Para nada esperaba encontrarse con Hinata, mucho menos que al observarla se borrara cualquier intención de pedirle explicaciones o reclamarle por qué le había cambiado tan abruptamente por el médico. Si originalmente esa era su idea, ahora solo podía pensar en que no quería verla triste, en que haría cualquier cosa que ella le pidiera para que su estado de ánimo mejorara. Lamentablemente no era capaz de articular una sola palabra, no sabía cómo brindarle apoyo a alguien que le había desechado con tanta facilidad.

Ella no se quedó callada por mucho tiempo, pues apenas una lagrima recorrió su mejilla, dejándolo más confundido que antes, le escucho hablar claramente dolida.

- Naruto, ¿crees que podríamos hablar por un momento?, yo entiendo que no quieras saber nada de mí, que no te interesa estar involucrado conmigo, pero me gustaría que al menos me dieras respuestas y tu postura sí este bebé es tuyo.

No pudo evitar fijar su vista en el vientre donde sus pequeñas manos descansaban. Sintió un enorme dolor en su pecho, porque aquello ahora le parecía el recuerdo de su separación, del detonante para que Hinata le abandonara y se fuera con el médico. Aunque quería reclamarle precisamente eso, prefirió esperar, ya que de hacerlo probablemente terminarían discutiendo en un lugar público, donde probablemente ni podrían hablar correctamente.

- Bien, vayamos a un lugar donde no podamos ser interrumpidos – por un momento odio el tono de su voz, se sentía vulnerable y temeroso de que después de aquella platica todo acabará peor que antes.

- ¿Te parece bien si vamos a una cafetería? – le dolió que no le invitará a su casa porque seguramente ella no le quería de vuelta, y eso, aunque ya debería ser obvio, no pudo evitar sentirse melancólico. Los días que vivió a su lado no volverían, y eso era un recordatorio que tendría que hacerse mientras hablaran, porque de otro modo saldría más afectado de lo que ya estaba.

- Podríamos ir a mi casa – en otras circunstancias una cafetería sería un buen lugar para charlar, pero él necesitaba más tiempo, explicaciones y finalmente llegar a un acuerdo con ella – tengo muchas preguntas y seguramente nos terminaran corriendo de cualquier lugar al que vayamos – ella sonrió y él se odio por no poder evitar responderle de la misma manera, recordando que él tiempo con ella siempre iba demasiado rápido.

- De acuerdo – ella no le cuestiono donde vivía, sencillamente parecía que le seguiría a cualquier lugar que le pidiese.

Seguía viviendo en casa de Jiraiya, y a esas horas solía encerrarse en la biblioteca para escribir sus libros, por lo que generalmente no le veía de noche pues no deseaba ser interrumpido mientras hacía "búsquedas e investigaciones" para tener material de escritura. Además, la casa era lo bastante amplia para encerrarse en algún cuarto, y hablar sin ser interrumpidos.

Tendría que haber avisado a sus compañeros que no volvería, pero aquello le quitaría mucho tiempo, conociendo a Lee y Tenten, ya podía imaginarlos haciéndole preguntas incomodas, y él no estaba preparado para hablar de Hinata con nadie.

La condujo hacia su coche, no sin antes ayudarle a cargar el montón de bolsas que llevaba. Durante el trayecto al estacionamiento ni ella ni él dijeron una sola palabra, en su caso porque se sentía nervioso de tenerla a su lado, y porque constantemente se recordaba que lo único que debería interesarle era aclararle su postura sobre su embarazo, y buscar respuestas para poder superarla, ni siquiera sabía que era lo que buscaba que ella le dijera, pero de algo estaba seguro, lo necesitaba para poder olvidarla, encontrar algo que le hiciera creer que Hinata no era tan maravillosa como todavía lo pensaba.

Cuando ubicó su coche lo primero que hizo fue abrirle la puerta del copiloto para que ella pudiera entrar, y aunque no debería sintió un pequeño placer de volver a verla en su carro, la idea de secuestrarla le pareció en ese momento demasiado tentadora, tenerla para siempre para él era una buena idea de no ser porque todavía no se convertía en un delincuente.

