Volver a ver a Naruto, aclarar el malentendido que los había separado y que además le pidiera que se casara con él, sencillamente era todo lo que podría desear en su vida, parecía un sueño del que no deseaba despertar nunca. Sabía que su petición era real, pero también que Naruto estaba actuando precipitadamente por celos. Y es que uno de los beneficios que le había mencionado, era que seguramente el médico la dejaría en paz una vez que supiera su estado civil.

No estaba nada convencida, Sasuke jamás actuó como una persona normal, siempre tuvo mal carácter, siendo rencoroso e impulsivo cuando estaba molesto, lo comprobó cuando le conoció, cuando le dejó, y estaba segura que igualmente actuaría como un loco cuando la supiera casada. Decir que la amaba era ilógico, de ser así no habría intentado lastimarla en otras ocasiones, y eso la llevaba a concluir que casarse con Naruto realmente no haría que Sasuke la dejara en paz.

Si Naruto le diera solo ese motivo para casarse, habría pensado que no sería una buena idea aceptar su propuesta, pero Naruto le aseguró que la amaba y que no estaba dispuesto a vivir un solo día sin ella, se lo dijo con tal seguridad que ella no podría negarse si también deseaba aquel compromiso con todo su corazón.

- Si quiero Naruto, quiero casarme contigo – de inmediato mostró una enorme sonrisa y luego la abrazo con entusiasmo, sujetándola de la cintura y pegándola completamente a su cuerpo, sus pies ya no tocaban el piso, pero eso para él no parecía ser un problema, la sostenía como si no pesara nada.

- Gracias Hinata, por elegirme, quiero que seas mía para siempre – la besó capturando completamente su boca y ella tratando de mostrarle lo feliz que estaba le abrazó con brazos y piernas – a partir de hoy vivirás en esta casa y dormiremos juntos cada noche – fue consciente de sus palabras, y aunque ella también lo deseaba, la decisión de vivir en esa casa no podría ser solo de ellos.

- ¿Tu abuelo estará de acuerdo? – parecía que Naruto ya lo había ideado en su cabeza, pero ella tenía que estar segura que no sería una molestia.

- Lo estará, seguramente te adorará en cuanto te conozca. Y aunque lo ideal es que vivamos solos, por ahora me parece buena idea que estemos en un lugar donde tengas a varias personas a tu disposición.

Aunque no le gustaba reconocerlo, la realidad es que sí necesitaba apoyo, por lo mismo le había pedido a Hanabi que fuera a visitarla, y ella ya no estaba en condiciones de fingirse valiente. Saberse protegida por Naruto le hacía sentir bien, le quitaba la ansiedad que había vivido los últimos meses.

Tuvo que besarlo para transmitirle lo feliz que estaba, quizá él no dimensionaba lo mucho que la estaba ayudando al no dejarla sola, pero ella se encargaría de agradecérselo cada día que pasara a su lado.

Tan absorta estaba por sus caricias y besos que no se dio cuenta cuando Naruto empezó a caminar con ella en sus brazos, subiendo escaleras y adentrándose a la que seguramente sería su habitación.

Al escuchar la puerta cerrarse intuyó que esa noche sería muy larga, y aquello lo confirmaría cuando Naruto la recostó en la cama sin dejar de besarla y tocarla.

Se sintió nerviosa por los cambios que empezaban a notarse en su cuerpo, para empezar su barriga ya era visible, sus pechos estaban creciendo e incluso sus caderas se estaban ensanchando. Se sintió temerosa de que a Naruto pudieran resultarle desagradables aquellos cambios, y lo peor es que esto apenas era el inicio.

- ¿Qué pasa preciosa? – seguramente con sus gestos demostró su inseguridad, y Naruto aunque parecía que tenía un aura de lujuria que lo envolvía, se mostró bastante comprensivo – sí hoy no es un buen día lo entenderé – sintió sus caricias en sus brazos. La había malinterpretado.

- Mi cuerpo ha cambiado…

- Entiendo, debes estar más cansada – él no estaba entendiendo nada…

- No es eso… yo… temo que ya no te guste mi cuerpo…

Naruto la observó claramente divertido y luego negó – Hinata, te deseo como la primera vez que te vi, eres demasiado preciosa y sabes bien que adoro tu cuerpo.

