Aunque en los últimos meses había sentido repulsión por Sasuke, le pareció realmente bizarro enterarse de su muerte, sobre todo por cómo había ocurrido. Hubiese preferido no enterarse de los detalles, porque era algo que si pensaba le revolvía el estómago.

En cuanto a Sakura, sencillamente no volverían a verla, porque por los sucesos, tuvo que ser arrestada a la fuerza, y se imaginaba que pasaría bastantes años en prisión.

Agradecía que Naruto la hubiese apoyado en todo momento, incluso cuando saco a su padre de la casa. Le lastimaba saber que su padre la consideraba quien le arruino la vida, y que además hubiese actuado tan salvajemente por la mañana, sencillamente no tenía ánimos para tener más problemas.

Cenaron tratando de olvidarse de los sucesos del día. Luego de ducharse intentaron ver su serie favorita para amenizar el rato, y quizá funciono más de lo que esperaba, porque cuando Naruto empezó a darle un masaje para según sus palabras "relajarla", se olvidó del mundo entero. Dejó de sentir tensión en su espalda y cuello donde Naruto tenía sus manos. De vez en cuando podía sentir caricias en sus pechos y sus muslos, y aunque al principio no era tan descarado, aquel masaje termino subiendo de tono cuando sintió sus dedos acariciar su sexo.

- ¿Esto es parte del masaje? – no es que se quejara, Naruto siempre hacía maravillas con sus manos.

- Ajá – le contestó antes de ser tumbada en la cama, boca arriba – necesito relajar a mi mujer, y yo conozco la mejor manera para lograrlo –. Deslizo su pequeño short y sus braguitas, luego abrió sus piernas y se metió entre ellas, acomodando su cara en ese lugar.

Si no estuviera tan habituada a que Naruto tuviera metida su cara entre sus piernas, se hubiera sentido realmente avergonzada cuando sintió su lengua por todo su sexo.

Un agudo gemido escapo de sus labios cuando empezó a chuparla completa. Naruto en respuesta acarició sus muslos y la apremió a que siguiera gimiendo – eso es, disfruta Hina, me encanta que te guste lo que te hago – aunque hubiese intentado reprimirse no hubiese podido, lo que hacía con su boca y sus manos era sencillamente delicioso.

- Na-Naruto – le llamó mientras metía un dedo a su boca y pensaba en su miembro. Ella también necesitaba hacerlo sentir bien. La observó con los ojos oscuros directamente a su boca, y sin dejar de mover su lengua por su clítoris le indico que tenía su atención – ¿podemos cambiar de posición?

Tenían tal conexión que no necesitó más explicaciones. Dejó de besarla solo para retirar la parte inferior de su pijama y luego acomodarse de lado en sentido contrario al de ella. Su pene quedo prácticamente apuntando a su cara, deseosa lo tomó con sus manos y lo dirigió a su boca. Comenzó chupando su punta y acariciando con suma delicadeza sus testículos. Lo escuchó gemir y luego le elevó una de sus piernas, abriéndola para volver a su tarea de lamerla y besarla en su sexo. No pudo evitar gemir antes de meterse más profundo su pene y comenzar a chuparlo con entusiasmo. Se movieron y lamieron rítmicamente hasta que ella alcanzó su orgasmo. En ese momento el placer no le permitió seguir con su tarea, tuvo que sacarlo de su boca para poder inhalar aire.

Naruto sin perder el tiempo cambio nuevamente de posición, colocándola boca arriba y posicionándose frente a ella. Cuando se metió entre sus piernas al instante sintió su pene acariciar sus muslo. Al observarlo, saltó a la vista su enorme sonrisa, una que le demostraba lo divertido que estaba por su reciente orgasmo.

- Te ves tan bonita cuando te doy placer – acarició sus muslos y luego sintió la punta de su pene acariciarla, él había tomado su pene con su mano y lo movía a lo largo de todo su sexo – ¿estás lista para recibirme? – cuando sintió su punta hacer presión en su entrada supo que no podría esperar más.

Ansiosa por tenerlo en su interior, rodeó sus caderas con sus piernas y con sus pies presionó sus nalgas para empujarlo, y así lograr que su pene se enterrara en su interior. Esa debería ser la mejor respuesta que pudiera darle. Naruto en respuesta gimió cuando el contacto se intensificó.