Metió el montón de bolsas en la cajuela dándose cuenta que Hinata ya estaba comprando ropa de bebé, lo cual era obvio por el estampado de varias bolsas. Aquello nuevamente le ocasiono malestar, porque el asunto que los había separado para él seguía tan fresco como si hubiese ocurrido un día antes, mientras que para Hinata, ya era como si hubiese pasado de página, haciendo planes sin él.

No espero a que ella dijera algo, sencillamente encendió el vehículo para dirigirse a casa, y entonces fue Hinata quien inició una conversación seguramente para que el trayecto no fuera tan incómodo.

- ¿Sigues viviendo con tu abuelo?

- Sí, ha sido mi hogar desde pequeño, siempre termino regresando a vivir con él – trato de mantener esa conversación superficial, porque no deseaba hablar en el coche de su relación, para ello necesitaba verla a los ojos, saber que todo lo que le diría seria solo la verdad.

- Deseaba conocerlo por ser la persona que te crio, aunque ahora seguramente ya no será un buen momento – Jiraiya era su único familiar vivo, y aunque generalmente no era problema presentarle a sus amigos y compañeros, con Hinata sencillamente no sería así de fácil, estaba completamente seguro que en el momento que Jiraiya la conociera, se daría cuenta que ella era la razón de su amargura, de su mal carácter de los últimos meses. Si algo había demostrado Jiraiya era su increíble talento para observar y deducir situaciones, sobre todo lo que le acontecía a él.

- No te preocupes, no lo conocerás – le respondió sin percatarse que aquellas palabras podrían lastimarla y se dio cuenta que así fue cuando de reojo observó como bajaba su mirada a sus manos. A pesar de que no debería importarle, trató de explicarle para que no le malinterpretara, no quería hacerla sentir mal – por las noches es realmente difícil encontrarlo para una conversación, ni siquiera yo lo veo a estas horas. Seguramente te conté que es escritor.

- Lo recuerdo – ella parecía tratar de mantener una conversación amigable, y aunque no era necesario le agradecía aquel gesto, de otro modo sería más incómodo de lo que ya le estaba resultando – debe ser maravilloso tener un abuelo con ese talento, debes ser su mayor admirador – la realidad es que la mayoría de sus libros no le gustaban, sobre todo aquellos del género que Jiraiya juraba solo era "romance".

- Sí, como debe ser – dijo con sarcasmo – no podría haber un escritor más serio que él.

Lamentó que llegaran tan pronto a su casa, sobre todo porque temía cómo acabaría aquella conversación de la que ahora se arrepentía haber aceptado. ¿Por qué rayos pensaría que serviría de algo?, ahora estaba convencido que eso no serviría para superarla, seguramente al final del día lo dejaría más dañado de lo que ya estaba.

La condujo al interior de la casa, y pensando que ella quizá querría beber o comer algo llegaron hasta la cocina. Hinata se sentó frente a la barra y él con rapidez le preparó una malteada de chocolate y un emparedado, ya que suponía que no podría tomar una copa de sake como la que él se bebería para poder hablar con ella.

Se observaron durante un momento, y aunque Hinata ya no tenía lágrimas en sus preciosos ojos color perla, podía seguir viendo la tristeza en los mismos.

- ¿Tienes algún problema Hinata?, puedo notar que algo te atormenta – le pregunto realmente interesado en saberlo mientras tomaba uno de los bancos para sentarse frente a ella.

Por un momento que le pareció demasiado largo ella se quedó en silencio, y el tratando de ser paciente no la presionó. Al final de cuentas para eso estaban ahí. Aprovechó aquel momento para servirse una copa, y ella le miró atenta.

- ¿Y bien? – le preguntó al notar que no estaba obteniendo una respuesta. Supo que se estaba dando valor mientras mordía su labio inferior con tanta insistencia que temía que pudiera lastimarse, y antes de que él mismo le dijera que no tenía que responder si no quería, escuchó su voz, aunque tenue pudo entender lo que decía.

