Se quedaron dormidos en ese lugar, aunque el suelo estuviera incómodo no les importo, durmieron un par de horas hasta que Onoda se despertó notando a Midousuji a su lado, sonrió feliz por los recientes acontecimientos, pero se sentía pegajoso, se había dormido con todos esos fluidos encima, decidió colocarse bien su yukata y salió a llenar el ofuro, se daría un baño.
Luego de preparar el ofuro, limpio su cuerpo y se metió dentro, se relajó, después de todo no era necesario darse prisa hoy, Midousuji seguía dormido.
- Sakamichi.- dijo abriendo la puerta corrediza del baño.-
- ¡Ah!.- exclamó por la sorpresa tapando su pecho.- Pensé que seguirías durmiendo.-
- No, solo me pareció extraño no encontrarte en el cuarto.- explicó mientras se desnudaba, Onoda desvió su mirada hacia otro punto de la habitación, evitando mirarlo, las emociones turbulentas de su encuentro aún eran muy recientes y le daba vergüenza verlo desnudo.-
- P-Perdón, quería relajarme un momento aquí.- se disculpó Onoda mientras Midousuji lavaba su cuerpo.-
- Kimo, ya cenaremos después.- dijo mientras se enjuagaba, se acercó al ofuro y se metió frente a frente con Onoda.-
Todo se llenó de un silencio cómodo para ambos, Onoda por fin pudo relajarse, se sentía bien estar con Midousuji rozando sus piernas, quería que este momento no acabara nunca.
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Onoda masajeó la espalda de Midousuji mientras este estaba sentado sobre el futon, notó sus músculos muy tensos, talvez de tantas emociones fuertes y negativas estos últimos días.
- Déjalo, Sakamichi, es tu turno.- le dijo ya que llevaban mucho rato así.-
- No es necesario.- dijo dando a entender que lo hizo porque quiso.-
- Volteate.- le ordenó, a Onoda no le quedó otra más que obedecer, Midousuji masajeó su espalda poniendo presión en los lugares necesarios, su aprendiz de inmediato se dejó llevar por las sensaciones que que dejaba con ese masaje.-
- Que rico se siente.- río completamente relajado.-
- Kimo.-
Luego del masaje, apagaron la lámpara de papel y se durmieron abrazados.
Unas horas después se escuchó un ruido, como si alguien pisara el suelo hecho de tatami provocando que crujiera, pero de manera muy sutil ya que esa persona no quería ser descubierta, se escuchó como abrió de golpe una de las puertas despertando a Midousuji, quien tenía siempre un sueño muy ligero. Se quedó quieto un momento asegurándose de que el ruido que escuchó fuera real, una vez que escuchó otro ruido se levantó con el mayor sigilo posible,tomó su katana que estaba sobre un escritorio de la habitación y salió sin dudarlo.
Mientras esto ocurría Onoda se despertó y tocó el lado de Midousuji notando que no estaba, extrañado miró hacia la puerta que quedó abierta, decidió levantarse y buscar a Midousuji saliendo de la casa, pero se topó con una escena bastante tensa cuando se asomó por una de las esquinas de la casa, un ninja se había infiltrado y estaba luchando contra Midousuji en el jardín, comenzó a temblar sin saber que hacer, debía ayudar a su maestro, pero su cuerpo no se movía. Decidió moverse un poco cuando de repente sintió un agudo dolor en sus omóplatos, gritó mientras caía de rodillas por el corte en su espalda, había otro ninja más y le habían atacado por detrás. Midousuji se distrajo por Onoda, el ninja aprovechó para arremeter contra su cuello, pero Midousuji alcanzó a esquivarlo.
- Estas peleando conmigo, no te distraigas, podrías morir.- dijo como si se estuviera mofando de su situación, Midousuji apretó los dientes y atacó con intensión de asesinarlo, pero ese ninja era demasiado bueno esquivando, le iba a quitar mucho tiempo.-
El pequeño aprendiz seguía sintiendo ese dolor y ardor en su espalda, gracias a la cortada horizontal que le proporcionaron.