Cuando ella volvió a presionar, el colocó sus manos al lado de su cabeza y luego la besó mientras su pene se hundía completamente – Hina, me vuelves loco, creo que soy adicto a tu vagina – empezó a moverse, sacando y metiendo su miembro, haciéndola gemir más fuerte de lo que quisiera – a tus tetas – sintió como sus pezones eran estimulados al rozar con su pecho – a tus piernas – ella en respuesta lo abrazo más fuerte con las mismas – a ti – la besó en sus mejillas mientras empezaba a moverse más rápido – eres tan hermosa.

Cuando sintió en su interior el chorro caliente de su semen, ella alcanzó su segundo orgasmo, y luego sencillamente dejó que Naruto la abrazara y acomodara parte de su cuerpo sobre él. Aunque deseaba seguir haciendo el amor con su rubio, el cansancio empezó a apoderarse de su cuerpo, finalmente entre caricias y besos termino quedándose dormida.

Despertó sintiéndose ligeramente cansada. Buscando el calor de Naruto se dio cuenta que no estaba en la cama, y eso fue lo que la obligó a levantarse. Se puso una bata y luego las pantuflas. Abrió la puerta y entonces escuchó su voz al fondo del pasillo, estaba recargado sobre un mueble y hablaba por teléfono. Apenas la visualizó le dedico una amplia sonrisa y luego sencillamente le escuchó terminar aquella conversación diciendo "bien, aquí te esperamos".

Observó cómo le mostraba su celular y luego se acercó a ella extendiéndoselo – tenemos números nuevos para estar siempre en comunicación, al menos mientras yo no esté en casa.

Ella lo observó tratando de descifrar porque lucía tan misterioso y él no tardó nada en explicarse – Hina… no irás al hospital hasta que el bebé haya nacido y tenga al menos 3 meses de nacido.

- No puedo faltar.

- Shikamaru te ha conseguido el permiso – levantó sus hombros indicando que el problema estaba resuelto – además no pienso dejarte ir a ningún lado.

- Pero no me falta mucho para concluir mi especialidad – nuevamente se vio interrumpida cuando Naruto la abrazó y la beso en los labios.

- No me vas a convencer preciosa – le dijo autoritario – en primera, porque sigo asustado por lo que pudo pasarte, en segunda, porque Shikamaru te ha conseguido un permiso, recuerda que él es abogado, y por último, porque al menos por un tiempo deseo tenerte en casa solo para mí, ¿es demasiado lo que te estoy pidiendo?

Negó y luego asintió – está bien, Naruto. En realidad, a mí también me emociona la idea de no trabajar por un tiempo.

Le sonrió ampliamente y luego sencillamente la levantó del piso al tomarla de las nalgas y llevarla de regreso al dormitorio. Le hizo el amor de manera suave, disfrutando de tocarse, de besarse y acariciarse con ternura. De no ser porque Naruto tenía que trabajar y estudiar, estaba segura que pudieron pasar el día entero en el dormitorio.

Cuando él se fue, ella volvió a quedarse dormida un par de horas más en la comodidad de su cama. Luego con toda la calma del mundo se duchó y se esmeró en su arreglo, vistiendo ropa de maternidad que hace tiempo había comprado. Era más cómoda y se sentía más bonita haciendo resaltar su pancita. Pensándolo bien, agradecía que no tuviera que ir al hospital. Aprovecharía el tiempo para ordenar sus cosas en esa casa que ahora era su hogar. Le faltaba además ir por el resto de las cosas que estaban en su antigua casa. Así que realmente tendría muchas ocupaciones en los siguientes días.

Entusiasmada desayunó con el abuelo de Naruto. Y aunque sus pensamientos estaban dirigidos a los sucesos del día anterior, ni ella ni Jiraiya tocaron el tema.

Por la tarde, mientras ordenaba el closet de su cuarto, le notificaron que tenía visitas y ella curiosa fue a ver de quien se trataba.

En la sala, su pequeña hermana esperaba impaciente mientras caminaba dando círculos. En cuanto la vio una enorme sonrisa se formó en su rostro y luego sencillamente la abrazo.

