Hola mis amados lectores esto uuuuy dios ta bueno.

Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.

Disfrútenlo

YYY

Capítulo 10. Primer día

Cuando Izuku a travesó esas puertas en la mañana al llegar, acompañado de su nuevo jefe inmediato, se sintió como el primer día que estuvo ahí, hace poco más de un año. Era demasiado para él. Cada paso que daban, el de cabello verde podía escuchar los susurros de la gente penetrantes en sus tímpanos, las miradas taladrándole la cabeza; totalmente era algo horrible. No podía dejar de temblar, estaba sudando pero era de ese sudor frio que causaba escalofríos, las palpitaciones de su corazón iban a matarlo y su respiración era errática. Estaba aterrado de todo, sino se controlaba lo más probable era que tuviera un ataque, pero parecía que tenía todo en su contra. El día se le haría infinitamente largo.

Le sorprendía como Todoroki-san parecía inmune ante todo a su alrededor, como si no le afectase, lo que de verdad era algo parecido a lo que haría Bakugo-san solo que este último acallaría las habladurías con una mirada amenazante, que dejaría intimidadas a las personas lo suficiente para que lo dejasen en paz. Ahora, la mirada que más miedo la daba a Midoriya ver ahora, era la del rubio cenizo. Dudaba que le reclamara algo, o siquiera le importara pero a Katsuki le molestaba que la gente le prometiera cosas y luego no cumplírselas, igualmente para él era una molestia tener que lidiar el estar sin asistente. Lo que indicaba que realmente el pecoso tendría un día duro en el trabajo. Sin embargo, fue un golpe bajo cuando no notó nada extraño en su ex jefe, quien parecía totalmente indiferente ante la bomba. Fue de los pocos que no cambio su expresión y solo parecía molesto por ser interrumpido.

Izuku ya lo sabía, ya sabía que no era esencial en su vida; pero una cosa era saberlo y otra confirmarlo. Esa expresión de neutralidad del rubio cenizo le hizo una herida más profunda que incluso todos los golpes físicos que había recibido a lo largo de ese año de trabajo duro. Fue una fatalidad que le llegó al corazón. Incluso el bullicio, la gente a su alrededor y el terror que sentía; desapareció. Ahora un pesar en su pecho se instaló fuerte, junto con el escozor en sus ojos, amenazando con dejarlo expuesto delante de todos, llorando.

/ No hagas un drama ahora, contrólate Izuku/

Con esto, se dio unas bofetadas en sus mejillas, para intentar calmarse. Era observado atentamente por Shoto, quien no se perdió nada de aquello.

─ Midoriya ¿estás bien?

Preguntó el de cabello bicolor, poniendo una mano sutilmente en la espalda del más bajito, sobresaltándolo.

─ ¡S-si! ¡No se preocupe Todoroki-san! ¡Todo está en orden!

Si bien el tono de voz le salió algo quebrado, Shoto decidió dejarlo pasar. Tal vez él no era capaz de comprender al de cabello rizado, aunque sin duda era consciente de que todo eso era demasiado para él.

─ ¡En hora buena, Izuku-kun!

Llegó enérgica Uraraka Ochako, con su amigable sonrisa de costumbre. Ella realmente estaba contenta y aliviada por la noticia. A ella nunca le había agradado Bakugo y mucho menos su forma de tratar al pecoso, así que si por fin este decidió abandonarlo, que mejor. Por lo que ella no pudo evitar demostrar su sincera felicidad. Atrapó las manos de su amigo entre las suyas para darle una sacudida de buen ánimo.

Si bien eso medio tranquilizó a Deku y se obligó a sonreír, no le quito el dolor de su pecho, que era persistente. Aun así, siguió disimulando. Entonces la castaña se acercó con Todoroki a estrechar su mano de forma enérgica como siempre, este sin expresión alguna, correspondió el gesto.

─ Mucho gusto soy amiga de Izuku-kun, me llamó Uraraka Ochako, soy entrenadora aquí. Es un placer conocerte, Todoroki-kun.

La de chica de rosa era sincera en su sonrisa por lo que si bien el heterocromático no cambió su expresión si se relajó más visiblemente ante el aura de la persona delante de él.

─ Mucho gusto, soy Todoroki Shoto. Seré boxeador aquí. El placer es mío, Uraraka-san.

─ Es bueno verte de nuevo, Todoroki.

Salió de la nada una tercera voz y al acercarse, vieron a Kirishima con esa sonrisa llena de dientes afilados, tomar de la mano al de cabello bicolor para saludarlo amablemente.

─ Lo mismo digo, Kirishima.

Respondió escueto el muchacho inexpresivo.

─ ¡Midoriya! Aún sigo sin creer que por fin mandaste al demonio al Katsubro.

Esa broma con una sonrisa alegre dejó helado a Izuku, quien no tenía palabras para responder ante ello. Eso lo había puesto en una encrucijada, solo estaba boqueando intentado que de su boca salieran palabras coherentes, pero seguía sin poder articular nada.

─ ¡Ese idiota se lo tiene bien merecido!

Aseguró la única chica de entre los cuatro, alzando su dedo de forma acusatoria hacia Kirishima. Todos se quedaron impactados ante eso el pobre de cabello en picos desapareció cualquier rastro de sonrisa, incluso Shoto lucio un tanto shockeado por la actitud de la chica de rosadas mejillas.

─ ¡No vengas aquí a decir que no entiendes porque Izuku-kun se hartó de él y lo mandó al diablo! Que todos se hagan los tontos no ayudaba en nada...

Eijirou alzó sus manos en son de paz e intentando pedir que la chica se calmase.

─ Yo no tengo nada que ver con eso, de todos modos nadie se metía porque era un asunto que entre Midoriya y Bakugo debían arreglar. Ni tú que te dices muy amiga de Midoriya hiciste algo ¿o no?

Ante esa verdad tan contundente y dicha sin tapujos, la chica se sintió dolida por la inminente realidad, entonces a punto de llorar por ser consiente de aquello, volteo a ver a su querido amigo.

─ Lo siento, Izuku-kun.

Después de aquello, salió corriendo de ahí, llorando. Izuku le gritó pero ella no se detuvo y él no pudo ir detrás de ella, porque tenía trabajo que hacer.

YYY

¿Qué pasara? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 11. Me gustaría saber qué pasa.