- Que mala suerte, si no te hubieras movido te habría cortado la cabeza tan fácilmente.- dijo la kunoichi, era una mujer la que intento asesinarlo.-
Onoda estaba aterrado, sin embargo gracias al dolor su cuerpo comenzaba a reaccionar, se apresuró a escapar hacia adentro de la casa, para su suerte alcanzó a entrar en la sala de armas cerrando la puerta, sabía que no tenía mucho tiempo y su limitada vista no le ayudaba, pero agarró lo que creyó era una katana por el largo de la hoja, esperó a que la kunoichi abriera la puerta e intentó cortarla sin éxito.
-Vaya, eres un novato con la katana.- dijo burlándose de él, Onoda tiró la funda del arma y agarró fuerte su arma, trató por todos los medios de no sentir miedo en ese momento, debía pelear para apoyar a Midousuji.-
- ¡Sí!.- admitió.- Pero podré ganarte.- dijo con seguridad en su voz, estaba determinado a eliminar a esa mujer aunque le temblaran las manos o las piernas. La kunoichi río.-
- Muéstrame que puedes hacer.- dijo y Onoda alzó la katana por encima de su cabeza mientras saltaba hacia ella decidido a atacar, esta detuvo su ataque con un kunai.- Vaya, al parecer no eres tan débil como pensé.- dijo y con la otra mano le enterró un kunai en las costillas.- Pero sigues siendo un novato.- Onoda gritó del dolor, pero no soltó su arma, logró ganarle en fuerza y pudo hacerle un corte en un brazo.- Agh, maldito mocoso.- dijo avalanzándose contra él, ambos dieron vueltas y rompieron la puerta echa de papel entrando al cuarto de armas.-
Onoda la empujó para poder levantarse y de inmediato intentó hacerle un corte en pecho, pero ella se cubrió con sus kunai, el aprendiz aún sentía un agudo dolor tanto en las costillas como en la espalda, sudaba mucho por lo mismo, pero no dejaría que lo mataran, sin embargo no sabía que hacer ni a que atinar, se separaron listos para atacar de nuevo y de repente desde la puerta que estaba a espaldas de la kunoichi apareció un kunai hiriéndola en el hombro, Onoda inseguro y con mil pensamientos en su cabeza, decidió tomar esa oportunidad y atacó a la kunoichi cortándola más de tres veces con su katana, la mujer se quejaba del dolor, Onoda sintió el remordimiento, pero sabía que no podía tenerle piedad, estuvieron dispuestos a matarlos y por consecuencia, él debía responder con lo mismo por Midousuji. Sin embargo, su determinación flaqueó y hundió su espada en el otro hombro de la mujer, no se atrevió a atravesarle el corazón, con la esperanza de que estuviera muerta, tiró la katana por ahí, agarró su arco, colgó las flechas en su espalda y abrió la puerta corrediza rota con la intención de ayudar en su maestro.
Ellos seguían en batalla, pero Midousuji tenía varias contadas en su cuerpo, el ninja había esquivado todos los ataques, para su suerte no le había visto, en su ángulo de visión estaba detrás de Midousuji, se escondió y preparó el arco, debía confiar en su puntería, el ninja esquivó el ataque de su maestro saltando, ese era su momento, disparó la flecha dándole en el centro del pecho. Midousuji aprovechó ese momento para abalanzarse contra el ninja perforando su estómago con su katana, lo dejó agonizando, no tardó en cortar su cabeza, Onoda se estremeció al ver esa, no estaba acostumbrado a ver esa clase de cosas, siempre se alejaba de los problemas y no le gustaba la violencia, pero si no es violento no podría sobrevivir y vivir junto al hombre que ama.