- Hana, ¿qué haces aquí?, ¿Cómo has sabido que estoy aquí? – le cuestionó al percatarse que no tendría como saber dónde estaba viviendo, no hablaba con ella desde que se mudó a casa de Naruto.

- Tu esposo me ha llamado hoy por la mañana desde tu celular – enrojeció al darse cuenta que con tanto ajetreo no había tenido oportunidad de notificarle a su hermana de su boda – oh, me lo ha explicado todo, bueno, sin los detalles que luego tú me contaras, pero entiendo que ha sido un arrebato de amor.

- ¿Arrebato de amor? – pregunto confundida

- Así lo describió mi cuñado – Hanabi parecía divertida narrándole su conversación – tengo que decir que me cayó muy mal cuando te abandonó, por supuesto que se lo he reclamado esta mañana, y él ha estado de acuerdo en que actúo como un imbécil. Después de que el mismo se llamara idiota, tengo que decir que me ha caído menos mal.

- Ha sido una confusión por parte de ambos. Pero como puedes ver lo hemos solucionado.

- Me alegra hermanita, y me alegra verte así de bonita, te queda bien el embarazo, te ves adorable – Hanabi prestó atención a su pancita y luego le acarició con suavidad.

- Hana, ¿no se supone que todavía estas en clases?

- Ajá – le respondió con desinterés – pero tu esposo ha insistido en que necesitas compañía. Y eso mismo le he dicho a los profesores, ya buscaré la manera de enviar mis trabajos por correo.

- Oh, no debiste venir entonces – no quería que su hermana se retrasara por su culpa. Naruto había sido muy impulsivo al pedirle tal favor a Hanabi.

- Claro que sí, eres mi hermana y quiero estar contigo. Además, soy muy inteligente, tengo mis materias exentas, lo que falta son trabajos que ya tengo avanzados, así que ni intentes correrme, porque me quedaré aquí al menos los próximos meses.

Sintió una enorme calidez en su pecho. ¿A quién trataba de engañar?, le emocionaba mucho la idea de tener a su hermana por tanto tiempo a su lado. La abrazó de manera efusiva y luego la llenó de besos – te quiero Hanabi, te quiero mucho hermanita.

Habló con Hanabi durante horas. Le contó con lujo de detalle lo que había vivido desde que se enteró de su embarazo hasta lo ocurrido el día anterior. Aunque no era su intención delatar lo que su padre había hecho, no tuvo opción, era algo que no se podría ocultar. Hanabi se mostró sorprendida, parecía que le costaba mucho trabajo asimilar lo que su padre había intentado en su contra. Tal fue el impacto que, aunque le pidió que no lo hiciera, Hanabi salió fuera de la casa para hacerle una llamada telefónica a su progenitor.

Debieron tener una conversación larga, porque cuando regresó la abrazó con un poco más de sentimentalismo – oh Hina, mi padre ha confirmado lo que me has dicho. Es un idiota, le he dicho que ahora mismo me molesta hablar con él.

- No tienes que pelear con él por mi causa.

- Bromeas, ¿cierto?, mataría a cualquier persona que le haga daño a mi sobrinito – se resignó a que su abdomen sería acariciado a partir de ahora con tanta efusividad – ¡ya quiero conocerlo!, y espero que no se parezca al idiota de tu esposo o al muertito.

- ¡Hanabi! – la reprendió por expresarse de esa manera.

- ¿Qué? – le dijo mostrando inocencia – ninguno es más guapo que tú. Y yo creo que debería tener el color de nuestros ojos, tu cabello negro azulado, tu nariz. Creo firmemente que sería muy guapo. Para muestra tenemos a nuestro primo Neji, es todo un galán.

- Naruto es guapo – Hanabi bufó.

- Claro que no, sus ojos azules no son tan bonitos como los nuestros, es demasiado rubio y está muy alto, además tiene esas cosas en las mejillas que lo hacen parecer tonto.

- ¿Quién parece tonto? – la voz de Naruto le hizo sonreír sin poder evitarlo.

Lo siguiente fue pasar una agradable velada. Como era de esperarse, Hanabi simpatizo con Jiraiya, y aunque fingía que Naruto no era de su total agrado, saltaba a la vista que en realidad si le agradaba como cuñado.

Prepararon una habitación para su hermana, pues por un par de meses estarían juntas, y eso era gracias a su rubio, a quien por supuesto se encargó de agradecerle en cuanto estuvieron solos.

