Midousuji despertó al día siguiente en ese jardín, se levantó tratando de recordar que hacía la noche anterior. Estaba mirando esas extrañas líneas en el cielo junto a Onoda, y no recuerda nada más luego de eso, tocó su cabeza y al retirar su mano notó algo de sangre seca manchándola. Se levantó y buscó a su aprendiz por toda la casa, no lo encontró en ningún lugar, ¿se habrá escapado otra vez? Volvió al jardín y notó que en uno de los árboles del jardín, había una flecha incrustada con un papel, lo sacó de ahí y lo leyó.

- Ese maldito comerciante.- dijo arrugando el papel.- Cree que es una buena idea enfrentarse a mi, le demostraré de que es capaz Midousuji Akira-sama.- finalizó con una sonrisa, se colocó su armadura y llevó todas sus armas incluida su preciada katana y partió sin mirar atrás.-


- Perfecto, ahora sí capturaremos a Midousuji y cobraremos la recompensa.- dijo el comerciante mientras encerraban a Onoda.-

- ¿Acaso tu no trabajabas con Midousuji?.- le habló el chico molesto al otro lado de la celda.-

- ¡Claro que sí!, pero ofrecen una gran recompensa por su cabeza, necesito el dinero.- rió un poco por la cara desconcertada de Onoda.- Además parece que no te mencionó sobre la emboscada que le tendí el otro día con el daimyou, para mi mala suerte pudo escapar.-

- ¡Dejenme salir, por favor!.- pidió Onoda preocupado.-

- ¡Cállate, mocoso!.- golpearon su celda sobresaltando al chico.- No saldrás de aquí.- sentenció el guardia siguiendo su ronda por las celdas de esa prisión, el comerciante se fue con una sonrisa siniestra.-

"Tengo que salir de aquí, pero no sé cómo" pensó al ver que no tenía nada útil, suspiró resignado, ni siquiera tenía algún objeto como para cavar en la tierra discretamente o algo así y le sentaba mal solo quedarse ahí como idiota esperando a que su maestro le salve, si es que se molestaba en salvarlo, porque era una trampa.

Se quedó al fondo de la celda sentado y esperando alguna oportunidad, no sabía que hacer y su cabeza daba vueltas por el nerviosismo de tal vez quedarse ahí para siempre.

.

.

.

.

.

Despertó luego de muchas horas, a causa de un alboroto que había en esa prisión, todos los guardias se dirigían a un mismo punto, Onoda con curiosidad se afirmó en los barrotes y trató de mirar que ocurría, justo cuando varios kunai* se incrustaban en los pechos de los guardias, atravesando la armadura que traían encima, el pequeño aprendiz, miró impresionado como los guardias caían uno por uno sin parar, ¿acaso el que estaba haciendo eso era Midousuji? No lo podía creer, era tan genial.

Luego de que los guardias fueron eliminados, apareció una persona con vestimentas de ninja, a Onoda se le iluminaron los ojos, porque el traje era muy genial y a la persona no se le veía el rostro, era muy misterioso y genial.

- Te liberaré.- anuncio mostrando la llave de la celda, por su voz Onoda se dio cuenta que no era su maestro.-

- ¿Quién eres?.- preguntó con curiosidad mientras el chico abría la celda.-

- ¿Yo? Le estoy haciendo un favor a Midousuji-san, me puso la misión de liberarte y llevarte con él, me puedes llamar Komari.- dijo como si estuviera feliz de servirle a su maestro.- Es cierto, toma, es tu katana.- le ofreció el arma que llevaba colgada en la espalda.-

- Muchísimas gracias, Komari-san.- dijo mientras se colgaba la katana en la cintura, decidió confiar en él, se veía como una buena persona.-

Se dirigieron al lugar donde se encontraba Midousuji, la habitación privada del comerciante, mientras en el camino había personas tiradas por todos lados, con cortadas mortales en sus cuerpos, Onoda tragó duro al mirar toda esa violencia, no estaba acostumbrado a ver ni a oler sangre, hasta la suela de sus zapatos se manchaba con ese liquido carmín y el pobre aprendiz se comenzaba a sentir mareado.

- Con permiso.- dijo Komari con una sonrisa, o eso parecía al ver que sus ojos se achicaban en una expresión risueña. Onoda lo miró extrañado, ¿para qué avisarían de su llegada?.-

Abrió la puerta corrediza que daba a la habitación privada del comerciante, lo primero que Onoda vio fue a un hombre degollado, dio un grito ahogado por la impresión.