- Pero estoy más grande…

- ¿De dónde? – sintió sus grandes manos sobre sus pechos y ella sin poder evitarlo se sonrojo al observar como en su rostro se reflejaba la satisfacción que sentía por tocarla – creo que me gustan mucho los cambios – con una de sus manos apretó su pecho izquierdo y con la otra recorrió su silueta hasta su cadera – hermosa – sus ojos azules se veían más oscuros y ella convencida de que Naruto la deseaba dejó que retirara lentamente su ropa. Si además la observaba como si fuera la joya más preciosa que hubiese visto, y besaba con tanta adoración cada centímetro de piel que iba quedando expuesta, desecho cualquier inseguridad que pudiera tener.

Avergonzada permitió que Naruto le desabrochara y quitara el sostén. No había disimulado nada lo mucho que le gustaron los cambios, al instante sujeto ambos pechos con sus manos, y ella estuvo a punto de tener un orgasmo solo con sentir su lengua y boca sobre sus pezones, la manera en que chupaba y acariciaba sus senos le hizo desear que le hiciera el amor en ese preciso momento.

Cuando fue consciente que estaba gimiendo trato de cubrir su boca para reprimir los vergonzosos sonidos que estaba haciendo, pero Naruto no le dio tregua, él estaba demasiado entretenido con sus pechos, y cuando dejo de chuparlos fue para dirigirse a la parte inferior de su cuerpo.

Su braguita era la única prenda que todavía tenía puesta, y fue retirada cuando Naruto la deslizo por sus piernas, parecía realmente interesado en esa parte de su cuerpo, y pudo incluso observar cómo se lamía los labios al ver su sexo expuesto – eres demasiado bonita – sintió el toque de uno de sus dedos sobre su vulva y ella tuvo que volver a recostarse y cubrir su boca cuando empezó a sentir sus caricias. Era tan satisfactorio, que alcanzó el primer orgasmo cuando sintió su boca y su lengua jugar con su intimidad.

Tan absorta estaba en las sensaciones que apenas y pudo apreciar cuando Naruto se desvistió. Estaba segura que en el mundo no había otro hombre como él, físicamente le gustaba mucho, y observarlo desnudo solo intensificó el enorme deseo que ya sentía por él. Sin poder evitarlo observó su enorme pene y no fue hasta que Naruto la besó que se dio cuenta que había sido demasiado obvia al mirarlo.

- ¿Te gusta mi pene? – le dijo sonriendo mientras besaba sus mejillas.

Claro que le gustaba, y para dejarle claro que así era recorrió con sus manos su pecho, su abdomen, bajando lentamente hasta tocar su miembro que envolvió con sus manos para masturbarlo. Escucharlo jadear en su oreja le hizo sentir una corriente eléctrica por todo su cuerpo, pero lo que más le excito fue escuchar su voz ronca – Hinata… déjame hacerte el amor, déjame penetrarte y quedarme en tu interior para siempre – no pudiendo esperar más tiempo para estar con el amor de su vida, abrió sus piernas para que pudiera meterse entre ellas. Eso debió gustarle porque gimió en su oído y ella tuvo que levantar sus caderas para incitarle a más.

Lo siguiente fue escucharlo gruñir y luego sentir como se abría paso en su interior, de manera constante hasta sentir que llenaba cada parte de ella. Le gustaba que estuviera completamente dentro, pero no se movía, y ella deseando que lo hiciera busco su mirada.

– Hina, ¿estás bien?, dime que no te estoy lastimando, ¿debo ir más despacio? – su preocupación fue tan adorable que tuvo que sonreírle para que se diera cuenta que ella estaba perfectamente bien.

- Estoy bien Naruto, por favor – movió sus caderas y le incitó a que él también lo hiciera. No pudo evitar gemir cuando Naruto empezó a moverse y no queriendo hacer mucho ruido trato de canalizar su sentir en el dorso de su mano, pero eso Naruto lo evito al tomar sus manos y colocarlas por encima de su cabeza.

– No te inhibas preciosa, gime para mí, gime y dime que te gusta cómo te hago mi mujer. – en su rostro reflejaba lo mucho que lo estaba disfrutando y ella se rindió al mar de sensaciones que la recorrían completa, una y otra vez hasta llegar juntos al éxtasis.