Los siguientes meses fueron bonitos. Pasado todos los problemas ella pudo disfrutar de la compañía de su pequeña hermana, de su esposo que no paraba de consentirla, y de Jiraiya que siempre estaba sonriente y de buen humor.

Tsunade de vez en cuando les visitaba, y por lo que supo, Sakura había sido encarcelada con una condena de 35 años. La familia de Sasuke no estaba conforme, y al parecer seguirían peleando para que aumentara su tiempo en prisión. Mientras que la familia de Sakura consideraba que 35 años no valían la vida de ese sujeto. Dado que era un tema delicado, procuraban no hablar mucho de ese tema con la Doctora Senju.

Por otro lado, su padre nunca dejó de buscarla. Al menos dos veces por semana le enviaba flores, en sus tarjetas siempre le pedía perdón y le decía lo mucho que la quería. Le había escrito que no la quería atormentar con su presencia hasta que ella misma le permitiera verla. Como si eso no fuera suficiente, le enviaba tantos regalos para su bebé, que ya no necesitaban comprar nada, su padre le había enviado más de lo que un bebé podría necesitar.

En verdad deseaba perdonarlo porque se veía realmente arrepentido. Sin embargo, para ella era muy pronto, aun le dolía recordar sus palabras, quizá era eso lo que más le lastimaba y era lo que le hacía postergar el reencuentro con su padre.

Aunque Hanabi tuvo que regresar a clases, igualmente prometió regresar cuando se pusiera en labor de parto, al final de cuentas si tomaba un avión podía llegar ese mismo día para estar a su lado.

Durante los últimos meses de embarazo, Jiraiya la trato como si se tratara de una hija, y Naruto aunque trabajaba y estudiaba mucho, siempre se mostraba animado cuando regresaba a casa, que era sin duda el mejor momento de su día. La trataba con infinita ternura y ahora que su abdomen estaba realmente abultado, Naruto no paraba de acariciarla y hablarle al pequeño. De hecho, fue él quien eligió su nombre.

Boruto

Claro que le encantaba la idea, y ella misma empezó a referirse a su bebé con ese nombre. Deseaba conocerlo y tenerlo en brazos. Y aquella idea fue creciendo a medida que le costaba más trabajo llevar su embarazo. Era realmente cansado hacer su rutina diaria, y aunque dormía mucho y era consentida por todos en esa casa, realmente empezaba a necesitar un descanso en sus hinchados tobillos y en su espalda.

El día de las contracciones llegó demasiado rápido, para su suerte era fin de semana y Naruto estaba con ella. El mismo la llevó al hospital y estuvo con ella durante todo el proceso del parto. Si no le hubiese dolido tanto, se hubiese dado cuenta que su esposo estaba realmente asustado cada vez que ella hacia muecas de dolor. Se había concentrado en pujar cuando debería, en respirar adecuadamente y en tratar de olvidar el dolor que sentía. Naruto que estaba a su lado, trataba de animarla a toda costa "tú puedes hermosa, eres muy fuerte", "falta poco", "un poquito más".

Cuando escucharon el llanto de su bebé, sintió una enorme emoción que recorrió su cuerpo. Naruto fue quien cortó el cordón umbilical y luego un pediatra hizo la revisión oportuna. Ella al ser pediatra, puso atención a lo que el médico tuvo que decir, y le alegro en el alma que en un primer chequeo le dijeran que su bebé tenía un peso y una talla adecuada. Se lo entregaron casi al instante envuelto en una sábana y en su manita estaba una cinta con su nombre. Lo observó maravillada, era una copia de Naruto. ¿Quién necesitaba pruebas de paternidad con tal parentesco?

Era rubio en todo su esplendor y tenía todos los rasgos de Naruto, de hecho, no encontró un solo parentesco con ella, los genes de Naruto habían dominado por completo.

No tuvo problemas para amamantar a su bebé. Sabía perfectamente las técnicas, y aunque no las hubiese sabido, su instinto maternal parecía indicarle lo que tenía que hacer. Se olvidó del mundo mientras tuvo a su bebé en brazos, y fue consciente nuevamente de su entorno cuando nuevamente le pidieron a su bebé. Sabía que era parte de la rutina, que necesitaban hacerle una revisión más detallada, darle una ducha y aplicarle algunas vitaminas. Y ella más que nadie sabía que era necesario. Pero es que ella no quería alejarse de su bebé. Le dio un beso en su cabecita y luego lo entregó a regañadientes.

