*ADVERTENCIA: LEMON*

Se besaron hasta que notaron que anocheció, miraron el cielo y luego se vieron cara a cara, tenían ganas de seguir rozando sus labios, pero en un silencio mutuo decidieron acabar su comida primero, no querían desperdiciar nada.

- Sakamichi, hay que mover nuestro cuarto de lugar, olvidé mencionarlo.- dijo mientras el otro asentía.-

- ¿Por qué?.-

- Es lo más conveniente, si lo dejamos así se volverá en nuestra contra, como sucedió con el comerciante.- dijo mientras Onoda recordaba las imágenes no tan gratas de ayer.-

- Ah, sí, comprendo.- dijo nervioso.-

Comenzaron con la mini mudanza, sacando los objetos guardados en los muebles y corriéndolos a una nueva habitación más oculta en la casa, luego volvieron a ordenar todo y movieron los futones, quedando lista la habitación.

- Hasta que terminamos.- dijo Onoda agotado tirándose al futon. Midousuji lo miró divertido, apagó la lámpara de papel y se recostó con Onoda.-

- Durmamos, mañana debes seguir entrenando.- dijo mientras ambos se acomodaban.-

- ¡Sí!.-

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Despertaron bastante temprano, Midousuji fue el primero, pero se quedó acostado viendo a Sakamichi, no tenía muchos ánimos de levantarse, más que nada porque tenía el asqueroso impulso de querer quedarse junto a Onoda un rato, recibiendo sus asquerosos mimos, aún se preguntaba porque sus sentimientos hacia ese chico son tan fuertes, se supone que es el adulto en la relación, o sea debería ser su guía y protegerlo siempre.

Se levantó con la idea de no seguir atrapado en sus pensamientos, pero por alguna razón sus pasos le llevaron directamente a la sala de armas, y a una katana en específico, colgada de forma horizontal en la pared. Sus recuerdos empezaron a hacerse presentes otra vez, ¿será que al fin es el momento de avanzar?, antes las pesadillas y los recuerdos le atormentaban, ahora que lo medita mejor, era muy joven como Sakamichi, no valía la pena culparse por cosas que no estaban en su control en ese momento, lo echo, echo está, no podía cambiar el pasado, pero sí podía enseñarle a su pupilo todo lo que aprendió en su vida con la intención de que él no cometa los mismos errores o al menos trate de evitarlos. Tomó esa espada con todo el cuidado posible y la desenvainó observando su filo.

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- ¡Atrapemos a ese mocoso!.- gritaban los comerciantes como locos, Midousuji les robó algunas frutas y escapó.-

Corrió lo más rápido que pudo para perderlos, cruzando entre muchas casas para confundirlos, entró en un callejón entre 2 casas sin pensarlo mucho y terminó chocando con una persona, un adulto que le miraba extrañado, Midousuji prefirió no explicar nada, ya que escuchó como los comerciantes se acercaban, agarró sus frutas y le dio tiempo de ocultarse tras el hombre.

- ¿No haz visto a algún mocoso pasar por aquí?.- le preguntó directamente mientras ese hombre decidía si delatar a un niño pequeño o no.-

- No, no lo he visto.- dijo totalmente convencido, los comerciantes se fueron y el hombre volteó a ayudar al niño, se veía muerto de miedo.-

- ... Gracias por ayudarme, señor samurai.- le agradeció de corazón, Ishigaki observó más en detalle a ese chico, sus ropas estaban rasgadas y él todo sucio. Midousuji se sentía algo pequeño en frente de ese hombre que le miraba tanto.-

- No hay de que...- dijo y le ofreció su mano. Midousuji le miró con desconfianza.- ¿Quieres venir conmigo?.- le preguntó con una sonrisa, pensó en negarse, pero ese hombre de cierta forma le hacía sentir seguro. En silencio tomó su mano y se dejó guiar hasta el castillo del daimyou, donde recibiría su entrenamiento.-

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Midousuji volvió a guardar esa katana en su funda y la colocó donde estaba, sonrió resignado al pensar que en ese tiempo ayudó a Onoda porque le recordaba a él, luego de creer que ya no sentía nada hacia nadie, ese aprendiz suyo le hizo ver la realidad.

