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YYY
Capítulo 34. La mujer peli menta sonriente
Aizawa Shota estaba bastante hasta los cojones de todo el alboroto. Dejó a su sobrino y la novia de este, arreglando unas cosas en la oficina de Hizashi. Quien con su usual alegría estaba ahí, ayudando a los jóvenes. Aunque Aizawa lo negase, cierto era que realmente ese tipo era su mejor amigo. Uno alegre y rubio, el otro pelinegro y amargado; típica relación de mejores amigos destinada a triunfar, como la de ellos. El pelinegro estaba en la enorme oficina de Toshinori, arreglando todo para estar a cargo de todo durante la ausencia de este último.
Realmente le hacía falta algo de calma y quietud luego de semejante alboroto. Iba a explotarle la cabeza.
─ ¡Hola Shota!
O al menos esa era su intención hasta que escuchó esa alegre, chillona y molesta voz en la entrada.
─Vete de aquí.
Gruñó, intentando desesperadamente que esa persona no se adentrara en su zona de confort. Que no lo persiguiera por todos lados, para contarle la noticia que ya sabía, un "serás el padrino" lanzado al aire de parte de su mejor amigo fue todo lo que necesitó para saber la inminente realidad, como para que ella viese de la nada a terminar de romperle su frágil coraza.
─ ¡Sabes que adoras mis visitas!
─ No es verdad.
Entonces ella se rio como loca al tiempo que tomaba asiento en la silla delante de su buen amigo.
─ Eres siempre el más fácil de molestar, nunca me canso de eso.
─ Si bueno, yo si me canso.
Así ella volvió a reírse.
─ Nunca dejare de amar esa forma tuya tan rápida de responder, somos un dueto cómico muy bueno.
─ Parecemos retrasados.
Otra carcajada sonora y estridente sonó por toda la oficina. El hombre nunca dejó de mirar la computadora delante de él, aun revisando arduamente los archivos. Se quedó esperando la siguiente parte del chiste u otro comentario tonto, pero no lo hubo. En ese momento, solo podía sentir su cuerpo hundirse como se hunden las rocas en el agua.
─ Hizashi me dijo que ya sabes que vamos a casarnos.
Esa cosa dolorosa fue escuchada de la boca que más amaba. La misma boca que lo estresaba con bromas tontas y sonreía mucho. Cuando eran jóvenes, le decía cosas coquetas y sonrisitas picaronas; todo eso quedó en el olvido cuando él la alejó de su lado y ella siguió adelante al lado de quien siempre la amó. Ahora se tenía con conformar con esas bromas tontas que ella hacia sin malicia o doble sentido y de paso, como mucho, una vez al mes. Si era que corría con suerte, entre el trabajo y su pareja, ella lo veía muy poco.
─ Si ¿Y?
La mujer de cabello color menta, sonrió sin burla.
─ Estoy contenta por eso, ahora podrás ser nuestro padrino. Como yo fui tu madrina en tu boda ¿recuerdas?
Él dejó todo lo que hacía pero siguió sin mirarla.
─ Si bueno, lamento mucho que al final se fuera todo a la mierda. Ese estúpido tenía razón.
Ella volvió a sonreír y picarle las mejillas.
─ Aunque le digas así, sé que adoras a ese hombre. Hasta podría decir que lo amas más que yo ¡Deberían de casarse, sería su madrina!
─ Jamás en la vida.
La mujer volvió a reírse con la más sonora carcajada.
─ Pero dejando las bromas de lado, espero realmente que puedas encontrar la felicidad de nuevo. Ella no te merecía, pero no porque te haya ido mal con ella deberías de desperdiciar toda tu vida con las mujeres. Nunca sabrás sino lo intentas de nuevo con alguien. Hizashi y yo estamos preocupados por ti. Yo, por ejemplo: Si me preguntaras yo te diría que crecí creyendo que nos casaríamos y míranos ahora, voy a casarme con un hombre que me adora más que nada en el mundo y serás nuestro padrino. Así que si en la boda quieres que te presente unas amigas o algo estaría encantada.
Aizawa por primera vez la miró a la cara, ella le sonreía igual que la vez que se enteró de la infidelidad y abandono de su ahora ex esposa. Con cariño y preocupación. Extrañaba más que nada en el mundo las sonrisas coquetas de esta mujer enfrente de él, esas que ahora no dudaba en hacerle a su prometido.
─ No estoy interesado y no quiero que se estén preocupando. Aun así, vete tranquila.
Ella suspiró rendida, para levantarse.
─ Iré por Hizashi, si no voy él se tardara demasiado e iremos a ver los salones de la boda.
Esta mujer le daba golpe mortal tras golpe mortal, Aizawa solo se limitó a asentir callado y un gesto en la mano como despida, cuando ella ya no estaba se dejó caer sobre el escritorio delante de él. De verdad iba a morirse por este amor no correspondido.
YYY
¿Qué pasara? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 35. ¿la conoces?