- ¿El papá desea acompañar a su hijo? – El enfermero que lo tenía en brazos ahora se dirigió a Naruto. Entonces prestó atención a su esposo que tenía los ojos empañados de lágrimas.

- ¿Yo puedo ir con él? – le preguntó directamente y ella conmovida por su reacción asintió.

- Sí, puedes acompañarlo si es tu deseo.

- Claro que es mi deseo – el rubio camino detrás del enfermero, y ella se sintió contenta de que fuera así. Le daba más tranquilidad que el pequeño siempre estuviera en compañía de al menos uno de sus padres.

A ella también tuvieron que hacerle una limpieza, y la Doctora que la atendió le aseguro que todo estaba perfectamente bien con ella.

- Todo ha salido de maravilla, mañana podrás ir a casa sin problemas – le aseguro y ella se sintió feliz.

Se estaba quedando dormida cuando Naruto entró al cuarto con su bebé en brazos, acompañado del pediatra que al parecer le daba indicaciones.

- ¿Cómo está mi bebé? – pregunto directamente al médico.

- De maravilla, es un bebé sano. No tienes nada de qué preocuparte, Hina – la familiaridad con la que le hablaba el personal era porque la conocían y habían pasado muchos de sus años conviviendo.

Le agradeció al médico y luego volteó a ver a Boruto. Naruto de inmediato entendió y fue a llevarle al pequeño que de inmediato acurrucó en sus brazos.

Lo amaba, era el fruto de su amor con Naruto. Era tan pequeño y era tan perfecto que no se cansaría nunca de observarlo. Sentía que nada en el mundo era más hermoso que su hijo. Volteó a ver a su esposo que los veía con adoración, y ella misma se corrigió mentalmente. Nada en el mundo era más hermoso que su hijo y su esposo.

- Seguramente querrá comer, y creo que no tengo que darles más indicaciones – el médico la observó como colega y ella intento mostrarse segura – aunque de necesitarme pueden hablarme directamente a mi celular. Pero con seguridad les digo que su bebé esta en perfecto estado, hicieron muy bien su tarea durante el embarazo, así que, felicidades – Naruto le agradeció una y otra vez al pediatra. Se notaba un padre orgulloso cada vez que hablaban maravillas de su bebé.

Cuando se quedaron solos pudo disfrutar de ese primer momento como familia. Aunque estaba cansada por la labor de parto, el tener a su bebé en brazos le daba las energías para seguir despierta y observar cada uno de los movimientos de Boruto. Cuando el pequeño busco su pecho, ella se sintió contenta de poder amamantarlo, y Naruto que al parecer no quería interrumpir ese momento, se sentó en la orilla de la cama.

Su bebé se quedó nuevamente dormido y ella observando sus facciones se preguntó si tenía algún parecido con ella. – Naruto, ¿crees que Boruto se parece a mí en algo?

- Sí – le dijo sonriente – tiene tus orejas – ella prestó atención, pero al parecer Naruto ya lo había examinado bien – y quizá tu nariz – él se rasco la cabeza y luego la observó con demasiado entusiasmo – y es todo, lo siento Hina, pero realmente creo que Boruto es casi completamente mi reflejo, y tengo que decir que me encanta.

A ella también le gustaba que fuera así – soy tan feliz de que Boruto sea tuyo – le dijo al borde del llanto.

Naruto la besó en sus mejillas y luego se apodero de su boca –. Claro que es mío – le dijo cuándo separaron sus labios – ya te lo había dicho. Era imposible que no lo fuera cuando tú y yo… – sabía que estaba a punto de decirle algo subido de tono, cuando fueron interrumpidos por un par de golpecitos en la puerta.

Un "adelante" por parte del rubio, delató a Jiraiya, quien se mostraba demasiado contento por conocer a su bisnieto. Minutos más tarde, Hanabi y su novio Konohamaru hicieron acto de presencia con globos y flores en mano. Le dio ternura ver a su pequeña hermana cargando a su hijo, a la vista de todos se podía notar que destilaba amor por su sobrino.