- Mid... quiero decir, Akira.- le llamó Onoda asomándose por la puerta corrediza.- No te encontraba por ningún lado.-

- Sakamichi.- le llamó acercándose a él y de sorpresa agarró sus hombros para luego besarlo.- ¿Dormiste bien?.- le preguntó mientras Onoda le miraba anonadado por sus atenciones.-

- Ah... eh, sí... dormí bien.- dijo mientras los colores se le subían al rostro, abrazó a Midousuji sin dudarlo, este correspondió su abrazo, quedándose por unos minutos en esa posición.-

- Comamos algo.- dijo Midousuji recibiendo un asentimiento de parte de Onoda.-

Prepararon el almuerzo y comieron, Onoda observaba a Midousuji aún avergonzado, pero sintiéndose seguro a su lado, era muy feliz con él, desde que murieron sus padres hace mucho tiempo nunca le habían cuidado tanto, es una herida que a veces se abría y le hacía sentir como una carga para los demás, sin embargo, su maestro con un simple tatuaje le hizo sentir que le importaba y que no le abandonaría por nada del mundo.

Comenzaron con el entrenamiento, lucharon ambos con sus katana, luego Onoda practicó de nuevo su tiro con el arco mientras Midousuji le observaba y como siempre, tomaba un delicioso té.

- Sakamichi.- le llamó, Onoda dejó lo que estaba haciendo y se acercó a él.-

- ¿Qué sucede?.- preguntó con curiosidad.-

- Ven.- le dijo dando palmadas a sus piernas, Onoda se sonrojó y asintió, dejó el arco y la flecha a un lado, y se sentó en sus piernas.- ¿Puedo tocarte?.- preguntó susurrando junto a su oído, Onoda le miró por sobre su hombro sintiendo mariposas en su estómago y tal vez en su entrepierna.-

- S-Sí, puedes tocar.- respondió nervioso.-

La mano izquierda de Midousuji viajó desde el hombro de su pupilo hasta meterse debajo de su yukata, tocó con cuidado los pectorales del chico y de a poco bajó esa prenda por sus hombros, quedando su torso al descubierto, Onoda nervioso trataba de relajarse y concentrarse en las sensaciones que le daba su maestro, de a poco sintió la excitación fluir por su cuerpo, sin embargo, le daba mucha vergüenza estar en esa posición al aire libre, ¿qué pasaría si algún ninja o lo que sea pasa por ahí?.

- A-Akira...- le llamó mientras se estremecía con su tacto.-

- ¿Mhh?.- fue su respuesta mientras se ocupaba de deslizar su mano por el abdomen de su aprendiz, rozando su miembro.-

- ¿P-Podemos ir adentro?.- preguntó con algo de inseguridad, no quería molestarlo, Midousuji le miró muy serio haciendo que Onoda se pusiera aún más nervioso.-

- Claro, sí eso te acomoda.- respondió con una sonrisa traviesa aliviando a Onoda, se levantó pero al instante fue tomado estilo princesa por Midousuji.-

- ¡A-Akira, n-no es necesario que me lleve así!.- alzó la voz avergonzado, Midousuji no le hizo caso y lo llevó hasta la habitación.-

Midousuji lo dejó sentado en el suelo, se sentó a su lado y comenzaron a besarse, Onoda se tomó la libertad de tocar el pecho de Midousuji, este se separó de sus labios y comenzó a besar el cuello de su aprendiz. Akira le sujetó suavemente la espalda mientras lo dejaba recostado en el suelo, se puso sobre él intentando no aplastarlo, Onoda le observó con cierta timidez, su maestro tenía una mirada cargada de deseo que jamás había visto en él, bajó la yukata de su maestro por sus hombros hasta dejar su torso desnudo, este pegó su torso al suyo y Onoda le abrazó, pareciera tatuajes se fusionaran.

- ¿Llevas fundoshi*?.- le preguntó Akira a su pupilo, una pregunta innecesaria luego de haber rozado ese lugar anteriormente.-

- ¿Eh?... N-No.- dijo sonrojado, Midousuji rió de manera sutil.-

- Hentaimichi.- le dijo haciendo que Onoda tapara su rostro de la vergüenza.-

- N-No me malinterpretes... no lo uso porque pensé que estaba bien... d-digo, Akira también lo hace, así que...- habló tratando de excusarse, Midousuji le cayó con un beso en el dorso de sus manos, este las quitó de su cara.-