- ¡Sakamichi!.- le llamó asustado, al verlo así Onoda volteó y ahí estaba la kunoichi a punto de atacarlo, se lanzó al jardín esquivando su ataque.- Ese asqueroso ninja.- dijo con desprecio, sin dudarlo fue a atacarlo por dañar a su pupilo, la kunoichi intentó escapar, llevando en su cintura una funda que Midousuji conocía muy bien.- ¡Devuelve eso, ladrona!.- le dijo molesto, la persiguió, pero ella era más rápida, iba a saltar el muro, pero en medio de eso una flecha atravesó su corazón, condenando a esa chica a morir, Midousuji volteó impresionado, ya eran 2 flechazos casi perfectos por parte de Onoda, de repente sintió un gran orgullo por su aprendiz, Onoda se acercó despacio sabiendo que ella no podría escapar, ella se arrastraba aún sabiendo que sería en vano.-
- Déjame a mi, Midousuji-sama.- le habló serio, Midousuji asintió inexpresivo, con una gran curiosidad en su mirada, pues no sabía lo que planeaba hacer con esa mujer. Onoda la detuvo con el pie y le quitó la katana.- ¡No dejaré que la tomes!¡Aunque no sé la razón, esta espada es muy importante para mi maestro!.- le gritó enojado mientras Midousuji sintió un vuelco en su corazón y comenzaba a latir sin control, se agarró el pecho tratando de calmar ese órgano de su cuerpo sin éxito.-
- Sakamichi...- susurró mientras pequeños "pigii" salían de su boca sin que pudiera controlarlo.-
- Así que muere y déjanos en paz.- dijo agarrando otra flecha y con su mano se la enterró, otra vez en su corazon matándola, Onoda no podía mentir, su pulso fue un desastre a la hora de dar el golpe final, sin embargo, ver a Midousuji tan enojado y asustado a la vez porque trataron de robar su tesoro, le hicieron reaccionar, era inútil hacer las cosas a medias en este mundo, era matar o morir, casi hace sufrir a su maestro solo por no poder dar el golpe final y no volvería a ocurrir.-
- Sakamichi...- le llamó, en cuanto su pupilo se incorporó le abrazó sosteniéndolo, Onoda se dejó caer agotado y adolorido.- Gracias... crío asqueroso.- dijo haciendo sonreír a su aprendiz.-
Llevó a Onoda en brazos hasta la que antes era su habitación y curó sus heridas, retiró el kunai de su cuerpo con mucho cuidado y limpio la herida, era bastante profunda, pero según su conocimiento no era tan grave, pero tardaría mucho en sanar.
- Akira, ¿por qué crees que nos atacaron así?.- preguntó Onoda mientras se aguantaba los gritos, le dolía mucho todo el proceso de limpieza.-
- Es casi seguro que eran asesinos que contrató alguien que odia.- comentó con preocupación en su rostro, pues él tenía muchos enemigos.- Lo iba a mencionar después, pero lo haré ahora.- dijo a la par que terminó las curaciones en su pupilo.-
- ¿Qué cosa?.- preguntó mientras Midousuji se sentaba frente a él para que pudiera verlo, ya que estaba boca abajo.-
- ¿Estarías dispuesto a dejar esta casa e irte conmigo? Aquí ya no es seguro para nosotros.- le explicó, Onoda puso una expresión muy seria y asintió.-
- Iría contigo donde sea.- dijo mientras sus mejillas se ruborizaban.-
- Ya no podrás arrepentirte.- advirtió también con sus mejillas rojas.-
- Nunca me arrepentiría...- sonrió y se sentó un momento, sintiendo el dolor en sus heridas.-
- Ahomichi, eres asqueroso.- dijo con voz temblorosa, por primera vez en mucho tiempo tiene ganas de llorar, como si fuera un niño.-
- Akira... ¿qué sucede?.- preguntó preocupado, se acercó un poco y lo abrazó mirando su rostro.- ¿estás triste?.-
- ¿Haa? Idiota.- susurró y le abrazó con cuidado de no tocar sus heridas.- Solamente necesito un abrazo.-
- Sí...- obedeció abrazándolo, aunque Onoda fuese un mocoso de solo 15 años Midousuji se sentía contenido por él, le parecía tan ridículo ser el adulto en esa relación y estarse comportando como si fuera un niño pequeño, pero solo por esta vez dejaría salir su vulnerabilidad, o eso cree, y lloró en sus brazos.-
Onoda no quiso preguntar por el extraño comportamiento de su maestro, tal vez le entristecía dejar su casa, así que lo contuvo lo mejor que pudo, le abrazó y acarició su cabello. Una vez que Midousuji se calmó se separaron, Onoda le sonrió mientras limpiaba su rostro con dedos.