- ¡Dios!, si no fuera un bebé me sentiría celoso – Konohamaru era un muchacho tan alto como Naruto, y que sin duda adoraba a su hermana, eso por supuesto era importante para que a ella le cayera bien y aprobara su relación.

Después del efusivo momento, convenció a Naruto de que fuera a comer, el pobre no había probado alimento desde la mañana, y finalmente Jiraiya y Konohamaru le acompañaron, dejándola a solas con su pequeña hermana.

- Hina, sé que quizá no quieras saber de papá. Pero tienes que saber que está en la sala de espera. Me ha pedido que le informe como estás, y bueno, las rosas son de su parte.

Observó las rosas en tonalidades cálidas, eran muy bonitas, pero el significado era aún más especial. Estaba tan feliz por el nacimiento de su pequeño, que sintió que podía perdonarlo. Además, sabía que se arrepentía de corazón, había fallado y le había demostrado en los últimos meses que buscaba remediar su error.

- Gracias Hana, ¿podrías decirle que suba? – Hanabi le sonrió ampliamente y luego asintió. No sin antes volver a depositar en sus brazos a Boruto que seguía profundamente dormido.

En cuanto Hanabi salió por la puerta, no pasaron ni cinco minutos cuando regresó con su padre. Sus ojos le mostraron que le daba gusto verla, pudo notarlo, era algo que flotaba en el aire. No dijo nada en un principio, pero su vista no se iba del pequeño – Se llama Boruto – le dijo mientras acariciaba un mechoncito rubio – es un bebé sano – algo que como médico le parecía la mejor cualidad para resaltar.

Su padre lo observó con absoluta adoración y luego se acercó hasta quedar a su lado – es hermoso – le escucho decir finalmente – ¿puedo? – parecía vacilante al pedirle cargarlo, y aunque para muchos no sería adecuado confiar en él, ella sentía que podía hacerlo. Sabía que su padre estaba conmovido y arrepentido, sin duda se había estado atormentando por sus acciones desde aquel horrible día.

Asintió y le ofreció a su bebé, que su padre con habilidad acunó en sus brazos. Se sentó en el sillón más cercano a la cama y luego presenció como su padre observaba a Boruto con los ojos llenos de lágrimas – mi nieto – le escucho decir – es tan bonito, mi niño es un guerrero – pudo notar como se rompía su voz – perdóname, Boruto – le dijo mientras lo mecía en sus brazos – te prometo que no volveré a ser un idiota, que te protegeré con mi vida.

La devoción que mostraba por Boruto no la había visto antes, lo veía como no había hecho con nadie. Tuvo que buscar la mirada de Hanabi para constatar lo que estaba viendo, y sin duda era lo que imaginaba, su padre se había doblegado completamente por su nieto.

Después de un par de minutos, su padre volvió a fijar su vista en ella – tiene tus orejas y tu nariz – le hizo gracia que señalara lo mismo que Naruto, y luego sencillamente dijo lo obvio – es una copia de tu esposo, parece que no ha perdido un solo detalle de su cara.

- Pobre bebé – Hanabi que se había sentado frente a ella se hizo notar.

- Naruto es un buen hombre – señaló su padre al comentario de Hanabi – estos meses me he dado cuenta que no pude estar más equivocado – esta vez la observó a ella demostrando todavía su culpabilidad – no pudiste haber hecho una mejor elección, Naruto es un hombre digno de ti.

- Lo sé – le dijo segura – yo lo quiero, es mi felicidad.

Su padre asintió mostrando una sonrisa – tu felicidad es lo más importante para mí – Boruto empezó a moverse impaciente y su padre con agilidad lo meció, haciendo que el pequeño volviera a dormir al instante – la felicidad de ustedes tres – refiriéndose a sus hijas y al pequeño bebé.

En ese momento le pidió a Hanabi que tomara en brazos a Boruto, y solo hasta que se aseguró que lo cargaba adecuadamente se acercó a ella.

