Hola mis amados lectores, feliz inicio de año.
Como siempre los invito a leer mis demás trabajos, y a comentar siendo respetuosos.
Disfrútenlo
YYY
Capítulo 21. Nada sutil.
Una cosa era segura, era que el rubio cenizo era explosivo pero inteligente como el infierno. Con habilidades natas para ser el mejor y superar a cualquiera con facilidad. Existían un par de excepciones, como Aizawa-san, All Might y ambos Todoroki. Por lo demás, realmente era difícil no quedar impactado ante tamaño talento innato. Si bien su personalidad no era la mejor, quedaba perfecta con el tipo de ambiente donde se movía. Le gustaba imponer con solo su presencia. Como perfecto ejemplo de esto, ver temblar con solo su mirada al brócoli andante le era gratificante, total y completamente satisfactorio verlo cual chihuahua ante su fiera mirada de ojos carmín.
Sin embargo, de un tiempo para acá, desde todo lo acontecido; si bien Deku seguía huyéndole mucho, ahora parecía reacio a no dejarse amedrentar. Era inútil pues apenas le lanzaba una mirada más horrible o escuchaba el "¡¿Qué mierda miras tanto?!", por fin Izuku salía huyendo ahora no lo hacía instantáneamente en el momento en que sus miradas se cruzaran. Se le quedaba mirando fijamente a los ojos, como buscando algo. Hasta que era consciente de que estaba impacientando a Bakugo, era cuando por fin dejaba de hacer eso. Estaba a punto de ganarse una golpiza.
Por eso, Katsuki quería un tiempo a solas con ese maldito mocoso, a quien debía educar; aunque Bakugo fuese inteligente y talentoso, estaba a punto de demostrar que no era conocido como "Death Explosion" por nada.
YYY
Izuku estaba solo en los vestidores su jefe le había pedido algo, pero estaba demasiado ensimismado por lo que fue muy lento y aun no había terminado, por lo que el de cabello bicolor le dijo que lo hiciera mañana pero el de cabello verde era necio e insistió en terminarlo, de ahí que estuviera solo como no lo estaba desde que dejó de trabajar para su ex jefe inmediato. Últimamente, pese a que se esforzaba trabajando para ser un buen asistente como de costumbre, una cosa no dejaba de darle vueltas en la cabeza: Katsuki. Era obvio que no podía dejar de mirarlo, pero porque parecía estar notando cosas que nadie más parecía notar o no querían mencionar por miedo a la respuesta del rubio. Cualquiera con su poder de análisis y observación notaria las enormes ojeras que ahora portaba. Una cosa era segura y aunque Bakugo se sobre exigiera demasiado, una cosa que procuraba cuidar eran sus horas de sueño. No era fan de trasnocharse, salvo entrenando. Pero incluso con sus malas costumbres de levantarse muy temprano y acostarse medianamente tarde, de mínimo dormía d horas de sueño. Siempre tuvo algunas ojeras solo que de un tiempo para acá sus ojos irritados y ojeras eran de cómo alguien que no había dormido ni 3 horas de sueño. Por eso lo analizaba, parecía ser el único notando eso y el hecho de que igualmente parecía más lento en sus movimientos. Sus ataques y defensa seguían pareciendo inquebrantables pero para él, que siempre había estado al pendiente de sus estadísticas y su progreso, era consciente de que ese nivel de velocidad de ataque eran como de cuando inició trabajando a su lado y Bakugo en unos meses era inigualable en su nivel de progreso enorme y agigantado. Por lo que, para Midoriya era fácil de notar esa tamaña diferencia de desempeño.
Quería hablar con Katsuki sobre el tema pero este era muy explosivo y esa clase de temas eran ofensivos para él. Seguro que si se atrevía a mencionar aquello, se ganaría una golpiza como las del pasado. Le prometió a Uraraka y Todoroki mejorar y no dejarse aplastar tanto por el rubio pero esa presencia seguía intimidándolo, la costumbre era difícil de ignorar.
De repente, la puerta de la entrada a los vestidores se cerró de forma brusca y estruendosa. Antes de que Izuku terminara de girarse para ver que ocurría fue agarrado fuertemente del cuello al grado de alzarlo del suelo. La poderosa mano se cerraba alrededor de su cuello de forma cruel y le estaba hiriendo.
─ Por fin vamos a poder resolver esta mierda, Deku.
Una voz de ultratumba que conocía a la perfección se le acercó a su oreja, dándole un escalofrió de reconocimiento. Ese tono grave, ese cabello rubio cenizo, esa mano enorme, ese calor tan asfixiante que conocía tan bien, esa sensación de terror porque su cuerpo reconocía lo que estaba pasando, sabia quien lo tenía agarrado y que planeaba hacerle; porque ya había vivido ese mismo escenario millones de veces en el pasado.
─ Ba-Bakugo-san…
Logró aduras penas tartamudear con esfuerzo, se ganó que por fin Katsuki le mirara a los ojos y cuando sus miradas se encontraron, Midoriya supo que estaba metido en un lio bien gordo; pues esa mirada de loco acechándolo le dio un pánico como no sentía hacia mucho.
YYY
¿Qué pasara? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 22. Una vieja costumbre
