Hola mis amados lectores, esto uuuuy dios, ta bueno.

Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.

Disfrútenlo

YYY

Capítulo 12. Encrucijada

Midoriya aguantó por un año entero el trato brutal de parte de su jefe inmediato. Era muy cruel en la mayoría de los sentidos. No lo apreciaba nunca, era menospreciado, exigido, insultado y maltratado físicamente. Terminó en más de una ocasión, con algo dislocado por culpa de su ahora ex jefe. Pero, Izuku le prometió a ese hombre, su lealtad absoluta. Le fue devoto por lo mucho que lo admiraba. Era el mejor y quería poder verlo llegar a la grandeza. Midoriya tenía cero aptitudes para el boxeo; sin embargo, anhelaba poder superarse y ser un boxeador nato, como Katsuki. Tal vez, por eso no paraba de perseguirlo, solamente porque quería ser, aunque indirectamente, parte de la grandeza del boxeo; a través de esa sensación "tonta" de compartir los logros de Bakugo.

Por eso, nunca se había atrevido a siquiera pensar, en decirle a nadie el maltrato constante y extremo del que era receptor. Aizawa-san no dudaría dos veces en desaparecer al rubio cenizo del gimnasio para siempre y de paso, ponerle una denuncia policiaca. Si bien el gimnasio se dividía en dos enormes edificios, separados únicamente por un pequeño jardín interior; se sabía que un edificio era para todo público. El otro, era para entrenamiento y condicionamiento de boxeadores. Bakugo se estaba esforzando en ese gimnasio, porque era consciente de que solo los mejores, eran reclutados. Se sintió reconocido.

El pecoso podría tenerle mucho miedo a Bakugo, pero jamás lo había odiado. Ni nada parecido. Por esa razón nunca hizo nada en contra de él. Una cosa fue abandonarlo por el propio bien del de ojos cenizos, otro muy diferente era decirle a alguien. Si no se lo dijo a su mejor amiga, mucho menos a su nuevo jefe.

Esos ojos heterocromáticos seguían atentos sobre de su persona, amenazando con lograr tirar su barrera. Midoriya se sentía fatal, porque en el momento que mintiera se sentiría culpable. Con Ochako le pasaba porque sentía una culpa horrible, aunque con Todoroki-san era porque este confiaba en él y le estaba pidiendo que le diese una muestra de que confiaba en él también. Uraraka-san, nunca le exigió algo así y mucho menos fue tan directa.

Mentirle a su nuevo jefe se sentiría el doble de descarado.

Intentó tomar valor, mirando a los ojos al de cabello bicolor –quien de hecho seguía esperando pacientemente por su respuesta- pero fue contraproducente. Su contrario logró intimidarlo demasiado y por esta razón, agachó la cabeza de nuevo. Negó con la cabeza, pero Shoto no comprendió porque temblaba y no era muy claro el mensaje.

─No me está quedando claro, Midoriya.

Entonces con el dolor de su corazón, el de cabello rizado apretó sus puños fuertemente para darse auto valor para lo que estaba por hacer.

─Bakugo-san nunca me hi-hizo na-nada malo...

Tartamudeó y fue muy obvio que estaba mintiendo, pero Shoto solo suspiró. Se veía venir esa respuesta.

─ ¿De verdad?

─ ¿Qué no lo oíste ya, bastardo de las mitades?

Salió una tercera voz de la nada, matando de un mini infarto a Midoriya. Girándose, ahí estaba parado con su short anaranjado y camiseta blanca de tirantes, dejando al descubierto sus sexis brazos y piernas: Bakugo Katsuki. Tenía una expresión de odio tal, que Izuku supo sin ninguna duda; que de haber estado a solas, Katsuki lo habría golpeado hasta el cansancio.

Sin esperarlo, Deku comenzó a temblar cual gelatina y sus piernas amenazaban con dejarlo caer. Ahí estaba, el motivo de la mayoría de sus dolencias, mirándolo amenazante, dejando muy clara la advertencia "Habla sobre eso y te asesinare de una manera dolorosa"

─Bakugo, yo estaba teniendo una conversación privada con Midoriya.

Esas palabras fueron el terminar de prender una mecha a una bomba ya puesta ahí. El rubio jaló del cuello de su ropa a Shoto, quien al ser ligeramente más bajo si quedó algo volando. El de ojos escarlatas acercó su rostro de manera intimidante.

─ ¿Ehhhhhh? Pues si querías una maldita conversación privada, lárgate a tenerla fuera de aquí. No en medio del vestidor de hombres de un puto gimnasio.

Todoroki se separó del agarre del rubio y se alejó un poco de este pero no estaba para nada intimidado.

─Tal vez en parte tienes razón en que no era el momento ni el lugar, pero también creo que es porque te incomodaba el tema del que hablaba con Midoriya. No quieres que él me diga la verdad, sobre tu incompetente trato hacia él y tu mal desempeño como jefe inmediato y figura de autoridad.

Izuku miraba todo con terror, hablando entre susurros, intentando calmarlos; sin embargo era inútil. Lo supo en el momento en el que Bakugo se le lanzó encima a Shoto, mientras le gritaba.

─ ¡Esto no es tu jodido problema, maldito!

YYY

¿Qué pasara? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 13. No es el momento