Hola mis amados lectores espero alguien me lea y comente.

Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.

Disfrútenlo

YYY

Capítulo 4. Empezar de cero.

Un hombre joven bastante guapo se encontraba en la soledad de su enorme departamento, en una habitación que había adecuado como un pequeño gimnasio. Eran las 6:00 a.m y llevaba entrenando en ese sitio desde las 4:00 a.m entre por la costumbre, e igualmente porque le costaba conciliar el sueño. Llevaba meses sin poder descansar.

El sudor que exudaba en lugar de calentarlo, le recorría la espalda haciendo un camino húmedo y frio. Le causaba escalofríos horribles. Estaba más que acostumbrado a las frías mañanas, pero desde la partida de ella su rutina acostumbrada le parecía casi imposible. Le robaba las pocas fuerzas que le quedaban. Ahí en ese frio y solitario lugar, era consciente de la magnitud de aquello de lo que perdió y por lo cual estaba a punto de cometer una locura. Cuando vio una fotografía de ellos juntos, delante de la cual atoró en el marco una liga de cabello que al parecer, ella dejó olvidada el día de su partida; Sintió esa horrenda opresión en su pecho, aquella que pareciera no querer dejarlo vivir en paz desde hace 3 meses. Estúpidamente, sintió la necesidad de torturarse de más en ese entrenamiento, en un método desesperado de auto castigo. Tal vez, si se hubiera podido decidir, ella estaría ahí con él. Inundando su solitaria vida con esos matices ligeros de colores que solo ella podía crear.

Por ser digno de estar a su lado, por poder plantársele enfrente con la cabeza en alto y para que ella reconsidere su decisión de tenerlo fuera de su vida, era que cometería ese acto que sería catalogado como traición, sin embargo, eso ha dejado de importarle un comino en este punto.

Dispuesto a iniciar de cero, para poder recuperar a la persona que más ha amado en la vida, sale con decisión de su departamento. En este punto, era consciente de que no habría marcha atrás.

YYY

Izuku estaba totalmente fuera de lugar. Su horario de sueño era poco, pero se había acostumbrado a una rutina extenuante, por lo que, ese día se despertó antes de las 4:00 a.m. Sin un despertador, le costaría bastante volver a dormir pese a que no sería necesario llegar a ese lugar hasta las 8:00 a.m. Se levantó para tomar una ducha larga y prepararse un desayuno, todo de manera tranquila. Había pasado un año desde la última vez que desayunó con calma y sin presiones. Era tan extraño que no terminaba de acostumbrarse. Estaba tan a gusto de poder tener tiempo de poder ver un poco de su noticiero favorito antes de tener que salir. Había pasado demasiado tiempo desde la última vez que lo vio en la comodidad de su sala, y no en su celular en la repetición de internet. Estaba envuelto en mantas, comiendo su desayuno y tomando un café. Cuando termino de comer, le dio tiempo de limpiar su departamento y dejar listos los trastes. Salió de casa a sabiendas de que llegaría con diez minutos de anticipación de la hora acordada si salía ahora.

Era tan refrescante tener algo de tiempo para sus propias necesidades, hacia tanto no disfrutaba de una mañana así. Aunque no lo demostrara, una parte de él se sintió un poco mal, porque no debería de sentirse aliviado por no trabajar para su jefe rubio, quien era a todas luces, el mejor y era un honor. Aun así, esa sensación no pudo abandonarlo.

YYY

Sentado enfrente de la puerta del gimnasio, estaba Midoriya, esperando a la persona a la que se supone le daría un tour, estaba viendo hacia la nada, realmente sin estar atento. En eso, una presencia se puso a su lado, era obvio que era observado, por lo que giro su cabeza, viendo a un hombre más bajo que Bakugo pero no menos atractivo.

─ ¿Eres Midoriya Izuku?

Tenía el cabello dividido en rojo y blanco, Un ojo de un color azul y otro obscuro, con un rostro serio, formal al igual que sus facciones. Tenía la piel pálida y era musculoso. Su gesto era indescifrable. El de cabello verde sabía perfectamente quien era ese hombre, lo había visto ganarle al rubio cenizo en un par de ocasiones.

El pecoso se levantó e hizo una reverencia.

─ M-mucho gusto, soy efectivamente Midoriya Izuku y estoy aquí para darle el recorrido por las instalaciones.

El otro hizo un gesto amable y educado, pero sin llegar a ser extremo como el pecoso.

─ Mucho gusto, supongo que ya lo sabes pero te lo diré de todos modos. Soy Todoroki Shoto.

─ Ya tenía el gusto de conocerlo ¡Usted es un gran boxeador! ¡Hijo de la leyenda viviente: Endearvor!

Eso logró incomodar a Shoto quien frunció ligeramente el ceño. Casi de manera imperceptible.

─ ¡L-lo siento! Hemos perdido el tiempo hablando, no se preocupe. Vayamos por nuestro recorrido.

Izuku se había dado cuenta de la situación y el incómodo silencio, por lo que decidió aligerar cambiando de tema y sonriendo. Si bien pareció funcionar, no logró hacer que su acompañante hablase. Había una diferencia magistral entre las reacciones de este hombre y las de Katsuki. Donde uno era explosivo, el otro era frio. Sabia lidiar con la personalidad de Bakugo, pese a los golpes, sabía sobrellevarlo; estaba acostumbrado. Este frio cubo de hielo al que no podía ni leer o interpretar, le ponía sinceramente muy tenso. No sabía que esperar.

/Supongo que será un largo día/

YYY

Todoroki miraba a todos lados, el lugar definitivamente era mucho mejor que el gimnasio de su padre. Con mejores instalaciones, personal mejor calificado y con gente relativamente más agradable. Como All Might le dijo, si se decidía a abandonar el lugar privilegiado con su padre, aquí llegaría a iniciar desde cero. En lo más bajo, ganándose un lugar a base de esfuerzo duro.

Miro al pecoso delante de él, quien no paraba de hablar efusivamente dando detalles de todo y pensó que sería genial pedir, como favor personal que este chico trabajase para él.

YYY

¿Qué tal pasó su día Bakugo sin Izuku? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 5. Un día sin Deku