Sus sexos estaban completamente unidos, y como era costumbre de Naruto, empezó a moverse nuevamente. Aunque trato de ser lo menos ruidosa posible, seguramente estaba montando todo un espectáculo, entregándose totalmente a la ola de placer y orgasmos que empezaron a llegar, uno tras otro…

Hasta bien entrada la noche terminaron su última ronda de sexo. Lo único que podía escuchar era la respiración agitada de ambos que poco a poco se iba controlando. Se sentía satisfecha y somnolienta, y si además Naruto la abrazaba tan tiernamente, casi al instante se quedó profundamente dormida, como no lo había hecho en meses…

Sintió ligeros besos por su cuello, por sus pechos y finalmente en su boca, haciéndola despertar – mi bella durmiente – la sensación de tener a Naruto besándola era demasiado bonito, pero su cuerpo era incapaz de responder completamente, realmente estaba agotada – debo salir un momento – apenas podía razonar sus palabras – quizá llegué por la tarde así que cuando tengas hambre pídele a Teuchi que te prepare él desayuno, y si necesitas algo más pídeselo a Jiraiya –. Ni siquiera fue capaz de responderle, tenía tanto sueño que más bien pronto se volvió a quedar dormida.

Bien entrada la mañana despertó totalmente desorientada y no fue hasta que se incorporó de la cama que recordó todo lo vivido el día anterior, no fue un sueño, era real, Naruto y ella estaban de vuelta juntos. Emocionada observó aquel cuarto y luego algo decepcionada se dio cuenta que él no estaba en la habitación, aunque era domingo seguramente Naruto tenía muchas cosas que hacer.

Después de prestar atención a los detalles en la habitación, observó que un reloj de mesa marcaba las 11:00am, lo cual le indicaba que Naruto había salido ya varias horas atrás, y ella no queriendo quedarse todo el día en la cama hasta que regresara, decidió levantarse de aquella comodidad y tomar la ropa que Naruto un día antes le había quitado con tanto entusiasmo. Afortunadamente esa habitación contaba con un baño privado, y con ello pudo ducharse con mayor comodidad. Se vistió rápidamente cuando su estómago gruñó escandalosamente. El día anterior no había probado un solo bocado de lo que Naruto amablemente le había preparado, por lo que ahora su cuerpo le exigía desesperadamente alimento.

Ni siquiera intentó llamar por teléfono a Naruto, además que sería imposible hacerlo si los números seguían sin funcionar, así que se aventuró a salir del cuarto esperando llegar a la cocina y tomar algo de alimento para ella y su bebé, luego quizá sería buena idea ir al departamento que estaba rentando para organizar sus cosas y poder mudarse definitivamente con el rubio.

Cuando bajo las escaleras una voz desconocida le hizo girarse, encontrándose con un señor de algunos 70 años, tan alto como Naruto, con el cabello blanco y con una enorme sonrisa.

- Tu debes ser Hinata.

- Soy yo, mucho gusto señor – de inmediato lo identificó, él debería ser el abuelo de Naruto. Supuso que si la llamaba por su nombre era porque Naruto ya le había hablado de ella, seguramente mientras todavía dormía.

- El gusto es mío niña – el abuelo de Naruto le seguía sonriendo y luego le pidió que le siguiera – vayamos al comedor, Naruto me ha pedido que me asegure que comas adecuadamente, y tienes que saber que sus peticiones son órdenes para mí.

Avergonzada le siguió hasta la mesa donde ya estaba la mesa montada con 3 lugares preparados.

- Espero que no te moleste, pero vendrá una amiga, dijo que llegaría para tomar el desayuno juntos, pero esa mujer es tan impuntual que probablemente llegara cuando todo este frío, así que mejor empecemos sin ella.

Agradeció infinitamente la idea de no esperarla, nunca se consideró grosera, pero realmente moría de hambre, y en su estado definitivamente no era buena idea tener ayunos prolongados.

Apenas tomaron asiento un señor de algunos 50 años se acercó para servirles un plato caliente de comida, y ella al ver el contenido no pudo evitar salivar, tenía demasiada hambre como para tratar de mostrarse educada, sencillamente tomo un tenedor y se dispuso a dar el primer bocado. El viejo soltó una carcajada al verla, y aunque se sintió avergonzada por su comportamiento no pudo evitar seguir devorando aquellas delicias. Cualquiera que supiera que una noche antes había tenido tanta actividad con Naruto, sabría que debería estar muriendo de hambre.

- Tengo que decir que ya me caes bien niña. Naruto no pudo elegir a una muchacha más interesante. ¿Te apetece que pida más comida para ti?

- Oh no – le dijo después de beber un buen sorbo de jugo – creo que con esto es suficiente. Muchas gracias.

- No te avergüences. En esta casa para eso contrate a un cocinero, para que pueda darse abasto con todo lo que Naruto y yo comemos, así que ahora que vivirás con nosotros creo que ha sido buena idea contratarle en el pasado – se puso roja al saber la impresión que le había dado.