- Quiero que sepas que tú no arruinaste mi vida, que hable desde mi frustración, que descargue contigo mis temores y mis miedos, que a pesar de que actúe como un idiota, en mi mente jamás planee lastimarte. Ahora sé que estaba equivocado, sé que estuvo mal y sé que una disculpa no bastara… pero por favor, ten presente que yo siempre te he querido, que eres mi primogénita, y que te quiero más que a mi propia vida. Haberte lastimado de ese modo es el error más grande que he cometido en mi vida, y lo lamentaré para siempre. Me duele el pecho de pensar que pude hacerle daño a mi niña y a mi nieto. Perdóname hija.

Desde el fondo de su corazón, sintió que ya lo había perdonado, quizá porque Boruto estaba con ella, porque estaba bien y sano, porque su mundo era perfecto con su pequeña familia, y lejos de querer seguir con problemas, ella quería resolverlos, que su mundo siguiera en paz como en los últimos meses.

- Te perdono papá – él debió darse cuenta de la sinceridad de sus palabras, porque de inmediato la abrazó.

- Gracias, gracias mi niña – parecía que le había quitado un gran peso de encima – te prometo que no volveré a defraudarte – esperaba que fuera así, porque sencillamente ya no estaba dispuesta a soportar más dramas en su vida.

Y aunque ella le había perdonado, al parecer su padre aun no terminaba con su discurso – también quiero que sepas que quise mucho a tu mamá.

- No es necesario… – hablar de su mamá no era algo sencillo.

- Sí lo es, y quiero que lo aclaremos de una vez – le dejó que hablara, porque ella misma se convenció que era necesario. Resolver esa parte quizá era lo único que faltaba para finalmente cerrar ese ciclo de resentimientos.

- Cuando tu mamá me notificó que estaba embarazada, yo estaba dispuesto a ser responsable, económicamente hablando. Pero cuando naciste, todos mis pensamientos cambiaron. Eras la niña más bonita que vi en mi vida y cuando te tuve en mis brazos, el amor que sentí por ti fue tan grande que te preferí a ti por sobre todas las cosas, y por ello decidí formar una familia con tu mamá. Nuestro matrimonio fue amable, tu mamá siempre me apoyo, y además me regaló una segunda niña. Mi error fue creer que una vez casados podría amarla, y eso fue lo que finalmente me amargó la vida, porque podía quererla, pero eso no podría ser suficiente en una pareja. Por muchos años me sumergí en el trabajo, y en tratar de complacer a otros, siendo el hombre de negocios que todos deseaban ver. Pero como sabrás, eso me alejó de ustedes, y finalmente tu madre se hizo ideas de que yo la engañaba, eso lo concluyó porque pasaba poco tiempo con ustedes y porque había mujeres que trataban de acercarse a mí, algo bastante común cuando se tiene dinero. Pero yo nunca cedí, nunca le fui infiel a tu mamá en vida, precisamente porque no quería lastimarla. Lamentablemente, al final tu madre terminó por creer que la engañaba, en lugar de aceptar que nuestro matrimonio nunca fue por amor, y que por eso nos sentíamos tan amargados.

- ¿Entonces tu nunca le fuiste infiel? – su padre negó y ella sintió que un peso se iba de su pecho. Ella lo había malinterpretado hace años, y justo ahora no tendría por qué desconfiar de sus palabras – me alegra que no lo hicieras.

- Te estaría golpeando si lo hubieras hecho – le amenazó Hanabi.

- Me parece justo – respondió su padre.

Hablaron un poco más de su madre, aclararon los malentendidos que la llevaron a pensar mal de él, y finalmente pudieron hasta reír cuando su padre les contó un par de anécdotas de cuando eran unas bebés.

No paso ni media hora cuando Naruto, Konohamaru y Jiraiya entraron por la puerta. Naruto de inmediato fue a su lado cuando vio a su padre en el cuarto – ¿estás bien? – le pregunto mientras le daba un beso en su frente y ella solo asintió – estoy bien.

- Gracias Naruto – esta vez su padre se dirigió a su esposo – gracias por proteger y cuidar de mi hija. Te juzgue sin razón, y ahora sé que eres un excelente esposo para mi hija, sé que te estas esmerando mucho.

- No es ningún sacrificio – respondió – Hinata es mi vida.

Lo amaba, lo adoraba, Naruto era y para siempre sería el amor de su vida. Si alguien le hubiese dicho hace un año que para estas fechas estaría casada y tendría un bebé de Naruto, no lo hubiese creído. Pero aquí estaba con su pequeña familia que le llenaba el corazón de amor.