- ¿Por qué me abandonaste?, ¿por qué me dejaste sola? – definitivamente no esperaba esas preguntas, y como si ella no esperara una respuesta de su parte siguió hablando – es decir, lo entiendo, pero yo creía que me amabas…

Decir que se sintió molesto fue poco, porque él le había demostrado lo importante y lo mucho que la amaba, decirle que él fue quien la dejó estaba totalmente fuera de lugar.

- Yo no te abandone Hinata, fuiste tú quien me hizo a un lado.

- ¿Yo?, fuiste tú quien no regreso, y entiendo que no quieras estar conmigo…

Aunque trató de mantener la compostura, no pudo evitarlo al sentir que ella estaba contando una historia que nada tenía que ver con lo que había pasado.

- ¿Para qué regresar? Seguro ya estás viviendo con el médico ese – bien, aquella declaración y su imaginación le hicieron sentir furioso, algo que seguramente notó Hinata pues de inmediato reaccionó a su pregunta.

- ¿Qué? – le dijo mostrando su sorpresa – ¿por qué querría vivir con Sasuke?

- Quizá porque me cambiaste por él.

- ¿De dónde sacaste esa absurda idea? – le molestó aún más que fingiera demencia, ya no estaba de humor para guardarse las cosas, si estaban ahí era para hablar con verdades.

- ¡Yo te vi!, el mismo día que me notificaste de tu embarazo te vi con él, ¿por qué demonios saldrías con él si no es para regresar a su lado?

Ahora no solo él estaba molesto, claramente ella también lo estaba.

- No puedo creer que en verdad me estés juzgando de ese modo sin antes haber hablado conmigo.

- ¡Te estoy diciendo que te vi!

- No sé qué fue lo que viste, pero no es lo que piensas. Ese día hable con Sasuke del embarazo, pero no porque yo lo hubiese buscado, él se dio cuenta por la falta de ética de mis compañeros que le avisaron de mi estado, no me quedó de otra más que darle explicaciones, el acuerdo fue que no volveríamos a vernos hasta que el niño naciera, pero como vas a saberlo si sencillamente me abandonaste sin darme o pedirme explicaciones.

Aquello lo dejó confundido, porque si aquello era verdad, entonces él había malinterpretado lo que sucedió ese día. Aun renuente a reconocerlo, y ya que estaban tocando el tema de su separación, tuvo que externar todo lo que en su realidad había sucedido.

- ¿Y por eso me bloqueaste en el celular?

- Yo no te bloquee, fuiste tú quien lo hizo.

- Hinata, te llamé ese día, y lo seguí haciendo los días siguientes. Tú no te tomaste la molestia de siquiera responder una de mis llamadas o mensajes. Obviamente eso me llevo a pensar que estabas con él y por eso me estabas ignorando.

- Te repito que yo no estoy con Sasuke y tampoco te bloquee.

Pudo verla realmente dolida, y prestó atención a sus movimientos, viendo como de su bolso sacaba su teléfono y luego se lo ofrecía – revísalo.

- ¿Para qué Hinata? No tiene sentido…

- Revisa mi historial de llamadas, revisa nuestras conversaciones por mensajes, mis números bloqueados.

- No tiene sentido

- ¡Hazlo!

A regañadientes reviso lo que ella le pedía, lo primero fue la conversación por whatsapp que tenían, le sorprendió ver un montón de mensajes que aparentemente ella le enviaba, mensajes que lo conmovieron pues ella le pedía que hablaran o incluso le decía que le extrañaba, mensajes que evidentemente no tenían respuesta porque él nunca los recibió, así que indagando un poco más reviso su contacto, y se dio cuenta que como ella decía, no le había bloqueado, parecía que había sido él quien lo hizo. Algo confundido tomo su propio celular para revisarlo, y cuando estuvo seguro que ni ella ni él mentían, le ofreció su celular.

- Hina, no sé qué ha pasado, pero yo no he recibido los mensajes que me has enviado, y no porque te hubiera bloqueado, al menos no intencionalmente.