- ¿Naruto ya le dijo que viviré con ustedes? – no esperaba que Naruto abordara ese tema tan pronto con su abuelo – ¿está de acuerdo?

Aquel hombre era bastante amigable y se notaba una persona feliz, pues ante cualquier cosa que ella decía o hacía, o sonreía o reía, y eso sin lugar a dudas era algo que amenizaba todo el ambiente.

- Soy quizá el más emocionado por tal decisión. Naruto estaba de un humor de los mil demonios, tengo que decirte que incluso me caía mal. Hoy me has devuelto al Naruto que tanto adoro, alegre y motivado por la vida, así que claro que quiero que vivas con nosotros, mi muchacho se merece ser completamente feliz, y créeme que estoy dispuesto a sacrificar cualquier cosa para que lo sea.

Sintió un nudo en la garganta al darse cuenta que ella era la razón de que Naruto la hubiese pasado mal durante los últimos meses, y como no estaba segura de que tanto sabía el abuelo de Naruto, trato de responder lo más sencillo que pudo.

- Naruto merece ser feliz, me alegra que lo quiera tanto.

- Tanto que te pediré que no vuelvas a hacerlo sufrir – ella lo observó avergonzada y él prosiguió como si aquella fuera una plática casual – con solo verte sé que tú también quieres a mi muchacho y sé que tú también has sufrido por él. Pero si en tus manos está que él sea feliz quiero que lo intentes siempre, ¿crees que puedas prometerme eso?

- Por supuesto, se lo prometo, su nieto es muy importante para mí.

El abuelo de Naruto sonrió demostrándole que confiaba en ella, y antes de que pudiera decir algo más, nuevamente se acercó el cocinero.

- ¿Desea un postre la señorita? – en otra ocasión habría dicho que no, pero ahora mismo seguía teniendo un gran apetito, quizá todo el que no tuvo en los últimos meses.

- Claro que si – respondió por ella el abuelo de Naruto – mejor trae varias opciones, a mí también me apetece comer algo.

Apenas empezaron a saborear el montón de postres que les llevó el Sr. Teuchi, escuchó el ruido de un par de tacones acercarse y entonces observó a la que era la ginecóloga más reconocida de todo el país, Tsunade. Sin duda una de las médicos que más admiraba por las increíbles conferencias que había presenciado. Emocionada se levantó de la silla, pero antes de dar un paso, la misma Tsunade se acercó hasta ella escaneándola.

- Pero si eres hermosa – le dijo cuando estuvo cerca – Jiraiya me ha dicho que conocería a la novia de Naruto, y que además estarás viviendo con ellos, tengo que decirte que eres muy valiente… – aquello lo último lo dijo con tal determinación que ella no pudo evitar sentirse intrigada.

- Tsunade, compórtate – le reprendió el abuelo de Naruto – Hinata pensará que además de ser una bola de chismosos, no seremos buenos anfitriones.

- Bueno, pero si no estoy diciendo mentiras, tu eres un viejo rabo verde que se la pasa investigando cochinadas, y Naruto es un ratón de biblioteca que se la pasa encerrado, hace meses que no lo veo – la rubia observó cada rincón del comedor – ¿dónde está?

- Tuvo que salir a cosas de su especialidad – respondió Jiraiya y Tsunade frunció la frente.

- ¿En domingo?, que mocoso más desconsiderado. Dejar sola a su novia aburriéndose con éste viejo decrepito. – La relación que tenían parecía una bastante peculiar y sin duda se tenían mucha confianza. Seguramente la pasaría muy bien con su compañía, por lo que sin pensarlo se presentó apropiadamente.

- Doctora Tsunade, me da mucho gusto conocerla. La admiro desde que soy estudiante, he tenido la oportunidad de escucharla en varias conferencias y tengo que decir que siempre me motivo a seguir mi sueño de ser médico.

Tsunade pareció halagada por sus palabras y de inmediato le paso un brazo por el hombro – No sabía que también eres médico, creo que tú y yo nos llevaremos bien, quizá incluso puedas llevarte bien con mi nieta, ella también es médico.

- Hace ya varios meses que no la veo – Jiraiya pareció meditarlo – ¿Qué ha hecho todos estos meses?

- Estar de mal humor, gritarme y no entender que la vida es para ser feliz – parecía realmente consternada – mi nieta me está dando demasiados dolores de cabeza.