- Kimo, no es necesario.-
- Lo es... quiero estar siempre a tu lado y cuidarte...- dijo con las mejillas ruborizadas.-
- ¡Piggii!.- gritó de repente sobresaltando a su pupilo.- ¡Kimo! Eres tan asqueroso, Sakamichi.- dijo con las mejillas encendidas y el ceño fruncido, tomó a su pupilo de las sienes y lo alejó de él. Onoda sonrió, de a poco va aprendiendocomo su maestro demuestra que está avergonzado.-
- Akira... me duele.- avisó haciendo que Midousuji lo soltara.-
- Eres asqueroso, Sakamichi.- volvió a repetir y se acercó a sus labios besándolo.- Espero que te lo grabes bien en la cabeza porque solo lo diré una vez.- dijo y acercó su rostro a la oreja de Onoda.- Te amo.- susurró contra su oído dejando a su pupilo en shock.-
- Akira...- susurró con las emociones a flor de piel, lo abrazó fuerte.- Yo también te amo.- estuvieron unos cuantos minutos así, hasta que Onoda recordó algo importante.- ¡A-Akira!.- dijo asustado alejándolo de él.- Aún no he limpiado tus heridas.-
- ¡Kimo, muere Sakamichi!.- dijo dándole un papirotazo en la cabeza.-
- ¡Duele!.- se quejó.-
- Ahomichi, no te preocupes por nimiedades.- le regañó con el rostro inexpresivo.- ¡Muere!.- dijo dándole otro papirotazo.-
- ¡No lo es!.- dijo molesto mientras hizo un puchero. Midousuji comenzó a reír sin parar.-
- ¡Kimo!¡Kimo!.- siguió riendo hasta calmarse, y luego con una sonrisa, bastante sexy según la opinión de Onoda, bajó su yukata por los hombros dejando al descubierto su torso, además del tatuaje en su brazo izquierdo.- Haz tu trabajo.-
- ¡S-Sí!.- respondió nervioso, comenzando a limpiar sus heridas.- Tienes una herida en el brazo izquierdo.-
- Sí, dejará una marca en ambos.- dijo refiriendose a la herida de su aprendiz también mientras agarró la mano derecha de Sakamichi interrumpiendo lo que hacía, entrelazó sus dedos.-
- ¡La tela se cayó!.- le regañó mientras sacaba otra limpia y siguió con lo suyo. Onoda quería sonar enojado, pero en realidad le hacía feliz tener sus manos entrelazadas, miraba ambos tatuajes recordando esa promesa que hicieron sin hablar, la de que su amor sea eterno.- Aunque deje una marca, el tatuaje no se irá.- dijo con una sonrisa mientras intentaba ser delicado en su limpieza ya que estaba usando su mano no dominante.-
- Tienes razón, Sakamichi.- dijo mientras reía por lo bajo.-
No quedaba nada para el amanecer, apenas curaron sus heridas, tomaron sus armas, Onoda su arco y dos katana, Midousuji su katana y la de su maestro, además de llevar algunos víveres, dinero y hiervas medicinales en un cesto de mimbre que colgó en su espalda, se pusieron sus sombreros para aguantar con el sol a cuestas.
Partieron sin mirar atrás, caminaron un buen rato hasta que Midousuji alargó su mano izquierda para tomar la de Onoda, él sorprendido por el gesto le miró, su maestro le sonrió dándole confianza, le sonrió de vuelta y miraron al frente mientras siguieron su camino hacia un futuro mejor para ambos. Siempre juntos.
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Y terminé!!! Un día tarde , pero lo hice XD la verdad sí me costó un poquito este fic, sobretodo para narrar peleas, soy malísima narrando peleas y además que buscaba no equivocarme en el contexto, ya que esto sucede en otra época, puede que haya algún error :'v si es así perdón
Espero hayan disfrutado el fanfic tanto como yo disfruté escribiéndolo