Al igual que él, reviso su teléfono con incredulidad y vio como ella se daba cuenta que no estaba mintiendo.

Se sentía realmente confundido, aquello era lo más extraño que le había sucedido en su vida, y por lo mismo antes de seguir discutiendo tuvo que tranquilizarse y pedirle que fuera ella quien le narrara exactamente lo que había vivido desde su perspectiva y después él también le contaría su versión de los hechos.

Le escuchó atento y trato de no interrumpirla aun cuando estaba realmente tentado a hacerlo sobre todo cuando quería aclararle que él jamás la abandonaría como ella creyó. Se sintió un idiota cuando entendió que no le había cambiado por el médico, pero también culpable por haberla dejado sola y haber sacado conclusiones demasiado rápido. Lo cierto es que aquellas acciones la habían lastimado y eso era lo que menos deseaba hacer con ella.

Tan pronto como ella termino de narrarle su versión de las cosas tuvo que acortar la distancia y abrazarla, supo que estaba llorando cuando sintió su pequeño cuerpo moverse a causa de su respiración alterada, y él tuvo que asegurarle que no la dejó como ella había creído, le narro su versión mientras acariciaba su espalda y no dejaba de repetirle lo mucho que la había extrañado y lo mucho que la amaba.

Debieron quedarse abrazados durante al menos media hora, momento que aprovecho para besar constantemente sus mejillas, su cuello y finalmente sus labios. Se sintió dichoso y pleno cuando sintió que respondía a sus besos, ella era todo lo que necesitaba en su vida, su Hinata. Se besaron durante varios minutos, incluso en algún momento sintió el sabor salado de sus lágrimas y eso solo le motivo a repetirle que la amaba y la quería de vuelta en su vida, supuso que su respuesta fue afirmativa cuando sintió que ella respondía con mayor entusiasmo a sus besos y le abrazó de manera posesiva como él ya lo hacía.

Se prometió no volver a separarse de Hinata pasara lo que pasara, ya habían estado demasiado tiempo alejados por malentendidos y él no estaba dispuesto a desperdiciar más tiempo. Por ello se ofreció a llevarla a su casa, con claras intenciones de quedarse nuevamente a dormir con ella.

- Te llevaré a tu casa preciosa – la tomó de la cintura y la ayudó a bajar del banco donde estaba sentada – si tú quieres me puedo quedar a dormir contigo.

- Ahora mismo no estoy viviendo en mi casa…

Cuando ella le explicó los acontecimientos que habían pasado en su hogar y, sus sospechas de que se trataba de Sasuke quien estaba ocasionando tremendo desastre no pudo evitar sentirse enfadado.

- No tengo pruebas, pero siento que quiere presionarme para que regrese con él – le observó y mostró un leve sonrojo – quizá solo son casualidades los problemas que he tenido, pero desconfío de Sasuke porque se ha mostrado algo obsesivo con la idea de que no debo vivir sola. Quizá son tonterías…

Aunque Hinata siempre le pidió que no se involucrara en ese asunto, ya no había manera de que se lo impidiera, sencillamente se haría cargo de que ese sujeto se mantuviera bien alejado de su novia.

- Si no te sientes segura es porque él tipo es un idiota – ella no le contradijo y él aprovecho para dejarle clara su postura – no me parece que esto sea algo que tú puedas resolver sola, así que desde ahora me dejaras esto a mí, ¿de acuerdo?

- No Naruto… yo…

- No podrás hacerlo sola, ese sujeto necesita que alguien más le haga ver que no puede volver a molestarte, le dejaré claro que eres mi novia y que debe mantenerse alejado – observó su preocupación y él no pudo evitar darle otra opción – es eso, o te casas conmigo para que ese sujeto sepa que eres mía.

- ¿Cómo? – ella de inmediato mostró su sorpresa y él sintió que esa era la solución.

- ¿Qué te cases conmigo? – su sonrojo fue tan adorable que supo que no solo era conveniente por la situación que estaban viviendo, también era algo que deseaba – cásate conmigo Hinata.