- Midousuji-san, le traje a su aprendiz.- anunció entrando con Onoda detrás de él.-

- Sabía que cumplirías con tu trabajo.- dijo Midousuji, la habitación privada del comerciante daba al jardín de la casa, algo no muy inteligente si le hacían una emboscada. Akira se encontraba sentado mirando el jardín, era de noche.-

- ¡Midousuji-sama!.- exclamó muy feliz, Akira se levantó justo para recibir su abrazo.-

- Ahomichi, no te me pegues, te mancharás.- le regañó empujando su cabeza hacia atrás.-

- ¡L-Lo siento!.- se disculpó mientras se separaba.- ¿Estás herido?.- preguntó preocupado.-

- No.- negó rotundamente, Onoda no se conformaba con esa respuesta.-

- Midousuji-san, muchas gracias por confiar en mí.- dijo Komari emocionado, su voz casi sonaba como si estuviese excitado.-

- Ah sí.- dijo con su rostro inexpresivo, luego formó una sonrisa.- Eres un hombre bastante interesante.-

- Midousuji-sama, Komari-san, ¿puedo preguntar, cómo se conocieron?.- dijo con algo de curiosidad.-

- Digamos que Komari era el único ninja del daimyou.- dijo Midousuji y Komari asintió.-

- Pero... todo cambió cuando apareció Midousuji-san.- dijo emocionado.- dejó un desastre, todo el suelo y las paredes cubiertas de la sangre de los samurai del daimyou, y sus movimientos al pelear... estaba seguro que tenía buenos músculos.- habló con cada vez más emoción mientras movía las manos simulando un masaje, Onoda le escuchaba atentamente, sí, Komari le resultaba algo extraño, pero si su maestro confiaba en él, significa que es una buena persona ¿no?.-

- Komari me salvó cuando iban a atacarme por la espalda, así pude escapar.-

- A-Además Midousuji-san me dejó tocar sus músculos, fue increíble.- dijo acelerado por la emoción. Onoda sintió un pinchazo en el corazón pero lo ignoró, no quería arruinar el buen momento. Midousuji río tapado su boca.- Y debía pagar esa buena acción haciéndole un favor a Midousuji-san.-

- Kimo, te dejé hacerlo porque me caíste bien.-

Luego de su pequeña charla siguieron caminos distintos, Onoda y Midousuji caminaron hasta su hogar en silencio, el pequeño aprendiz aún sentía que algo le molestaba, mientras el maestro se sentía aliviado de haber salvado a su pupilo. Llegaron a casa y decidieron darse un baño, apestaban a sangre.

- Akira.- le habló mientras le limpiaba la espalda a su maestro, ambos sentados en unos banquitos.- nunca me mencionaste esto... me refiero a lo de Komari y lo del daimyou, ¿por qué me mentiste?.- preguntó dolido.-

- Sakamichi, no te mentí, solo omití información.- explicó frunciendo el ceño.-

- ¡Pero tenía derecho a saber!... quiero decir, casi mueres por mi culpa, porque soy una carga que debes alimentar, Komari-san sería más apropiado para ti, no un niño como yo.- dijo dolido mientras Midousuji se dio la vuelta para verlo de frente.-

- ¡Kimo! ¡Eres un crío asqueroso!.- alzó la voz con fastidio y suspiró. Onoda se sobresaltó por el cambio repentino de tono.- Te dije que no te preocuparas, es asqueroso... y también te mencioné que no me hicieras decir cosas asquerosas.- habló más calmado e inexpresivo.-

- Lo... Lo siento mucho.- susurró triste, Midousuji tomó sus manos.-

- Pero, lo mencionaré una vez más, sólo porque eres mi estúpido aprendiz...- habló frunciendo el ceño con un pequeño sonrojo en sus mejillas.- Me perteneces... en otras palabras, eres el chico a quien amo, Komari no me interesa, ¿lo entiendes o no?.-

- ¡S-Sí!.- contestó Sakamichi más rojo que un tomate, no sabía dónde esconder su rostro, le daba mucha vergüenza haberse preocupado así por una tontería.-

- Y si te omití algo fue para que no te preocuparas en exceso... Ahomichi, eres un asco.- finalizó, a pesar de sus insultos Onoda sonrió y asintió, confiando en las palabras de su maestro.-

- Akira... lo amo mucho.- confesó por la emoción del momento y en un lenguaje muy formal.-

- Kimo.-

CONTINUARÁ...


Kunai= es una herramientajaponesa originalmente utilizado como un apero deagricultura, un kunai en las manos adecuadas podía convertirse en un arma multifunción, y debido a su extendido uso como tal está fuertemente asociado en la cultura popular con elninjutsu y sus adeptos.