Hola mis amados lectores, esto uuuuy dios, ta bueno.
Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.
Disfrútenlo
YYY
Capítulo 16. Aliviar las penas
Katsuki estaba hecho mierda, no importaba cuanto corriera, sus ánimos no se bajaban con nada. Iba empapado en sudor y aún seguía corriendo como desesperado. Su aura de "acércame y te asesino" de verdad estaba asustando a más de uno, quienes huían despavoridos cuando sentían su inmensa ira llegar hacia ellos. Mientras corría, no dejaban de pasarle por la mente los escenarios más intensos de aquello que acababa de ocurrir, hacia solo unas horas. Apretaba los dientes y los puños con cada momento, incluso logró hacer rechinar sus pobres dientes de lo mucho y tan fuerte que lo hacía. Quería asesinar a ese par de malditos ¡Nadie se atrevía a humillar de esa manera al gran Bakugo Katsuki sin pagar las putas consecuencias! Se aseguraría de que se las pagaran todas juntas, esos dos iban a lamentar haberse metido en su camino.
Aunque muy en el fondo, de una manera alarmante crecía un dolor en su pecho cada vez que recordaba todo lo que el malnacido de Deku se atrevió a hacer y cómo el maldito tuvo los huevos de ignorarlo para estar de parte de ese bastado de las mitades.
/ De verdad vas a lamentar el día que se te ocurrió que sería divertido joderme, no siempre tendrás a ese bastardo mitad-mitad para salvarte el culo, y ese día; me las cobrare todas ¡Te lo juro Deku!/
El rubio cenizo siguió corriendo con la imagen de Izuku grabada a fuego en su mente.
YYY
─ No quería venir, no sé porque me trajiste, hermano.
Se quejó como por centésima vez, Kirishima quien estaba bastante atractivo con su look de cabello sin picos, una playera blanca debajo de un saco vino y unos pantalones del mismo color, llevaba puesto un collar dorado. Estaban sentados en una mesa en el medio de un antro donde la escasa luz, el constante movimiento, el ensordecedor sonido, la mezcla de aromas a cigarrillos, drogas, perfumes baratos, sexo, alcohol, sudor y demás cosas no identificables; estaban verdaderamente torturando a Kirishima. Su amigo rubio alegre llevaba su cabello atado en una coleta que le favorecía bastante, junto con una camisa negra abierta dejando ver su playera blanca debajo en la cual tenía el dibujo de un rayo negro, a la mitad de su pecho.
─ Vamos Kiri, no te portes como el Bakubro y quédate a disfrutar con nosotros.
El rubio acercó una botella de un licor fuerte al centro de su mesa, mientras llevaba los vasos, Sero que iba con una playera de cuello V, negra de manga corta arriba de la cual un chaleco gris; se sentó junto con sus amigos, no sin antes dejar en la mesa los hielos.
─Vamos hermano, tómalo como una disculpa por lo de hoy.
Dijo el doctor mientras palmeaba el hombro de su dolido amigo pelirrojo, quien estaba recargando su frente en la mesa.
─ Es que ustedes son unos insensibles que no entienden mi dolor.
Se quejó sin moverse de su lamentable posición.
─ No seas dramático, Ashido no es la única chica del mundo.
─ ¡Pero es la única a la que quiero tanto!
Ahora si se alzó para encarar a sus amigos.
─ Yo sé que ella es un bombón pero sigo sin comprender que te ata a ella.
─ Es maravillosa, cuando éramos más jóvenes siempre fue tan audaz y decidida; ella definitivamente me contagiaba de energías en los días que de verdad necesitaba que alguien estuviera ahí para mí. Con esa aura tan alegre y despreocupada, que me llenaba de tranquilidad. Yo deseaba con todas mis fuerzas, ver esa sonrisa esperarme para aliviar mis penas luego de un día malo o pesado. Ve a la adversidad con una sonrisa y la confronta sin problemas, tan fuerte. Aunque por eso mismo, es que no le gusta vivir con ataduras, lo cual tampoco es malo pero esa libertad me deja la sensación de que nunca podré alcanzarla.
El rubio del rayo y el pelinegro observaban con atención el monologo de Kirishima, quien de verdad no estaba solamente perdidamente embelesado del físico de Mina, sino de toda ella. Estaba de verdad enamorado y sufriendo por ese amor no correspondido. El pobre tenía una expresión tan deprimente.
Tanto así, que Kaminari no se resistió y corrió a atraparlo en un incómodo abrazo.
─ ¡No te preocupes, hermano! ¡Ahoga tus penas en alcohol, nosotros te invitamos!
Tras eso, soltó al pobre Eijirou para pasarle un vaso de licor, que este de inmediato terminó aceptando. Por lo que el trío de amigos por fin chocharon sus vasos para comenzar a beber, esta noche acompañarían a Kirishima en su dolor.
YYY
¿Qué tal si conocemos a un nuevo personaje? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 17. Un comienzo duro.