- Háblale por teléfono y dile que venga a conocer a la novia de Naruto, estoy seguro que Hinata ha venido a dar alegrías a esta casa – ella enrojeció al darse cuenta que todos estaban entusiasmados por conocerla, sin duda Naruto era muy querido en esa casa – ¿qué te parece Hinata?, ¿Quieres pasar la tarde con nosotros?

- Yo encantada de pasar el día con ustedes, y claro que quiero conocer a su nieta – tampoco es como si tuviera otro plan, era domingo y era su día de descanso, y en realidad lo único que estaba esperando era que Naruto regresara para poder abrazarlo, así que esperarlo en compañía de sus familiares parecía el mejor plan que podría tener en domingo.

Tsunade sonrió de oreja a oreja y luego salió del comedor seguramente para hacer la llamada telefónica.

...

...

Estaba de mal humor, no había dormido, no había probado alimento y lo más importante, no sabía nada de Sasuke. Estaba tan enfadada que cuando su abuela le llamo por teléfono, quizá por tercera vez consecutiva, estuvo a punto de pedirle que dejara de molestarla. Sin embargo, cuando le escucho decir que fuera a la casa de Jiraiya para conocer a la novia de Naruto no pudo evitar preguntarse si esa dichosa novia era Hinata.

Sin pensarlo demasiado acepto la invitación, no le importaba que Naruto le hubiera pedido que se alejara, en realidad le venía importando poco que se pudiera molestar por ir a su casa, ella lo que necesitaba era localizar a Hinata Hyuga y demostrar que el engendro que llevaba dentro no era de Sasuke, eso era crucial para que el Uchiha le eligiera a ella. Demostrar que Hinata era una completa mentirosa que quería hacerle creer que ese niño era suyo. No podría esperar hasta que el mocoso naciera para que le hicieran la prueba, muy probablemente para esas fechas ya estarían casados, y ella no podía arriesgarse a tanto.

Necesitaba que se hiciera la prueba ya mismo, y eso podría lograrlo si adelantaba el parto, no le importaba si aquello se convertía en un aborto y perdía al niño en el proceso, finalmente ella podría salirse con la suya y demostrar que esa idiota estaba mintiendo, que ese niño no era de Sasuke como lo había asegurado.

Sin embargo, provocarle un accidente a Hinata Hyuga estaba resultando más difícil de lo que creía. En el hospital donde laboraba era imposible intentarlo, porque para empezar los amigos de Sasuke no se lo permitirían, y corría el riesgo de que además la delataran, y ella no se arriesgaría a que pudiera pensar que era una loca.

Entonces tuvo que investigar donde vivía, seguirla por un par de semanas y darse cuenta que la muy estúpida nunca salía de casa, su vida era muy aburrida pues su única salida era al hospital, y para trasladarse siempre pedía un uber.

Así que sin más remedio tuvo que pagarle a una bola de delincuentes. El problema aquí es que o Hinata tenía suerte o los sujetos a los que les pagaba eran una bola de incompetentes que no podían hacer bien su trabajo. Al final los muy idiotas confesaron que no podían dañar a una mujer que estaba embarazada, y que por lo mismo terminaban provocando "accidentes pequeños".

No queriendo gastar más su dinero en una bola de ineptos decidió que ella misma se encargaría de Hinata, si tenía que incendiar su casa lo haría sin pensarlo, si tenía que golpearla o tumbarla de un segundo piso, igualmente lo haría, no le dejaría el camino fácil para que se quedara con el amor de su vida.

Y por ello no había dormido nada, había pasado gran parte de la tarde y noche esperando a que regresara a su casa, pero Hinata nunca apareció. Primero pensó que la maldita había pasado la noche con Sasuke, pero ahora que su abuela le había llamado, existía la posibilidad de que la encontrara en casa de Naruto, y aunque eso debería tranquilizarla, más bien la hacía enfadar más al imaginarla disfrutando de la compañía de los dos hombres a los que más quería.

Así que si la suerte estaba de su lado y la encontraba en casa de Naruto, no dejaría pasar la oportunidad de lograr su objetivo. Sin su bebé de por medio, e incluso si la misma Hinata desaparecía, ella podría ser feliz con Sasuke…

Cuando llegó a casa de Jiraiya, como era de costumbre, Chiyo, la ama de llaves de la casa, la recibió cariñosamente y luego le dijo que todos estaban en el comedor, e incluso le dijo que tenía mucho trabajo pues Jiraiya estaba organizando una cena sorpresa para la tal "novia de Naruto", al parecer le querían dar una bonita bienvenida pues aquella mujer viviría en esa casa.