- Me alegra tanto estar aquí – su padre la regresó de sus pensamientos y luego le sonrió. Supo que por fin habían solucionado sus problemas. De aquí en adelante si él lo quisiera podrían tener una relación cordial padre-hija – soy el abuelo más feliz de todos, mi nieto es adorable – luego volteó a ver a Naruto – es idéntico a ti.

- Lo sé – le dijo Naruto mostrando una enorme sonrisa de orgullo.

- Deja de agredir al pobre bebé, él no te ha hecho nada – Hanabi que tenía a Boruto en brazos se hizo notar con sus palabras – No temas Boruto, te pareces a tu papá, pero afortunadamente no en lo feo y lo tonto.

- ¡Hanabi! – la reprendió su padre.

- No estoy diciendo mentiras, Boruto es precioso.

Al menos en eso estaban de acuerdo. Pero claro que para ella Naruto era el hombre más guapo e inteligente, y sintió un montón de mariposas cuando le vio cargar a su hijo, acurrucarlos en sus brazos y darle besos en la coronilla de su cabecita. La adoración que mostraba por Boruto debieron notarla todos. Le acariciaba con ternura su espaldita y lo mecía con infinito cuidado, protegiendo siempre su cabecita con una mano.

Jiraiya que hasta ahora se había quedado cerca de la puerta fue a despedirse de todos, le hizo un par de cariños a Boruto, y luego les dijo con extrema alegría que les esperaba en casa.

Después fue el turno de su padre, prometiendo antes de irse que les visitaría pronto. Él mismo se llevó a Hanabi y a Konohamaru, alegando que ya era tarde para tener visitas y que ella necesitaba descansar.

Cuando Boruto despertó, Naruto volvió a depositarlo en sus brazos, y ella empezando a entender a su pequeño se dispuso a ofrecerle su pecho nuevamente. Naruto la besó en los labios cuando Boruto volvió a quedarse dormido, y luego sencillamente se sentó a su lado, para seguir dándole caricias a ella y a su bebé.

- Te amo Naruto – sentía que no podría ser más feliz en ese momento, tenía a su bebé en sus brazos y al amor de su vida demostrándole lo mucho que la adoraba –. Soy feliz de tenerte a mi lado, y realmente creo que eres el hombre más guapo, varonil, inteligente e interesante. Me gustas mucho.

Naruto le sonrío – ¿no crees que soy un tonto? – ella negó y él le paso un brazo por sus hombros –. Te amo Hina – le sonrió con dulzura – eres la mujer más preciosa de este mundo, y me has dado el regalo más bonito – acarició la cabecita de Boruto y ella sintió su corazón latir más fuerte –. De adolescente soñaba que tu serías mi esposa y la mamá de mis hijos. Soy afortunado de haber cumplido mi sueño – era bonito que él tuviera la misma adoración que ella tenía por él, porque ella también se creía afortunada de que Naruto fuera suyo.

Le vio sacar una cajita de su pantalón y luego le regaló una sonrisa amplia, mostrando sus perfectos dientes blancos – sé que ya estamos casados, pero a mí me gustaría que tuviéramos una ceremonia bonita, ya sabes, que te pongas un vestido blanco y que hagamos una celebración planeada y con nuestros amigos y familiares cercanos – abrió la cajita y en ella brillo un hermoso anillo de oro rosa y una piedra amatista en el centro – te quieres casar conmigo, otra vez.

- Por supuesto que sí, sí quiero – si no fuera porque hace unas horas acababa de parir, y porque tenía a Boruto durmiendo en sus brazos, lo hubiera abrazado y besado con entusiasmo. Contuvo las lágrimas que amenazaban con salir de sus perlados ojos y luego levanto su mano. Naruto deslizo el anillo y ambos lo observaron – me gusta – le dijo sincera – es muy bonito.

- A mí me gustas como se ve en ti – le dijo y luego se apoderó de sus labios.

No tenía dudas de que sería feliz con su pequeña familia, y ella pondría empeño para que así fuera. Porque nada en el mundo era más importante para ella que ese par de rubios de ojos azules.

...

FIN

...

Este es el último capítulo, y a continuación un epilogo para cerrar la historia. ?