- Silencio, esto me facilita las cosas.- dijo y Onoda asintió rodeando su cuello, Midousuji levantó un poco ambas yukata liberando sus erecciones, comenzó a frotarlas moviendo sus caderas, su aprendiz trató de seguir el ritmo mientras sus respiraciones se aceleraban.-

- A-Akira...- jadeó abrazándole fuerte.-

- Sakamichi.- susurró contra su oído.-

Luego de estimularse lo suficiente, Midousuji usando su líquido pre seminal dilató a Onoda, subió una de sus piernas a su hombro y la otra la sostuvo desde el muslo, con su mano libre comenzó a dilatarlo con calma, Onoda se sentía extraño por las sensaciones en su cuerpo, pero al mismo tiempo creía que estaba soñando, recibiendo esas atenciones de su maestro, estando a punto de unirse por completo a él, no podía más de felicidad.

- Estoy listo.- avisó sintiéndose preparado para la siguiente etapa, su cuerpo intuía lo que iba a ocurrir aunque no lo supiera.-

- Ahí voy.- avisó en esa misma posición acomodó su miembro y lo introdujo dentro de Onoda, sostuvo ambos muslos con sus manos, dándose el privilegio de ver todo, tanto sus expresiones como su cuerpo. Se quedó quieto esperando una señal, tenía muchas ganas de moverse, pero no quería lastimar a su pupilo.-

- Puedo seguir...- avisó luego de unos minutos, tiene sus ojos cubiertos con su antebrazo. Se siente vulnerable y avergonzado ante la persona que ama.-

Midousuji comenzó a moverse, Onoda aún sentía algo de dolor, pero a la vez se sentía muy excitado, quitó un momento el antebrazo de su cara mirando a su maestro, su rostro acalorado por la acción del momento, sin pensarlo extendió sus brazos, quería sentirlo mucho más, tener más el tacto de su piel contra la suya, Midousuji dejó las piernas de su aprendiz a ambos lados y se acomodó para que le abrazara. Aumentó las embestidas provocando que ambos jadearan y gimieran sin parar.

- A-Akira... no puedo... ahh~.- alcanzó a decir viniéndose entre sus estómagos.- Lo... Lo siento.- dijo mientras jadeaba, Midousuji le besó.-

- Aguanta un poco.- dijo Midousuji, su pupilo asintió, siguió moviéndose mientras Onoda comenzó a excitarse de nuevo con el constante golpeteo en su próstata.- Sakamichi... ya voy a...- dijo entrecortado mientras jadeaba y sacó su pene viniéndose sobre Onoda. A pesar del agotador ejercicio Midousuji le observó divertido.- ¿Estás duro otra vez?.-

- Ah, eh... yo...- dijo Onoda muerto de vergüenza, Midousuji tomó el pene de Sakamichi entre sus manos y comenzó a lamerlo.- A-Akira... no es necesario.- dijo intentando quitar a su maestro de ahí empujándolo de sus hombros, este le ignoró metiendo ese falo a su boca, lo succionó y lamió sin parar, Onoda apretó sus hombros por el placer, Midousuji tomó con su mano izquierda la de su pupilo, entrelazando sus dedos. Siguió con su tarea mientras Onoda no dejaba de gemir, en poco tiempo su corrió en su boca.- ahh~ mmh~~...- gimió arqueando su espalda.-

Midousuji le miraba, tal vez de forma divertida, tal vez seductor, Onoda no podía diferenciarlo en este momento, se encontraba extasiado por los dos orgasmos recientes, su maestro liberó su pene, saboreando el semen en su boca, con una sonrisa bastante sexy y una vez se lo tragó sacó su lengua mostrándole que no había nada dentro, Onoda no sabía dónde meterse de la vergüenza que sentía, no conocía esta faceta de su maestro.

- No era necesario tragarlo.- dijo apenado, Midousuji río tapando su boca.-

- Hentaimichi, no admites lo que te gusta.- siguió riendo, se recostó a su lado.- Se te nota en la cara.-

- Es que me da vergüenza.- admitió.-

- Kimo.- Midousuji acarició el rostro de su amado.- Aún así lo haré seguido, sabía bien.- admitió con su cara inexpresiva mientras Onoda tapaba su rostro con las manos.-

- Si a Akira le hace feliz... entonces está bien.- dijo haciendo sonreír a Midousuji.-

CONTINUARÁ...


Fundoshi= Es una pieza grande de tela que se anuda al cuerpo para formar una especie decalzoncillo otanga que deja lasnalgas al descubierto.