...

...

Convencer a Hinata de que se quedara a su lado le estaba resultando demasiado difícil, sencillamente no quería cooperar a pesar de que se encontraba prácticamente sola. Le había pedido a varias de las enfermeras y médicos del hospital que se acercaran a Hinata para hablarle de la importancia de casarse, tendría que haberse dado cuenta que eso no funcionaría con ella. Buscarla tampoco estaba funcionando, sencillamente lo mandaba al diablo cada vez que hablaban, tampoco aceptaba su ayuda, ni mucho menos vivir con él. Dejándole realmente pocas opciones para convencerla.

Esperar a que naciera el bebé no podría ser una opción, sencillamente porque existía la probabilidad de que el niño naciera con el cabello rubio, y en dado caso no habría manera de adjudicarse la paternidad, quizá el noviecito de Hinata querría involucrarse al saberse padre, y eso podría arruinarle los planes. Necesitaba convencer a Hinata de que se casaran lo más pronto posible, y dado que Hinata no parecía ceder en lo absoluto, tendría que meter mayor presión, empezando por simpatizar con su familia, yendo hasta el pequeño pueblo donde Hiashi Hyuga había vivido durante los últimos años.

Reunirse con el padre de Hinata realmente había sido lo más sencillo de lograr, tan solo le había dicho a su secretaria que era el novio de Hinata para que pudiera obtener acceso a su residencia, que al tratarse de la familia Hyuga, su hogar era algo parecido a una mansión en un pequeño pueblo que era más bonito que cualquier ciudad que hubiese visitado en su vida. El señor no escatimaría en lograr un entorno perfecto, y era lógico que si no quería vivir en la ciudad era porque viviría en un lugar más agradable.

El Hyuga se había mostrado precavido, teniendo personal que lo revisaron al entrar, y como era lógico la primera pregunta que le haría fue: ¿por qué fue a visitarle sin la compañía de Hinata?, afortunadamente él sabía del conflicto entre Hinata y su padre, y eso lo usaría a su favor para convencerle que era un buen prospecto para su hija, empezando por contarle lo que el Hyuga había ignorado durante tanto tiempo, el motivo del distanciamiento de Hinata.

Su charla se resumió a contarle sobre su relación con Hinata (a su conveniencia), sobre el embarazo, que él podría o no ser el padre, pero que definitivamente la quería en su vida independientemente del problema de paternidad ya que llevaban saliendo varios años y él se había enamorado de ella. Además le dijo que estaba sumamente preocupado, porque un sujeto estaba tratando de abusarla y era quien actualmente tenía la culpa de que Hinata estuviera en un estado de ánimo deplorable, al punto que estaba actuando impulsivamente, y aquello lo justificaba con el nulo conocimiento de quien era el padre del niño.

El Hyuga se descompuso al escucharlo y ver los estudios que afirmaban el embarazo de Hinata, así como el historial de la depresión que él había atendido años atrás. Se aseguró de que el Hyuga se convenciera que él estaba ahí porque estaba preocupado por Hinata y porque estaba convencido de que juntos podrían ayudarla. Se mostró tan elocuente que incluso logro que el hombre le agradeciera y le pidiera consejos para poder ayudar a su hija. Era evidente que el Hyuga temía que Hinata no aceptara su ayuda y le siguiera rechazando como lo había estado haciendo durante los últimos años.

Dado que se le acaban las oportunidades para conseguir su objetivo, haría todo lo que estuviera en sus manos para lograrlo, y como siempre se había dicho, en caso de que no fuera así, al menos le destruiría la vida como ella lo había hecho cuando lo rechazo y humillo al hacerle sentir que no era suficiente para una mujer de su estatus social.

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¡Hola!

Espero que estén teniendo un buen inicio de año (:

El próximo capítulo igual lo estaré publicando la próxima semana, mejor ya no digo fechas porque luego quedo mal xD

Un abrazo a todos y gracias por sus comentarios (: