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YYY

Capítulo 43. Finalmente volví.

Para Izuku el viaje de regreso fue toda una proeza. Realmente estaba bastante más estresado con el asunto mentalmente de lo que esperaba; necesitaba entrenar como cualquier boxeador desenvolviéndose entre demás boxeadores para poder pulirse, su entrenamiento especial definitivamente surtió efectos. Midoriya no se cansaba de hacer ejercicio para poder tener el físico y fuerza idóneos para realizar las tareas que necesitaba. Si buscaba alcanzar los ideales que se había establecido a lo largo de los años, debería no dejar de mejorar para poder superarse diariamente.

Lo primero que se prometió a sí mismo, fue no ser un costal de box para cierto rubio cenizo; al cual realmente de una manera extraña y hasta un tanto enferma, extrañó demasiado. Adoraba tanto verlo entrenar que ciertamente entrenar sin su presencia cerca fue algo difícil de sobre llevar. All Might en más de una ocasión quiso indagar que era aquello a lo que su alumno lo tenía tan ensimismado pero no lo consiguió del todo; bastó con decirle que extrañaba a todos en casa para que el mayor no hiciese tantas preguntas y ciertamente extrañó a todos en casa, pero no pudo evitar que en el que más pensó fue en Bakugo. Ese boxeador de toscos modos que le ponía nervioso en más de un sentido. Prefería no recordar lo que ocurrió ese día en específico aunque no pudo simplemente borrarlo de su mente así como así, de verdad recordar con detalles lo que pasó le ponía la piel de gallina. Era un enfermo y se sentía un asqueroso pero en más de una ocasión, estuvo tentado a tocarse recordado eso.

Por eso, iba a concentrarse en ser el boxeador en el que anhelaba convertirse más en pensar en esas sensaciones extrañas que lo envolvían a él y al rubio cenizo. No le permitiría ni lastimarlo, ni jugar con su mente de ese modo; no de nuevo. Ese hombre demasiadas atribuciones se había tomado para con él durante su tiempo siendo su asistente leal y devoto como para permitirle que ahora, que estaban en igualdad de condiciones – o sea siendo ambos boxeadores- le faltase al respeto. Midoriya ya no era un debilucho y su querido All Might puso mucho de sí para entrenarlo, como para dejarse aplastar a la primera de cambio.

De todos modos, cuando ambos entraron al edificio con mucha cautela de no ser vistos, usando capuchas, y demás cosas para no ser reconocidos; Izuku se sintió desfallecer, se fue poco menos de un año y aun así, sentía que se fue como diez años. Todo parecía tan irreal, como que no estaba pasando o no estaba pasándole a él. Aizawa ya había hablado con ambos por teléfono, por horas para poder acordar todo lo que necesitaran para su regreso, sin mencionar que el pelinegro quería una demostración de lo que Midoriya había logrado en ese tiempo. Finalmente, Aizawa igualmente había mencionado que sí él mismo notaba un real progreso en Midoriya; él se encargaría de organizar el comunicado de prensa para declararlo oficialmente el sucesor de All Might.

El pecoso sentía ya la presión del peso de lo que conllevaba el haber sido el sucesor de alguien como lo era Toshinori-san. Todo se sentía aun tan irreal. Por eso, iba con la convicción de cumplir con su papel como sucesor de buena manera, demostrando que no era una casualidad que fuese elegido. Dándole a All Might la satisfacción de hacerle sentir que había elegido bien.

Por eso, escuchó unas palabras motivacionales de su mayor cuando por fin este paso para saludarlo y dejarlo escondido detrás de las puertas. Cuando fue momento de su entrada, se esperaba que Bakugo se pusiera de aquella manera, pero no lo que le hizo sentir encontrarse de nuevo con aquella mirada tan intensa que calaba en lo más profundo del alma, tampoco la culpa que sintió viendo a su amiga castaña al borde de las lágrimas por el obvio tren de emociones que le hizo vivir primero yéndose sin avisarle ni poder responderle adecuadamente sus llamadas y mensajes, para posteriormente aparecer ahí, en medio del lugar sin dar una advertencia. Cuando Bakugo le gritó, no pudo evitar enojarse pues no estaba dando tiempo a nadie de asimilar las cosas y ya estaba exigiendo cosas como SI tuviera algún tipo de derecho sobre de él. Por eso, le desafió con la mirada y se atrevió a responderle. Ante el asombro de todos y el suyo propio, le hizo frente sin tenerle miedo. Lleno de una determinación inmensa.

Midoriya supo que algo acababa de explotar dentro de Bakugo cuando este le miró lo más envenenado posible, para comenzar a acercarse a donde estaba, importándole poco a o nada el tumulto de gente que estaban ahí reunidos.

YYY

¿Qué pasara? Lo comenzaremos a saber en el próximo capítulo 44. ¿Tú, el boxeador?