico que alguien deseaba lastimarla, y tampoco podría arriesgarse a que eso sucediera.
El último suceso de los vidrios rotos le hizo creer que quizá Sasuke tendría algo que ver con lo que estaba pasando en su casa. No podría asegurarlo porque jamás le dijo donde vivía, aunque ese hecho podría cubrirse si lo había investigado. Lo que le hacía desconfiar de él, era que constantemente le insistía en que no debería vivir sola y por lo tanto siempre le ofrecía que se fuera a vivir con él, eso definitivamente no lo hacía lucir inocente. Y aunque estaba segura que no quería lastimarla, podría pasar un accidente por sus estupideces. Actualmente estaba convencida de que Sasuke tenía una especie de obsesión por ella, porque de otro modo no tendría ni un poco de sentido su manera de actuar.
Lo primero que hizo fue rentar por unos días un departamento a través de Airbnb, luego intentó comunicarse con Naruto para pedirle ayuda, pero aquello no funcionó cuando su llamada, como era de esperarse, se fue directo al buzón. Con lágrimas en los ojos decidió que no necesitaba de nadie para mudarse, ese día únicamente tomo un par de maletas con cosas básicas como sus vitaminas, algo de ropa, cremas e incluso algunas playeras de Naruto que ahora usaba de pijama. Y así se fue a un pequeño departamento donde pasaría los siguientes quince días mientras buscaba un lugar para mudarse definitivamente.
Y aunque podría demandar a Sasuke, no tenía pruebas tangibles para acusarlo, quizá incluso estaba siendo paranoica, por lo que mudarse y alejarse lo más posible de él era lo que le parecía más inteligente en ese momento. Sin embargo, encontrarse sola en un lugar diferente al que había vivido durante la mayor parte de su vida la tenía realmente nerviosa. Su primera noche en aquel lugar le pareció larga y cansada, no pudo dormir ni un poco, y eso sumado al insomnio que ya tenía le había ocasionado que se sintiera realmente exhausta.
Tan solo un par de días más tarde terminaría por reconocer que no se encontraba bien, y aunque le costara reconocerlo, Sasuke tenía razón en decirle que no debería vivir sola, y dado que era bastante poco probable que Naruto quisiera ayudarle, tendría que recurrir a la única persona en quien confiaba y quien sin lugar a dudas le brindaría apoyo, su hermana.
Hanabi se mostró demasiado entusiasta con la noticia de que sería tía, prometiendo que en cuanto terminaran sus clases semestrales se iría a vivir con ella al menos un par de meses, lo cual agradecía infinitamente. Le marcaba a diario, diciéndole que ya podía sentir amor por el pequeño individuo que crecía en su interior, incluso al darse cuenta de la vergonzosa situación por la que estaba pasando respecto al padre de su futuro hijo, se mostró segura al decirle que a ella no le importaba en lo más mínimo, ella siempre le apoyaría en cualquier situación que estuviera, incluso le había dicho que no se intimidara en mandar al carajo a ambos sujetos, "no les necesitas" le había dicho, "me tienes a mí para criar juntas a ese pequeño", su hermana realmente demostraba que lo único que le importaba era su felicidad, y ese apoyo era el que justo en ese momento necesitaba para salir adelante. Al parecer ahora Hanabi odiaba a Naruto por haberla abandonado de tal manera, a pesar que ella trato de explicarle que él no tenía culpa alguna.
Sintiendo el apoyo de su hermana se animó a salir de su rutina, ya vendría siendo hora de sacar a Naruto de su mente, al menos por un rato, así que siendo fin de semana se decidió por distraerse yendo de compras, además que necesitaba ropa para ella y su bebé. Después de varias horas terminó por comprar demasiadas cosas, quizá incluso cosas que realmente no necesitaba. Sin embargo, el objetivo de no pensar por un momento en Naruto había funcionado por lo que tendría que considerar ir más seguido a centros comerciales, no le importaba gastarse sus ahorros, pues ahora mismo consideraba que necesitaba distracciones de sus pensamientos que constantemente la estaban atormentando.
Tan entretenida estaba que apenas se dio cuenta cuando empezó a anochecer, tendría que pedirse un uber para regresar al departamento donde actualmente vivía por lo que camino tranquilamente en busca de la primera salida del centro comercial. Se dio cuenta que el cine seguía abierto, por lo que tratando de matar un poco más el tiempo se detuvo para observar la cartelera, era momento de buscarse nuevas distracciones, quizá no era tan mala idea ir al cine sola, al menos en lo que su pequeña hermana podía ir a hacerle compañía.
No tardó en identificar la película que definitivamente se le antojaba ver, lo suyo era el romance, lo admitía, siempre sería su género favorito pese a las constantes críticas que siempre recibía. A ella le hacían feliz, y por lo tanto, de ser necesario se vería todas las películas de ese estilo para mejorar su estado de ánimo. Tan absorta estaba en sus pensamientos que no le dio importancia a que alguien se situara a su lado, al menos hasta que sintió un fresco y agradable aroma, uno que le resultaba bastante familiar, haciendo que su cuerpo reaccionara al instante, ya podía sentir a su corazón latir con fuerza. Se giró lentamente temiendo que se equivocara, pero no fue así, ahí estaba a su lado lo que más anhelaba en la vida.
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Estar separado de Hinata durante tanto tiempo le había ocasionado ansiedad, tal que de no ser por sus múltiples ocupaciones seguramente ya habría doblegado su orgullo para rogarle que le eligiera a él.
En realidad, si lo había doblegado, pues en más de una ocasión había intentado comunicarse con ella, sin embargo como cada vez que lo intentaba su llamada iba directa al buzón, al igual que los mensajes que al parecer jamás llegaban a ella. Evidentemente Hinata le había bloqueado, lo cual le parecía realmente injusto, era como si le hubiese desechado cuando se decidió por el médico ese.
En esos meses su rutina se había vuelto realmente esclavizante, trabajando y dedicando el resto de su tiempo a su especialidad en la que incluso pasaba los fines de semana en el laboratorio, era tal su empeño que sus compañeros y profesores le pedían que se relajara. Su cara debería parecer ya la de un loco, pero es que si no lo hacía seguramente su estado de ánimo empeoraría, necesitaba distraerse de todos los pensamientos que le atormentaban. Hinata era y siempre sería su obsesión, a estas alturas estaba seguro de ello, su enamoramiento no era uno normal, lo de él quizá ya empezaba a rayar en lo toxico, porque nadie en su sano juicio estaría tan aferrado a una mujer después de hacerle sufrir tanto.
De no ser por su profesión como físico, creería que incluso el mundo estaba confabulando para que nunca pudiera superarla, porque justo un sábado se la encontraría y nuevamente pondría su mundo de cabeza.
Como cada día, se había quedado en el laboratorio trabajando, aunque en esta ocasión sus compañeros fueron a su rescate para sacarlo de esa ratonera como le llamaban. Todos le habían expresado que necesitaba descanso y que mejor que yendo a comer para descargar el estrés. Todos creían que era un maniaco y que seguramente era demasiado perfeccionista, pero eso estaba fuera de la realidad y como tampoco era que le gustara ir haciéndose la víctima o contando sus problemas, sencillamente les dejaba creer precisamente eso, que era un maldito nerd sin vida social.
Tendría que reconocer que sus compañeros se esmeraron y por primera vez se había distraído completamente. Gaara, Lee, Tenten y Neji parecía que habían creado una buena amistad en el laboratorio, y él aunque siempre fue el más ausente empezaba a tomarles cariño. Por primera vez había aceptado salir con ellos, y por ello accedió a todos sus planes, incluyendo ir a ver una película en el cine, tampoco era como si tuviera mejores cosas que hacer para negarse.