Curiosa camino hasta el comedor y tal y como lo esperaba, se trataba de la maldita Hyuga. El odio que sintió en su pecho fue tan grande que camino hacia a ella con intenciones de golpearla, necesitaba descargar toda la tensión que había guardado durante los últimos meses.

Pudo presenciar el momento exacto en que Hinata se dio cuenta de su presencia, y también pudo intuir que la muy cobarde trataría de huir, pero ella era demasiado rápida y demasiado fuerte para que se le pudiera escapar.

Como si Hinata pudiera leer sus intenciones levantó sus manos – Sakura, estoy embarazada, por favor tranquilízate.

Que le recordará su estado le hizo sentir más furiosa, y aunque sabía que tanto Jiraiya como Tsunade ahora le prestaban atención, no pudo evitar sentir la adrenalina recorrerla.

Hinata reaccionó demasiado tarde cuando de un buen empujón la lanzó al piso. Quizá por instinto observo que con sus brazos rodeaba su vientre y ella enfadada fue a darle una patada que termino impactando contra su cadera, lo que tenía que hacer era golpear su vientre, por lo que nuevamente intentó darle una patada, pero esta vez no pudo hacerlo, tanto Jiraiya como Tsunade la había sostenido para que no pudiera golpearla.

- ¡Suéltenme, voy a matar a esa perra!

- ¿Pero qué demonios te pasa? – le grito su abuela – contrólate, Hinata está embarazada.

Observó como Hinata que seguía en el piso estaba realmente asustada.

- Me quito al amor de mi vida, me quito lo único que quiero en la vida – intentó zafarse de las manos de aquellos dos, pero fue imposible hacerlo, tenían mucha fuerza para ser solo un par de ancianos.

- No puedes querer golpearla solo porque Naruto la prefirió a ella – su abuela parecía realmente intrigada – no sabía que te gustaba, ahora entiendo tu mal carácter.

Su abuela no estaba entendiendo nada – ¡Ja!, no es por Naruto por quien estoy enfadada, esa zorra me robó a Sasuke.

- No digas esas palabras – le regaño Jiraiya – no en mi casa, nunca más.

- Usted mismo le dirá cosas peores cuando entienda que esa estúpida está tratando de conseguirle un padre al engendro que lleva dentro, si no le funciona con Sasuke, seguramente le hará creer a Naruto que es de él – pudo observar como Hinata negaba sus palabras e intentaba hablar, no se lo permitiría –. No te quedaras con Sasuke, ni con Naruto, ¿me oyes?

- ¡Basta! – le grito realmente molesto Jiraiya – si el bebé no es de Naruto, y él ha decidido ser el padre, te prohíbo que vuelvas a expresarte así de ese niño, y tampoco te permito que te expreses así de la novia de mi nieto.

- ¿No le importa que Naruto se haga cargo de un bebé que no es suyo?

- No es mi asunto, ni tampoco el tuyo. Y lo siento Tsunade, pero creo que ahora mismo es mejor que se vayan.

- Lo sé – su abuela parecía estar realmente intrigada. No podía creer que después de revelarles lo que esa idiota había hecho no hicieran nada por al menos sacarla a patadas de la casa. Y más bien a la que estaban echando era a ella, pues ambos la arrastraron hasta la puerta de la casa.

- Lo siento Sakura – le dijo Jiraiya – te aprecio, pero no quiero que vuelvas a poner un pie en esta casa hasta que respetes a quienes vivimos aquí.

- ¿De verdad no le importa que Naruto esté echando a perder su vida con esa…

- ¡Sakura! – la reprendió Tsunade – ¡cuida tu maldito vocabulario!

- Naruto no es mi nieto biológico – le recordó Jiraiya – y sin embargo lo amo más que a cualquier cosa en este mundo, así que sí Naruto ha decidido ser el padre de un bebé que no es suyo, yo le apoyaré y querré de igual modo a ese niño.

- Por supuesto que lo harás – su abuela tampoco parecía entender nada – vámonos Sakura, suficiente drama has hecho por este día.

Ella misma acepto salir de aquella casa, pero prometiéndose que la próxima vez que viera a Hinata no solo se encargaría de sacarle el engendro a golpes, también la mataría de ser necesario, y para ello tendría que verla en algún lugar donde nadie pudiera defenderla…

...

...

¡Hola! Disculpen la tardanza.

He tenido poco tiempo, pero yo prometí terminar la historia y por aquí andaré hasta que cumpla mi palabra xD

Muchas gracias por sus comentarios