Para decidir qué película verían se sometieron a una larga discusión, por un lado, Lee deseaba ver una película cursi, no cualquiera, una que en verdad pintaba para ser un gran fracaso cinematográfico, y por otro lado Gaara, Tenten y Neji trataban de convencerlo de que aceptarían ver cualquier otra película a excepción de esa. Aunque a él comúnmente tampoco se le antojaría ver aquel tipo de película, ese día le apetecía verla, sencillamente le recordaba a Hinata y su gusto cinematográfico, y él inconscientemente siempre buscaba asociar todo su entorno a ella. Los chicos se sorprendieron cuando apoyó a Lee, y éste aprovecho para dar por declarado su triunfo.
Antes de entrar a la sala, Lee y Tenten estaban vueltos locos comprando palomitas, refrescos y golosinas, cualquiera que les observara bien podría pensar que iban acompañados de un ejército de niños, pero la realidad es que solo eran un grupo de nerds dedicados a la ciencia, probablemente nadie podría imaginarlo, tal vez si lucieran como los personajes de "the big bang theory", pero en realidad lucían bastante normalitos, al menos por ese día…
Él no era de comer cosas dulces por lo que estaba distraído conversando con Gaara y Neji acerca de sus próximas vacaciones, Gaara tenía intenciones de pasar aquellos días con sus hermanos, mientras que Neji curiosamente deseaba un viaje grupal, era obvio que estaba interesado en Tenten, y seguramente necesitaba pretextos para pasar más tiempo con ella, y definitivamente él no iría de mal tercio. En esa discusión estaban cuando entre la multitud una chica llamó su atención, primero creyó que estaba loco por imaginarse a Hinata incluso cuando la estaba pasando bien, pero luego que la observó detenidamente se dio cuenta que realmente era ella. Estaba cargando un montón de bolsas, su embarazo aún no era tan visible, pero él que la conocía pudo identificar que ya se le empezaba a notar un ligero abdomen abultado. Se odio por sentir su corazón latir tan rápido y se odio más al saber que no podría dejarla ir sin al menos pedirle explicaciones de porque lo había cambiado por él médico, verla había removido todos sus sentimientos.
Ni Gaara ni Neji le dieron importancia cuando les avisó que les alcanzaría dentro de la sala, y él con la ansiedad recorriendo su cuerpo se acercó hasta Hinata que observaba entretenida la cartelera del cine. En realidad, no tenía nada que decirle pues ella le había demostrado que no lo quería en su vida, pero él al menos necesitaba una explicación, quizá después de charlar con ella podría dejarla de lado y olvidarla, o quizá hablar con ella solo avivaría más su enferma obsesión…
Cuando estuvo cerca de Hinata no supo cómo hablarle o cómo comportarse, por lo que se quedó a su lado planeando como debería iniciar una conversación con la que seguía siendo el amor de su vida, y que realmente deseaba que dejara de serlo. Afortunadamente no tuvo que pensarlo demasiado, casi al instante ella se giró para darse cuenta de su presencia.
"Hermosa" fue la primera palabra que paso por su cabeza cuando la observó, seguramente Hinata era consciente de lo atractiva que era y él se sentía demasiado vulnerable para creer que nunca había sido suficiente para ella, sintiendo además que podría darse cuenta de lo patético que era por seguir enamorado de ella. Hinata sería su trauma de por vida. Ya podía imaginarse de viejo hablando de un amor no correspondido, contándole a todo el mundo que tuvo una novia que lo daño para siempre. No, no podría ser así, tenía que olvidarla y para ello tendría que pedirle que hablaran, quedaban cosas que tendrían que resolverse para que él pudiera avanzar en su vida sin ella.
Lo primero que visualizó cuando la tuvo de cerca fueron unas enormes ojeras que cubrían su bonito rostro, eso solo podría denotar que al igual que él no la estaba pasando bien, pero ¿por qué?
- Naruto – ella fue la primera en romper el silencio, y él agradeció aquel gesto, lo necesitaba para darse valor.
- Hinata… – no pudo conectar sus palabras cuando vio sus ojos llenarse de lágrimas, verla tan vulnerable le sorprendió al punto de no tener idea de lo que tendría que hacer en ese momento.
…
…
¡Hola!
Espero que estén teniendo un buen inicio de año, les mando un abrazo!
El próximo capítulo a más tardar el 9 de enero.
